Indignación por los vertidos que soporta el Ulla «desde hace décadas».
Vecinos y pescadores reproducen las críticas de hace años para alertar de los focos que soporta el caudaloso río.
Pontecesures es uno de los «puntos negros»

«Estamos ante un auténtico atentado medioambiental que se comete permanentemente, las 24 horas del día y todos los días del año». Esta era una de las reflexiones que en 2019 hacían vecinos de Pontecesures y pescadores para referirse a los vertidos que soportaba el río Ulla. Siete años después los argumentos son los mismos.
En ello abundan los propios ciudadanos, que insisten en la existencia de vertidos «desde hace décadas» que ponen en peligro tanto al citado cauce fluvial como al conjunto de la ría de Arousa.
Hablan de varios focos, aunque el más preocupante se sitúa en la zona portuaria de Pontecesures, justo en las aguas en las que el viernes comenzaba la campaña de la lamprea.

Allí se localizan desagües y desembocan arroyos que ya dieron mucho de qué hablar en el pasado, precisamente por la sucesión de vertidos que arrojaban –y siguen arrojando– al caudaloso río.
De ahí que los ciudadanos vuelvan a exigir medidas contundentes para acabar con estos focos contaminantes e incluso planteen que esta puede ser una de las causas del declive y muerte de la producción marisquera en Os Lombos do Ulla.
Todo ello tres años después de que la Xunta anunciara que iba a intervenir en la red de saneamiento municipal de Pontecesures para limitar en un 90% la llegada de aguas sucias al Ulla a través de los regatos Chancelas y Carreiras.
En aquella ocasión se anunciaban tres fases de actuación, la primera de ellas para intervenir en la zona de Carreiras mediante la instalación de un colector que cruzara el Camiño do Regadío para salvar la diferencia de cota y las afecciones al Camiño de Santiago, enlazando el saneamiento en la zona de Carreiras con la red hasta el bombeo de Telleiro y facilitando la conexión de 54 viviendas.

La segunda actuación propuesta en 2023 se refería a trabajos en la avenida de Os Namorados y Porto de Arriba, instalando un colector de gravedad para captar las aguas sucias cruzando bajo la vía del tren mediante una «perforación horizontal dirigida».
El objetivo era eliminar el vertido al arroyo de Carreiras, «llevando hasta el bombeo de Telleiro y desde allí a la depuradora de aguas residuales los caudales generados por 140 viviendas de Porto de Arriba y Os Namorados».
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Estas son algunas de las opciones manejadas en los últimos años para acabar con unos vertidos que, cabe insistir, siguen produciéndose en la actualidad, para preocupación e indignación de los pontecesureños y de cuantos viven del trabajo en el río.
Faro de Vigo
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