Renfe recupera la vía convencional a Santiago sin previa comunicación.

La estación de Catoira sigue excluida de los cinco trenes lanzadera diarios que sí hacen escala en Pontecesures y Padrón
De cincuenta minutos que fácilmente se ampliaban a una hora si el autocar llegaba con retraso, algo bastante habitual, a la media hora de rigor que marcan los horarios. Ayer, después de que el lunes por la tarde algunos servicios recorriesen los raíles, Renfe recuperó la circulación de sus trenes por la vía convencional que une Vilagarcía y Santiago. Lo hizo sin cursar previo aviso a sus usuarios. Pero lo hizo, al fin y al cabo, 18 días después de que sus frecuencias fuesen clausuradas a raíz de las inclemencias meteorológicas, tal y como la operadora ferroviaria explicó en su momento. Buena noticia para los viajeros de las estaciones intermedias, a quienes la alternativa en forma de autobuses de sustitución no convencía. Por la sencilla razón de que el tiempo de desplazamiento se duplicaba.
Denís Area, un joven que reside en Santiago, está cursando prácticas en Catoira y el lunes confirmaba que la solución del bus por carretera no era, precisamente, un prodigio de logística, acudió ayer a su cita ferroviaria a la una y media de la tarde. «O servizo das 6.10 horas que teño que coller en Compostela para poder vir traballar xa o fixemos no tren, así que parece que Renfe recobra por fin a normalidade», comentaba a pie de andén, poco antes de tomar la frecuencia de regreso. Nadie lo avisó. Se enteró en primera persona, al llegar a la estación intermodal Daniel Castelao de buena mañana y comprobar que, en lugar del autocar de las dos últimas semanas, el maquinista estaba en su puesto. El regional de vuelta, que procedía de Vigo, Pontevedra y Vilagarcía, llegó a su hora.
Junto a Denís, otras tres personas emplearon el camino de hierro para viajar a mediodía hacia el norte. Si algo critican de esta peculiar experiencia es la falta de información que las ha mantenido en un desconcierto permanente. «Los dos primeros días en los que se cerró la vía ni siquiera tuvimos la opción de ese autobús que Renfe sí puso después, pero es que los mensajes de SMS que nos enviaban llegaban en ocasiones a las cuatro de la tarde. Ya me dirás qué puedes solucionar con esos márgenes».
Asistir a la recuperación del tren convencional en Catoira se rodeas de un poso de justicia poética. Más que nada porque, obviando Osebe, que dispone de servicio ferroviario, pero funciona como un enclave testimonial, la suya es la estación intermedia que un peor trato recibe en este trazado de hierro, el primero que se puso en marcha en Galicia. Por razones que nadie ha explicado, al menos no de forma convincente, está excluida de los trenes lanzadera que comunican exclusivamente Santiago y Vilagarcía y sí se detienen en Pontecesures y Padrón.
Más allá de una pequeña dependencia dotada de un puñado de asientos, no existe aquí prestación adicional alguna. Ni es posible adquirir un billete, siquiera de forma telemática, ni hay un servicio de videoasistencia como el que sí funciona en la estación de Pontecesures. «É curioso, porque durante estas dúas semanas ninguén collía o teléfono en Renfe, aínda que si enviaban mensaxes dicindo que consultásemos co persoal da estación. Non sei a que persoal se referían», se pregunta Denís mientras recorre con la mirada un edificio cerrado a cal y canto. Pese a que este es el verdadero referente ferroviario para los viajeros de O Barbanza, sobre todo estudiantes y trabajadores, su exclusión de los trenes lanzadera priva a Catoira de cinco frecuencias diarias más, Que se sepa, poner remedio a esta situación no figura en ninguna agenda oficial.
La Voz de Galicia
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