De 190 parados inscritos al finalizar septiembre de 2019 pasamos a 198 al finalizar octubre de 2019.
Cierra Casa Emilio, uno de los templos de la lamprea.

Cierra Casa Emilio en Catoira, uno de los clásicos de la cocina en la comarca. Este podría haber sido su último fin de semana a mesa puesta después de una trayectoria de décadas como referencia en la gastronomía local. El cierre es inminente según confirmó su propietario José, aunque ayer todavía no tenía muy clara la fecha exacta de la despedida. «O luns ou o martes, non sabemos aínda», explicaba en medio de la urgencia que imponía la hora. La llamada de La Voz llegó al mediodía, el momento de más trasiego en la cocina, donde su mujer, Clotilde estuvo al pie del cañón hasta el último momento. Con Casa Emilio se va una de las referencias a la hora de degustar la afamada lamprea del Ulla y de otras exquisiteces en pescados, mariscos y carnes, todas con el sello de la cocina casera.
Por su salón, en la plaza de la estación, han pasado miles de clientes, que tan pronto acudían a Catoira con el pretexto de una comida de trabajo como para celebrar un banquete o la cena de Navidad. No siempre fue así. Casa Emilio empezó siendo una tienda de comestibles y taberna de chiquiteo en la que saciaban el hambre los obreros de las fábricas de Catoira y los marineros de los galeones que transportaban la madera río arriba. Pero, tal y como nos ilustraba J. R Alonso de la Torre en uno de sus indispensables callejones del viento que publica este diario cada domingo, su historia se remonta a mucho atrás, 1910, cuando José Guillán, un emigrante retornado de América, puso una casa de comidas al lado de la estación de ferrocarril. Su hija Ángela cogió el testigo, y ya casada con Emilio Rodríguez, abrió la casa del mismo nombre. Su cocina creó escuela y de allí surgiría el germen de Casa Hipólito y de Casa Suso. Ahora, en el ocaso del 2019, Casa Emilio pone punto y final a una historia de buen comer.
La Voz de Galicia
El Concello de Padrón mejora la seguridad del trazado del Camino en A Ponte.

El Camino Portugués a su paso por Padrón es un poco más seguro y bonito con dos pequeñas actuaciones del Concello. Más seguro nada más entrar en el municipio, al pasar el puente sobre el Ulla en el núcleo de A Ponte, donde el Ayuntamiento instaló meses atrás una bionda de hormigón que obliga a peregrinos y viandantes a cruzar la intersección de la vía que conduce a la empresa a Finsa por un paso de peatones situado a unos metros.
Hasta la colocación de la bionda, peregrinos y viandantes cruzaban la vía nada más concluir el paso del puente sobre el Ulla, en el cruce con la vía N-550, con el consiguiente peligro. El Concello colocó el muro de protección después de que el pleno de la corporación aprobase una propuesta del BNG de Padrón, que el año pasado alertó de que lo peregrinos estaban «cruzando a estrada para a Aduana polo punto máis perigoso, xusto na intersección coa vía N-550».
El grupo nacionalista ya propuso entonces «prolongar o murete de separación da beirarrúa e a estrada ata o paso de peóns para evitar esta situación de perigo», que es lo que acaba de hacer el Concello con la colocación de la bionda de hormigón.
En otro punto del Camino Portugués entre Pazos y A Escravitude, el Ayuntamiento también realizó una obra que, en este caso, embellece el trazado, al mejorar el tramo entre Cambelas y Tarrío con un pavimento empedrado, que algunos ven excesivo pero que, en este caso, realza una zona del recorrido jacobeo ya de por sí hermosa. El Concello decidió utilizar piedra, precisamente, por ser un tramo del Camino Portugués.
El gobierno local tiene previsto continuar con la mejora del trazado hasta pasar el núcleo de Tarrío hacia Vilar, en A Escravitude, para lo que tiene un proyecto ya redactado y otro en previsión, según explicó ayer el concejal de Obras, José Ramón Pardo. En este caso también habrá zonas en las que se optará por hormigonado.
El cruce en las proximidades de la rotonda de Pazos es ahora el punto más peligroso
Resuelto el problema de seguridad para los peregrinos en el lugar de A Ponte, Padrón aún tiene más puntos que resultan peligrosos para los peregrinos y, sin duda, el cruce en las proximidades de la rotonda del hotel Scala en Pazos es el más grave de todos. Lo es pese a que el Concello solicitó hace tiempo que se adopten medidas para garantizar el cruce seguro de los peregrinos y vecinos en este punto próximo a la rotonda y, más concretamente, en la carretera AC-301 de enlace entre Padrón y Rois.
Llegados a la altura de la glorieta de la vía N-550, los caminantes siguen por la acera hasta la vía AC-301, donde se ven obligados a cruzarla sin ningún tipo de señalización para seguir su camino por el aparcadero del hotel.
Un segundo punto del Camino Portugués mejorable en cuanto a seguridad está en A Picaraña, en el cruce de la vía N-550 después de la rotonda. Los caminantes deben cruzar por un paso que no está regulado por semáforo.
La Voz de Galicia
Vidal Seage señala que fue Protección Civil la que rompió de forma unilateral el convenio.

El alcalde de Pontecesures, Juan Manuel Vidal Seage, se pronunció ayer sobre la crisis abierta con la agrupación de voluntarios de Protección Civil. El regidor conservador advierte que fue el colectivo el que rompió hace cosa de un año el convenio con el Concello de forma unilateral negándose a ir a las intervenciones para las que eran requeridas. “Non foi unha vez nin dúas, senón tres”, explica Vidal Seage.
De hecho el alcalde popular manifiesta que las emergencias en el municipio cesureño están “perfectamente cubertas” tanto por los efectivos del GES de Valga como por los del GES de Padrón. “Non o digo eu, están aí os feitos e os tempos de espera”, señala.
El regidor incide que “en setembro do ano pasado entérome de que Protección Civil deixa de prestar os seus servizos e en consideron que deberían termo dito. O lóxico é que se o Concello non pode contar con esta agrupación para emerxencias e eventos é que o Concello tamén deixe de prestarlle o seu apoio e os seus medios”. De esta forma justifica Vidal Seage el hecho de que los vehículos que venían utilizando desde la agrupación de voluntarios hayan sido requeridos por el Concello. “Non hai ningún tipo de persecución nin de maltrato. Eu o que fixen foi recuperar uns medios materiais que son de titularidade do Concello. Vehículos que eles tiñan á súa disposición e que aparcaban diante dos seus domicilios particulares. Era un despropósito”, incide.
El alcalde cesureño considera que la agrupación de voluntarios de Protección Civil “poden seguir actuando como tal, como voluntarios, pero non poden pretender ser profesionais”. De hecho advierte que “a axuda que se lle prestou ata o de agora é a adecuada para un concello pequeno como é o de Pontecesures” y señaló que “de feito, hai concellos que non dan nin un só euro aos voluntarios de Protección Civil”.
El alcalde dice abiertamente que no tiene intención de reunirse con los miembros de la agrupación de voluntarios que pidieron un encuentro con todos los portavoces de los grupos presentes en la Corporación por escrito. “En principio non teño interese ningún en reunirme con eles, non teño nada que dicir nin vexo motivo porque considero que as emerxencias están máis que cubertas e que non hai motivo para a alarma”, apunta.
Diario de Arousa
Un hurto en una joyería de Pontecesures con ayuda de menores propicia la detención de tres personas.
Una operación conjunta de la
Brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional de Pontevedra y la
Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil ha permitido detener a tres personas, a raíz de un hurto cometido en una joyería de Pontecesures.
Parece que se trata de “un grupo itinerante especializado en cometer hurtos en comercios utilizando en algunos de los casos a menores de edad para acceder a sitios pequeños y angostos, además de utilizarlos para despistar a los empleados de los establecimientos”.
30.000 euros
Tras
el hurto en la villa pontecesureña, por valor de 30.000 euros, comenzó
la búsqueda de varias personas que se habían dado a la fuga en un
vehículo. Fueron detectadas por agentes de la Policía Nacional
en Pontevedra, procediendo a identificarlas y comprobar que una de ellas
utilizaba documentación falsa.
Las fuentes de la investigación detallan que esa persona en cuestión tiene que responder por “numerosas requisitorias judiciales de diferentes juzgados de la geografía española”.
En el proceso de identificación y cacheo de tales personas se comprobó, asimismo, que una de ellas llevaba dos fajos de billetes, uno de 880 euros y el otro de 90 euros, en billetes de 50, 20 y 10.
De igual manera, en el vehículo se localizaron varias joyas, algunas de ellas con la etiqueta aún puesta.
Después de que la Policía Nacional contactara con la Guardia Civil los agentes llegaron a la conclusión de que “habría
indicios suficientes de que estas personas fueran los presuntos autores
del delito de hurto cometido en la joyería de Pontecesures, por lo que fueron detenidos”, mientras que los menores de edad, de 7 y 9 años, fueron entregados a otros familiares para que se hicieran cargo de su custodia.
Se les imputan siete hechos delictivos
A los detenidos se les imputan hasta cuatro hechos delictivos en demarcación de la Guardia Civil y tres en la de Policía Nacional. Se trata, por ejemplo, de dos hurtos en joyerías y dos en farmacias cometidos en Sigüeiro, Outeiro de Rei, Guitiriz y Pontecesures.
La Policía Nacional los identificó también como presuntos autores del hurto en un estanco de la zona comercial de Pontevedra cometido en abril de este año, en el que sustrajeron 1.400 euros en efectivo. Y en Marín habrían sustraído del interior de una joyería una manta de joyas valoradas en más de 15.000 euros, en junio pasado.
En la Comisaría Provincial de Pontevedra detallan que “en ambos casos se prevalieron de la presencia de los menores para despistar a los encargados de los establecimientos comerciales”.
Paralelamente, parece que en la ciudad de A Coruña “sustrajeron 1.100 euros de un establecimiento comercial en el que las dos mujeres estaban acompañadas por uno de los menores”.
Faro de Vigo.
El Concello de Padrón quiere anular todos los contenedores de basura subterráneos.
Ya retiró tres de las instalaciones y está pendiente de suprimir otras tantas: junto a la biblioteca, plazuela Cela y Murgadán.
El Concello de Padrón quiere anular todos los contenedores subterráneos de basura, a causa del alto coste de mantenimiento de los mismos. Tres de las seis instalaciones para el depósito de residuos ya están suprimidas y quedan pendientes otras tres: junto a la biblioteca, en la plazuela Camilo José Cela y en la calle Murgadán.
Así, están anulados y retirados los contenedores subterráneos que había situados junto al parque infantil, en la Rúa Longa; los de la vía N-550 en la avenida de Compostela y los de la plaza Ramón Tojo. En esta última, el Concello repuso, en su lugar, las losas de piedra de la plaza mientras que en la zona junto al parque instaló un banco decorativo y en la N-550 también repuso el firme.
Para anular y retirar los contenedores subterráneos de la calle Murgadán, en los que ya hay un aviso de que dejarán de funcionar en breve, el Concello construyó una base de cemento para crear una isla de recipientes en superficie de lado del río Sar, cerca de la pasarela peatonal que comunica la zona de O Bordel y la de A Barca.
Esta ubicación no gusta a muchos. A unos porque consideran que está «lonxe» de donde están los contenedores subterráneos en los que actualmente depositan la basura y a otros por estar situada de lado del río, de modo que aseguran que hay posibilidad de que los residuos acaben en el cauce. En cuanto a los situados en la plazuela Camilo José Cela, el Ayuntamiento busca una ubicación para los contenedores de superficie, que, un tiempo, estuvieron en el Paseo del Espolón.
Mientras no se anulan del todo en estas tres últimas ubicaciones, los contenedores de superficie están situados delante de los subterráneos, aunque ya hay alguno de estos últimos precintados y no se puede depositar la basura. De acuerdo con el Ayuntamiento, las instalaciones de los contenedores subterráneos dieron siempre problemas, de modo que su mantenimiento y reparación suponía un alto coste, salvo en el período que estuvieron en garantía, del año 2009 al 2011.
La Voz de Galicia