Un año más en nuestra parroquia de Pontecesures, nos visita la ONG, Entreculturas para hacer un taller sobre RRSS.
Estamos en el tiempo de Cuaresma, un tiempo especial de preparación interior para la Pascua marcado por el ayuno, la oración y la limosna.
En el evangelio de ayer Pedro, Juan y Santiago se adormecen antes de que comience la Transfiguración, es decir, justo cuando Jesús está en oración. Sucederá lo mismo en Getsemaní.
Evidentemente era una oración que se prolongaba, en silencio y recogimiento. Podemos pensar que al principio, ellos también estaban rezando, hasta que prevaleció el cansancio, el sueño. Mantener el corazón despierto no depende sólo de nosotros, es una gracia, y hay que pedirla.
Los tres discípulos del Evangelio así lo demuestran, eran buenos, habían seguido a Jesús al monte, pero sólo con sus fuerzas no conseguían mantenerse despiertos. Nos sucede también a nosotros. Pero se despiertan justo durante la Transfiguración. Podemos pensar que fue la luz de Jesús la que los despertó. Como ellos, también nosotros necesitamos la luz de Dios, que nos hace ver las cosas de otra manera; nos atrae, nos despierta, reaviva el deseo y la fuerza de rezar, de mirar dentro de nosotros y dedicar tiempo a los demás.
Por eso, hoy hacemos, un hueco en nuestra celebración para tener presente las difíciles condiciones en las que viven muchos niños, mujeres, hombres y ancianos, de todas las edades, y en muchos casos en situaciones de emergencia.
La Fundación Entreculturas, una ONG de la Compañía de Jesús, se esfuerza por colaborar en la búsqueda de soluciones a estos problemas, apostando especialmente por la defensa del derecho a la educación. Y aunque es una gota en mitad del océano, nuestra ayuda beneficia directamente a muchas personas cubriendo sus necesidades educativas, pero también de acompañamiento, apoyo psicológico, integración social y defensa de sus derechos.
La delegación de Santiago trabaja especialmente para lograr financiación para poner en marcha un proyecto educativo en la Escuela de Fe y Alegría en el valle del Sade en Ecuador.
Este domingo, 16 de marzo hicimos en la parroquia de Pontecesures un taller que consistía en reflexionar sobre como nos sentimos cuando usamos RRSS en la infancia y la adolescencia.
Participaron 70 niños, niñas y adolescentes del catecismo, compartieron sus experiencias, llegando a las siguientes conclusiones:
– Las RRSS por si, no son malas, pero hay que conocerlas para poder darles un uso seguro.
– Además, es importante que podamos usar estas redes, bajo supervisión adulta, ya sea para ver videos de YouTube ó saber con quién hablamos a través de WhatsApp.
– Es importante que podamos tener un control horario que rejistra el uso de las aplicaciones, por ejemplo: por las noches, para que no afecten a nuestro descanso.
– La solución no es prohibirnos las RRSS, sino que aprendamos a usarlas con responsabilidad y seguridad.
Fue una mañana constructiva llena de experienzas y juegos, donde todos participamos en este taller.
María José Sanmarco Bande. Voluntaria de Entreculturas y Catequista de la parroquia de Pontecesures.
Foi profesor de «Lengua y Literatura Española» no Instituto de Padrón.
Bernardino Graña nunha imaxe do 2005 diante da antiga fábrica de Massó, en Cangas.
Fundou o grupo Brais Pinto e foi unha das voces fundamentais da literatura galega da segunda metade do século XX
Aos 17 anos, Bernardino Graña quixo marchar de Galicia como polisón nun barco. Acaban os corenta do século pasado e milleiros de galegos buscaban outra vida en Latinoamérica. Nunha nave que ía a Venezuela meteuse nun bote salvavidas, pero pillárono. «Non sei por que o barco estaba vixiado pola policía, e non me deron permiso. Eu deixara aviso a un amigo para que lle dixese á miña familia que non estaba desaparecido», explicaba nunha entrevista do 2010 neste xornal. Aquel fracaso na aventura podía simbolizar, en clave de tolada xuvenil, a atracción polo mar que o escritor cangués manifestou case sempre na súa obra, e que, como lembraba Ramón Nicolás nunha revisión cando Graña facía 90 anos, estaba «disposto non como pano de fondo, senón como vivencia sincera».
Ese mar mollou todas e cada unha das páxinas de Profecía do mar (1966), libro imprescindible da poesía galega e «un diálogo apaixonado cun mar investido de gran forza telúrica na lingua patrimonial dos mariñeiros de Cangas», tal como subliñaba onte a Real Academia Galega (RAG) nun comunicado. «Como horribles fantasmas aparecen / dende o fondo, xurdindo, nos sorríos / estrañas ardentías e navíos / e tristes afogados que amolecen», escribe nel, dándolle unha mirada poética e apaixonadamente épica ao seu labor. Pero tamén ao seu universo vital. Como dicía Xosé Manuel Millán Otero, Graña metíase «como un gato na tasca mariñeira» e recollía «as súas palabras», facíase «eco dos seus traballos e dos seus terrores» e trazaba «a estampa poética dunha beiramar que, probablemente, resulta xa difícil recoñecer». E, efectivamente, naquel libro pódese encontrar un dos mellores retratos literarios da vida mariñeira de mediados do século pasado.
Profecía do mar exerce de pináculo na obra poética dun Graña que foi dos membros fundadores de Brais Pinto, un colectivo de intelectuais antifranquistas no que se encontraban tamén Xosé Luís Méndez Ferrín, Xosé Fernández Ferreiro, Ramón Lorenzo e Raimundo Patiño, entre outros. Antes daquel título publicara Poema do home que quixo vivir (1958), de corte existencialista. Despois, virían Non vexo Vigo nin Cangas (1975), Se o noso amor e os peixes (1980), Sima-Cima do voar do tolo (1984), Himno verde (1992), Ardentía. Obra poética completa (1995) e Luz de novembro (1997). Varios poemas da súa obra tiveron un traslado musical nas mans de artistas como Suso Vaamonde, Astarot e Mini e Mero.
Un ámbito no que tamén destacou Graña foi o da literatura infantil e xuvenil. «Son un neno; eu teño un punto de vista da miña infancia, que perdura en min, son inxenuo», dicía na mencionada entrevista do 2010. Tamén ironizaba sobre a falta de recoñecemento nos galardóns literarios dese campo: «Ás veces, penso que a literatura infantil que fago é impublicable porque eu son un neno que escribe, e no xurado non son nenos; deben atopar a miña literatura tan inxenua que din: “Fóra con iso”». Aínda así, logrou o Concurso Nacional de Contos Infantís O Facho con O león e o paxaro rebelde (1969) e o premio Merlín con O gaiteiro e o rato Pérez (1994). Outros títulos nese terreo son Planeta de ratos tolos (1990), Xan Guindán, capitán (1991), Rata linda de Compostela (1994), Xan Guindán e os salvaxes (1996), Xan Guindán mensaxeiro (1997) e O quirico lambón (1997).
Na narrativa para adultos, a súa obra más importante é Protoevanxeo do neto de Herodes (2006), coa que acadou o Premio Eixo Atlántico. Trátase dunha revisión de varios personaxes bíblicos. Así, transforma a liñaxe canónica de Xesús ao situalo como fillo de María e Antípatro e, por tanto, neto de Herodes. «Creo que na Biblia hai moitas cousas ocultas e outras que están mal interpretadas, así que eu sigo para esta novela os evanxeos apócrifos e algunhas outras tradicións ocultas e non escritas do cristianismo», explicaba nunha entrevista do 2002 en La Voz.
No repaso á súa traxectoria tamén hai que resaltar a obra dramática —en especial, Vinte mil pesos crime (1962)—, as colaboracións periodísticas e o labor á fronte da Asociación de Escritores en Lingua Galega (AELG), da que foi o seu primeiro presidente. Retirado desde hai tempo da vida pública, vivía nunha residencia en Panxón. En marzo do 2022 foi homenaxeado pola RAG e os seus amigos en Nigrán.
Después de toda una vida en su puesto de churros, Fina cuelga el delantal. Ahora continuará con el legado su nieto Ibai, que ha conseguido transformar el negocio de su abuela. «Sentí un orgullo inmenso cuando mi nieto me dijo que quería seguir con la churrería», confiesa
Fina tiene 67 años y hace pocos días que ya está jubilada. Durante 50 años ha recorrido mercados, ferias y romerías con su puesto de churros. Una vida ambulante que puso en marcha su bisabuelo en 1842. Ahora, su nieto Ibai se convierte oficialmente en la quinta generación al frente del negocio, ya que hace un año lo transformó y abrió las puertas del local que lleva la esencia de su abuela y de su tatarabuelo: La Quinta.
A pesar de haber iniciado su jubilación, a Fina todavía «le pica» seguir vigilando que vaya todo bien y poder echar una mano. «Es que son tantos años seguidos que se me hace raro», confiesa. Pero está tan contenta que no deja de sonreír y recuerda el momento en el que su nieto le dio la noticia de que Churrería Fina no moriría. «Para mí fue una sorpresa muy grande. Sí que es verdad que venía conmigo a la feria a trabajar y a hacer las masas, pero yo nunca me imaginé que iba a poner el local que puso», explica. Y además en un sitio fijo en plena capital gallega. «Trabajábamos por toda la zona de Vigo, Redondela, Tui, Porriño… Íbamos hasta a la feria de Arteixo. Que mi nieto trajese la churrería para Santiago, que es la capital, fue un orgullo inmenso», afirma.
Su vida no fue fácil, porque tuvo un trabajo muy sacrificado en el que no podía hacer planes ni preocuparse por la hora. «Es una vida muy dura. Te tiene que gustar muchísimo todo el mundo de la feria. A mí me gustaba mi trabajo. Yo hacía una masa para los churros y decía: ‘Bueno, pues tengo un gimnasio’ y cuando los freía pensaba: ‘Pues también tengo sauna e hidratación para la piel’. Iba haciendo del trabajo una alegría para llevarlo mejor», indica.
Madrugones y viajes en coche que incluían montar y desmontar un puesto para que su clientela pudiese disfrutar de unos churros recién hechos. «Me levantaba todos los días a las cinco de la mañana y a las seis salía de casa, pero no volvía hasta las diez de la noche. Los días de invierno llovía y te mojabas. Nos quedábamos con la mojadura, pero teníamos que ir, porque siempre había alguien que quería unos churros», detalla. Su agenda también se veía modificada por el trabajo. «Fíjate, cuando mis hijos se casaron, hicimos la boda en un día festivo por no perder el sábado y el domingo de atender a nuestra clientela. Amoldamos nuestra vida al negocio», confiesa.
«No me imaginaba mis churros con Kinder»
En cuanto Ibai abrió el local, ella acudió sin dudar para aportar la experiencia que ha recolectado durante tantos años en su puesto. «En la cocina estuve enseñando y dando consejos. Mi nieto me llamó y me pidió que le echara una mano porque quería tenerme ahí para contribuir con mi experiencia», cuenta. Aun así, no se imaginaba que sus famosos churros podrían convertirse enpiruletas y corazones o estar bañados en salsa de Kinder o rellenos de dulce de leche. «Por supuesto que no lo imaginaba. Y eso lo hizo mi nieto y por eso digo que para mí es muy importante que él le pusiera tanta pasión a esto, porque nosotros hacíamos lo básico siempre, churros y poco más. Como mucho con un poquito de chocolate», puntualiza.
¿Y cuál es el secreto de unos buenos churros? «Creo que la clave es que te guste hacerlos, porque día a día mejoras la receta aunque ya la sepas. Y hablar con el cliente todos los días porque vas aprendiendo todavía más. Después siempre hay algún secreto que no se puede contar. Pero bueno, el resumen es tener ganas, hacer un buen amasado y tener un buen aceite y una buena harina. De ahí te sale un buen churro», admite.
Mientras Fina no le quita el ojo a su nieto con su sonrisa intacta, Ibai explica los inicios del proyecto. «Hace dos años falleció mi abuelo y decidí ir a echarle una mano porque estaba un poco sola. Además a mi abuela ya le costaba ir a las ferias porque son duras y que duran todo el día. Ten en cuenta que sales de casa a las seis de la mañana, coges el coche y no vuelves hasta que dan las diez de la noche. Yo también estaba pasando por un momento de mi vida un poco de transición y venía de otros trabajos. Sobre la marcha se me fue ocurriendo una idea que ya mi padre pensó en su día y que el resto de la familia tenía ahí un poco en un vaivén. Al final los astros se alinearon, por así decirlo, y abrimos el local», cuenta.
Porque Ibai, a pesar de ser gallego, se marchó de Galicia cuando era pequeño. «En Madrid estuve estudiando, pero en Marruecos pasé toda mi infancia. En cuanto me deshice de la empresa que tenía allí, justo pasó lo de mi abuelo y acabé volviendo para aquí. Mientras le ayudaba ya tenía la intención de ver por dónde podíamos tirar y por dónde podíamos reconstruir el negocio», afirma. Escoger el nombre tampoco fue sencillo porque tenía que reflejar que continuaba el legado. «Todos los churreros que tú te encuentres por la provincia y alrededores suelen ser familia de mi abuela. Tuvimos la idea de ponerle Churrería Fina para continuar, pero decidimos buscar un nombre un poco más simbólico, que leyéndolo con un pequeño matiz que tienes la gente lo entendiese», cuenta.
«Mi abuela es exigente»
Y así nació La Quinta. «El tema de la empresa fue algo que me encantó desde siempre. Antes de esto tuve una empresa propia y nos dedicábamos al mundo de la construcción, que también me atrae mucho. En mi casa el negocio ambulante siempre se vio como algo muy duro, en el que a la mínima si tenías la opción de estudiar, estudiabas. Pero al final en mi caso acabó tirando también la tradición familiar. Me daba pena que se quedara sin continuidad después de tantas generaciones y de tantos años de trabajo. Finalmente encontramos la manera de darle una vuelta y de reconvertirlo, por decirlo de alguna manera», confiesa. Además tuvo claro desde el principio que se lo tomaría en serio. «No queríamos que fuese solamente una marca, de montar el local y olvidarnos, sino que detrás de la marca, seguir trabajándola y poner el mismo empeño que se ponía en el puesto de la churrería desde siempre», afirma.
Ibai es igual de perfeccionista que su abuela. «Mi abuela aquí no lo es, pero en su negocio lo fue mucho», confiesa. «Aquí, porque él es el dueño, pero en el mío sí», le replica ella. Pero a todo se le saca el lado positivo. «Yo pienso que serlo es algo bueno. Aunque mucha gente siempre te suelta el comentario de que los churros solo son harina, agua y sal, es algo mucho más complejo de lo que se piensa. Al ser algo artesano, requiere que seas siempre perfecto y constante. Nosotros aquí lo que intentamos es que tú vengas un día, te comas un churro, y al cabo de tres meses vuelvas y te comas otra vez el mismo churro sin ninguna variante. Eso es muy difícil de conseguir», explica él.
Además de querer todo perfecto, a la familia también les caracteriza el don de gentes. «Estar de cara al público siempre nos gustó mucho, así que ya estamos acostumbrados. Si ibas a la feria tenías que ser bueno con la clientela, no te quedaba otra. Entonces, esa parte fue lo que menos costó. Y como en la familia siempre hubo la costumbre de que los fines de semana se trabajaba, no cambia nada de que aquí también se haga», detalla Ibai.
Su primo Borja —que también es nieto de Fina— aporta su granito de arena en los fogones. «Mi primo Borja está de cocinero. Estuvo desde el principio aquí conmigo echándome una mano. Fue aprendiendo poco a poco y ya se quedó. Como sigue estudiando en la universidad, compagina los estudios con esto para sacarse un extra», indica. «Ver lo jóvenes que son y que tengan esas ganas de trabajar y de luchar es lo que me llena, porque pienso que todo lo que hemos hecho con nuestro negocio tuvo su fruto y no se quedó ahí. Ahora continúa», indica Fina.
¿Y ahora qué hará con tanto tiempo libre? «Me gusta viajar, lo que pasa es que por mi trabajo no podía. Ni tampoco podía tener esos fines de semana para descansar. Los domingos trabajaba siempre en la parte sur de Galicia, aunque nos movíamos por otras zonas para fiestas y romerías. El otro día fui al mercado a Padrón y me di cuenta de que llevaba 40 y pico años sin ir de paseo. Ya no me acordaba de lo que era aquello», confiesa. Por su parte, le deja caer a sus nietos —que son tres en total— que deberían pagarle un viaje. «A ver, yo creo que entre todos no es tanto… Le toca poner poquito a cada uno, ¡eh!», exclama Fina «¿Tú qué prefieres, playa o montaña?», le pregunto. «¡Playa, playa!», responde efusivamente. «¿Punta Cana?», le propongo. «¡Por ejemplo!», contesta mirando a su nieto. «Algo se hará. Hay que agradecer también todo el esfuerzo», afirma Ibai. Lo que no cabe duda es que a esta abuela se le cae la baba.
María de Xacobe (1981) es una enamorada de la historia medieval española, algo que suele reflejar en sus escritos de esencia costumbrista y alma gallega. En el año 2020 sale a la luz su primer libro, y desde entonces no ha dejado de publicar; ha colaborado en diversas antologías, en su mayor parte benéficas. Suele abarcar los géneros de ambientación histórica, romántica y fantasía; sus libros son intimistas, una mirada al pasado, a las mujeres que nos precedieron.
P.- ¿De qué trata Doña Gontrodo de Sos?
Gontrodo, en su infancia, fue dama de la corte, hasta que la reina falleció. A partir de ese momento y perdido su anterior trabajo, Gontrodo se convierte en soldado de la corte, esperando que su madre se sienta orgullosa de ella. A la vez, por casualidad, una noche descubre una conspiración dentro de su propia casa, en la que descubre que pretenden asesinar al príncipe Tello, heredero a la corona de Sos. Gontrodo se propone evitar que algo así suceda. No cuenta más que con su voluntad, ¿será esta suficiente para lograrlo?
P.- ¿Qué te atrae exactamente de la época medieval que traspasas a tus novelas?
Tenemos una historia muy rica, llena de traiciones, asesinatos, duelos de espadas, venganzas, pasiones, triunfos y derrotas. A mí me parece fascinante e inspiradora. Una fuente inagotable de la que beber. Además de basarme muchas veces en ese tiempo para mis libros, el lenguaje que suelo usar, evoca esa época pretérita.
P.- ¿Dónde y en qué te has documentado para escribir esta novela?
La novela está creada con retazos de aquí y allá. Inspirada en conversaciones mantenidas, en las fotografías de pueblos antiguos llenos de casas y calles de piedra, en la música escuchada en una feria medieval… No ha habido una fuente concreta de la que documentarse, pues ha sido creada con múltiples detalles variados, tomados ora del pasado, ora de algo actual.
P.- ¿Existió el reino de Sos?, ¿por qué has ambientado allí la novela?
No, no existió, pero sí que está inspirado en Sos del Rey Católico, un municipio de Zaragoza en el que nació Fernando el Católico. Un lugar que siempre me ha parecido precioso, como de cuento. He querido que el lector se transporte a un reino que sea muy semejante a esas ciudades medievales que tenemos en la memoria.
P.- ¿Cómo consigue Gontrodo ser una soldado, con la misoginia tan fuerte que había en la época?
Es una historia de fantasía, y en fantasía todo tiene cabida, cualquier cosa puede suceder, tú pones las reglas y hacer que lo que en el pasado era impensable sea posible.
P.- Cuéntanos quién es Gontrodo y por qué has querido contar su historia.
Gontrodo es una joven que podría haber pasado inadvertida para el mundo, pero cuyas circunstancias le hacen estar en un momento clave de la historia de su reino. Tiene la posibilidad de dejar que todo siga su curso y no hacer nada, igual que sus hermanas, o intentar actuar. Es, a la vez, una mujer que me sirve para contar una historia de maltrato, para gritar que sí, que cada persona es importante, independientemente de lo que te hayan hecho creer, que todo el mundo merece explorar sin miedo su propia existencia, equivocarse y levantarse, en esencia, vivir.
P.- Háblanos de la cubierta, ¿por qué has elegido ese diseño?
La cubierta la ha hecho mi pareja. Con ella se muestra la dualidad de Gontrodo, por un lado, ha sido dama de la corte, pero también es una soldado. A la vez, vive en una perenne crisis existencial, una batalla tiene lugar dentro de ella y es como si fuera dos Gontrodos a la vez, la que quiere ser y la que se ve obligada a ser. Siempre dividida en dos.
P.- En el interior hay ilustraciones. ¿Por qué quisiste incorporarlas?, ¿quién las ha hecho?
Las ilustraciones las ha hecho mi pareja, al igual que la cubierta y todo el diseño de maquetación. Nosotros ofrecemos servicios editoriales a escritores y la parte de maquetación suele llevarla él. En ese momento estaba enfrascado en varios encargos y, para facilitarle el trabajo, estuve buscando ideas para la portada. Mientras navegaba por los bancos de imágenes habituales que solemos usar, me encontré con una serie de fotografías de una chica vestida como si fuera a batallar y con los rasgos muy similares a los que había descrito que tenía la protagonista de mi novela. Nada más verla, dije: «Esta es Gontrodo». Después le envié a él toda la serie de fotografías y, a partir de ahí, se le ocurrió la idea de que podríamos ilustrar cada capítulo con imágenes, ya que «teníamos» a Gontrodo. Fue un trabajo laborioso, y es que cada ilustración se hace con fotomontajes. Pero el resultado ha sido maravilloso.
P.- Cuéntanos, María. ¿Qué te gusta leer más allá de la novela histórica?
Soy una lectora omnívora. Leo poesía, novelas de cualquier género, teatro y ensayo. Disfruto mucho con la novela histórica, pero, en general, me emociono con cualquier libro que me transmita algo, desde versos que tocan el alma a una trama que me atrape.
P.- ¿Lees novela histórica cuando estás escribiendo sobre ella, o prefieres dejarla a un lado mientras escribes y adentrarte en otros géneros?
No suelo pararme a pensar o seleccionar lo que leo según lo que escribo, excepto si necesito echar mano de libros de consulta. Por ejemplo, ahora mismo estoy escribiendo una novela ambientada en el siglo XVI, será una crítica socialy también cuenta con una trama romántica, y mis lecturas son La vuelta al mundo del Gipsy Moth de Francis Chichester y Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez. Es decir, dos libros que no tienen nada que ver con lo que estoy escribiendo. Ha coincidido así, pero podría ser perfectamente que estuviera leyendo uno de histórica.
P.- Se acercan periodos de ferias de libros, firmas, etc. ¿Vas a participar o a estar en algún evento?
Estoy pendiente de cerrar algunos eventos en verano, pero para el 10 de mayo ya tengo confirmada la presentación de mi libro La higuera yerma en la biblioteca de Pontecesures, dentro del marco de eventos conmemorativos del 40 aniversario de la misma; estoy emocionada con esta presentación, ya que es el pueblo en el que sucede la trama de dicha novela.
P.- ¿Podrías recomendarnos una novela histórica que te haya apasionado?
Los muertos siempre sonríen, de Marta González Peláez. Es una novela ambientada en España, a principios del siglo XVII, protagonizada por dos hermanos, Inés y Diego Torrearusa, ella monja y él comisario inquisidor. Se verán envueltos en una investigación por causa de un asesinato. Es una novela muy bien documentada y escrita, además de ser ágil y de esas que no puedes parar de leer. Por no mencionar la crítica social que encierra. Una novela que recomiendo a todo el mundo.
»También recomendaría la trilogía Crónicas del señor de la guerra, de Bernard Cornwell, basadas en el mito artúrico y que combinan detalles de este y ficción histórica. Para mí el señor Cornwell es un imprescindible para los que amamos la novela histórica y las batallas de espadas.
O Concello de Pontecesures informa que está dispoñible na Praza de Abastos un contedor para recollida de tapóns en colaboración coa Fundación Seur.
A Fundación Seur é unha Fundación sen ánimo de lucro. A súa misión é axudar aos colectivos desfavorecidos, con especial atención á infancia, a través da loxística solidaria, para que a axuda chegue a quen máis a necesita.
«Tapones para una nueva vida», é un proxecto co que xa conseguiron axudar a 205 nenos e nenas mediante a reciclaxe de tapóns de plástico. Esta iniciativa permitiu achegar 1.402.052 euros para axudar a financiar tratamentos médicos e ortopédicos que non estean cubertos pola seguridade social, ou só parcialmente. Pero isto non é todo porque, grazas a este proxecto e á axuda de todos, xa se reciclaron 8.019 toneladas de tapóns de plástico, evitando a emisión de 10.044 toneladas de CO2, o principal gas causante do cambio climático.
El cartel de la Pascua fue presentado ayer por el alcalde, Anxo Arca (derecha); la concejala de Turismo, Chus Campos; y el autor de la ilustración, Alfonso Blanco.
Abel Caballero será el pregonero de una cita que rinde homenaje al profesor Ramón Casasnovas
Música de diversidad de estilos, feria caballar y de maquinaria, artes escénicas y deporte convivirán en las Festas de Pascua de Padrón, que se celebrarán desde el próximo día 23 hasta el 7 de abril. Para poner la banda sonora de esta edición destacan Celtas Cortos y Fillas de Cassandra, así como las orquestas París de Noia y Olympus.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, será el encargado de leer el pregón el día 30. Esa jornada actuarán las orquestas La Misión y Unión y Fuerza. El día 31 será el turno de Fillas de Cassandra, además de las orquestas Capitol y Miramar. París de Noia y América toman el testigo el día 1; mientras que el día 2 será el turno de Los Satélites. Con la Pascuilla llegarán las actuaciones de Los Player’s y New York (día 5). Al día siguiente será el turno de Celtas Cortos y Olympus. Del colofón musical se encargarán el día 7 las orquestas Atenas y Marbella.
El alcalde de Padrón, Anxo Arca, y la concejala Chus Campos desvelaron ayer el cartel de las Fiestas de Pascua, que serán un homenaje a Ramón Casasnovas, maestro en el municipio durante cuatro décadas y una persona que durante muchos años se involucró en los festejos. «A contribución de Ramón Tomás Vázquez Casasnovas á vida de Padrón foi incalculable», resaltó el regidor, añadiendo que «deixou unha pegada indeleble. A súa xenerosidade, humildade, o seu espírito altruísta foro, e sempre serán, un exemplo a seguir». La figura de Casasnovas destaca en el cartel promocional, diseñado por el artista padronés Alfonso Blanco. «Casasnovas foi profesor meu de Matemáticas, de Naturais e de Debuxo no colexio Rosalía de Castro. No cartel quixen facelo partícipe de toda a festa, e aparece como un transeúnte máis que visita o pobo, rodeado de personaxes que marcaron a miña infancia e a miña vida na Pascua», apuntó el artista. En la ilustración también aparece la gigante, «que sempre a levaba o meu amigo Tanis, falecido hai dous anos, e os cabaliños de Evilasio, de Michel, que nos deixou hai poucos días», añadió Alfonso Blanco, agradecido al Concello de Padrón por ser parte de la Pascua 2024.
El Raid Cabalar del próximo día 23 marcará el inicio del programa festivo de este año, que también incluye los campeonatos gallegos de ajedrez, los torneos de fútbol base y de tenis Concello de Padrón, la sexta edición del torneo CD Sar Extramundi y la velada de boxeo, el viernes 29. La Carreira Pedestre de Pascua (sbado 30) y el Torneo de Chave completan la oferta deportiva.
La Feira Caballar e da Maquinaria Agrícola e Industrial (31 de marzo) se mantienen como atractivos de la Pascua de Padrón. También tendrán su papel importante los grupos folclóricos. Este año actuarán San Pedro de Carcacía, Rosalía de Castro, A Foliada do Montiño, Arreixeira y O Pedrón. También habrá gigantes y cabezudos, además de las actuaciones de la Banda Municipal de Música de Padrón y de las de Santiago y Rianxo en los días de la Pascua dedicados a Santiago y Rianxo. El Festival de Bandas Capital do Sar contará con la participación de la banda local y con las de Touro y Caldas el 7 de abril.
En el apartado musical también habrá espacio para la música disco con las actuaciones de DJ Espiño (30 de marzo, antes del pregón) y con los espectáculos de los pinchadiscos programados por Openair los días 5 y 7 de abril. A ello se le sumará la ópera electrónica Papagena (martes 26). «É unha programación diversa, con espectáculos para público de todas as idades, libre de violencia e na que apostamos pola música galega», explicó la concejala de Turismo e Festexos, Chus Campos, que resaltó que en esta edición mudará la ubicación de algunos de los escenarios de las orquestas «para achegar as festas a toda a veciñanza».