Este 28 de maio, o BNG acadou un gran resultado en Pontecesures. 545 persoas que depositaron a súa confianza neste proxecto e que nos fan medrar en 248 votos, e acadar 4 escaños.
Soamente podemos expresar agradecemento, e garantir que seguiremos traballando o mellor que sabemos. Esperamos que este gran resultado poida seguir medrando, e que máis xente confíe neste equipo.
Ser segunda forza fainos estar en situación de disputar a alcaldía, buscaremos unha solución polo ben da veciñanza. Grazas de todo corazón por parte de todo este equipo humano, que traballou, loitou, aguantou de todo e seguirá cada vez máis unido!
El PP de Vidal Seage mejora sus resultados y vuelve a ganar las elecciones, pero no le llega.
Maite Tocino.
El BNG volverá a gobernar Pontecesures, si el PSOE de Roque Araújo quiere, y querrá. María Teresa Tocino Barreiro, Maite, será la nueva alcaldesa tras lograr el Bloque la suya y tres actas más: Alberto Rivas de Jesús, Jorge Janeiro y María Pilar García.
Son solo 4 en una Corporación de 11, pero con el apoyo del PSOE, representado por el citado Roque Araújo y Concepción Gómez, alcanzan la mayoría.
La Corporación se completará con el PP del aún alcalde Juan Manuel Vidal Seage, que mejoró los resultados de 2019 y consiguió cinco actas para su formación, la suya y las de Laura Villar, José Ramón Cadilla, Silvia Fernández y Ricardo Riveiro Pérez. Es cierto que ganó las elecciones, pero no le basta para seguir gobernando.
Se pone así fin al gobierno tripartito que presidió Seage en el mandato ahora finiquitado, en el que se integran dos grupos independientes que en su día se habían separado del PP. Esta vez la derecha acudió unida a una cita electoral en la que se presentaba Vox, que no obtuvo representación alguna.
La candidata nacionalista, Maite Tocino, ejerciendo su derecho a voto.
Amarga victoria para el candidato popular, Juan Manuel Vidal Seage, que, pese a ganar las elecciones y sumar un edil, no contaría con los suficientes apoyos para mantener la Alcaldía.
El BNG de Maite Tocino sería el mayor beneficiado tras subir dos concejales, por lo que se postula para un posible gobierno de izquierdas con los socialistas, que se han tenido que conformar con dos ediles.
Bello Maneiro ejerció su derecho a voto esta mañana en el Auditorio municipal.
Las elecciones locales no arrojaron sorpresa en Valga. El veterano José María Bello Maneiro revalida la Alcaldía y da continuidad a sus 32 años de gobierno. Con respecto a los comicios de 2019, la mayor sorpresa en la irrupción del BNG al Pleno con fuerza y dos corporaciones a costa de Valga Viva, que desaparece de la Corporación. El PSOE, por su parte, pese a sumar votos pierde un edil y se consolida como segunda fuerza.
Los arousanos eligen hoy a 141 representantes municipales en sus once concellos
Dos semanas después del inicio de la campaña electoral, llega el momento de la cosecha. O de la siega, en función de como le vaya a cada uno el encuentro con las urnas. Por lo que respecta al territorio de Arousa, dividido entre los partidos judiciales de Cambados y Caldas de Reis, los números dicen que los once municipios que componen la demarcación ponen en juego 141 actas cuya distribución dista de ser homogénea, en función de los respectivos rangos de población. Vilagarcía, la cabecera de la comarca, es la plaza que más concejales elige, 21, y también donde resulta más caro obtener el primer edil. Hace cuatro años, Ciudadanos consiguió el suyo con 922 votos. En el polo opuesto se sitúa Pontecesures, el menor de los concellos arousanos. Aquí, a Independentes por Pontecesures le bastaron 157 papeletas para hacerse con el único representante que logró en el 2019.
Un cálculo sencillo permite calibrar el punto que alcanzan esta clase de diferencias: esos 922 votos que C’s amarró en Vilagarcía en los anteriores comicios municipales para un único concejal, hubiesen supuesto en Pontecesures una mayoría absoluta aplastante: el PP, que se hizo con la alcaldía cesureña, firmó entonces 4 ediles con 520 sufragios, mientras que la segunda fuerza, el PSOE, se quedó en 3 con 434 papeletas. Ese particular precio en sufragios puede rastrearse en el resto de los municipios. Así, a Cambados Pode su concejal le costó 691 votos. Al BNG de A Illa, 482. A Valga Viga, 431. Y a Somos Ribadumia, por citar un cuarto ejemplo, 229.
Su evolución a lo largo del tiempo indica que Arousa está cediendo potencia electoral, si con este concepto nos referimos al número de las personas que poseen derecho a voto. En los últimos doce años, la comarca ha perdido 420 electores: 86.826 frente a los 87.246 del 2011. La única excepción dentro de esta tendencia a la baja se da entre los extranjeros que residen en sus once municipios y pueden participar en las elecciones. Hoy son 293, once más que entonces.
Esta caída se traduce, correlativamente, en un menor número de concejales. En su conjunto, el territorio arousano elige hoy 16 ediles menos que en el 2011. De los once concellos, seis se han dejado representantes en este camino de doce años. O Grove y Vilanova, por ejemplo, escogían a 17 concejales. Caer por debajo de la barrera de los diez mil habitantes les ha costado quedarse en 13. Meaño, Meis, Ribadumia y Valga superaban los cinco mil vecinos, lo que les permitía sostener corporaciones con trece ediles. Hoy son once. A Illa constituye un caso particular, por cuanto rebasó en el 2015 esa frontera de los cinco mil habitantes y pudo elegir aquel año trece representantes. En la siguiente cita con las urnas, la del 2019, los isleños bajaron de nuevo a los once con los que se mantienen.
Por detrás de Vilagarcía, el único municipio de la comarca con una población que supera los veinte mil habitantes, la plaza de mayor rango es la de Cambados, donde los votantes eligen hoy a 17 concejales.
Con cincuenta candidaturas en liza, el verdadero contrincante es la abstención. Hace cuatro años, en Vilagarcía rozó el 40 %.