A Casa de Rosalía festexa a recepción do valioso arquivo da familia Baltar, con cartas inéditas.

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A Casa de Rosalía, no concello padronés, celebrou onte o acto de recepción oficial do arquivo Ramón Baltar Feijóo e Ernesto Baltar Santaló, un fondo documental de primeira magnitude que regresa así a Galicia e a Padrón. Inclúe correspondencia, moita dela inédita, de importantes persoeiros da historia galega, como Rosalía de Castro, Murguía, Castelao, Alfredo Brañas, Pérez Lugín e da Real Academia Galega, entre outros.

O acto contou coa presenza, entre outros, do presidente da Fundación Rosalía de Castro, Anxo Angueira, do alcalde de Padrón, Antonio Fernández, e do conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, quen salientou a «xenerosidade» de Dolores, Jacobo e Ernesto Baltar García-Peñuela -fillos de Ramón Baltar Feijóo- ao depositar estes fondos na fundación e, con elo, que se poidan estudar, difundir e dixitalizar para garantía da súa conservación. A fundación comprometeuse a crear un espazo dentro da Casa de Rosalía para o fondo.

La Voz de Galicia

Padrón repone el puente bombardeado.

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La nueva pasarela sobre el río Sar se hará cerca de la que acabó de tirar el Ejército.

La obra anunciada por la Xunta, a través de la Consellería de Medio Ambiente, para la construcción de una pasarela sobre el río Sar que comunique la zona de O Bordel con el campo de A Barca, evoca a muchos padroneses recuerdos de los tiempos en los que ya existía un puente que enlazaba ambas zonas, similar al viejo de Iria, por el que antiguamente cruzaban «carros».No obstante, la nueva pasarela será de uso exclusivo para peatones y bicicletas, algo que no ven bien vecinos de la zona y otros padroneses consultados. Así, recuerdan que el puente que existió sobre el río Sar entre O Bordel y A Barca, del que todavía quedan en pie piedras a ambos lados del cauce fluvial, daba servicio «aos carros de antes», con lo que «hoxe tamén pasaría un coche por el», aseguran.

Ese puente era similar al viejo de Iria, por el que sí circulan vehículos. Una de las personas que lo cruzó a diario de niño es Leandro Cristobo, el titular de un taller de reparación de motocicletas de O Bordel y punto de encuentro de muchos padroneses. Este vecino recuerda que el paso cayó hace más de 40 años, una madrugada de sábado para domingo, a causa de una gran riada.Pero el puente «xa estaba movido doutra inundación», cuenta Leandro Cristobo, que añade que no llegó a caer del todo al río, con lo que niños y mayores seguían cruzando igualmente aunque, cada nueva riada que había, lo movía un poco más. También recuerda que este era «o sitio de baño de todos os rapaces de Padrón» y que podían llegar a juntarse hasta cuarenta.Por entonces, A Barca era el campo de fútbol de los niños y hasta se habló de la posibilidad de construir allí un colegio, el Rosalía de Castro, que finalmente se levantó en Extramundi.Con el puente prácticamente caído, Leandro Cristobo relata que acudió el Ejército para acabar de tirarlo y, para ello, «o bombardeou». No obstante, en el primer intento «o único que conseguiron foi romper os cristais de todas as fiestras de Padrón, que aínda hoxe están sen pagar», rememora.Anécdotas aparte, este padronés coincide con otros vecinos en que un puente apto para coches daría mucho más servicio y comunicaría mejor el pueblo. «Hai que pensar en todo o mundo, non so na xente que pasea, que en Padrón hai moito por onde facelo», explica. «Daría moito mellor servizo para o pobo, sobre todo para aparcar e en domingo», añade otro vecino, al poder acceder en coche a la zona de A Barca desde O Bordel. «Hai que pensar en todo o mundo, así é so para uns poucos», aseguran estos vecinos.La pasarela peatonal y para bicicletas está presupuestada en 140.000 euros, pero estos vecinos consideran que construir un paso para vehículos no conllevaría mucha más inversión.

La Voz de Galicia

La gran cantera de España palea entre parches al borde del ahogamiento.

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El club no halla los 10.000 euros anuales más que necesita para poder dejar de trabajar en la cuerda floja.

El 31 de julio las aguas de Verducido reflejaban en la flota de piraguas del Náutico Pontecesures el nombre del nuevo campeón de la Copa de España Infantil Masculina y subcampeón de la Femenina. Un reflejo que se retorcía distorsionado en muchas de las embarcaciones del club del Baixo Ulla, desconchadas y cuarteadas por la memoria ajada de décadas de golpes y parches sobre parches. En el Campeonato de España Cadete e Infantil, el 31 de julio el N. Pontecesures encadenaba su tercera victoria en las tres últimas regatas puntuables de una Liga Nacional de Jóvenes Promesas que concluyó tercero de la general, tras haberse subido también a lo alto del podio por equipos del Campeonato de España y la Copa de España Infantil sobre 3.000 metros.

Sujetado con pinzas, con 185 palistas federados este año, aquel proyecto surgido a comienzos de siglo de los rescoldos de la sección náutica del Universitario de Santiago, con base en Cesures, parece hoy un producto de la Cerámica Celta, otra de las joyas surgidas de la localidad del Baixo Ulla. Una frágil obra de arte seriada permanentemente expuesta al desastre al tensionar sus materiales.

En los últimos 6 años el club que preside Ángel Barreiro comenzó a ver recompensado con resultados el trabajo de captación y formación de jóvenes piragüistas de Cesures, pero también de Valga, Padrón, Rois y Dodro, iniciado en el 2002. Apareciendo en cuatro de las ediciones de la Liga Nacional de Jóvenes Promesas (cadetes e infantiles) entre el sexto y el tercer puesto del 2016. Un curso deportivo este en el que aún pelea también por revalidar los títulos de las ligas gallegas infantil masculina y femenina que cosechaba en el 2015. La cantera que vio nacer la carrera internacional del canoísta André Oliveira tiene hoy en la bimedallista europea en K-2 1.000, bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2014 en K-1 Sprint y reciente subcampeona del Mundo Sub-23 de K-4 500 Camila Aldana Morison su buque insignia, cuyo rumbo guía la hoja de ruta de la flota cesureña. Y sin embargo, como ocurre en el caso del efecto de las medallas olímpicas en la lectura institucional del deporte español, el brillo de los éxitos amenaza con ocultar los problemas estructurales del N. Pontecesures.

El salto de 100 a 185 federados.

«Hai 5 anos tiñamos uns cen deportistas e 35.000 euros de orzamento. Neste contamos con 185 federados, e 45.000 euros», expone Ángel Barreiro. En el período de mayor crecimiento del club, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo, «térmonos situado no máis alto a nivel do piragüismo de base nacional non veu acompañado dun apoio económico acorde». El N. Pontecesures se encuentra al borde del ahogamiento. Solo la capacidad de gestión de recursos de sus responsables a nivel MacGyver ha podido mantener a flote el proyecto y sin frenar su progresión.

«Temos 150 barcos», informa el presidente. «Un 30 % procedente do Universitario de Santiago. De 25-30 anos, cando o aproveitamento idéneo dun barco de competición son dez; con canoas de 20 quilos, cando as de hoxe pesan 14, e kaiaks de 16 polos 12 quilos dos modernos». Material de competición reparcheado hasta el límite.Desde hace tres meses el N. Pontecesures mantiene en dique seco una de las dos lanchas que precisan sus técnicos para dirigir los entrenamientos. «Está totalmente inservible», apunta Barreiro. «Témoslle que meter todos os coxíns novos, e son uns 3.000 euros que inda estamos a buscar. A outra ten varios pinchazos e foi varias veces a reparar».La tercera pata material imprescindible en el piragüismo para trasladar el buen trabajo a resultados premium es el transporte. El N. Pontecesures cuenta con «dúas furgonetas de máis de 10 anos e preto de 300.000 quilómetros», que cada día xeran máis gastos». A una «partíulle a árbore de transmisión o ano pasado por desgaste. Unha nova custaba 1.500. Por internet atopamos unha de segunda man nun desguace de Sevilla, e amañamos con 500 euros».Hábiles apaños que muchas veces salen adelante merced a la complicidad de padres de palistas, como un soldador que le construyó al club un remolque casero para sustituir otro destrozado en un accidente de tráfico ahorrándole 3.000 de los 4.000 euros que costaría uno nuevo. Más implicación del Concello¿Y qué necesita el club para poder sacar adelante su proyecto bajado de la cuerda floja? «Dez mil euros, 15.000 sería a cantidade idónea para afrontar a nosa actividade e ir renovando o material», dice su presidente. Agradecido «co pequeno negocio local, o que máis está a sufrir a crise e o que nos está a apoiar incondicionalmente», Barreiro reclama que «o Concello se implique máis. Moitísima xente de fóra sabe onde está Cesures por nós. Somos o único club que levamos o nome do pobo polo mundo adiante».Unas instalaciones del 2008 escasas y ya deterioradas«Todo o material do ximnasio foi mercado polo club. Ningunha administración puxo un euro. O material trouxémolo dun ximnasio de Padrón que pechara, gardado nun baixo cheo de auga. Lixámolo, pintámolo, fixéronselles os bancos e mesmo uns pais soldadores algunha outra máquina». Ángel Barreiro relata otra muestra del macgyverismo del que lleva años haciendo gala el Náutico Pontecesures para sobrevivir. Porque hasta cuando supuestamente hubo dinero para el club, este se empleó mal. En el 2008 la nave original del club, a orillas del Ulla, era ampliada por la Xunta. Pero con «materiais de moi baixa calidade, filtracións dos baños -con só catro duchas- ás paredes, parqué levantado…». La falta de material y de una sede en condiciones ha obligado este año a tener que dejar fuera a 20 de los niños apuntados en la escuela de verano del club.

La Voz de Galicia

Las «leiras párking» ganan terreno en las zonas con pocas plazas de aparcamiento.

Cualquier rincón es mejor que pasar por la taquilla de los aparcamientos privados o públicos de la ciudad. Esto es lo que piensan los cientos de conductores que recurren cada día al lugar más insospechado de la ciudad para dejar su coche, y evitar así tener que pagar por aparcar. La práctica de estacionar en fincas sin acondicionar, en tierra, llenas de grandes baches y embarradas, no es ni mucho menos exclusiva de Santiago. ¿Quién no ha dejado su turismo en una de las numerosas «leiras párking» de Padrón cada mañana de domingo? ¿Quién no ha aparcado su vehículo en alguno de esos solares cuando acude a cualquiera de las innumerables fiestas de la geografía gallega? La diferencia entre estas y las de Santiago está en el coste. En las primeras se pagan dos o tres euros por todo el día. Pero en Compostela son gratuitas.Las «leiras párking» están por toda la ciudad. Prácticamente, cada barrio tiene la suya. En este chequeo nos centramos únicamente en las que concentran un mayor número de coches por estar situadas en el entorno de edificios administrativos o cerca de áreas comerciales. La mayoría de ellas están saturadas durante la jornada matinal, y se van desocupando poco a poco después de las tres de la tarde, aunque siempre quedan algunos vehículos fuera de las horas de más demanda e incluso en fin de semana. Curiosamente, algunas «leiras párking», como las de San Lázaro, están relativamente cerca de la gran explanada del campo de fútbol y su aparcamiento, sin embargo, está prácticamente vacío muchas horas al día.

Uno de los espacios más utilizados es el terreno situado entre las rúas O Vieiro y Fontes de Sar. En los días laborables es muy difícil conseguir un sitio libre a media mañana, y cuando toca partido del Obradoiro el lleno es total. Tampoco es fácil aparcar en otros dos pequeños espacios ubicados entre el Camiño Francés y la rúa Lisboa, y eso a pesar de que las irregularidades del terreno obligan a tener mucha destreza y poco apego al coche. Pero todavía menos cariño parecen tener a su vehículo los que se atreven a aparcar en una finca situada frente al Cersia, a la que es difícil acceder sin poner en riesgo los neumáticos.En las inmediaciones de las piscinas de Sar, también se localiza una «leira párking» en la rúa Brañas de Sar. Y, hasta no hace mucho, la finca colindante a las instalaciones acuáticas era otro de los nichos de estacionamiento, que se cerró al colocarse unos grandes bloques de piedra que impiden el paso.
Otro espacios conquistado por los cazadores de estos párkings improvisados está en el entorno del aparcamiento del viaducto del tren, que funciona casi sin rotación, lo que obliga a los conductores a improvisar espacios en zonas plagadas de maleza.

La Voz de Galicia

La muerte de María Soto continúa sin resolver dos años después del asalto.

La asistenta del cura de Cruces, en Padrón, falleció en el atraco a la casa rectoral, en el que hirieron al párroco.

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El próximo jueves se cumplen dos años del violento asalto a la casa rectoral de la parroquia de Cruces, en el municipio de Padrón, en el que mataron a la asistenta del cura y dejaron gravemente herido a este. María Soto tenía 78 años y llevaba 26 trabajando para el sacerdote Ramón Barral, quien se ocupaba de la parroquia padronesa desde hacía más de tres décadas.Sobre las nueve de la noche del domingo 15 de septiembre del 2014, tres individuos, dos a cara descubierta y otro encapuchado y armado, llamaron a la puerta de la rectoral con la excusa de que había un fallecido en la parroquia. La asistenta abrió la puerta, pese a que por entonces ella y el cura eran más precavidos después de haber sufrido otros intentos de atraco, en uno de los cuales los gritos de la mujer llamaron la atención de los vecinos y ahuyentaron a los asaltantes.

Dentro de la casa, con las luces apagadas, los tres individuos pegaron al cura y a la asistenta, además de atarlos y amordazarlos. No obstante, María Soto logró liberarse y gritar, con lo que los atracadores apretaron más la mordaza y provocaron la muerte de la mujer por asfixia.Los ladrones, que presumiblemente buscaban la recaudación de la fiesta de la Virgen de la Esclavitud celebrada una semana antes, se marcharon con unos cientos de euros que tenía el párroco en su bolsillo y, para la huida, se llevaron su vehículo, que días después apareció estacionado en Pontecesures.
El Juzgado número dos de Padrón se hizo cargo del caso y, menos de un mes después, la Guardia Civil detuvo a dos individuos por el asalto: un vecino de Boiro y otro de Noia. No obstante, los dos investigados quedaron libres de cargos y sospechas en diciembre del año pasado, cuando la jueza decretó el sobreseimiento provisional y el archivo de las actuaciones iniciadas. Entonces también levantó el secreto de sumario que pesaba sobre la causa.La jueza los dejó libres de cargos al considerar que «no existen motivos suficientes para atribuir» los hechos investigados a «persona alguna determinada». Desde entonces, nada más se sabe de la causa.

La Voz de Galicia