Fuerzan con un hacha la ventana de un bar cesureño para robar dinero de la tragaperras.

El ladrón utilizó una escalera para salvar los cuatro metors de alto hasta el ventanal.

Un hacha, un martillo y una escalera fueron las herramientas que utilizó en la madrugada de ayer un ladrón para asaltar la cafetería NU-2 de Pontecesures ubicada en la calle Carlos Maside. El caco accedió al local por la parte trasera, por un ventanuco situado a 4 metros de altura y de dimensiones muy escasas, apenas 37 centímetros de alto por 58 de ancho. “Tivo que ser alguén moi áxil” y menudo para colarse por ahí, comenta Pablo Ferreiro, hijo del propietario y encargado de regentar el bar.
Sospecha que la escalera (que la Guardia Civil introdujo después en el interior de la cafetería) no la trajo el ladrón, sino que ya estaba en el exterior del inmueble, zona en la que se están realizando obras. Ayudándose del hacha y el martillo forzó el ventanuco y “foi directo” a por el dinero: la recaudación de la tragaperras (en la que quedaron también marcas de golpearla con el hacha) y algún cambio que había en la registradora. Lo demás ni lo tocó. “Deixou todo tal e como estaba, non levou nin a lotería”, tampoco botellas de alcohol y “nin rompeu un vaso”, confirma Pablo Ferreiro.
Lo que sí intentó due silenciar la alarma, que sonó sobre las 5:45 horas. El ladrón le dio una patada a la centralita y dejó la huella de su zapato marcada en ella. Ante el aviso de la alarma, los padres de Pablo acudieron a comprobar qué estaba sucediendo en el bar. “Meu pai me dí que cando chegaron (el ladrón) aínda estaba dentro”, pero consiguió huir por la misma ventana por la que había entrado, dejando fuera la escalera y tirados en el suelo el hacha y el martillo. “Levou os cartos e deixou todo atrás”.
Poco después llegó elpropio Pablo y a la media hora la Guardia Civil. Los agentes revisaron el interior de la cafetería, incluso miraron en los baños por si el ladrón se encontraba escondido en algún recoveco, pero no, no había ni rastro. Pablo Ferreiro trataba ayer de agilizar los trámites con los peritos pra recuperar cuanto antes la normalidad. “O importante é que non colleron a ninguén dentro” del bar y que no hubo que lamentar daños personales, concluye.

DIARIO DE AROUSA, 14/12/12

La cafetería ya sufrió un intento de robo.

La cafetería NU-2 ya había sufrido anteriormente un intento de robo. En aquella ocasión el ladrón rompió la cristalera del establecimiento pero no llegó a perpretar el robo porque los vecinos se percataron y salieron a la calle, provocando que huyera sin conseguir el botín. Pablo Ferreiro cree que estos delincuentes son gente cercana y “coñecida” ya que “non vai ninguén de Vigo a roubar aquí”. Se da la circunstancia de que Pablo trabajó durante varios años en el bar Sol y Mar, uno de los establecimientos de hostelería de Pontecesures más afectados por los robos. Han sido alrededor de una docena los asaltos que ha sufrido. El último, el pasado 3 de diciembre. El ladrón entró por una ventana lateral, reventó la tragaperras y se llevó el dinero que había dentro, además de “calderilla” de la registradora.

DIARIO DE AROUSA, 14/12/12

Testigos coinciden en que la parcela en litigio en Cesures es del demandante.

Un cesureño denunció a sus vecinos por ocupar su finca para legalizar la vivienda en O Rial sobre la que pesaba una orden de derribo.

El juzgado número 2 de Caldas de Reis acogió ayer una vista para dilucidar si un matrimonio de O Rial (Pontecesures) usurpó la finca colindante a la suya para regularizar su vivienda y evitar la piqueta, ya que sobre la casa pesaba una orden de demolición.
No se trataba del juicio sobre la titularidad en cuestión, sino que su presunto propietario, Carlos Lorenzo Grela, presentó el pasado mes de julio un interdicto en el juzgado para que instase al matrimonio, formado por Isabel Eitor y Gerardo Carou, a devolver la finca a su estado inicial después de que, afirnma la estaquillasen y metiesen maquinaria en ella para urbanizarla y tener un acceso al inmueble, tal y como le exigía el Ayuntamiento para legalizar la casa.
Los testigos de la parte demandante coincidieron en que Lorenzo Grela siempre trabajó ese terreno y que nunca vieron en él ni al matrimonio ni a Eulogio Eitor, padre de la demandada, quien, según ella, le legó la finca, en primavera de 2011.
Suspensión.
La vista estuvo a punto de suspenderse a instancias de la parte demandada, debido a la ausencia de un testigo perito al que le era imposible llegar a tiempo. El abogado de la acusación se negó rotundamente (“sería la tercera suspensión, es un transtorno y, además, nos parece una maniobra dilatoria. La urgencia es obvia, por la naturaleza del proceso. Llueve sobre mojado”) y finalmente la jueza decidió celebrar la vista. No obstante, se suspendió hasta el 19 de diciembre la declaración del testigo que se ausentó ayer.
La letrada de la defensa arguyó que sus representados cerraron su parcela en 2002 sin que nadie objetase nada desde entonces y que el demandante tampoco se vió perturbado por la cesión de los terrenos al Concello. “Quiere dejar la finca enclavada. Mis clientes tendrían que pedir una servidumbre de paso”, manifestó.
Contradicciones.
Gerardo Carou afirmó que la finca en litigio es suya y de su mujer, pero no se acordaba de cuando la recibieron en herencia. “Me dan un terreno y lo agradezco, no pregunto. Se me olvidan las fechas”. apuntando que había denunciado a Carlos Lorenzo “por arrancar árboles que yo planté”, aunque negó que actualmente corte hierba del terreno. Su esposa sí admitió que “levamos a pala pra facer a obra, o asfaltado para facer o rebaixe desde o camiño do Rial. A terra botámola na nosa finca”, y que su padre “algunha vez iría” a trabajar la finca, “pero non o recordo” y tampoco supo decir cómo la adquiríó o a quién se la compró.
Mientras tanto, los tres testigos de la parte demandante, vecinos de la zona, coincidieron en que siempre vieron a Lorenzo Grela trabajando esa parcela, segando hierba o recogiendo bimbios, pero nunca a la familia Carou Eitor.
Por otra parte, Carlos Lorenzo presentó ante el Tribunal Económico Administrativo un recurso contra la inscripción de la finca en el Catastro que realizó el matrimonio Carou Eitor a su favor. El tribunal lo estimó y ordenó al Catastro que anulase la inscripción y revirtiese todo a la situación anterior. No significa que se haya pronuciado sobre la legalidad de la inscripción, sino que detectó un error en el procedimiento porque, al parecer, no se dejó plazo para que Lorenzo alegara.

DIARIO DE PONTEVEDRA, 13/12/12