Tres años y medio de cárcel para el hombre de Pontecesures que apuñaló a su ex al grito de «que mala eres de matar».

La Audiencia de Pontevedra absuelve de intento de homicidio al vecino de Pontecesures acusado de apuñalar en Valga a la que fue su pareja durante cuatro años, pero le condena a tres años y medio de prisión por un delito de lesiones agravadas. La pena, tal y como recoge la sentencia, se ve significativamente reducida al tenerse en cuenta una atenuante de alteración psíquica. Por ello, se le impone también las obligaciones de seguir tratamiento médico externo y someterse a control médico periódico por el tiempo de cinco años. Así como a pagar una indemnización a la víctima de 1.375 euros por los días de curación, 6.000 por las secuelas restantes, 10.971 por el perjuicio estético sufrido y 1.000 euros por el daño moral.

Así, las magistradas de la Sección Cuarta consideran probado que, el 22 de octubre de 2015, el ahora condenado atacó a la que fue su pareja con dos cuchillos de 7,5 centímetros de hoja al grito de «que mala eres de matar». «Procedió a apuñalara en reiteradas ocasiones, pudiendo ella salir al exterior de la vivienda, donde la siguió sin los cuchillos, pero golpeándole la cabeza contra un muro», puede leerse en la sentencia.

A pesar de estar herida, la mujer se dirigió hacia una vivienda vecina (situada a unos cincuenta metros) para pedir auxilio. Mientras gritaba, su expareja permaneció a su lado sin impedirle que pidiese ayuda y sin volver a agredirla, suplicándole únicamente que volviera a casa con él para lo que intentaba levantarla del suelo.

Por estos hechos, se le impide acercarse al domicilio de la mujer, su puesto de trabajo o a cualquier lugar en el que se encuentre, a una distancia de doscientos metros. Tampoco podrá comunicarse con ella por ningún medio. En ambos casos, el tiempo de la prohibición es de siete años.

La Voz de Galicia

Comida de trabajo.

Los empresarios de Valga se reunieron con José María Bello Maneiro.

«Valga es un ayuntamiento con gran dinamismo, por lo que las administraciones deben apoyar todas las iniciativas de creación de empresas», señalaron ayer los empresarios de Valga en una comida con José María Bello Maneiro.

La Voz de Galicia

Lacones de hasta 115 euros que salen en procesión por Cordeiro.

Al recorrido por la parroquia le siguió la poxa de las ocho piezas que las vecinas llevaron a la cabeza.

Es aproximadamente la una del mediodía y el estómago pide refuerzos. Los hay. Patatillas, fiambre y sándwiches de verdad. De los que alimentan: el pan tiene un grosor que llama la atención de los hambrientos, pero no se ha escatimado en el relleno. «Comede, que hai que repoñer forzas», invita una señora: «Comede e bebede». Compite con Arturo Lores. Tras la jubilación de Jesús Pazos a finales del pasado octubre, el nuevo párroco de Cordeiro, Valga, ofició ayer por primera vez la misa en honor a la Candelaria. Iglesia y local de la catequesis, donde se sirvió el tentempié, se llenaron ayer a mediodía de los vecinos que salieron a primera hora en procesión: Vilar, Vilarello, Moldes, As Eiras, Outeiro, Ferreiros y Beiro fueron los lugares por los que, un año más, desfiló la comitiva que encabezaron siete mujeres con mucho equilibro y otro tanto de fuerza. Daba satisfacción mirarlas con los protagonistas del día sobre la cabeza: esos lacones que Francisco García, más conocido como Chico, mostraría después a los presentes para hacerles la boca agua y vaciarles los bolsillos. Pero, primero había primero mucho que andar.

La jornada comenzó temprano. Ayer fue festivo en Valga, pero los vecinos no dudaron en poner la alarma para acudir a la misa de las diez en Vilar. Media hora después comenzaron a caminar: Las siete mujeres, con ocho lacones a la cabeza (los dos más pequeños compartieron cesta), fueron escoltadas por tres santos: las tallas de San Antonio y San Roque volvieron a casa después de pasar poco más de una semana con San Paio, en la capilla de Vilar. Hicieron el viaje a hombros de los vecinos y acompañados del son de las gaitas: Durante el trayecto no hizo falta sacar los paraguas, que compartieron acomodo con los lacones. Un poco más de peso en la cabeza, pero seguían sin inmutarse.

Aunque el gran festín tuvo lugar en la parada final, por el camino hubo tiempo a pegar bocado. Y un trago. El Sansón ya es casi tan tradicional como esos lacones de la casa que se van con el mejor postor. También esos altares, adornados con mimosas y camelias, son parte esencial del camino mañanero: para hacer las cruces hay quienes apostaron por naranjas. Todo creatividad. El espíritu de la celebración sigue intacto a pesar del veloz paso de los años: No hay vecino que no se implique.

El momento más esperado

Ya en el campo de fiesta de Cordeiro, Chico espera su gran momento. «Ointenta euros a unha…». Lleva tanto tiempo encargándose de la poxa, que tiene que pensárselo antes de contestar: «Xuraría que van 34 anos». Tanto da. «O importante son os que veñen», ríe. Cambió las pesetas por los euros, pero el mecanismo el mismo. Ofrecidos los lacones a los santos y concluida la misa, que se prolongó con Arturo Lores un poco más de los habitual, fue la hora de alzar las manos. Y la voz. Con el barullo hubo quienes ayer tuvieron que repetir las cifras ofrecidas: «65 euros a unha…. 65 euros as tres». El primer lacón subastado se lo comerán los encargados de dar forma al Belén más conocido de la comarca.

La lluvia que perdonó durante el camino, volvió a dar un respiro para la poxa. Parecía haberse ajustado a la misa del recién llegado a Cordeiro. Chico continuó presentado los lacones, exhibiéndolos como los trofeos por los que competir. Los dos últimos fueron los más codiciados: 115 euros pagó Fernando Romero por el que supondrá un pellizco mayor para la iglesia parroquial: «Será para comer coa familia». El primero por el que pujó, quedará así para regalar. Se llevó dos piezas, pero seguro que el próximo año vendrá a por más. Ya lo dice otro vecino: «O material é bo». Como la fiesta. Así persiste.

La Voz de Galicia

La señalización de Padrón pide una mano de pintura.

El deterioro de varios pasos de peatones del casco urbano es tan avanzado que alguno casi no resulta visible.

Con la pintura deteriorada e incluso borrada. Así están varios pasos peatonales situados en pleno casco urbano de Padrón. Y alguno, como el ubicado junto al aparcamiento de un supermercado de la avenida Camilo José Cela, ni siquiera se distingue ya sobre la calzada. Tanto es así que días atrás se produjo un pequeño percance entre un peatón y un vehículo al que le pasó desapercibida la existencia del paso.

Lo cierto es que esa es una zona de mucho tránsito, tanto de coches como de peatones, y de ahí el deficiente estado actual de los pasos, que están muy deteriorados o casi borrados. El grupo socialista lleva dos plenos presentando un ruego para que el Concello los repinte. El alcalde, Antonio Fernández, explicó ayer que ya está en previsión hacerlo, pero que la actuación se demoró por culpa del mal tiempo, ya que con las vías mojadas no es el mejor momento para dar pintura.

Así, de acuerdo con la previsión del Ayuntamiento, tan pronto mejoren las condiciones meteorológicas se pintarán los siguientes pasos: el que cruza desde la piscina a la puerta del centro médico; el que va desde el Paseo del Espolón a la plaza de Macías; el que atraviesa desde Espolón hacia la zona de Correos; junto al comercio de Núñez e Hijos, la mitad que está frente al mismo, al lado de la N-550; los dos situados en el entorno del supermercado de la avenida Camilo José Cela; el que está en las proximidades de la estación de autobuses; el ubicado junto a la tasca típica Os Carrisos; y, por último, el que está en Fondo de Vila, desde el Souto a la zona del Patín.

Una vez concluida esta tarea, el Concello aprovechará para, en buena parte de ellos, «repetir o pintado con versos de Rosalía de Castro que xa se fixera o ano pasado e que gustou bastante», según explica la concejala de Cultura, Lorena Couso.

Además del mal estado de algunos pasos de peatones, el grupo socialista llama la atención sobre las barreras arquitectónicas para acceder a parte de ellos, caso de un lado de la acera en el tramo del supermercado de la avenida Camilo José Cela o junto al cuartel de la Guardia Civil, por lo que también insta al Concello a tomar medidas al respecto.

A pie de calle, muchos peatones denuncian, además, que los pasos de la N-550 carecen de buena señalización, sobre todo de noche, por lo que es «un peligro» cruzar por ellos. Hay quien puntualiza, además, que la iluminación nocturna de la avenida Camilo José Cela resulta insuficiente, porque se apaga algún punto de luz, aunque esté situado junto a un paso de peatones.«De noche, ni se ven los pasos ni te ven»

Gorrita considera que «el Concello debería tener un poquito más cuidados los pasos de peatones» porque, asegura, «de noche ni se ven, ni te ven los conductores». Cuenta que el del cruce del supermercado es especialmente peligroso para los peatones. También pide eliminar barreras.

Esperanza Gorrita.«Deberían ter mellor sinalización»

Piñeiro cree que los pasos de peatones deberían estar «mellor sinalizados». Lamenta que muchos de ellos ni se ven de noche, en parte porque el alumbrado público está apagado o tardan en encenderlo. «Un día deille a un coche co paraugas porque estaba cruzando e nin me veu», asegura.

Miguel Piñeiro

La Voz de Galicia

La juez desestima la petición de Valga a la Diputación para que sufrague el coste del CODI.

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Pontevedra desestimó el recurso interpuesto por el Ayuntamiento de Valga contra el acuerdo de la junta de gobierno de la Diputación sobre la cofinanciación de los servicios sociales comunitarios municipales que excluía los llamados servicios específicos, es decir los que cubrían ayudas a personas con discapacidad a través del Codi.

En la sentencia, de 20 páginas, la juez desestima la demanda con argumentos tales como que “de una interpretación conjunta y literal de la normativa no se infiere, por más que así lo intente sustentar el Ayuntamiento demandante, que la Diputación esté obligada a cofinanciar siempre y en todo momento la contratación de personal o la prestación de servicios por parte de los Ayuntamientos, en el caso de que tales servicios tengan que ver con los que se pueden calificar de servicios sociales específicos”.

Agrega que por más que insista el demandante “solo existe una exigencia legal, real y clara de que se cofinancien, por supuesto en la medida de las posibilidades oportunas, gastos relativos a la prestación de servicios comunitarios básicos”.

Respecto a una sentencia anterior del TSXG que invocaba el Ayuntamiento de Valga para, supuestamente, confirmar su tesis, la juez no admite debate ya que “la Administración provincial demostró que cambió el criterio en lo que se refiere a esta cuestión en el senido de que cofinanciar esos servicios solo para Valga y Meaño, cosa que no sucedía en el resto de ayuntamientos, supondría un trato discriminatorio en detrimento de estos últimos”.

La Diputación recalca que los argumentos de la juez avalan los razonamientos y numerosos informes de la institución provincial en los que el propio secretario subrayó que “de conformidad con la legislación, la obligación es subvencionar los servicios sociales en los municipios de menos de 20.000 habitantes , exclusivamente en su modalidad de comunitarios básicos, excluyendo los específicos”.

Recuerda que la obligación de financiar servicios específicos es de la Xunta de Galicia, aunque antes los pagara la Diputación.

La Voz de Galicia

Un vecino de Padrón dice que no puede tener huerta por la maleza de otra finca.

Un vecino de la aldea de Pedreda, en Padrón, asegura que desiste de plantar su huerta a causa de la maleza que crece en un terreno colindante, de modo que las malas hierbas y la sombra impiden que pueda producir nada, según explica. «¿Cres que isto é normal no medio da aldea?», pregunta Santiago Rey, de 44 años, en alusión a una finca invadida por la maleza.

El vecino cuenta que lleva un año reclamando la limpieza de dicha parcela, incluso en el Ayuntamiento de Padrón, primero por el temor de que se produzca un incendio en plena aldea. Y ahora también porque ve que «non podo ter colleita» al estar su huerta de lado de la parcela sin cuidar.

«Isto é como ter a selva no medio da aldea; como plante lume, pobre de nós», dice Santiago Rey. ?l habló con el titular de la finca pero asegura que «nin limpa nin deixa limpar» y en el Concello se escudan en que el terreno es particular, añade el vecino de Pedreda, que recuerda que existe una ley que obliga a tener los terrenos limpios en el entorno de los núcleos habitados.

«Eu non podo estar todos os días a limpar leiras que non son miñas», cuenta este residente de Pedreda, en alusión a que tiene metido el tractor en el límite del terreno del otro particular, para sacar la maleza de encima de su huerta. Además, dicha maleza invade también, según cuenta Santiago Rey, el propio camino interior de la aldea. «Isto é un ano e outro e outro e aquí ninguén fai nada; eu só pido ter a miña colleita, nada máis, e non podo ter nada por culpa das silvas da finca doutra persoa», resume el vecino, quien asegura que, además, se trata de un criadero de bichos. También dice que es una pena que las fincas estén así en una aldea que se revalorizó con la ampliación de su principal camino.

La Voz de Galicia