Más de un centenar de palistas arousanos se citan en el control de 5.000.

El avance del invierno va acercando a los piragüistas de competición a una nueva temporada. Una campaña vital para las figuras de la pala arousana, con Tono Campos, Diego Romero y André Oliveira inmersos en la pelea por los últimos pasaportes para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Y a menos de un mes para el arranque oficial del curso 2016, el control de 5.000 metros del Comité Técnico de la Federación Gallega de Piragüismo vuelve a ser la primera gran piedra de toque.

Prueba de ello son los 434 canoístas y kayakistas inscritos el sábado en las pruebas de las categorías cadete, juvenil, sénior y veterana para tomar las respectivas salidas en el Embalse David Cal de Verducido. Uno de cada cuatro lucirá la licra de un club de la banda sur de la ría de Arousa.

El As Torres-Romaría Vikinga saldrá con 33 palistas a un control destinado a contrastar el punto exacto de cocción de cada deportista. Breogán, con 22, Náutico Pontecesures, con 19, Piragüismo A Illa, con 15, Náutico O Muíño, con 13, y Piragüismo Cambados, con 7, completan el listado arousano. El domingo será el turno de los palistas infantiles, con más de 200 inscritos de toda Galicia.

La Voz de Galicia

El árbitro que no dejaba indiferente a nadie.

Dicen que los árbitros son futbolistas frustrados, pero eso es incierto. Los hay, los hubo, vocacionales. Tal es el caso del padronés José Antonio Carril Abad, que se estrenó en el arbitraje a principios de los cincuenta y se despidió de los terrenos de juego después de pasar más de treinta años recorriendo los campos de fútbol aficionado de Galicia. Llegó a militar en Regional Preferente y, en ocasiones, fue juez de línea en encuentros de Primera División. Cuando la edad le obligó a retirarse del «arbitraje activo» aún continuó impartiendo justicia en el balompié veterano. Hasta que el cuerpo le dijo basta, prácticamente con el comienzo de una dolencia degenerativa que escribió ayer su último episodio.

Carril Abad fue un trencilla sui géneris que hablaba con los futbolistas y, si hacía falta, con el espectador, cuando le discutían alguna jugada, No dejaba indiferente a nadie, era querido por muchos y odiado por algunos, porque la pasión del fútbol es lo que tiene, estimula instintos buenos y malos, que cambian en función de los colores y, por supuesto, de los resultados.

Hablador y fiestero, le gustaba contar sus batallitas de colegiado, las veces que había tenido que salir por patas de un terreno de juego o, incluso, cómo un día llegaron a tomarle medidas para hacerle un ataúd.

A nivel profesional, ocupó el puesto de encargado en la peletera Picusa.

El féretro con sus restos mortales saldrá hoy a las 15.45 del tanatorio de Iria Flavia. A las 16.00 se celebrará un funeral en la iglesia de Santa María A Maior, al que seguirá el entierro en el cementerio parroquial.

La Voz de Galicia

Las Navidades al sol de Oliveira junto a su gran amigo olímpico.

El cesureño trabaja tres semanas en Palma con la ayuda de Sete Benavides, diploma en Londres 2012 y aspirante también a Río.

El entrenamiento de ayer, entre el aguacero y el fuerte viento de un invierno gallego que parece haber recuperado este año todo su esplendor, resultó para André Oliveira la bofetada que lo acabó de despertar de su regreso el martes de tres semanas de estancia en Palma de Mallorca. Tres semanas muy bien aprovechadas por el palista cesureño del Náutico Firrete, en las que tuvo a su buen amigo y diploma olímpico en Londres 2012 Sete Benavides como generoso anfitrión, y también compañero de más de una de sus muchas sesiones de trabajo en el agua. Una amistad fraguada durante la temporada 2009/10, cuando ambos coincidieron en la selección española de canoa Sub-23 concentrada en Pontevedra, compartiendo piso con el ribadumiense David Maquieira y el asturiano David Fernández.

«Sete e o seu adestrador, Kiko, dicíanme todos os anos na derradeira proba internacional da tempada a ver se ía adestrar alí». Y este año Oliveira se animó a hacerlo junto a su compañero kayakista del Náutico Firrete Antón Rey. Que la pareja del cesureño tenga su residencia actual en Palma fue el factor que acabó de convencer a André, para el que la concentración en la isla balear resultaba un plus en su pelea final por un puesto en el programa del C-1 1.000 de los Juegos Olímpicos de Río este verano.

Y es que «vimos para aproveitar unha mellor climatoloxía, nunha época na que en Galicia son comúns os temporais, e así non perder sesións de auga», al tiempo que «cambiamos de rutina, o que favorece a motivación de cara a preparación das primeiras competicións», explicaba ayer Oliveira. A falta de conocer en las próximas semanas el poso del trabajo realizado, todo apunta a que la experiencia ha resultado un éxito.

«Comezabamos cedo, polo que arrincabamos abrigados, pero acababamos con temperaturas de 20 graos e traballando en manga curta» relata el canoísta. Con sesiones dobles diarias en el agua a excepción de los festivos, que obligaban a André a cubrir los 50 kilómetros entre Palma y Alcudia, localidad del club de Benavides. Allí «adestraba con material que me prestaba Sete, que tamén me deixou as chaves do club para ter liberdade de horarios».

Aunque apenas se pudo entrenar con Sete, por manejar este un programa de entrenos diferente al trabajar pensando en el C-1 200 de Río, y pasarse parte de la Navidad de viaje personal y renqueante de una gripe, André subraya que «foron unhas semanas de moito volume de adestramento, ao que sumado á pouca profundidade do encoro no que traballabamos, fixeron as sesións especialmente duras».

Oliveira, que compartió habitación con Benavides en los primeros Juegos Europeos el pasado verano en Bakú, Azerbaiyán, prepara como nunca la nueva temporada. Arrancando pronto, el 5 de octubre, y acumulando ya dos semanas de concentración en altura en Sierra Nevada a comienzos de noviembre.

La Voz de Galicia

Campos, Romero, Morison y García, en Sierra Nevada.

Mientras André Oliveira regresaba de Palma, las otras cuatro bazas del piragüismo arousano en el esprint final hacia los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se trasladaban el lunes al Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada para trabajar a 2.320 metros de altura y aprovechar los efectos beneficiosos que a medio plazo proporcionan al organismo de los deportistas de élite el trabajo en este tipo de entornos.

La meca Natalia García Naveiro y la cesureña Sub-23 Camila Morison repiten experiencia, como en la primera quincena de noviembre, junto a Teresa Portela y el entrenador de todas ellas, Daniel Brage. En esta ocasión, acompañados de los palistas del Breogán do Grove Tono Campos y Diego Romero, ambos también con su técnico, José Luis Otero Padín.

Sin apenas trabajo de agua, al tener que emplear 2 horas de coche para poder trasladarse al embalse practicable más cercano, el trabajo de gimnasio, de ergómetro y de carrera a pie en ascensión al aire libre centran el programa de preparación hasta el día 25. En el caso de Campos, una semana menos, al volver a O Grove antes por el primer cumpleaños de su hija.

La Voz de Galicia

“Llevamos 33 años esperando a dar un premio tan grande”, confiesa el vendedor de Pontecesures.

loteria

Melchor, Gaspar y Baltasar vinieron con una sorpresa que inundó de alegría Pontecesures. Antonio García, vendedor de la administración que repartió el primer premio del Sorteo del Niño no oculta su alegría. “Llevamos 33 años esperando a dar un premio tan grande”, asegura.

La mañana parecía tranquila hasta que la fortuna llamó a la puerta de una administración que a estas hora brinda con cava. El lotero confiesa que le gustaría que el premio quedase en la zona, aunque no descarta que pudiera trasladarse a otra población porque muchas personas de distintos puntos de España compraron un décimo en la administración de la avenida Arousa, en Pontecesures. “Es una alegría inmensa”, repite.

Este año, la suerte se ha repartido en numerosos municipios y ha salpicado a Galicia. El segundo premio, el 60755 -dotado con 75.000 euros al décimo)- ha viajado hasta Madrid y el tercer premio para el número 95.395, de 25.000 euros por décimo, se repartió en Palencia.

Faro de Vigo