Valga se prepara para recrear la batalla de Casal do Eirigo.

Valga se prepara para recrear la batalla de Casal do Eirigo
Una edición anterior de la recreación de la lucha.

La asociación Heroes de Casal de Eirigo, con la colaboración del Concello, ya ha ultimado la programación de este año de la recreación de la Batalla de Casal do Eirigo, que tendrá lugar en las inmediaciones de la Capela da Saúde, el próximo 18 de mayo. Será en el marco de un amplio programa que incluye música, fuegos artificiales y hasta degustaciones gastronómicas y que tendrá como acto principal la recreación de la lucha de los vecinos contra el ejército francés durante la Guerra de la Independencia.

La actividad de esta histórica jornada —que este año alcanza su XII edición— se iniciará a partir de las 17 horas, con el desfile de tropas, recepción de alarmas y actos conmemorativos. A continuación se desarrollará la recreación de la batalla, con las tropas dirigidas por el actor Suso Martínez, junto a Daniel Lindh y la actuación de Manoele de Felisa.

Ya a las 19 horas será el turno del apartado musical y el ambiente más festivo de la jornada, que correrá a cargo de Festicultores Troupe. Un programa que afrontará su último tramo, a partir de las 21 horas, de la mano de Dj Maxi, con tirada de fuegos artificiales y reparto de churrasco y rosquillas entre los asistentes que decidan prolongar la jornada.

CartelBatalla24

Diario de Arousa

María de Xacobe, escritora cesureña: «Tenemos una historia muy rica, llena de traiciones, triunfos y derrotas. Es fascinante e inspiradora»

María de Xacobe (1981) es una enamorada de la historia medieval española, algo que suele reflejar en sus escritos de esencia costumbrista y alma gallega. En el año 2020 sale a la luz su primer libro, y desde entonces no ha dejado de publicar; ha colaborado en diversas antologías, en su mayor parte benéficas. Suele abarcar los géneros de ambientación histórica, romántica y fantasía; sus libros son intimistas, una mirada al pasado, a las mujeres que nos precedieron.


P.- ¿De qué trata Doña Gontrodo de Sos?

Gontrodo, en su infancia, fue dama de la corte, hasta que la reina falleció. A partir de ese momento y perdido su anterior trabajo, Gontrodo se convierte en soldado de la corte, esperando que su madre se sienta orgullosa de ella. A la vez, por casualidad, una noche descubre una conspiración dentro de su propia casa, en la que descubre que pretenden asesinar al príncipe Tello, heredero a la corona de Sos. Gontrodo se propone evitar que algo así suceda. No cuenta más que con su voluntad, ¿será esta suficiente para lograrlo?

P.- ¿Qué te atrae exactamente de la época medieval que traspasas a tus novelas?

Tenemos una historia muy rica, llena de traiciones, asesinatos, duelos de espadas, venganzas, pasiones, triunfos y derrotas. A mí me parece fascinante e inspiradora. Una fuente inagotable de la que beber. Además de basarme muchas veces en ese tiempo para mis libros, el lenguaje que suelo usar, evoca esa época pretérita.

P.- ¿Dónde y en qué te has documentado para escribir esta novela?

La novela está creada con retazos de aquí y allá. Inspirada en conversaciones mantenidas, en las fotografías de pueblos antiguos llenos de casas y calles de piedra, en la música escuchada en una feria medieval… No ha habido una fuente concreta de la que documentarse, pues ha sido creada con múltiples detalles variados, tomados ora del pasado, ora de algo actual.

P.- ¿Existió el reino de Sos?, ¿por qué has ambientado allí la novela?

No, no existió, pero sí que está inspirado en Sos del Rey Católico, un municipio de Zaragoza en el que nació Fernando el Católico. Un lugar que siempre me ha parecido precioso, como de cuento. He querido que el lector se transporte a un reino que sea muy semejante a esas ciudades medievales que tenemos en la memoria.

P.- ¿Cómo consigue Gontrodo ser una soldado, con la misoginia tan fuerte que había en la época?

Es una historia de fantasía, y en fantasía todo tiene cabida, cualquier cosa puede suceder, tú pones las reglas y hacer que lo que en el pasado era impensable sea posible.

P.- Cuéntanos quién es Gontrodo y por qué has querido contar su historia.

Gontrodo es una joven que podría haber pasado inadvertida para el mundo, pero cuyas circunstancias le hacen estar en un momento clave de la historia de su reino. Tiene la posibilidad de dejar que todo siga su curso y no hacer nada, igual que sus hermanas, o intentar actuar. Es, a la vez, una mujer que me sirve para contar una historia de maltrato, para gritar que sí, que cada persona es importante, independientemente de lo que te hayan hecho creer, que todo el mundo merece explorar sin miedo su propia existencia, equivocarse y levantarse, en esencia, vivir.

P.- Háblanos de la cubierta, ¿por qué has elegido ese diseño?

La cubierta la ha hecho mi pareja. Con ella se muestra la dualidad de Gontrodo, por un lado, ha sido dama de la corte, pero también es una soldado. A la vez, vive en una perenne crisis existencial, una batalla tiene lugar dentro de ella y es como si fuera dos Gontrodos a la vez, la que quiere ser y la que se ve obligada a ser. Siempre dividida en dos.

P.- En el interior hay ilustraciones. ¿Por qué quisiste incorporarlas?, ¿quién las ha hecho?

Las ilustraciones las ha hecho mi pareja, al igual que la cubierta y todo el diseño de maquetación. Nosotros ofrecemos servicios editoriales a escritores y la parte de maquetación suele llevarla él. En ese momento estaba enfrascado en varios encargos y, para facilitarle el trabajo, estuve buscando ideas para la portada. Mientras navegaba por los bancos de imágenes habituales que solemos usar, me encontré con una serie de fotografías de una chica vestida como si fuera a batallar y con los rasgos muy similares a los que había descrito que tenía la protagonista de mi novela. Nada más verla, dije: «Esta es Gontrodo». Después le envié a él toda la serie de fotografías y, a partir de ahí, se le ocurrió la idea de que podríamos ilustrar cada capítulo con imágenes, ya que «teníamos» a Gontrodo. Fue un trabajo laborioso, y es que cada ilustración se hace con fotomontajes. Pero el resultado ha sido maravilloso.

P.- Cuéntanos, María. ¿Qué te gusta leer más allá de la novela histórica?

Soy una lectora omnívora. Leo poesía, novelas de cualquier género, teatro y ensayo. Disfruto mucho con la novela histórica, pero, en general, me emociono con cualquier libro que me transmita algo, desde versos que tocan el alma a una trama que me atrape.

P.- ¿Lees novela histórica cuando estás escribiendo sobre ella, o prefieres dejarla a un lado mientras escribes y adentrarte en otros géneros?

No suelo pararme a pensar o seleccionar lo que leo según lo que escribo, excepto si necesito echar mano de libros de consulta. Por ejemplo, ahora mismo estoy escribiendo una novela ambientada en el siglo XVI, será una crítica social y también cuenta con una trama romántica, y mis lecturas son La vuelta al mundo del Gipsy Moth de Francis Chichester Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez. Es decir, dos libros que no tienen nada que ver con lo que estoy escribiendo. Ha coincidido así, pero podría ser perfectamente que estuviera leyendo uno de histórica.

P.- Se acercan periodos de ferias de libros, firmas, etc. ¿Vas a participar o a estar en algún evento?

Estoy pendiente de cerrar algunos eventos en verano, pero para el 10 de mayo ya tengo confirmada la presentación de mi libro La higuera yerma en la biblioteca de Pontecesures, dentro del marco de eventos conmemorativos del 40 aniversario de la misma; estoy emocionada con esta presentación, ya que es el pueblo en el que sucede la trama de dicha novela.

P.- ¿Podrías recomendarnos una novela histórica que te haya apasionado?

Los muertos siempre sonríen, de Marta González Peláez. Es una novela ambientada en España, a principios del siglo XVII, protagonizada por dos hermanos,  Inés y Diego Torrearusa, ella monja y él comisario inquisidor. Se verán envueltos en una investigación por causa de un asesinato. Es una novela muy bien documentada y escrita, además de ser ágil y de esas que no puedes parar de leer. Por no mencionar la crítica social que encierra. Una novela que recomiendo a todo el mundo.

»También recomendaría la trilogía Crónicas del señor de la guerra, de Bernard Cornwell, basadas en el mito artúrico y que combinan detalles de este y ficción histórica. Para mí el señor Cornwell es un imprescindible para los que amamos la novela histórica y las batallas de espadas.

La Boca del Libro

O Día da Memoria Democrática terá presenza en Padrón por vez primeira na súa historia.

Imaxe do concello de Padrón
Imaxe do concello de Padrón.

As vítimas xeradas pola Guerra Civil e os 40 anos seguintes de ditadura franquista terán o seu recoñecemento o vindeiro 14 de abril en Padrón. Por vez primeira a vila conmemorará o Día da Memoria Democrática, un evento que “busca concienciar á veciñanza sobre as profundas feridas que a sociedade sufriu durante a Guerra Civil e os corenta anos de ditadura e as súas consecuencias”, explican dende o consistorio.

A cita cobra máis relevancia ao ter en conta o papel tráxico que desempeñou o municipio dende o ano 1937 ata o 1939, xa que nestas datas situose un campo de concentración nos terreos da antiga azucreira de Iria Flavia. Contabilízase que arredor de 3.000 persoas estiveron prisioneiras neste recinto como vítimas do franquismo, chegando por ferrocarril e mar dende Vilagarcía de Arousa.

Segundo a previsión, o acto desenvolverase a partir das 17.00 horas no Xardn Botánico-Artístico. O evento contará coa intervención do alcalde da vila, o socialista Anxo Arca, xunto coa participación da banda municipal de Padrón e o dúo de acordeóns Ad Libitum. Ademais, levarase a cabo a plantación dunha árbore da memoria no recinto como mensaxe de “vida e esperanza nun futuro mellor”.

El Correo Gallego

Manuel García Cambón, el gallego que revolucionó la industria maderera con su sueño: Finsa.

En 2019, un equipo de arqueólogos realizaba un extraordinario descubrimiento en un yacimiento en Zambia: la estructura de madera más antigua jamás encontrada. Datar estas piezas de madera no fue sencillo, teniendo que emplear una técnica para medir la radiactividad natural de los minerales que la cubrían, para determinar cuándo había estado expuesta a la luz solar por última vez. Así fue como dataron la estructura en 476.000 años. Si tenemos en cuenta que los primeros fósiles de Homo Sapiens datan de hace 300.000 años, este descubrimiento sugiere que una especie más antigua comenzó a utilizar herramientas mucho antes de lo que se creía, usándolas para dar forma y unir dos grandes troncos formando una estructura que, probablemente, componía los cimientos de una vivienda. Desde tiempos muy remotos, la madera es y ha sido vital para nuestra civilización, ya que nos ha permitido resolver múltiples necesidades, desde darnos abrigo, a permitirnos construir vehculos u obtener energía. Por este motivo la industria maderera es clave para cualquier país y por eso, hace más de un siglo, un hombre decidió crear una industria que no existía en Galicia y que revolucionaría el sector. Aquel hombre era Manuel García Cambón y su sueño se llamaba Financiera Maderera SA, FINSA.

Momento del descubrimiento de las maderas en Zambia.

Manuel nacía en Santa Baia de Logrosa, una parroquia del municipio coruñés de Negreira, y era el segundo de siete hermanos. Debido a las dificultades propias de la época, Manuel permaneció poco tiempo formándose en la escuela y con 14 años comienza a trabajar, sin sueldo, como aprendiz de carpintero con un vecino.

Un año después conseguía su primer empleo junto a un trabajador de origen portugués, con el que se dedicó a recorrer los montes cercanos serrando madera, hasta que cumplió 21 años, momento en que se casa con Sara Baliña Pérez, hija del propietario de un pequeño aserradero que se dedicaba a trabajar la madera que le llevaban los vecinos.

Manuel, con el permiso de su suegro, comenzó a introducir mejoras en el negocio y a adquirir nueva maquinaria para poder introducirse en el mercado y dejar de trabajar de manera intermitente dependiendo de encargos esporádicos.

Como el sector le gustaba y además se le daba bien decidió, en 1931, crear una nueva sociedad junto a un médico de Negreira: Rubira y García Cambón, SL, un aserradero en Portanxil, Ames, donde comenzaron a producir tablas y tablillas, muy demandadas para fabricar cajas. El negocio funcionaba maravillosamente bien, ya que fabricaban productos con mayor valor añadido que sus competidores y habían implementado medidas que permitían el ahorro en costes y el aumento en los márgenes. Además, Manuel tenía una visión única para calcular con gran exactitud los metros cúbicos de madera que tenía que pagar a la hora de comprar el material.

Estado actual en ruinas del aserradero de Portanxil.

Su crecimiento era tan grande que fue necesaria la construcción de un segundo aserradero en la zona de Negreira y siguieron ampliándolos hasta cinco.

Con la Guerra Civil, la empresa no se vio afectada, ya que sus aserraderos fueron militarizados por el ejército golpista para abastecer al bando sublevado. A su fin, debido a que la demanda de madera no paraba de crecer en un país que necesitaba ser reconstruido, el negocio tampoco se resintió, llegando a constituirse una empresa naviera con dos pequeños mercantes, que comunicaban el puerto de Vilagarcía de Arousa con el resto de España

Mientras los negocios marchaban bien, una cantidad considerable de los beneficios que estaban obteniendo se dedicaron a la compra de unos terrenos en Pontecesures, un lugar que tenía buenas comunicaciones y que estaba rodeado de bosques de pinos de extraordinaria calidad.

En 1944, Rubira abandona la empresa y Manuel se hace con sus acciones. La compañía ya contaba en aquel momento con dos almacenes y tres fábricas, pero si quería crecer más, tendría que crear una nueva sociedad con mayor capital, que fundaría el 12 de junio de 1946, y a la que llamó Financiera Maderera SA, más conocida por sus siglas: FINSA.

Publicidad de FINSA.

Esta denominación tenía todo el sentido, ya que era una sociedad especializada en adelantar dinero a los propietarios de montes que querían plantar sus árboles para madera. Debido a que estos tardan entre 15 y 20 años en poder ser cortados, los dueños de los bosques se pasaban media vida esperando y sin ver ni un euro. Lo que hacía FINSA era, mediante planes de financiación anuales, adelantarles el dinero cuando plantaban los árboles, con la única condición de que FINSA se quedaría con la madera cuando ya se pudieran cortar.

Durante la década de 1950, Manuel decide tomar medidas para mejorar y modernizar la producción, cerrando las fábricas más antiguas y concentrando la actividad en las más vanguardistas y pensó que era el momento de construir una nueva fábrica en los terrenos de Pontecesures. Además, inició un proceso de apertura al exterior, ampliando su mercado a países como Israel, Marruecos o Irak, puesto que el europeo, que a priori podría parecer más “sencillo”, estaba completamente saturado y con una gran competencia.

La fábrica de Pontecesures en 1955.

En la década de 1960, llegó la crisis, pero Manuel no se quedó con los brazos cruzados. Creía que, para sobrevivir, había que dar una vuelta de tuerca a sus productos para que fueran de mayor calidad y con mayor valor añadido, así que viajó por Europa para buscar nuevas técnicas e ideas. En varias industrias madereras descubrió que se empleaban los subproductos de la propia actividad transformadora, considerados residuos por muchos, para elaborar tableros de aglomerado, así que volvió a Galicia con la idea de implementarla en FINSA.

Por ese motivo realizó una ampliación de capital, la sede social se trasladó a Santiago y amplió la fábrica de Pontecesures, con la intención de fabricar en masa esos nuevos tableros que había visto por Europa, unos tableros de 3 capas con una calidad muy superior a todo lo que fabricaba la competencia y que comenzó a comercializarse bajo la marca comercial “Fimapán”.

La fábrica de Pontecesures en 2009.

Su nuevo producto fue un rotundo éxito, ya que era ampliamente demandado en una España que estaba en pleno desarrollo en el sector de la construcción que, con su gran crecimiento necesitaba tableros como el suyo, convirtiendo a la empresa en el buque insignia de la fabricación de tablero de aglomerado.

Tablero ”Fimapán”.

El negocio creía a tal ritmo que, en 1969, se ponía en marcha la factoría de Formarís, en los alrededores de Santiago de Compostela, una ubicación con magníficas comunicaciones para abastecerse de materia prima y donde se podrían realizar futuras ampliaciones. Manuel incorporó a sus dos hijos en la fábrica e instaló, entre otras muchas innovaciones, un aserradero automático, una nueva línea de fabricación de tableros y una instalación para plastificarlos, lo que hacían de esta, la fábrica la más vanguardista de España y una de las más innovadoras de toda Europa.

Instalaciones de FINSA.

La importancia e influencia de estas nuevas instalaciones era tan grande que se decidió trasladar la sede social desde Santiago a Formarís de manera permanente, donde en la actualidad todavía permanece. Pero a pesar de las mareante cifras que movía la compañía y de que muy pocas empresas gallegas, salvo algunas vinculadas al Banco Pastor, tenían tal dimensión en la década de 1970, siempre mantuvo siempre su carácter familiar.

Camión de FINSA, los más famosos de las carreteras gallegas.

A partir de esa época y, a pesar de multitud de crisis, FINSA nunca ha dejado de crecer e innovar. En la actualidad es el quinto grupo empresarial con mayor facturación y empleados de Galicia, además de ser uno de los principales actores de la madera tanto en la comunidad como en España y Europa.

Fábrica de Santiago de Compostela.

Manuel García Cambón fallecía en 1990, con 82 años. En el momento de su muerte, el sector forestal gallego producía tanta madera como Dinamarca, Grecia e Irlanda juntas y la misma que toda Italia o Gran Bretaña. Hoy, la tercera generación de la familia está al frente de este gigante que reina en España y que lidera su sector en Europa y el resto del mundo, un imperio de la madera que soñó, hace un siglo, su abuelo: FINSA.

Edificio de oficinas en la fábrica de Santiago de Compostela.

Iván Fernández Amil. Historias de la Historia.

Cesures rinde homenaje a «Borobó».

Placa en la casa natal de «Borobó»

El Concello de Pontecesures celebrará hoy, 28 de agosto, un homenaje al periodista Raimundo García Domínguez “Borobó”, con motivo del veinte aniversario de su fallecimiento. Se trata de uno de sus vecinos más ilustres.

“Borobó”, que nació en Cesures en 1916, es considerado, en palabras del primer decano del Colexio de Xornalistas de Galicia, Xosé María García Palmero, “un dos grandes do xornalismo galego e non galego do século XX”.

El Concello se hace también eco de las palabras de otro periodista, Benxamín Vázquez, que aseguró sobre Raimundo García que era “un xornalista honesto, lonxe da figura do xornalismo de trincheira que consiste en espallar ruido e desinformación”.

Su labor periodística se inició en 1937, en plena guerra civil, en publicaciones militares. Finalizada esta, y tras su ingreso en un campo de concentración, retoma la profesión en Madrid, para publicaciones como “Finisterre” o “El Español”, entre otras.

Destacan desde Pontecesures su papel en el periódico compostelano “La Noche”, en el que ocupó el cargo de director a partir de 1946, dando cabida a escritores y periodistas nuevos (generación “La Noche”). Las mismas funciones ejerció en El Correo Gallego. De vuelta a Madrid, colaboró con diferentes medios de prensa y ejerció como redactor jefe de la Agencia EFE hasta su jubilación. Se trasladó a Boiro hasta su fallecimiento, en 2003. El homenaje consistirá en una ofrenda floral en el cementerio parroquial.

Diario de Arousa


 

Finsa llega a un acuerdo con los sindicatos para aplicar el ERTE hasta marzo de 2023

El incremento de los costes y los problemas en la cadena de suministros han provocado esta situación // Actualmente, el gigante maderero cuenta con una media de 3.334 trabajadores

  • La falta de pedidos, la crisis de suministros y la subida de los costes han llevado a Finsa, el gigante maderero con sede en la capital gallega, a llegar a un acuerdo con los sindicatos para empezar a aplicar el expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) en sus plantas de Galicia (Santiago, Padrón, Rábade y Ourense), el cual prevé extender hasta marzo de 2023.

Tras las negociaciones de esta semana, la empresa respondió a la propuesta de los comités a última hora de la noche de este jueves, de modo que hubo acuerdo en relación a las condiciones para la plantilla, actualmente con una media de 3.334 trabajadores incluyendo los centros de Portugal, durante el ERTE.

Según informan fuentes sindicales, el pacto implica establecer dos tramos para la aplicación del ERTE, el primero de ellos hasta finales de año y con las mismas condiciones del anterior expediente de regulación temporal (90% del salario y 100% de las extras, vacaciones y plan de jubilación). El segundo tramo, del 1 de enero a marzo, se marca en función de la actividad, de modo que el salario podrá oscilar entre el 85 y el 90%. El resto de elementos (extras, vacaciones y plan de jubilación) también alcanzará el 100%. A mayores, el expediente introduce una garantía para que el salario mensual de los trabajadores siempre alcance el 90%. “No son las mejores condiciones, pero valoramos el resultado de las negociaciones porque esta es una herramienta para proteger el empleo”, resaltan las fuentes sindicales consultadas.

Cabe recordar que el principal grupo maderero de la comunidad cerró el 2021 con una facturación de 1.119 millones en ventas, lo que suponía un 34% más que el año anterior, cuando se produjo la crisis sanitaria del covid. A pesar de las dificultades del pasado ejercicio, sus números se habían disparado, no sólo en las ventas, sino también en los beneficios, puesto que cerró el 2021 con un ebitda recurrente de 167,7 millones de euros (104 millones de euros en el 2020), mientras que el resultado de explotación se duplicó, pasando de los 52,5 millones de 2020 a los 108,4 millones el año pasado.

En todo caso, ya desde comienzos de año se apreciaban los problemas del aumento de costes, tanto en las materias primas como en la energía, así como la tensión en la cadena de suministros como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania. Todo ello ha derivado unos menores márgenes de beneficio (se cita que los costes se incrementaron en un 32%) y, por consiguiente, en la necesidad de aplicar el citado ERTE durante, al menos, seis meses.

El Correo Gallego