La marcha lenta de “Salva o tren” llegó a Vigo aunque la Guardia Civil retuvo a varios coches.

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La circulación de coches en Caldas se vio afectada por el paso de los manifestantes.

El coordinador de la plataforma Salva o tren, Fernando Gómez, explicó que de los 55 coches que salieron de Milladoiro para protagonizar la marcha lenta de protesta hasta Vigo, llegaron unos 20 debido a las circunstancias del tráfico y la presencia de la Guardia Civil que retuvo a algunos.

El portavoz del colectivo recordó que con esta acción querían mostrar a la ciudadanía las consecuencias de eliminar el tren de cercanías en Galicia, como pretende el Ministerio de Fomento, en un horizonte de aproximadamente cuatro años. Explicó que esto obligará a la gente a emplear su vehículo particular, produciendose obstrucciones en la circulación como la que escenificaron ayer.
Gómez relató que su campaña comenzó, como estaba previsto, con punto de partida en Milladoiro (Santiago de Compostela), donde se juntaron alrededor de 55 coches, a los que se le unieron otros más en su recorrido por la N-550 de Pontecesures o Caldas. Precisamente todo transcurrió con normalidad hasta su llegada a la villa termal. Los vehículos avanzaron a la velocidad mínima permitida, 50 kilómetros por hora, eso sí, bajo la atenta mirada de tres patrullas de la Guardia Civil que salieron con ellos de la parroquia amiense, según el coordinador.

Los participantes llegaron a provocar una caravana de entre 1,5 y 2 kilómetros, que se vió truncada a la salida del núcleo urbano caldense. Gómez relató que allí los agentes pararon al cabeza de la marcha y ??le dijeron que debía circular a 60 o 70 kilómetros por hora, pues aunque iba circulando a la mitad de la velocidad máxima permitida,y por lo tanto dentro de la legalidad, ellos son la autoridad en la carretera?. Sin embargo, este hizo caso omiso, pues estaba cumpliendo el código de circulación, le indicó a los agentes que la Subdelegación del Gobierno estaba enterada y continuó su camino; aunque sin éxito pues tuvo que desistir de continuar.

Segundo control > Así continuó la caravana hasta que los participantes se toparon, a la altura de la sala de fiestas La Luna, con un control de Tráfico que ??a los que llevaban algún identificativo de la marcha les mandaba parar?. Los que consiguieron superar la presencia policial, realizaron una pequeña parada en Pontevedra para reorganizars y cuando consiguieron reunir a 10 coches, retomaron la marcha, siempre a la velocidad mínima permitida, hasta la estación de tren de Vigo. Según el coordinador general, entre las circunstancias propias del tráfico y las paradas provocadas por la Guardia Civil, la manifestación llegó a tener tres cabeceras que fueron llegando a la ciudad olívica con 15 minutos de diferencia, para concluir con una pequeña concentración en la misma.

DIARIO DE AROUSA, 06/07/08

Identificado un menor de Padrón como autor da rotura dos espellos de coches na rúa Víctor García.

A Garda Civil de Valga identificou a un menor de 16 anos, residente en Padrón, como o autor da rotura de espellos, en vehículos estacionados, na noite do sábado ó domingo na rúa Victor García de Pontecesures.
? parecer os datos foron aportados por un veciño dos edificios da zona, que presenciou os feitos, e logo deron resultado as xestións realizadas por axentes da garda civil.
A familia do menos vaise facer cargo dos gastos dos destrozos.

Un motorista se fractura un pie en un accidente en Pontecesures.

Un vecino de Pontecesures, de unos 30 años, resultó herido ayer por la mañana al perder el control del vehículo y empotrarse contra un turismo. El hombre fue trasladado en ambulancia, pero los servicios de emergencias apuntaron que en principio no se encuentra grave, aunque podría haber sufrido la rotura de un pie al quedar atrapado debajo del coclomotor.

FARO DE VIGO, 30/06/08

O accidente foi na estrada nacional N-550, fronte ó parque infantil “Vicente Moure”.

Resurreción contra todo pronóstico.

Resultado del tesón de la madre de Crístofer Serantes, vecino de Dodro, herido en un accidente en Pontecesures el 17 de febrero de 2006.

El tesón, pero sobre todo ese sexto sentido tan desarrollado de las madres ha doblegado el criterio de la ciencia, a la compañía de seguros y todo lo que se ponga por delante. Hace dos años, los médicos del Clínico de Santiago no daban un céntimo por la vida de Crístofer Serantes Ordóñez, de 17 años, tras haber sufrido un grave accidente de tráfico con su ciclomotor. De hecho por tres veces, pidieron autorización a la familia para desconectarlo y evitar que su vida fuera la de un vegetal. Los padres Cesáreo y Marina se negaron en redondo.
Crístofer, gracias a su madre, se repuso. Tiene graves secuelas pero ya es casi autosuficiente, aunque permanece ingresado en el Centro de Dependencia de Bergondo toda la semana, menos sábados, domingos y vacaciones. “Camina solo, se da cuenta de lo que hicimos por él, utiliza el teléfono movil y reaprendió a leer y escribir”, dice orgullosa Marina Ordóñez, consciente de las tareas que aún le quedan tras haber perdido gran parte de la masa encefálica.
La madre nunca se rindió y apostó una vez más por la vida de su hijo y consiguió insuflársela de nuevo. Su tenacidad ha permitido vencer el criterio profesional de un equipo médico que incluso llegó a desconectar al joven y a retirarle la medicación, porque decían, “era lo mejor”.
El 17 de febrero de 2006 Crístofer Serantes rebasó en Pontecesures a un turismo en marcha que de forma inesperada dio un giro a la izquierda para acceder al garaje de su casa. El joven recibió un golpe tan grave que fue trasladado sin consciencia al Clínico de Santiago donde fue intervenido a vida o muerte del traumatismo craneoencefálico que sufrió en la carretera.
“Cumplidas las trece horas de la operación, Cris (diminutivo familiar) tuvo una recaída, pues sufrió un derrame cerebral”.
“Los médicos nos dijeron que las posibilidades de una nueva operación eran mínimas y que se iba quedar en estado vegetal si lo interveníamos”. Pese a este duro y casi irreversible pronóstico, los padres decidieron que entrara en el quirófano y “le sacaron dos hematomas”. Concluída la operación, los médicos explicaron a los padres que al joven sólo le quedaba el 10% de la masa encefálica.
Luego la situación se complicó ya que Crístofer sufrió otro derrame y como pasadas varias semanas no hubo evolución, los médicos decidieron trasladar al paciente de la UCI a planta. El Joven había empeorado debido a un proceso febril por una infección sanguínea.
En esos momentos es cuando los médicos retiran los tubos y la medicación del chico, porque decían que no había nada que hacer. Marina Ord´joñez no se arredró y “pedí hielo par a bajar la fiebre y gran cantidad de gasas”. Milagrosamente, a los cinco días, la temperatura bajó hasta niveles normales.
A partir de aquí las evoluciones eran lentas pero constantes pues los médicos volvieron a administrar el tratamiento adecuado. A los dos meses fue posible “reimplantarle el cráneo aunque las células estaban muertas”.
Tras ello, “abrió el ojo izquierdo”. Días después comenzaba a tener “reflejos” e incluso llegó a reconocer a su madre, la música hip-hop que le entusiamaba y el reggeaton que aborrecía y reconocía el teléfono móvil.
Los médicos, afirma la madre, “no creían que tuviese esos estímulos, que luego pudieron comprobar”. A partir de ese momento, Marina empezó a tener la confianza del hospital y dos meses después del accidente consiguió el alta yéndose y se fue para su casa.
“He tenido que enseñarle todo desde el principio. Incluso a leer y escribir, a ver los dibujos animados, a comer, a ducharse solo, a vestirse…”. La madre incluso le enseñó a caminar pero antes tuvo que llevarlo a cuestas para subir y bajar las escaleras de su domicilio.
El sacrificio valió la pena. El joven sigue mejorando de las secuelas y está muy agradecida al letrado vilagarciano Ramón Montenegro que acaba de conseguir, sin llegar a juicio, que la aseguradora Allianz indemnizase al joven con 614.000 euros.
La madre sabe que ahora garantiza el futuro de su hijo discapacitado, pero que a la vez podrá sufragar gastos como una posible intervención oftalmológica “con la que podrá recuperar la vista que ha perdido”.

Los hechos ocurrieron a las 20:30 horas del 17 de febrero de 2006 en Pontecesures cuando el joven trataba de rebasar a un vehículo que inesperadamente dio un giro a la izquierda para acceder a su garaje, obviando la línea contínua de la calzada. El joven ciclomotorista colisionó contra la parte lateral del vehículo según el atestado de la Guardia Civil y ambos vehículos circulaban dentro de los márgenes de velocidad permitidos en el lugar del siniestro. Pese a que Crístofer llevaba casco los daños cerebrales fueron los relatados.

FARO DE VIGO, 29/06/08