Los concellos de Pontecesures y Rianxo
han guardado este martes sendos minutos de silencio como muestra de
dolor por las víctimas de los atentados de Sri Lanka.
En
el caso de Pontecesures, los vecinos se unieron en el fúnebre mutismo a
las 20.30 horas en memoria de Alberto Chaves y María González Vicente.
Con esta solemne concentración los vecinos han hecho patente su repulsa por los atentados que acabaron con la vida de los dos jóvenes.
A la concentración, además del alcalde, José Manuel Vidal, también
asistió la delegada del Gobierno en Pontevedra, Maica Larriba.
También Rianxo ha decretado tres días de luto oficial por las
víctimas, ya que Alberto Chaves era nativo de la localidad, por lo que
las banderas ondearán a media asta. Su regidor, Adolfo Muiños, ha
lamentado los atentados y ha mostrado su solidaridad con las familias de
los fallecidos.
En este sentido, el municipio coruñés ha llevado a cabo un acto en la
plaza del ayuntamiento a partir de las 12,00 horas de este martes en el
que han asistido cerca de 200 vecinos para guardar un minuto de
silencio por las víctimas.
En declaraciones a Europa Press, Muiños ha dado las gracias, además, al ayuntamiento de Padrón, ya que, a pesar de ser el día de Rianxo en las fiestas de Padrón, “se suspendieron todos los actos”.
Autoridades y cientos de vecinos asistieron en Cesures a la concentración en recuerdo de los jóvenes fallecidos.
Hay silencios que hablan más que las palabras y así sucedía ayer en
Pontecesures. En las miradas de las cientos de personas que se agolparon
en A Plazuela, en la concentración convocada, había dolor y había
también mucha incredulidad. Un sentimiento que resumía el alcalde con
una frase inacabada: “Creemos que está a kilómetros pero…”.
El terrorismo azotó de lleno Arousa llevándose a dos jóvenes vecinos.
Las familias de María González y Alberto Chaves recibieron ayer el
apoyo, el calor y la solidaridad de sus vecinos. A la concentración de
la tarde en Pontecesures acudieron, además de toda la Corporación
encabezada por el alcalde, Juan Manuel Vidal Seage, otros alcaldes y
ediles de la comarca, como Bello Maneiro, de Valga, pero también
diputados y la subdelegada del Gobierno, Maica Larriba, que horas antes
se había puesto a disposición de la familia.
Aseguró Larriba que el contacto del Estado con los familiares fue
directo desde el minuto uno. “La propia embajada derivó personal a Sri
Lanka para hacerse cargo de toda la contingencia con los españoles
afectados por el atentado”.
La responsable estatal explicó que la autopsia ya está realizada y que
también se completaron los trámites con las autoridades locales. En
cualquier caso, la repatriación de los cadáveres todavía se demorará
unos días más, las previsiones apuntan a que entre siete y nueve.
“Nos pusimos a disposición de los familiares para lo que necesiten”,
aseguró Larriba que, eso sí, pidió en nombre de las familias cuidado en
el tratamiento de la información.
Otro punto importante en el que el Estado está prestando auxilio a las
familais es en el apoyo psicológico, tan necesario en momentos de dolor y
espera. “La Dirección General de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo le
ofreció toda la ayuda que puedan necesitar” para afrontar “esta
fatalidad”, explicó Larriba.
Familiares cesureños de Alberto Chaves se encontraban ayer entre los
cientos de vecinos que acudieron a A Plazuela para mostrar su rechazo al
terrorismo y recordar a los jóvenes. “Este acto que congrega a tanta
xente reflexa o compromiso deste pobo co dor de tanta xente, a repulsa a
actos violentos”, leyó Vidal Seage, que ofreció el “calor” de los
cesureños a las familias de los jóvenes fallecidos.
María González Vicente y Alberto Chaves se encontraban de vacaciones en
Sri Lanka cuando la macabra oleada de terror los sorprendió desayunando
en el hotel. El joven trabajaba en la India, en una filial de una
empresa viguesa de congelados. Su novia fue a visitarlo y ambos
hicieron un viaje que acabó en tragedia.
Precisamente el domingo de Pascua, cuando se produjeron los atentados,
tenían previsto su regreso a casa. Ella tenía 32 años y trabajaba en la
empresa familiar en Padrón. Él, de 31, llevaba unos meses afincado en la
India. Sus compañeros de trabajo se desplazaron a Sri Lanka para
reconocer los cadáveres. Los tatuajes fueron clave, según explicó el
alcalde de Cesures.
Los atentados de Sri Lanka se cobraron un total de 300 vidas, número que va creciendo a medida que avanzan los días.
Aunque en un principio las autoridades del país aseguraron que no había víctimas españolas, el lunes se pudo conocer que dos jóvenes arousanos habían fallecido como consecuencia de la barbarie terrorista. Ayer, ambos recibieron el recuerdo de sus vecinos. Hasta Nestlé paró sus máquinas en señal de duelo.
Además de decretar tres días de luto oficial, el pleno de la Corporación de Pontecesures
emitió una declaración institucional “contra la violencia ciega e
injustificable” que “ha segado la vida de dos jóvenes de nuestra villa”,
rompiendo así “el más importante e inquebrantable pilar de la
democracia, que es el derecho a la vida”.
Este planteamiento, tras la muerte de María
González Vicente y Alberto Chaves Gómez, se hacía también, casi al
mismo tiempo, en Rianxo, de donde era natural el joven asesinado en Sri
Lanka.
De este modo Rianxo y Pontecesures se unían en un mismo sentimiento de dolor
y duelo, al tiempo que mostraban su “enérgica repulsa” al terrorismo y
ofrecían “consuelo y apoyo absoluto” a las familias de la pareja
arousana, reforzando en ambos casos el compromiso “con los valores
democráticos y las libertades individuales”.
Juan
Manuel Vidal Seage, el alcalde conservador de Pontecesures, fue el
encargado de leer la declaración institucional en la que se condenaba
“sin paliativos” la masacre terrorista de Sri Lanka, definida como “un
ataque a la democracia, la convivencia y al sistema de valores en el que
creemos y con el que buscamos un futuro mejor para generaciones
venideras”.
A su vez, el
alcalde nacionalista de Rianxo, Adolfo Muíños, se encargó de poner voz
al sentimiento de los rianxeiros e insistió en el dolor que une a estos
dos pueblos arousanos en un momento así.
Tras confirmar que también en esta villa se decretaron tres días de luto oficial, y bajo las banderas del consistorio que ondeaban a media asta mientras se guardaba un emotivo minuto de silencio, el regidor expresó “tanto el rechazo al terrorismo como el cariño y solidaridad para con las familias de Rianxo y Pontecesures que están pasando este calvario”.
“Estamos consternados”, explicaba el alcalde de Rianxo al ser preguntado por su estado de ánimo y el sentir de su pueblo. “Cuando el terrorismo nos golpea así, cuando unos desalmados cometen esta barbarie, es mayor si cabe la indignación y la rabia que sentimos”, añadía. Confirmaba Adolfo Muíños que “las familias de las víctimas están viviendo esto de una manera muy dolorosa y quieren superarlo desde el ámbito privado, por lo que debemos respetar su voluntad y limitarnos a darles todo el apoyo que necesiten para que esto resulte lo más llevadero posible y que puedan velar y enterrar a los suyos cuanto antes”. Coincidía en ello el alcalde de Pontecesures, sabedor de que “las familias quieren que la repatriación se acelere al máximo”.
Cientos de personas se reunieron para rendir homenaje a María y Alberto, la pareja fallecida en los atentados de Sri Lanka.
Hay momentos y lugares en los que la tristeza se hace corpórea. Ocurrió hoy en A Plazuela, en Pontecesures, donde cientos de personas se reunieron para rendir un homenaje a María y Alberto,
los dos jóvenes arousanos fallecidos en los atentados de Sri Lanka. Una
pena densa, infinita, se volvía humedad en las lágrimas vertidas. Y se
volvía amargura en las que la mayoría de los asistentes al acto
intentaban tragarse. La corporación, acompañada por la subdelegada del
gobierno, Maica Larriba, encabezaba un acto con el que Pontecesures
gritó con un silencio apabullante su dolor, que se hacía especialmente
intenso en uno de los laterales de la plaza, donde se hallaban varios
familiares de los fallecidos. «Parece que o terrorismo islámico está moi lonxe, pero está aí, a uns metros»,
decía tras el acto el alcalde de la localidad, Juan Vidal Seage. La
suya fue la única voz que resonó en A Plazuela para trasladar al mundo
la solidaridad de todo un pueblo con sus víctimas y con todas las demás.
Y para verbalizar un deseo: que una convocatoria como esta no se tenga
que volver a repetir. Nunca más.
Poco después de rematado el minuto de
silencio, comenzó a llover sobre Pontecesures. Una localidad que hoy
tiene el corazón roto. En la que el pulso se ha parado: hasta Nestlé ha
interrumpido su producción para facilitar a los vecinos la asistencia a
La concentración.
La Subdelegada del Gobierno en Pontevedra había explicado poco antes de la lluvia que la Dirección general de ayuda y apoyo a las víctimas del terrorismo se había puesto en contacto con las familias para ofrecerles todo tipo de apoyo, incluido el psicológico. Maica Larriba se acercó a alguno de los primos y tíos de los fallecidos, que han pedido intimidad para lograr asumir el inesperado golpe recibido. Un golpe del que las familias podrán empezar a recuperarse en cuanto los cuerpos de sus seres queridos vuelvan a casa. «Esperemos que sexa pronto, porque as familias están contando os días».