O alcalde négase a que o concello se faga cargo do pago da factura da reportaxe fotográfica sobre a contaminación de FINSA encargado pola ACP.

Con data 19-04-06 houbo pola tarde, como todos lembramos, importantes emisións á atmósfera de FINSA que alarmaron ós veciños (o río Ulla tiñeuse de marrón, o peirao e as rúas Sagasta e Víctor García apareceron cheas de viruta e parecía como se “nevara” copos de madeira en fibra).
Ademáis de avisar ó SEPRONA este concelleiro encargou unha reportaxe fotográfica e así o fotógrafo ANXO ABALO presentouse na rampla do peirao (a do “Sol y Mar”) para captar e documentar as tremendas emisións.
As fotos enviáronse ós medios de comunicación e deben permanecer, o noso xuizo, no concello para demostrar diante das administracións públicas o que vimos soportando en Pontecesures dende hai tantos anos.
Por escrito solicitouse ó alcalde que o concello se fixese cargo do custo da reportaxe pero, sorprendentemente, dende o propio concello comunicáronlle ó fotógrafo que á administración municipal non lle interesaban as fotos e que non as ían aboar seguindo as instruccións dadas polo propio alcalde.
Deste xeito a ACP tívose que facer cargo do custo da reportaxe aboando o día 30 de xuño a factura que ascendeu a 57,42 ?.
Ante isto, quérese facer constar o seguinte:

1-O alcalde e o BNG de Pontecesures demostra que o medio ambiente en xeral e a contaminación de FINSA en particular nin lle preocupa.
2-E moi decepcionante e incluso mezquino que o concello non pague uns gastos dunhas fotos encargadas para beneficio de todos. Esta e a verdadeira cara do noso alcalde humillando todo tipo de traballos ou xestións que fai este concelleiro.
3-O alcalde gasta con alegría cartos de todos en comidas de “acompañantes” sen identificar, en publicidade e propaganda, en desorbitados subministros de gasoil, etc.., e agora non quere que se gasten 57,42 ? que están perfectamente xustificados.
4-Este grupo continuará loitando, aínda que sexa con tódolos atrancos, para que a contaminación de FINSA deixe de producirse.

Pontecesures, 01-07-06
Luis Angel Sabariz Rolán
Concelleiro da ACP

Un nuevo detenido eleva a la dieciséis el número de personas arrestadas en la redada

El pasado jueves por la tarde, la policía nacional practicó una nueva detención enmarcada en lo que se ha venido en llamar operación Volusia, precisaron ayer desde la Comisaría Provincial. De este modo, por el momento, son ya dieciséis las personas arrestadas como consecuencia de la redada llevada a cabo el pasado martes en el poblado gitano de O Vao.

A estos individuos se les suma los otros seis cuatro de ellos de etnia gitana que fueron detenidos por la UDYCO entre mayo y junio. En aquella ocasión fueron intervenidos 244 gramos de cocaína, tres vehículos, unos nueve mil euros en efectivo, teléfonos móviles, así como otros efectos.

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Clanes arousanos suministraban la droga al poblado de O Vao

A medida que los detenidos en la redada en el poblado gitano de O Vao, en Pontevedra, van prestando declaración, trascienden nuevos datos relacionados con esta investigación policial. Los estupefacientes, desde que entraban en la Península hasta que terminaban en el cuerpo de un drogodependiente, pasaban distintos filtros. La hipótesis de los investigadores apunta a que eran personas vinculadas a clanes arousanos del narcotráfico las que introducían la heroína y la cocaína en la provincia, y posteriormente la vendían por kilos nunca al por menor a individuos de etnia gitana.

De este modo, la Policía Local de Pontevedra, en un informe remitido a la Fiscalía Antidroga, relata que la droga que se vendía en O Vao era suministrada desde dos viviendas de la comarca de Arousa que estaban ocupadas por sendas familias de etnia gitana. Se cree que la heroína provenía de Pontecesures, y la cocaína, de Cambados. El hecho de que el caso trascendiera las fronteras de Pontevedra y afectara a otros municipios de la provincia hizo que la Policía Local de la capital dejara el resto de la investigación en manos del ministerio público y de la policía nacional.

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La mayoría de los detenidos en la operación contra el tráfico de drogas en Pontevedra son de etnia gitana

Los efectivos policiales mantuvieron aislados los asentamientos gitanos, para evitar fugas, y realizaron intensos registros, “chabola por chabola”

La mayoría de las personas detenidas en el marco de una redada policial contra el tráfico de drogas,realizada en varios puntos de la provincia de Pontevedra, son de etnia gitana y mujeres, según indicaron fuentes policiales.

Por el momento, son 15 las personas detenidas en esta operación policial, que se ha desplegado desde las 6.30 horas de hoy en los dos poblados gitanos de O Vao, en el municipio de Poio, y en otros asentamientos de los municipios de Pontecesures y Cambados, así como a la parroquia pontevedresa de Mourente.

Precisamente, según fuentes policiales, fue en una vivienda de Mourente donde se inició la investigación que dirige el Juzgado de Instrucción número dos de Pontevedra.

En la operación, que permanece abierta, participan más de 90 efectivos, de la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (Udyco), del Grupo Especial contra el Crimen Organizado de la Policía Nacional (GRECO) y de la Policía Judicial, que contaron en los primeros instantes, con el apoyo de un helicóptero, que sobrevoló los poblados de O Vao, sobre las siete de la mañana.

Los efectivos policiales mantuvieron aislados los asentamientos gitanos, para evitar fugas, y realizaron intensos registros, “chabola por chabola”, tratando de localizar la droga, que presuntamente se trafica en estos lugares, “casi siempre en pequeñas cantidades” como precisaron las fuentes policiales consultadas.

Al parecer la Policía sospecha que los quince personas detenidas integraban una red dedicada a la distribución y venta a pequeña y mediana escala de heroína, cocaína y hachís. No se descarta que en las próximas horas puedan producirse nuevos arrestos, ya que el dispositivo policial continúa en estos momentos efectuando registros.

EL CORREO GALLEGO

Un hombre fallece de un ataque al corazón durante un baile en Catoira

Las agujas del reloj rondaban las siete y media de la tarde de un día de fiesta. En un céntrico restaurante de Catoira, Casa Emilio, una familia celebraba el bautizo del más pequeño de la casa. Tras la opípara comida, había llegado la hora del baile. Y con él, llegó la muerte para uno de los comensales.

El fallecido tenía unos setenta años y era vecino del municipio de Pontecesures. Según relataron algunos testigos presenciales, comenzó a encontrarse mal y su estado fue empeorando a medida que pasaban los minutos. Cuando por fin llegó al restaurante la ambulancia del servicio de emergencias 112, era ya demasiado tarde. El anciano había fallecido.

Algunas de las personas que se encontraban en el restaurante indicaban que el hombre tenía una salud delicada, y que hacía poco que había salido del hospital. Ayer, su cuerpo se cansó de vivir en medio de una celebración familiar.

Aunque el deceso tuvo lugar alrededor de las siete y media de la tarde, dos horas después en el restaurante catoirense se seguía esperando la llegada del juez y el levantamiento del cadáver.

LA VOZ DE GALICIA 26/06/06

ACP denuncia que los empleados de una funeraria regularon el tráfico por falta de agentes

La Agrupación Cidadá de Pontecesures asegura que el pasado domingo los empleados de una funeraria se vieron obligados a regular el tráfico para que cruzara el cortejo fúnebre que había acudido a un entierro al no haber policías que se encargaran de ese trabajo, algo que se hizo en los últimos años en todos los entierros.

El portavoz de ACP, Luis Ángel Sabariz, subraya que hasta hace poco era habitual que, cuando había un entierro, un policía local se encargara de regular el tráfico para que la comitiva no corriese riesgos a la hora de cruzar la N-550. Sin embargo, el domingo 14 hubo un funeral a media tarde en la iglesia parroquial de Pontecesures y al concluir el acto se trasladó el féretro en el coche fúnebre hasta el cementerio de San Xulián, acompañado de familiares y amigos que, como es habitual, iban a pie, por lo que es obligado hacer un recorrido de 600 metros y cruzar la carretera general. Al no haber policía local, fueron los empleados de la funeraria los que tuvieron que hacer de improvisados agentes para parar los coches.

Sabariz responsabiliza de ello al alcalde, y considera que además de ser un problema de seguridad «transmite una sensación de despreocupación y desinterés que en nada beneficia al ayuntamiento, e incluso, una falta de respeto a los familiares del difunto».

“La Voz de Galicia”:http://www.lavozdegalicia.es/ed_arousa/noticia.jsp?CAT=113&TEXTO=4777682