Estafan 11.000 euros a un valgués que buscaba trabajo como gigoló.

La desesperación por conseguir un empleo puede llevar a recurrir a medidas desesperadas que concluyen peor de lo que empiezan, como le ocurrió a un vecino de Valga que quería trabajar como gigoló o chico de compañía y acabó sufriendo una estafa de 11.173 euros, la cifra de la factura telefónica que tendrá que pagar por llamar durante dos días seguidos al número 806 517 392 para conseguir el empleo.

D.A.C. denunció en la Guardia Civil que entre el 2 y el 3 de noviembre unas personas desconocidas se pusieron en contacto con él a través de una página de Internet y le ofrecieron un puesto de trabajo. También le explicaron que si estaba interesado debería realizar una serie de llamadas al citado teléfono. Declaró que no se dio cuenta de que estaba siendo víctima de una estafa hasta que le llegó una factura teléfonica de más de 11.000 euros. La Guardia Civil instruye diligencias, que se remitirán al Juzgado de Instrucción de Caldas de Reis.

DIARIO DE PONTEVEDRA, 22/11/12

El club de lectura del IES Valga reúne a sus miembros con Manolo Portas.

Como estaba previsto y se había anunciado hace un mes, Manolo Portas y su obra titulada “Denso recendo a salgado” protagonizan hoy a las cinco de la tarde una nueva sesión del club de lectura del Instituto de Valga.

El profesor de Lengua y Literatura, autor también de “Un dedo manchado de tinta” y representante del BNG en el Concello de Santiago, va a explicar los pormenores de su novela y a departir con los asistentes a esta cita, que se lleva a cabo en la biblioteca del instituto. A lo largo de esta novela, que es como un compendio de diferentes historias, aparecen vidas anónimas cuyo nexo en común es la vida en una villa marinera de la ría de Arousa.

FARO DE VIGO, 21/11/12

Valga escarba en su pasado.

Los trabajos efectuados en torno a una de las tumbas.

El Concello de Valga, la Xunta de Galicia y el equipo de excavación dirigido por Emilio Ramil González están encantados con los hallazgos arqueológicos de Igrexa Vella, en Valga. Se trata de un pequeño tesoro en Santa Comba de Louro (Cordeiro), del que existía cierta constancia como iglesia y monasterio altomedieval, desmantelados en el siglo XVIII para edificar la iglesia actual. Pero los trabajos realizados han permitido descubrir otros muchos alicientes y atractivos que se remontan a la época romana y que dan mayor protagonismo, si cabe, a este lugar.

MANUEL M?NDEZ – VALGA La Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, por medio de la dirección xeral de Patrimonio Cultural y en colaboración con la Unión Europea -que aporta fondos comunitarios-, desarrollan en Valga lo que se presenta como proyecto de “Excavación arqueológica, consolidación y acondicionamiento para la puesta en valor del yacimiento de la iglesia vieja de Santa Comba de Louro”.

En colaboración con el Concello de Valga, con un presupuesto de 93.306,12 euros y mediante la firma “Tomos Conservación Restauración, S.L.”, que figura como contratista, se trabaja para “completar la investigación científica del yacimiento iniciada en la excavación de 2010”, de la que ya se dio cuenta entonces.

Y como se explicó en otras ocasiones se persigue, igualmente, sentar las bases para garantizar la conservación de las estructuras que conforman este yacimiento, revalorizándolo así como elemento patrimonial “mediante su aprovechamiento sociocultural”.

Para ello se contempla la organización de visitas guiadas al yacimiento -ya se hicieron muchas-, la creación de un blog -del que se extraen algunas de las fotos que ilustran esta información y muestran la evolución de los trabajos- y organización de conferencias y exposiciones.

Los responsables de este proyecto indican que la campaña de excavación arqueológica en Valga permite documentar una secuencia histórica ocupacional que abarca desde el siglo IV después de Cristo hasta el XVIII.

Todo indica que la primera ocupación de este espacio, enclavado en un pequeño valle de la parroquia de Cordeiro, data del siglo IV d.C., en la época tardorromana.

“Este nivel está documentado por la exhumación de estructuras murales, industriales y funerarias, así como por la recuperación de material ergológico”, dicen los entendidos en la materia.

De este modo, se recuperó “parte de un muro de mampostería roto por su extremo sur, como consecuencia de las excavaciones de tumbas paleocristianas”. Dicho muro “continúa bajo los muros de la primera iglesia de planta basilical, construida a partir del siglo V sobre los restos de la ocupación tardorromana”.

También apareció un horno industrial para la producción de vidrio o metales, recuperándose en estas excavaciones la cámara de combustión y la cámara de cocción del mismo.

En tercer lugar se localizó “una ‘estela’ tardorromana con epigrafía, reutilizada en el muro de la fachada de las iglesias y relacionada con tumbas en ímbrice, exhumadas fuera de su lugar original de deposición”.

Las mismas fuentes constatan “la existencia de una necrópolis tardorromana que estaría situada muy cerca del lugar habitacional”.

Puntualizan, asimismo, que “el material ergológico recuperado consiste en material latericio, tégulas, ímbrice y ladrillo, cerámica común, imitaciones de ‘tierra sigillata’, vidrio y metales como hierro y bronce”.

Todo lo dicho hasta aquí guarda relación con el primer nivel, ya que el segundo tiene lugar a partir del siglo V d.C.. Es desde el año 380 cuando “Teodisio decreta como única religión oficial del imperio el cristianismo”, y es esa cristianización la que “trae como consecuencia que muchos lugares o hábitats tardorromanos desaparecieran y que su espacio ocupacional fuera reutilizado, tanto ‘cristianizando lugares paganos’ como evolucionando hacia espacios religiosos”.

Tras ofrecer estas explicaciones, los arqueólogos añaden que “eso es lo que sucedió en Santa Comba de Louro”, toda vez que sobre el nivel de ocupación tardorromano “se documenta la construcción de una pequeña iglesia basilical de planta rectangular, rematada en una sencilla cabecera”.

Se cree que esta pequeña basílica pudo haber dispuesto de una o dos habitaciones para uso de algún eremita que además de rituales litúrgicos prestase ayuda social, de ahí la idea de un pequeño cenobio relacionado con la iglesia”.

A esta construcción se asocian “las primeras tumbas exhumadas in situ, como simples tumbas excavadas en restos de pavimento tardorromano o tumbas tardoantiguas, construyendo las paredes con piedras colocadas en posición horizontal cubiertas con una tapa, o bien tumbas construidas con piedras y reaprovechamiento de material latericio romano, como tégulas o ladrillo”.

Los técnicos concluyen que “la cronología de esta basílica o cenobio transcurre entre el fin del imperio, a lo largo de la llamada etapa germánica, y el inicio de la repoblación en el siglo VIII”.

En cuanto al tercer nivel, cabe precisar que es de la época altomedieval. “La primera iglesia pervive hasta los siglos VIII o IX”, cuando parece haber sudo destruida por un incendio, como atestiguarían los abundantes restos de carbón recuperados.

Aquello -sin descartar la posibilidad de que se tratara de ampliar las instalaciones, a causa del aumento poblacional-, dio paso a la construcción de un segundo templo, aprovechándose la fachada y las paredes laterales del primero.

Asociada a esta iglesia hay una necrópolis de la que se recuperaron 26 tumbas, la mayoría de adultos. También se obtuvo en las excavaciones diverso material, como parte de la ornamentación de un capitel y una columna con epigrafía y grabado en bajo relieve de un báculo episcopal, así como cerámica medieval, monedas de bronce y alguna medalla.

En el cuarto nivel arqueológico -que comienza a finales de la Baja Edad Media y abarca hasta el siglo XVI-, este espacio patrimonial de Valga vivió una reforma y ampliación de la iglesia.

Es entonces cuando la iglesia “pasa a ser parroquial” y cuando se derriba el muro de la fachada para construir otra nueva, “ganando así unos 40 metros cuadrados”.

Y ya en el quinto y último nivel -desde principios del siglo XVIII hasta el año 1730, cuando se desmantela y traslada la iglesia a su ubicación actual-, los arqueólogos documentan tanto ese desmantelamiento como el reaprovechamiento de la piedra”. De esa época ser recuperan “numerosos datos patrimoniales que ayudan a la investigación de un tipo de yacimiento poco excavado en Galicia”, por eso se cree esencial avanzar e incluso ampliar este proyecto, para que Igrexa Vella de Santa Comba de Louro “sirva de referencia didáctica”.

FARO DE VIGO, 18/11/12

En las entrañas del belén de Valga.

Una treintena de personas trabajan en la elaboración del nacimiento.

Desde el puente del Pilar las mujeres se reúnen cada tarde para crear y vestir a las figuras que compondrán el belén. mónica irago Todo nació donde suelen nacer las buenas ideas, alrededor de una mesa. Las seis personas que compartían cena aquella noche, hace ya 17 años, salieron de allí con el propósito de hacer un belén para aderezar la Navidad en la Casa Consistorial de Valga. Ninguno de ellos se imaginaba entonces la dimensión que iba a alcanzar esa modesta idea. Diecisiete años después, el belén artesanal de Valga tiene su propio local, en Devesa, sus fieles artesanos y miles de visitantes cada año.

Durante las primeras Navidades, la composición fue cambiando de escenario hasta que se construyó el edificio que lo alberga desde hace seis, una instalación levantada gracias a la buena voluntad de muchos agentes: de los vecinos que cedieron el terreno, de la empresa Novo y Sierra que proporcionó los materiales y del Concello, que puso la mano de obra.

Allí trabajan desde el puente del Pilar una treintena de personas, mujeres y hombres, jóvenes y mayores, que cada tarde dedican tres horas, de siete y media a diez y media, a montar el belén cuya apertura espera ansiosa toda Valga el primer domingo de diciembre. Desde ese día, miles de personas pasarán por Devesa para ver las novedades del belén, sin imaginarse el auténtico zafarrancho que los voluntarios han desplegado en el edificio durante los últimos dos meses.

En una gran sala llena de telas están las mujeres, que se encargan del trabajo fino confeccionando las figuras que compondrán el belén. Alambre, periódicos, pasta de modelar y muchas telas son la materia prima básica para dar forma a los personajes que pueblan el nacimiento. Mari Carmen Castiñeiras suma a su faceta de concejala el mérito de ser la artista que consigue que las recreaciones del belén de Valga sean una copia fiel de los originales. Nasi es la encargada de hacer las manos y los pies. Las demás les ponen brazos y piernas -estas tienen su intríngulis, según los modelos vayan a estar sentados o levantados- y cosen las ropas con las que los vestirán.

Mientras, en otra sala los hombres trabajan en la estructura sobre la que se asentará el belén y en los motores de las piezas. También hay un foso en cuyas entrañas se esconde toda esa maquinaria que no se ve pero que resulta imprescindible para que el belén artesanal en movimiento responda con corrección a su nombre. Por último, en otra zona trabajan los carpinteros. Un completo equipo vestido con batas azules cuya base, con incorporaciones posteriores, se mantiene firme desde los primeros años. «Isto é como unha droga. Estou desexando que sexan as sete da tarde para vir», dice una de las hábiles costureras.

María Lagos es la más joven del grupo. Tiene 16 años, así que todavía no había nacido cuando se realizó el primer belén. Convencida por su padre, comenzó hace dos años a ayudar en la confección de las figuras. Es su tercera temporada y es ya toda una experta, sobre todo a la hora de pintar. «Gústame, é unha maneira de pasar o tempo», dice esta joven que ha conseguido que su padre y a veces también su madre se sumen al grupo.

Quien visite el belén de Valga pensando que va a encontrar un nacimiento tradicional, se equivoca. Está el misterio, es cierto, en una zona especial, pero a partir de ahí, miles de sorpresas. Humor, crítica social, sus vecinos de Valga y personajes de televisión se dan cita en este espacio que desborda imaginación. El año pasado causó sensación la recreación de la boda de la duquesa de Alba. Este año se incorporará una noria, una calle en la que hasta va a llover, estará Protección Civil y habrá un apartado para los niños y otro para los bebés. También alguna sorpresa que por el momento no se puede desvelar, así que quien quiera verla tendrá que esperar al día.

LA VOZ DE GALICIA, 18/11/12

La falta de curas en el arciprestazgo de Iria obliga a recortar el número de misas.

Misa celebrada días atrás en la iglesia de Padrón, oficiada por el párroco Roberto Martínez.

Con 27 parroquias y, además, bastante pobladas con casi 36.000 habitantes, el arciprestazgo de Iria-Flavia, que abarca las seis parroquias del municipio de Padrón, las tres de Dodro, seis de las doce de Rois, la única de Cesures, las cinco de Valga y las seis de Rianxo, está atendido por un total de quince sacerdotes que tienen una media de edad de 69 años. Una media que contribuyen a bajar curas como el de Padrón, con 44 años, y el de Sorribas, con 42, mientras que en el polo opuesto están cuatro sacerdotes del municipio de Rianxo, que rondan los 80 años.

Este arciprestazgo es un buen ejemplo de la carencia de religiosos que existe en la actualidad para atender cada una de las iglesias que hay por parroquia y, en algunos casos, con sus capillas, a las que los feligreses también le quieren dar uso. Así, por ejemplo, el cura de Padrón, Iria y Rois, Roberto Martínez Díaz, está a cargo en estos momentos de lo que hace 30 años atendían cinco curas y «esta va a ser la tendencia de los próximos años», asegura el religioso.

Esta carencia obliga a «hacer recortes» también en la Iglesia, sobre todo, en el número de de misas, según explica el párroco de Padrón, para lo que habrá que «racionalizar un poco los horarios y días en los que pueda haber oficio», añade. En este sentido, Roberto Martínez considera que lo ideal sería que todos los domingos hubiera misa en todas las parroquias pero lo cierto es que «la realidad nos sitúa ante la posibilidad de que haya parroquias que se queden sin oficio todos los domingos».

Llamada a los laicos

Y ello pese a que el número actual de seminaristas «es aceptable», pero asegura que la diócesis de Santiago es tan grande que no llegan «para cubrir las vacantes ni de lejos», por lo que el relevo en bastantes casos no está asegurado ni mucho menos.

Por ello, Roberto Martínez habla abiertamente de que en estos momentos hay «necesidad» de que los «laicos asuman responsabilidades» a la hora de mantener la misa dominical de modo que, aunque el cura no vaya a la iglesia, «un laico pueda hacer la celebración de la palabra», aunque tendría que ser una persona «cualificada, con una mínima preparación y elegida por el obispo. De hecho, esto ya sucedió el año pasado en una misa celebrada en la iglesia parroquia de San Mamede de Rois con motivo de la fiesta patronal de las amas de casa, que fue oficiada por una persona laica de Padrón.

Roberto Martínez confía en que el próximo sínodo que convocará el arzobispo de Santiago, una asamblea en la que participarán todos los agentes pastorales de la diócesis, «aborde como llevar adelante la atención pastoral de las parroquias dada la situación en la que nos encontramos», en la que cada vez hay menos curas y los que hay tienen una edad avanzada, al menos en el arciprestazgo de Iria-Flavia, fiel reflejo de lo que sucede en el resto de Galicia.

Con tres parroquias a su cargo, la de Santiago Apóstol de Padrón, Santa María de Iria-Flavia y San Mamede de Rois y la atención pastoral que antes hacían cinco sacerdotes, además de ser profesor en el Instituto Teológico Compostelano, ¿cómo se organiza el cura Roberto Martínez para atender todo lo necesario? «Planificando muy bien los días, las semanas, de lunes a viernes, repartiendo el trabajo, la presencia y las actividades», explica y sirviéndose, además, de ayuda externa, en este caso del cura de Sorribas, Ángel Rial Vaamonde, para poder concentrar las misas en sábado y domingo y poder atender así todas las parroquias a su cargo.

El cura de Padrón, Iria y Rois es muy consciente de que, ante la posibilidad de que una parroquia se quede sin misa dominical y, por tanto, los feligreses deban desplazarse a otra para escuchar el oficio, lo más probable es que «nos encontremos con la incomprensión de bastante gente», que «no comprende que no podemos mantener el mismo ritmo de actividad religiosa cuando somos cada vez menos curas», asegura.

Por ahora, este cura ya trató de explicar a sus feligreses en más de una homilía la situación de carencia de sacerdotes y lo que ello supone, advirtiendo de la imposibilidad de mantener la celebración del mismo número de misas que años atrás.

LA VOZ DE GALICIA, 18/11/12

Se recaudan en Pontecesures 415.037 euros por el IBI Urbana 2012.

Los Concellos de Arousa que han delegado en el ORAL el cobro del IBI-Urbana han visto como este año se incrementaban las cantidades a percibir, hasta sumar un montante de 702.374 euros más. Las cifras las dio a conocer ayer el presidente de la Diputación Provincial, Rafael Louzán, en el transcurso de una rueda de prensa en la que ofreció los datos de toda la provincia, donde un total de 51 ayuntamientos han delegado el cobro de este impuesto. En total, en estos municipios se recaudaron algo más de 42 millones de euros, frente a los poco más de 35 millones del año pasado.

Louzán explicó que «o prazo de voluntaria rematou en outubro e a recadación do IBI de urbana supuxo para o contribuinte unha serie de incrementos de cuota». Pese a ello, el porcentaje de ciudadanos que han afrontado el pago en el período voluntario es similar al del año pasado (81 %). Rafael Louzán señaló que «sumados os contribuintes de voluntaria e os que usan o recargo, en todos os concellos supérase o 92 % de cobros, esto supón unha baixísima morosidade no contexto actual».

En la orilla sur de la ría de Arousa, y siempre según la tabla hecha pública ayer por la Diputación Provincial, todos los concellos a excepción de los de Vilagarcía y A Illa han delegado el cobro del IBI.

En Cambados se recaudaron 1.059.877 euros, en Catoira 354.175, en Meaño 509.688, en Meis 409.656, en Pontecesures 415.037, en Ribadumia 662.921, en Valga 301.200 y en Vilanova 695.348 euros.

LA VOZ DE GALICIA, 17/11/12