El puesto de la Guardia Civil de Valga, cerrado por la baja de varios agentes

Quienes quieren poner una denuncia deben llamar por teléfono para ser atendidos.

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Varias bajas médicas han venido a menguar aún más los siempre escuálidos medios humanos con los que cuenta la Guardia Civil en sus dependencias de Valga. El número de agentes es tan reducido que, tras quedarse temporalmente sin algunos de sus compañeros, no son suficientes para patrullar la amplia superficie por la que deben velar, y atender las oficinas al mismo tiempo. Puestas en la balanza ambas obligaciones, los responsables del servicio han optado por priorizar las patrullas a mantener el cuartel abierto. A fin de cuentas, los agentes están a un golpe de teléfono y, si alguien los necesita en la base, acuden a la llamada cuanto antes.

Para facilitar las cosas, junto al portal cerrado del cuartel de Valga hay un cartel que informa de los números de teléfono a los que debe dirigirse cualquier vecino que reclame la atención de los agentes. No es un cartel nuevo: hace años que estas instalaciones no atienden al público en horario de tarde. Y quien reclame los servicios de la Benemérita a esas horas es más que probable que sea atendido por un agente del puesto de Vilagarcía, desde el que se coordina el trabajo en buena parte de la orilla sur de la ría de Arousa.

Sin embargo, hasta ahora, por las mañanas, las oficinas estaban abiertas para atender a quienes acudían a poner una denuncia o, simplemente, a realizar alguna consulta. Hace unas semanas el cierre se extendió también esas horas, para desconcierto de algunos vecinos que hasta allí fueron por uno u otro motivo. Obviamente, para los usuarios que se acercan hasta el cuartel es un engorro encontrarse con las dependencias cerradas, y una molestia inesperada tener que hacer una llamada para que un agente acuda a atenderlo. De hecho, algunos usuarios han comunicado con el Concello para solicitar información sobre los motivos por los que está cerrado el edificio situado en Ponte Valga, a un tiro de piedra de la casa consistorial. En ella, el alcalde de la localidad, José María Bello Maneiro (PP), ya se ha interesado por esta cuestión. «Parece ser que non hai xente suficiente para facer as rondas e máis para atender a oficina», concluye el regidor tras recibir las explicaciones de los responsables del cuartel.

José María Bello Maneiro, que considera lógica la decisión adoptada por el cuerpo para salir del paso, ha anunciado que se pondrá en contacto de inmediato con la Subdelegación del Gobierno de Pontevedra para solicitar que refuercen el número de efectivos disponibles en este puesto de la Benemérita. «? certo que os axentes que están fan máis traballo de patrulla que na oficina», reconoce el regidor valgués. De todas formas, el Concello va a solicitar a la autoridad competente más medios humanos para atender a un cuartel que, como el valgués, da servicio a un amplio territorio.
Pequeños robos de material en varias dependencias titularidad del Concello

El Concello de Valga ha tenido que acudir a la Guardia Civil para presentar dos denuncias por otros tantos robos en dependencias de su titularidad. Según explicó ayer Bello Maneiro, los sucesos se produjeron en las instalaciones de la estación depuradora y en las dependencias de la escuela taller. En ambos casos, explica el alcalde, el valor del material sustraído no reviste especial importancia. «Levaron algunhas pezas e algunhas ferramentas que había no obradoiro de emprego», relató el regidor. Pese al pequeño importe de lo robado, el Concello decidió presentar las denuncias. Bello Maneiro señalaba ayer que, afortunadamente, la oleada de robos que hace unos meses asoló la localidad parece haber cesado.

La Voz de Galicia

Solo dos de los siete cuarteles de la Guardia Civil funcionan 24 horas.

Esta semana se hacía público que el puesto de la Guardia Civil en Valga ha dejado de atender al público. Lo cierto es que hace tiempo renunció a funcionar por las tardes, pero las bajas de varios agentes han conducido al cuerpo a tirar la toalla, también por la mañana, para dar prioridad al menos a las patrullas de seguridad ciudadana. Un cartel, colocado en el exterior de las instalaciones, informa a la ciudadanía del número de teléfono del cuartel de Vilagarcía, sede de la compañía comarcal, para cualquier emergencia. Sin embargo, quien llame entre las dos de la tarde y las siete de la mañana tampoco encontrará allí a nadie al otro lado de la línea. Porque los problemas del Baixo Ulla se reproducen con puntualidad británica en la capital arousana. Marxión permanece cerrado a partir de mediodía. Su propio cartel recomienda telefonear al 062 o acudir al cuartel más próximo, el de Cambados, para cualquier gestión que deba realizarse en persona. Una situación que se prolonga desde hace meses.

En realidad, de las siete unidades que conforman la compañía de Arousa (Vilagarcía, Valga, Cambados, Sanxenxo, O Grove, Caldas de Reis y Cuntis), solo dos, los cuarteles de Cambados y Sanxenxo, prestan un servicio de atención al público las 24 horas. La asociación profesional Unión de Guardias Civiles en Galicia explica que el mismo panorama puede encontrarse en el conjunto de la provincia de Pontevedra y lo atribuye a bajas, limitaciones de horarios en aplicación de derechos básicos para los agentes, plazas vacantes que no se cubren y, en general, a la falta de personal que aqueja al cuerpo.

La Comandancia de la Guardia Civil en Pontevedra confirma que, en efecto, solo dos de los siete cuarteles presentan un funcionamiento continuo. «Existen puestos principales, que abren 24 horas, y puestos normales, que tienen servicio pero no de forma ininterrumpida; lo importante son las patrullas que recorren la demarcación y que están dispuestas para acudir a cualquier punto en cuanto el 062 recibe una llamada», explican fuentes del destacamento provincial.

La sobrecarga de los agentes

No obstante, el desajuste entre el número de agentes y las necesidades del servicio en Arousa acaba afectando, también, a las patrullas de seguridad ciudadana. Algunas fuentes subrayan, por ejemplo, que en estos momentos su capacidad en Vilagarcía se encuentra a un 50 %. Y la raíz del problema es la misma: el personal es escaso.

Todo ello conduce a una sobrecarga de los agentes. Y a complicaciones con los tiempos de reacción ante determinadas emergencias de carácter grave, que no admiten retrasos. Si una patrulla que se encuentra en A Illa debe acudir a Valga tardará, obviamente, un tiempo en hacerlo.

Vilagarcía dispone de una comisaría de Policía Nacional, además de la Policía Local, pero la Guardia Civil debe cubrir por su cuenta desde la capital arousana el área de Vilanova, A Illa y Catoira. Además de seguridad ciudadana, en el cuartel de Marxión funcionan la patrulla fiscal y fiscal de costas, intervención de armas, el Seprona y la oficina de la plana mayor de la compañía.

Los tiempos de reacción ante casos graves preocupan a los representantes de los agentes.

La Voz de Galicia

La campaña televisiva de la SGAE también afecta a Pontecesures.

Mientras el estupor ante la última campaña emprendida por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se extiende entre la hostelería vilagarciana, un sorprendente listado permite calibrar el alcance de la iniciativa emprendida por la entidad, tan conocida como controvertida a raíz de su trayectoria reciente. Las demandas que la SGAE está interponiendo contra aquellos establecimientos que no satisfacen su canon incorporan una relación de negocios con su nombre, un número de identificación, la localidad en la que se enclavan y el estado de las negociaciones con sus propietarios. Dos abogados consultados al respecto consideran que esta práctica podría vulnerar incluso la Ley de Protección de Datos, al difundir información delicada sin autorización. En todo caso, gracias a este extraño factor es posible conocer que la sociedad se ha dirigido a 25 bares en nueve municipios distintos del norte de la provincia: Pontevedra, Caldas, Cuntis, A Estrada, Marín, Poio, Pontecesures, A Illa y Vilagarcía. Esta última, con seis locales afectados.

Lo más llamativo de esta campaña reside en la vía a la que la SGAE está recurriendo para demostrar que en los establecimientos concernidos se están difundiendo creaciones de sus representados, una práctica que requeriría el pago de una tarifa por parte de los hosteleros: las series de televisión en abierto.

El inspector de zona de la sociedad de autores -uno de los letrados consultados aclaraba ayer que la organización parece haber abandonado la práctica de contratar detectives, que sí puso en marcha en el 2006- visita el bar en cuestión, graba un vídeo en el que se refleja que la televisión está encendida, así como el programa que está siendo emitido en ese momento, pide un tique por su consumición, a fin de acreditar su presencia en el local, y se marcha. El tabernero recibe posteriormente una comunicación en la que se le emplaza a firmar el correspondiente contrato con la SGAE para el pago de un canon mensual, calculado en función de la superficie y características del establecimiento, así como de la importancia, principal o secundaria, que el funcionamiento del televisor o la reproducción musical entraña para la marcha del negocio. Si el hostelero no se aviene a ello será demandado. Las denuncias a las que ha tenido acceso esta redacción proceden de un único despacho de abogados, con sede en A Coruña. La cuantía que se reclama no excede los 900 euros, por lo que un resultado adverso para sus intereses, en caso de ir a jucio, no generaría el cargo de costas procesales.

Distintas cadenas
El primer episodio que salió a la luz es el de la cafetería A Perla, que abre sus puertas en la calle Ramón y Cajal. Su propietaria, Marián García, pagará casi 900 euros por ver dos capítulos de la serie norteamericana Castle, que emite Cuatro, y escuchar en su negocio el canal musical de Los 40 Principales. Las inspecciones, claro, no acaban ahí. Muy al contrario, recorren el elenco entero de la oferta televisiva y delatan los gustos catódicos del afectado. Así, una segunda hostelera, que prefiere no revelar su nombre, ha decidido suscribir el contrato con la sociedad de autores y satisfacer su tarifa. En su caso, la organización acreditó que la tabernera había sintonizado el concurso Ahora caigo, de Antena 3, y el magazine Corazón, corazón, de TVE 1. Sus fondos musicales y su cabecera, advierte la entidad, están bajo su protección.

La Voz de Galicia

La Ruta Traslatio de Arousa y Ulla también es Camino de Santiago.

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El pleno del Parlamento aprobó ayer una transacción a partir de una enmienda socialista con la que se incluye en la Lei de Patrimonio una disposición adicional que reconoce como Camiño de Santiago a la Ruta Traslatio por la Ruta Xacobea do Mar de Arousa e Ulla.

Así lo anuncia con entera satisfacción el diputado Emilio Vázquez, quien explica que el PP había excluido dicha ruta, a pesar de que sí figuraba en el anteproyecto y se trata de “la ruta primogénita, por lo que no reconocerla era tanto como no conceder la Compostelana al propio apóstol Santiago”.

Dicen los socialistas que fue su presión la que consiguió este reconocimiento del que se benefician 22 localidades: Boiro, Brión, Cambados, Catoira, Dodro, A Illa de Arousa, Meaño, Meis, O Grove, Padrón, Pobra, Pontecesures, Rianxo, Ribeira, Ribadumia, Rois, Santiago, Sanxenxo, Teo, Valga, Vilagarcía y Vilanova de Arousa.

Faro de Vigo

O Náutico Pontecesures vence na segunda proba de infantís.

Impúxose tanto en categoría masculina como en feminina, por diante do E.P. Pontevedra.

O Náutico Pontecesures camiña firme cara a reválida do seu título de campión da Liga Galega de Infantís. O pasado sábado, no río Lérez, impúxose nas dúas clasificacións xerais. Na masculina, sumando 3.190 puntos, polos 3.145 da Escola de Piragüismo Pontevedra, segundo, e co Náutico O Muíño de Ribadumia sexto con 953. E na feminina, acadando os 2.038 puntos, seguido de novo pola E.P. Pontevedra, con 1.832, e co As Torres-Romaría Vikinga e co Breogán do Grove terceiro e cuarto con 1.513 e con 1.187, respectivamente.

A nivel individual o Náutico Pontecesures fíxose con cinco podios, salientando o triunfo de Lucía da Costa no regata de K-1 Infantil B. Os seus compañeiros de equipo Rodrigo Abalo (C-1 Infantil B) e Iria Romero (C-1 Inf. A) colgáronse a medalla de prata, e Tomás Guimarey (C-1 Inf. A) e Battista Rosende (C-1 Inf. A) a de bronce das súas probas e categorías. Ademais, Miguel Mulet, do Liceo Casino de Vilagarcía, rematou terceiro en K-1 Infantil B, e Carmen Cerviño, do Breogán, no mesmo posto na proba de C-1 Infantil B.

La Voz de Galicia

Por la doble vía.

El crecimiento de un 13,5 % de pasajeros en el eje atlántico tras un año de funcionamiento de la alta velocidad quita la razón a quien se opuso, incluso en Galicia, a la llegada del AVE. Por el contrario, el balance de un año de tráficos se la da a quienes defendieron con capa y espada la permanencia de las cercanías. Ahora podrán decir lo que quieran, pero tramos como el de Vilagarcía a Santiago con parada en Catoira, Pontecesures y Padrón se mantuvieron por la presión vecinal cuando estaban a punto de levantarse las vías, como sí ocurrió en otras zonas del eje atlántico. El incremento de viajeros por la línea del AVE no se los restó al trazado viejo, lo que quiere decir que el número de personas que ahora hacen uso del tren y que antes no aumentó de forma considerable.

Escuchar a vecinos y alcaldes no es una costumbre muy extendida en este país, en el que muchas veces se juegan los cuartos sobre planos, y luego pasa lo que pasa. La nueva estación de Padrón, por ejemplo, está vacía porque el que tiene que coger el coche para desplazarse ocho kilómetros y dejarlo aparcado en una explanada desolada opta ya por seguir por carretera hasta Santiago. Si no se hubiesen atendido sus razones en el caso de las cercanías, localidades como Catoira o Pontecesures podrían correr el riesgo de quedar desérticas, como ahora le pasa a Verdía.

No está claro si fue antes el huevo o la gallina. Es decir, si una estación pierde pasajeros porque no se le da una buena oferta o si es la falta de demanda la que provoca el cierre del servicio. Sea como sea, no parece oportuno poner el carro delante de los bueyes. Por no perder el tren.

EL MIRADOR

La Voz de Galicia