XORNADA DE PORTAS ABERTAS NO COLEXIO CPI DE PONTECESURES.

 O vindeiro martes 26 de febreiro ás 5 da tarde, e o mércores 26 de febreiro ás 11 da mañá no CPI de Pontecesures haberá unhas xornadas de portas abertas para que as familias que vaian matricular ós seus fillos de 3 anos en 1º de infantil poidan coñecer as nosas instalacións e equipo docente. NOTA: A matricula para os cativos/as de 3 anos faise entre o 1 e o 20 de marzo.

Setenta millones para la electrificación de las vías convencionales entre ellas la que transcurre por Padrón, Pontecesures y Catoira.

Con toda la pompa de un acto institucional en el Ministerio de Fomento -y todas las reservas por el cariz electoral que adquiere cualquier iniciativa política en estas fechas- el ministro Ábalos ha forrado de millones de euros el demandado proyecto para enganchar el Corredor Atlántico a la red europea de mercancías ferroviarias, que tendrá un impulso decisivo en la próxima década y los consiguientes fondos comunitarios.

El máximo responsable de las infraestructuras en España ha confirmado la inversión de 2.820 millones de euros este mismo año para acometer mejoras en los distintos trazados del corredor, y 370 de ellos serán específicos para lo que ADIF denomina como cuadrante noroeste, en el que se integra Galicia. Se trata de casi un 17 % del montante total de 17.000 millones que todavía tiene que invertir España en la red ferroviaria para que estas conexiones se consideren integradas por sus características en el gran corredor transeuropeo, llamado a convertirse en una alternativa real a la invasión de camiones que inundan los entramados viarios continentales.
El eje del corredor atlántico

José Luis Ábalos habló en todo momento de «un proyecto de Estado», por cuanto beneficiará a Asturias, Castilla y León, Extremadura, Andalucía, País Vasco, Cantabria, Castilla-La Mancha, Madrid y Galicia, y comprometió el respaldo del Ejecutivo, que debe complementarse «con la participación de la iniciativa privada para poder culminar la tarea». Se refería, sin entrar en más detalles, a la necesidad de que el sector público planifique y cree las infraestructuras, pero que también se encargue de generar el marco normativo que facilite la participación del capital privado. Además de la liberalización ferroviaria, citó la necesidad de que las empresas se impliquen en la gestión de las plataformas logísticas. ADIF, de hecho, propone un modelo colaborativo de explotación en nodos estratégicos como el de Monforte o León.

Una red «abandonada»

Las actuaciones pretenden mejorar los servicios logísticos para las empresas del sector industrial y los exportadores y mejorar una red «bastante abandonada y que corre el riesgo de quedarse obsoleta», reconoció el también dirigente socialista, que adelantó que tras su ejecución habrá una rebaja notable en los tiempos de tránsito, menos costes e incidencias y mayor fiabilidad para el transporte de mercancías desde los puertos atlánticos «hasta el núcleo de Europa».

En lo que respecta a Galicia, la luz verde prioritaria brilla especialmente en dos conexiones. Por un lado, el eje León-Vigo, de 420 kilómetros, que requiere una inversión hasta el 2025 de 650 millones de euros, necesarios para adaptar el trazado a los trenes de entre 600 y 750 metros, lo que implica la racionalización de las estaciones y la adecuación de gálibos e instalaciones de seguridad. Y, por otro, la línea Vigo-A Coruña, de 210 kilómetros, que necesita 70 millones de euros para la renovación y electrificación de los tramos del antiguo trazado que dan servicios de proximidad. A estas dos líneas estratégicas se sumarían actuaciones complementarias en 245 kilómetros de vías, incluyendo la conexión del puerto de Ferrol y el tramo que pasa por A Coruña-Betanzos-Lugo-Monforte de Lemos, que se conectaría a la línea Vigo-León. La factura de la modernización en este enlace suma cerca de trescientos millones de euros.

Según los cálculos de Fomento, la inversión en Galicia, Asturias y Castilla y León puede alcanzar los 3.558 millones de euros, de los que 1.300 son para renovación de infraestructuras y 2.265 millones para nueva construcción. Son 458 millones más que los que reclamaba la alianza de presidentes autonómicos, que junto al sector empresarial de las tres comunidades busca la implicación del Estado para que el noroeste no se quede desenganchado de las redes europeas. Para ello, también demandan la incorporación del norte de Portugal a este entramado.

La Voz de Galicia

El mes más difícil para los vecinos del Ullán.

Cuatro ciudadanos perdieron la vida en trágicas circunstancias.

Los vecinos del Baixo Ulla, un territorio en el que destacan las localidades de Catoira, Valga y Pontecesures, no levantan cabeza. Viven en estado de conmoción permanente, después de que se registraran cuatro muertes en trágicas circunstancias en menos de un mes.

Un concejal de Catoira, atropellado por un camión mientras repartía el pan; un vecino de Valga, aplastado por su tractor muy cerca de su casa; y otro ciudadano de esta misma localidad, aunque originario de Catoira, arrollado por el tren cuando recogía leña. A ellos se sumaba el octogenario valgués alcanzado por un turismo tras cruzar un paso de peatones, también muy cerca de su domicilio.

Son cuatro personas fallecidas a causa de accidentes en un corto periodo de tiempo, lo cual confirma el luctuoso arranque de año en la comarca del Ullán. Si además se tiene en cuenta que en septiembre falleció otro concejal catoirense -en un accidente sufrido en A Illa, cuando practicaba kitesurf-, parece claro que la mala suerte se ha instalado en este territorio.

Porque tampoco hay que olvidar accidentes que se saldaron con heridos de diversa consideración, algunos graves. Uno de los más recientes fue el protagonizado por un vecino de Catoira que quedó aplastado por su motocultor cuando recogía leña en la parroquia de Abalo. Pero en semanas previas se registraron otros siniestros tanto en la localidad catoirense como en la valguesa, también con vehículos agrarios implicados.

El fallecido el lunes, cabe recordar, es José López Castiñeiras, natural de la parroquia catoirense de Oeste pero residente en el municipio vecino de Valga; conocido por sus conciudadanos como “Pepe o da Santa Lucía”.

Tenía 66 años y murió arrollado por el tren cuando cruzaba la vía después de haber cortado leña en una finca próxima al tendido férreo, en una zona situada entre Catoira y la playa fluvial de Vilarello, en Valga. En un momento dado intentó cruzar por un paso a nivel sin barreras, arrastrando una carreta en la que llevaba un tronco y la motosierra. Fue entonces cuando resultó alcanzado por el convoy, que lo mató en el acto.

Inevitablemente, cada vez que se produce una muerte así los vecinos del Ullán recuerdan lo sucedido en abril de 2007 en la parroquia valguesa de Campaña, cuando tres vecinos perdieron la vida en el turismo en el que viajaban tras ser arrollados por el tren en el paso a nivel de Iglesia.

Eran Jesús Martínez Senín, de 54 años, su hijo Roberto Martínez Ríos, de 28, y su socio en una empresa de albañilería, José García Bejo, de 48 años.

Al margen del suceso del lunes en la vía férrea hay que recordar que solo siete días antes murió Manuel Castiñeiras Tarrío, “O Listeiro”, un vecino del lugar de Paredes (Valga), cuando cruzaba por un paso de peatones, a la altura de la casa consistorial.

Parece que el hombre, de 86 años, ya lo había rebasado y se encontraba en el arcén en el momento en que fue embestido por un turismo.

El octogenario no solo sufrió el fuerte impacto del turismo, sino que recibió otro golpe de consideración al caer en el suelo tras salir despedido hacia un pequeño desnivel existente en el lugar.

El pasado 4 de febrero perdía la vida Francisco Barreiro Cordo, de 80 años de edad y vecino de la parroquia de Cordeiro, en el Concello de Valga, tras quedar atrapado bajo el tractor que conducía.

Se da la circunstancia de que este terrible suceso tuvo lugar a escasos metros de su casa, en el lugar de Balleas, y del mismo punto, en Barcia, en el que había sufrido un accidente casi idéntico en marzo de 2016, cuando cayó con su tractor al cauce del río Louro, donde permaneció atrapado durante unos minutos.

Tenía 77 años y salió con vida porque el caudal era bajo y los servicios de emergencias lo sacaran de debajo de su tractor con rapidez. Esta vez fue muy diferente y Francisco Barreiro Cordo, que se dirigía en su tractor a una finca cercana, no pudo resistir después de que su vehículo agrario volcara y lo aplastara.

Solo unos días antes, el 23 de enero, perdió la vida el concejal catoirense Eduardo Touriño Criado, de 46 años, atropellado por un camión. Estaba repartiendo el pan cuando fue brutalmente golpeado, parece que dentro del arcén de la carretera PO-548, que une Pontecesures con Vilagarcía, a su paso por el centro de Catoira.

Eduardo Touriño había aparcado su furgoneta en el arcén derecho en sentido a Vilagarcía y bajó de la misma para entregar el pan a uno de sus clientes habituales. En ese instante fue golpeado por un camión cargado de ventanas.

Evidentemente este caso conmocionó a los catoirenses, y más aún porque tenían muy fresca en la memoria la muerte del también edil socialista Carlos Castaño Ferreirós, que falleció el 24 de septiembre, a la edad de 41 años, tras sufrir un accidente mientras practicaba kitesurf en la playa de A Canteira (A Illa de Arousa).

Faro de Vigo

Un tren arrolla y mata en Catoira a un hombre que salió a cortar leña.

La Guardia Civil investiga por qué el hombre, de 66 años, no logró cruzar a tiempo la vía por un paso a nivel sin barreras.

Ocurrió poco después de la una y media de la tarde, según los datos del ADIF. El tren de media distancia que había salido de Guixar (Vigo) a las doce y media se detenía a medio camino entre Catoira y Pontecesures tras haber arrollado a un hombre que cruzó la vía en uno de los pasos a nivel sin barreras que existen en el recorrido. Aunque se puso en marcha un amplio dispositivo de emergencias, no sirvió de nada. José López Castiñeiras, un vecino de Valga de 66 años, había muerto como consecuencia de las heridas causadas por el brutal golpe del tren.

A nadie extrañaba la presencia de José en esa zona apartada de Catoira. El hombre poseía allí algunas tierras heredadas de su familia. Hasta ellas se acercó ayer por la mañana dispuesto a cortar leña. De hecho, en las inmediaciones del lugar del suceso estaban su coche y su remolque, en cuyo interior había apilados ya varios troncos.

No se sabe qué es lo que pudo pasar para que la jornada de trabajo en el monte tuviese tan negro desenlace. Según relatan algunos agentes que participaron en el rescate, el hombre estaba cruzando la vía en una zona en la que esta hace una ligera curva con una motosierra y un tronco en la mano. Según el relato del maquinista, el hombre no logró apartarse a tiempo del camino de la locomotora. No se descarta que hubiese tropezado, perdiendo margen de movimiento, o que el tronco se le hubiese enredado en algo. La Guardia Civil, explicaban ayer desde el servicio de prensa del instituto armado, mantiene abiertas todas las hipótesis sobre lo que pudo haber ocurrido. La investigación no ha hecho más que empezar.

Repercusiones sobre el tráfico

En el tren viajaban 108 personas, según informó Renfe. Aunque inicialmente estaba previsto que esos viajeros pudiesen acabar su viaje en autobús, finalmente no fue así, y tuvieron que aguardar hasta las 15.32 horas para poder seguir camino. Eso no significa que la vía haya quedado abierta a esa hora, matizan desde Renfe, desde donde explican que a lo largo de la tarde varios trenes tuvieron que ser desviados, bien por el corredor atlántico, bien enviando a sus viajeros hasta su destino en autobuses y por carretera.

La Voz de Galicia

En Pontecesures hubo más nacimientos que defunciones.

Solo 13 ayuntamientos gallegos tienen más nacimientos que muertes, según los datos que publica este viernes el Instituto Galego de Estatística (IGE) del año 2017.

En esa lista, el municipio con más nacimientos que muertes es Ames (138). En esa lista hay otros tres ayuntamientos de la provincia de A Coruña: Arteixo (45 alumbramientos más que fallecidos), Oroso (13) y Cambre (6).

La provincia de Pontevedra es la que cuenta con más ayuntamientos en esta situación: O Porriño (60), Salceda de Caselas (33), Poio (15), Pontecesures (8), Oia (7) y Soutomaior (1).

Por su parte, en Ourense hay dos municipios, Barbadás (4) y San Cibrao das Viñas (1); mientras que Burela (14) es el único ayuntamiento en Lugo con este saldo vegetativo positivo.

En este sentido, el IGE remarca que hace 30 años que Galicia no presenta un saldo vegetativo positivo en el conjunto de la Comunidad. Así, apunta los datos ya avanzados de que en 2017 murieron 31.962 personas en Galicia, 13.517 más que los 18.445 que nacieron. Son peores resultados que los de 2016 (cuando hubo 12.695 muertes más nacimientos).

El Correo Gallego