
El Grupo Quintá pertenece a ese núcleo de empresas que está resistiendo contra viento y marea el azote de la crisis. Su éxito se debe, en buena parte, a que su presidente, Andrés Quintá, se caracteriza por ser un empresario prudente, juicioso y cauto que no deja nada a la improvisación. Su máxima siempre ha sido «apostar por la formación, la innovación y la tecnología» y prever posibles contingencias que puedan afectar al desarrollo de la empresa «como fue anticiparse a esta crisis y tomar las medidas necesarias para que el daño fuese el menor posible y ser capaces de estar bien posicionados en el mercado».
Con estas premisas, Andrés Quintá afronta el año que está a punto de comenzar con cierto optimismo en lo que a su empresa se refiere. «Hemos hecho un gran esfuerzo en formación y adecuación a los nuevos tiempos y necesidades del mercado, hemos invertido en desarrollo tecnológico e innovación con el fin de dotarnos de los más modernos y eficaces métodos de producción y hemos avanzado mucho en patentes y modelos industriales exclusivos». En este sentido, Andrés Quintá considera que el el Grupo está bien situado en el mercado porque «hemos hecho los deberes» para resisitir los embates de esta crisis «sin contar con nigún tipo de ayudas o subvenciones por parte de la Administración». Además, ha diversificado la actividad del Grupo descubriendo nuevos mercados y recursos como la apuesta que ha hecho en el sector de la acuicultura con plataformas sumergibles y de superficie para cultivos marinos. Sin embargo, el presidente del Grupo Quintá ya no es tan oprtimista con el futuro que le aguarda a España y, de forma muy particular, a las Pymes y a las familias, «Tenemos 5.000.000 de parados que son cinco millones de dramas humanos. Estamos hablando de cinco millones de familias que lo están pasando muy mal. Todos los días vienen a la fábrica (añade) muchísimas personas a pedir trabajo, sobre todo mujeres separadas con hijos. Y lo que es «indignante» para Andrés Quintá, es que los «culpables» de este desastre, los que han cometido estafas y fraudes, salgan indemnes y sin castigo de todas las fechorías que han cometido. Esto no sólo es indigno, sino que es inmoral». En este sentido, el presidente del Grupo Quintá se muestra muy molesto no sólo con los responsables de las administraciones que han utilizado dinero público «sin ningún rigor ni criterio e incluso, a veces, en beneficio propio», sino también con las entidades financieras «que no han sabido gestionar y que ahora sus responsables se van con indemnizaciones millonarias y aquí no pasa nada». Andrés Quintá asegura que «si yo cometo un fraude o una estafa, lo`pago con la cárcel y pierdo mi patrimonio y si soy un mal gestor y no se dirigir y llevar a buen puerto mi empresa, lo pierdo todo. Pero en este país, parece que esto no funciona así para todos».
Una de las peores consecuencias que traerá esta crisis, según Quintá «es que la dramática situación que están viviendo muchas familias va a desencadenar un desorden social, habrá sectores de la población que quedarán en la marginación más absoluta y, en definitiva, estaremos hablando de exclusión social». Para Andrés Quintá la clave para no sólo salir de esta crisis sino para prevenir situaciones familiares en el futuro está en la «formación real, es decir, adecuar las carreras universitarias y los contenidos académicos a las necesidades del mercado actual y de las empresas». Asimismo, también insiste en la necesidad de invertir en investigación y tecnología «porque, de lo contrario, otros países nos adelantarán de tal manera que ya no habrá modo de formar parte de los países de primera línea del mundo». «Y para eso (añade) la Administración tiene que crear una serie de ayudas y subvenciones para proyectos viales y reales, concedidas con rigor y no de forma arbitraria ya que de lo contrario suponen una competencia desleal para las empresas que somos prosuctivas, que defendemos muchos puestos de trabajo, que reinvertimos en nuestras fábricas para capitalizar las empresas y que tenemos que hacer frente a todo sin ningún tipo de ayudas frente a las que tienen el privilegio subvencional hecho como un traje a su medida». Y finalmente para salir de la crisis «hay que potenciar y premiar la exportación, ya que con esto se crean puestos de trabajo, se traen divisas y se mueven los mercados». En líneas generales esto es lo que se debería hacer según Andrés Quintá y para ello hacen falta «buenos gestores», no políticos «que sólo saben de aceras, alumbrados y edificios que luego quedan vacíos sin utilidad».
Para este año 2012 que está a punto de comenzar, Andrés Quintá tiene previsto reforzar aún más la presencia de su Grupo en el exterior y mantendrá una permanente y contínua línea de trabajo en diferentes países de América latina, Estados Unidos, Europa e incluso de África y Asia. Actualmente, la producción de la fábrica mueve un total de 24.000 líneas de pedido al mes, lo que da buena muestra de la capacidad productiva de esta firma que se ha convertido en un referente mundial en el sector del aluminio.
Especial de Nadal
DIARIO DE AROUSA, 24/12/11