Renfe suple con buses los 57 servicios diarios de Catoira, Cesures y Padrón,

El trazado regional continúa cerrado, y con él las cuatro estaciones intermedias entre Vilagarcía y Santiago, por la caída de árboles sobre las vías
El domingo pasado, las comunicaciones por ferrocarril entre Vigo y Santiago recuperaban cierta normalidad tras las 72 horas en las que los servicios entre ambas ciudades permanecieron clausurados por decisión de Renfe. La operadora reconocía no ser capaz de garantizar la seguridad de los trayectos, aunque el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), encargado de la gestión material del trazado, aseguró que este se encontraba en buenas condiciones pese a la secuencia de fuertes temporales. Más allá del debate sobre quién y por qué ordenó el cierre, cualquier usuario de las estaciones intermedias entre Vilagarcía y Compostela sabe que, en realidad, el antiguo trayecto litoral continúa sin funcionar y está siendo suplido por autobuses. La razón que aducen las operadoras ferroviarias, que esperan restaurar cuanto antes la denominada vía regional, es la caída de árboles sobre el camino de hierro, que debe ser liberado.
Esta interrupción de las conexiones regionales no afecta a los trenes que viajan desde Vigo, Pontevedra y Vilagarcía, porque los convoyes que a partir de la capital arousana deberían proseguir por la vía antigua hacia Santiago lo hacen por el eje de media distancia, tanto en un sentido de circulación como en su contrario. Esto deja fuera de circulación, literalmente, a cuatro estaciones: Catoira, Pontecesures, Padrón y Osebe, para las que Renfe ha activado un plan de movilidad alternativo. En otras palabras, está recurriendo a autocares para que trasladen a los usuarios que tengan como origen o destino estos cuatro enclaves intermedios.
El recurso a la carretera no constituye ninguna minucia, puesto que entre las cuatro estaciones suman 57 frecuencias diarias que deben ser resueltas con autobuses. Merece la pena mencionar que su balance de utilización roza los 175.000 pasajeros anuales, lo que supone una media diaria de 476 viajes. Medio millar de desplazamientos cada día que no regresarán a su medio habitual hasta que las operadoras ferroviarias despejen la vía.
Sumando los datos de Vilagarcía, el uso de los trenes regionales en este tramo supera el millón de pasajeros anuales. Una cifra importante que, sin embargo, no parece ser suficiente para que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y la Xunta lo incluyan entre los proyectos piloto para el desarrollo de un servicio de cercanías en Galicia. Una ausencia que casa mal con las facilidades que ofrece la infraestructura ferroviaria, puesto que entre Vilagarcía y A Escravitude conviven dos trazados distintos. El de media distancia, que sustenta los servicios rápidos, y el denominado regional, que se detiene en esas cuatro estaciones intermedias y es, en lo fundamental, el mismo que fue inaugurado en septiembre de 1873.
Persisten, además, importantes incongruencias en la gestión de este tramo histórico, el que puso en marcha la historia del ferrocarril en Galicia. Las principales se ciernen sobre Catoira, convertida en la estación de referencia para los viajeros de la comarca de Barbanza. En primer lugar, y sin que se hayan explicado las razones para ello, desde la pandemia ha sido excluida de los cinco servicios diarios que unen exclusivamente Vilagarcía con Santiago y sí se detienen en Padrón y Pontecesures. La necesidad de mejorar sus accesos por carretera y su angosto espacio de aparcamiento siguen también sobre la mesa como tareas pendientes.
La Voz de Galicia
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