Logo do parón obligado pola crise
do COVID-19, volve o mercado municipal de Pontecesures no seu formato de
sempre: o primeiro venres de cada mes.
A primeira xornada será o VENRES 5 DE XUÑO.
Recórdase tanto aos vendedores como a tódalas persoas asistentes a obriga do uso de mascarilla e do mantemento da distancia social de seguridade. Pola súa parte o concello instalará nas entradas e saídas do mercado dispensadores de xel hidroalcohólico.
No seguinte link (da web municipal), está a información e documentación para solicitar posto:
El Concello de Valga
ha decidido suspender la batalla de Casaldeirigo, con la que rememorar
la lucha de los lugareños contra las tropas francesas, y el “Encontro
cos Nosos Maiores”.
Cancela estas citas debido al riesgo para la salud de los participantes que puede suponer la pandemia por el coronavirus, ya que estaban programados para el mes que viene, “y aunque se levante a tiempo el confinamiento, no sería aconsejable ni responsable celebrarlas”.
Imagen antigua de la feria dominical de Padrón, frecuentada por muchos compradores y vendedores de Santiago
Señalan los historiadores que el mercado dominical de Padrón se remonta a “tiempos inmemoriales” y que hay documentos del siglo XII y anteriores que ya acreditan la existencia de esta histórica feria, muy concurrida por compradores y vendedores de toda la comarca del Sar, también de la capital gallega. La instantánea que acompaña estas líneas, de la colección particular de Antonio Fernández Muñiz, muestra a una de las múltiples mujeres que cada domingo acudían a la villa rosaliana a vender productos del campo. La fotografía, de inicios del siglo XX y que tiene como título Vendendo Timoeiros, fue tomada en el hermoso Paseo del Espolón.Concretamente, la mujer se encuentra sentada sobre la paredilla del cauce del río Sar, que nace en Santiago. La vendedora, acompañada por un niño, presumiblemente familiar, ofrece uno de sus yugos a un hombre, una de las muchas personas que entonces se congregaban en la villa para adquirir ganado o bien productos frescos del campo, como verduras, frutas, así como pescados o carnes.
Pulpería Rial lo entrega bajo pedido y, con ello, un trozo simbólico de las fiestas.
No hay Pascua en Padrón sin pulpo y, aunque no
lo parezca, Pascua es. No hay fiesta, pero sí pulpo, como por ejemplo el
de la conocida Pulpería Rial y, además, con reparto a domicilio. El
local hostelero de la villa comenzó esta semana a entregar en casa
pedidos de pulpo, calamares, raxo y patatas, menús muy servidos en este
establecimiento en las fiestas grandes de Padrón y también durante todo
el año.
La iniciativa tiene un «doble sentido», tal y como explica
el encargado de la pulpería, Juan José Santana, de 36 años y que lleva
14 trabajando en el establecimiento padronés. Por un lado, «ayudar
económicamente» al negocio, teniendo en cuenta que permanece cerrado
desde el día 13 de marzo y con toda la actividad parada. Y, por otro,
«dar servicio a la gente que quiera seguir con la tradición de comer
pulpo en estas fechas». Para ello, en la Pulpería Rial se les ocurrió
entregarlo a domicilio, «para que la gente no tenga que moverse de su
casa y no se arriesgue a contagiarse», explica el encargado.
«Lo hacemos con conciencia porque, además de no
tener que moverse de sus casas, cuidamos las medidas de seguridad y
prevención», añade Juan José Santana. Para los pedidos, la reserva a
mediodía es antes las doce y, por la noche, antes de las ocho. Del
reparto se encarga también el propio encargado, de una a dos y media de
la tarde y de nueve a diez y media de la noche.
La pulpería ya
realizó las primeras entregas el lunes y ayer, y tiene más reservas, en
especial para mañana, Jueves Santo, y para el domingo que, de ser otra
la situación, sería el día grande de Padrón. De haber demanda, seguiría
con los pedidos a domicilio, incluso después de estos días.
«Tengo la materia prima, tengo vehículo para
desplazarme, fuerza y ganas para hacerlo, así que vamos a seguir si hay
buena acogida», cuenta Juan José Santana. En cuanto a la materia prima,
el encargado de Pulpería Rial explica que el establecimiento tiene
«mucho dinero invertido» en la compra de mercancía para las fiestas de
Pascua y que el cierre obligado supone un «golpe muy duro a nivel de
empresa». Asimismo, estaba con la formación de personal para «dar el
mejor servicio y lo más profesional posible», tanto en las fiestas como
de cara al verano. En Padrón hay locales hosteleros que, en este
sentido, estaban trabajando ya con miras al Xacobeo 2021.
«Soy argentino y si hay algo que aprendí es lo que significa el pulpo para la familia gallega en estas fechas», explica Juan José Santana. Por su parte, Begoña Rial, hija de los fundadores de la pulpería, José Manuel Rial y Lydia Angueira, añade que con los pedidos a domicilio «tratamos de levar á xente unha parte da Pascua, na que o polbo non pode faltar porque é unha tradición». En este sentido, añade, la decisión de servir pulpo y otros menús a domicilio vale también para que «ninguén se esqueza de que estamos aquí».
Atrapado está el sector en un callejón sin salida: podrían vender su producto, ¿pero a quién?.
En cualquier buena fiesta gallega no pueden
faltar los gaiteiros, los pulpeiros o las orquestas, pero tampoco los
churros. Los churreros ambulantes, en realidad, están por todos lados
porque a quién no le apetece una buena docenita de ese manjar recién
salido de la sartén cuando se está dando una vuelta por el mercadillo o
un paseo una tarde de domingo cualquiera por Vilagarcía. Un placer que,
evidentemente, ha desaparecido de nuestras vidas tras la irrupción del coronavirus y que ha dejado al sector de los churreros ambulantes totalmente desprotegidos.
La Churrería Sandra, en Pontecesures,
es uno de los buques insignia de este tipo de negocios en la comarca
del Baixo Ulla. «No hay eventos en la calle, no hay ferias, no hay nada.
Nosotros no podemos salir a la calle con nuestros furgones a montar un
estand de una churrería y ponernos a vender porque la gente no puede
venir a la calle», explican los propietarios.
Lo cierto es que los churreros ambulantes están
metidos en todo un laberinto. Agrupados en el sector de la alimentación,
apuntan desde Pontecesures que ellos podrían seguir vendiendo su
producto, pero que sería algo absurdo porque no es un producto de
primera necesidad y podrían multar a quien bajara de su domicilio
exclusivamente para comprarlos. Al margen de otras consideraciones de lo
más lógico. «Nin sería ético, nin san», apuntan desde la Churrería Sandra.
Desde
el 14 de marzo con los hornillos apagados, las facturas sin embargo,
siguen llegando. La opción que les queda, y que están estudiando, es
optar por el ces de actividad, pero para eso tienen que demostrar una
merma en los ingreso del 75 %, algo que tampoco va a ser muy fácil
porque lo que ha sucedido, directamente, es que las ferias, mercadillos y
demás eventos se han cancelado. Y temen, además, lo que pueda suceder
durante el verano.