Apuesta por dar servicio hasta tarde para facilitar las visitas nocturnas al pueblo.

Agrasar quiere que el albergue que gestiona en Padrón cierre sus puertas lo más tarde posible por las noches. «A miña intención e facilitar a entrada ata tarde, para que os peregrinos poidan saír a cear e disfrutar un pouco do pobo», explica. «Iso era o que queríamos nos cando faciamos o Camiño en bicicleta», añade en alusión a sus experiencias en las distintas rutas que recorrió.

Con respecto al horario del albergue público de la Costanilla del Carmen, la Asociación de Empresarios de Padrón, Rois y Dodro solicitó al Concello que retrase su cierre una hora por las noches, para permitir que los caminantes puedan cenar y dar una vuelta por el pueblo y no lo que hacen muchos ahora, comprar algo en los supermercados y subir para el alojamiento, ante la inminente hora de cierre. La asociación explica que el Concello no respondió a su petición.

Desde la entidad son conscientes del peso que tiene el peregrino en Padrón (más de 52.000 en el 2016) y quiere que sectores como la hostelería y el pequeño comercio aprovechen su paso. Así, para empezar, se propuso atrasar una hora el cierre del albergue de la Xunta, cuyo horario es de 13 a 22 horas, sin posibilidad de salir una vez que se cierra, según consta en la información oficial del establecimiento. Padrón constata cada año un incremento del número de caminantes, de modo que, desde la puesta en servicio del albergue de la Xunta, han abierto cuatro alojamientos más y el quinto lo hará en dos semanas, sin contar los hoteles y hostales de que también alojan a peregrinos cuando no hay plazas libres.

La Voz de Galicia

«? falso que os churros engorden».

Son casi cinco lustros, casi un cuarto de siglo, que se dice pronto, los que lleva acudiendo Montse Custodia Llerena al mercado de Carballo con la Churrería Delicias. Es por ello que, aunque vecina de Pontecesures, dice que un poco carballesa ya es también: «En realidade, son de todos os lados, porque me teño que mover por media Galicia», afirma. Más bien Galicia entera: recorre los mercados de A Coruña, Pontevedra, Ourense, Lugo… Por citar algunos. Entre pedidos de «media ducia» o «un euro de churros», cuenta que heredó el oficio de sus padres. Ya ellos acudían a Carballo, en su tiempo. «Eles dicíanme que estudase, pero eu non quixen, e seguín con isto. Hoxe pesoume non ter estudado, claro», confiesa Montse.

Aunque no los aparente, tiene 50 años, y empezó con los churros hace cosa de 30. Se la ve feliz en su trabajo. Concluye que sí lo es («non vou dicir que non») y, además, los clientes agradecen su carácter afable y su trato:

-«Aí van, cariño», le entrega la bolsa a una compradora. Ríe.

Montse es de esas personas que no agrían los días, que contagian sonrisas. Eso no quita que no haya tenido sus cosas ni que, de volver atrás, no hubiese optado por alguna de las disciplinas que le gustaban: veterinaria, por un lado, y abogacía, por otro: «As leis». Su oficio actual, dice, puede parecer bonito de puertas hacia fuera, pero lo define como «moi duro» y «moi escravo»: «Colles moitas molladuras, mil e unha, hai que montar e desmontar… E non é só desmontar, ou viaxar, senón que hai moito que limpar». Después está lo de tratar de cara al público, lo de saber llevar a la gente, cada persona con sus gustos.

Eso, continuamente. Los viernes, por ejemplo, no tiene mercado, pero sábados y domingos sí y, de hecho, son los días que más trabaja. «O domingo non podo ir á misa, non», bromea. Conoce el sector desde antes de los 20 años y dice que la cosa ha caído «en picado». No son las ventas ni las ferias de otro tiempo, pero afirma que eso no es algo que pase solo en Carballo, sino que es general. Cuando hay crisis, afirma, hay crisis para todo, «e aínda que non o pareza, a xente deixa de gastar un euro nos churros, un euro nótase». Del otro lado, frente a la reducción de demanda, ha crecido asimismo la oferta, por lo que todo contribuye.

Aun así, los churros son un manjar de siempre, que va pasando de generación en generación, de esos que los niños que vienen seguirán pidiendo: «Eu penso que isto é algo que non cansa. Non é algo que comas hoxe e que teñas que deixar pasar días para volver comelos, como pasa con outras cousas».

Acudir desde Pontecesures a Carballo le lleva «unha hora escasa», pero las jornadas de trabajo suponen levantarse a eso de las cinco y media de la mañana. A primera hora, hay que tener todo listo para el arranque del mercado. Después de tantos años, dice que, también en Carballo, hay ya algunos clientes fijos, de cada jueves. «Están buenísimos», detalla Montse Custodia sobre los churros que vende. Es más, ella tiene su propia teoría, y así se lo ha dicho ya al mismísimo Gayoso: «? falso que os churros engorden». Matiza después la idea al añadir que, a su juicio, lo que hay que adquirir es un «hábito de saber comer». Pone su ejemplo. Por regla general, y salvo contadas excepciones, todos los días desayuna con un par de churros, «e mira que tipiño teño», ríe. Sus hijos igual, «e están así», dice, gesticulando para hacer ver que delgados. Abunda: «Se eu almorzo dous churros, o que non podo facer é ver a mediodía un pastel, e comelo tamén. E pola tarde o mesmo. Hai que saber». Lo de Gayoso viene a cuenta de que Montse ya ha puesto en varias ocasiones los churros para las celebraciones de fin de año del programa Luar.

«Problema é que che veña unha enfemidade, o resto non»

Desde primera hora, los jueves y domingos de feria, la Praza carballesa huele a churros. Ese cuarto día de la semana también hay mercado en Vimianzo, por lo que Churrería Delicias se divide y a la capital de Soneira acude una hija de Montse. «Teño tres fillos», dice. Incluso es ya abuela de un bebé de 5 meses. «Mira», dice enseñando una foto en el móvil.

Con ello, no tiene claro que vaya a haber tercera generación de churreros. A ver qué pasa. «Á miña filla dígolle que estude. Fixo perruquería e estética. Tamén auxiliar de enfermería e eu quería que seguise por esa rama», abunda Montse. No obstante, parece que el oficio heredado le convence más o, al menos, la hace más feliz, y se le da bien, así que habrá que esperar a lo que depare el futuro.

En todo este tiempo de profesión, Montse no ha tenido grandes problemas en ella. Como mucho, algún día que no le sonase el despertador en esas jornadas de lluvia desapacibles: «Se é unha feira pequena, tampouco pasa nada. Problema é que che veña unha enfermidade, o resto non». Antiguamente venía también a Carballo en tiempo de San Xoán, pero, desde hace unos 16 años, dejó de acudir con el puesto a casi todas las fiestas: «De noite non ando».

Con las ferias se va tirando y, si tuviese que quedar con la que ve más boyante a día de hoy, citaría la de Santa Comba, dos lunes al mes y el primer sábado. El jueves, Montse vendía churros tradicionales y, al lado, de chocolate. Los primeros tienen mucha más demanda que los segundos: «Están moi bos, pero son máis caros». Los rellenos de crema tienen también su aquel. Es la intrahistoria de una profesión de mucho sabor y, asimismo, de mucho trabajo.

La Voz de Galicia

El alcalde padronés llama a la oposición a «mirar algo máis polo pobo».

El alcalde de Padrón, Antonio Fernández, se pronunció ayer sobre el intento de cuatro grupos de la oposición de presentar una moción de censura y aseguró que mientras estas formaciones «xogaban a intercambiar cromos, concellerías e salarios, o goberno do PP seguía a traballar con absoluta normalidade para solucionar os problemas dos padroneses e para mellorar a súa calidade de vida».

Para el regidor, el hecho de que la moción de censura no prospere «é a mellor noticia para Padrón, porque o que precisa este pobo é un goberno estable, unido e sólido, e esa estabilidade non a pode aportar un popurrí de cinco ou seis grupos con ideoloxías e intereses tan dispares».

Fernández apela a «unha oposición construtiva» para continuar resolviendo problemas, y defiende que «nós, como goberno, somos os primeiros en exercer a autocrítica e sabemos que hai aspectos mellorables na xestión». También dice a estos grupos que «sería bo que miraran algo máis polo pobo e se sumaran ás decisións que son positivas para os padroneses».

La Voz de Galicia

Cuatro partidos de la oposición de Padrón firman un pacto de gobierno, pero es insuficiente para echar al PP.

Necesitarían el voto de un edil más que «non foi posible conseguir» tras varias conversaciones.

Padrón no tendrá gobierno alternativo al del PP, al menos no por ahora. Tras varios meses de negociaciones, los cuatro partidos más votados de la oposición (PGD, PSOE, Veciños y Alternativa por Padrón) comunicaron ayer que llegaron a un acuerdo de cara a formar un nuevo gobierno, pero que carecen de los apoyos necesarios para firmar una moción de censura. Así, los cuatro partidos suman seis concejales, pero necesitarían de otro más para sumar la mayoría que, tras varias conversaciones, «non foi posible conseguir», según explican en la nota de prensa conjunta.

En ella dan detalles del acuerdo de gobierno que firmaron PGD, PSOE, Veciños y AxP, con la alcaldía para el socialista Camilo Forján y el segundo puesto del gobierno para el galleguista Ángel Rodríguez. También cuentan que, en cuanto a las retribuciones económicas, acordaron no superar el límite que la oposición le puso al gobierno del PP a principio de mandato.

Los cuatro partidos también decidieron las «actuacións imprescindibles e urxentes» a emprender, en caso de que formaran nuevo gobierno. Son la elaboración de un plan para corregir las contrataciones ilegales; la reorganización del funcionamiento interno del Concello; la elaboración de unos presupuestos; el control exhaustivo del gasto público y transparencia y publicidad en las actuaciones del Ayuntamiento.

Con el acuerdo, PGD, PSOE, Veciños y AxP muestran su disponibilidad y capacidad de colaboración, «deixando de lado as súas diferenzas para alcanzar, de xeito rápido e sen problemas, acordos nos obxectivos, áreas e as retribucións» de un posible gobierno alternativo. Los cuatro partidos tienen clara su objetivo: «Reverter a situación crítica na que se atopa o Concello de Padrón baixo o mandato do PP», aseguran.

La Voz de Galicia

Juzgan a un hombre por atar y robar a una mujer en su casa.

Los sucesos tuvieron lugar en Padrón y para el acusado piden cinco años de prisión.

La sección sexta de la Audiencia Provincial, que tiene su sede en Santiago, juzgará el próximo jueves a un hombre que está acusado de entrar en una casa en Padrón, intimidar con un arma a su propietaria y después atarla y amordazarla para, tras amenazarla de muerte, robar en la vivienda objetos por valor de más de 1.500 euros. La Fiscalía solicita para el acusado, R.C.T.J., una pena de cinco años de prisión, con multa de 610 euros, así como indemnizaciones para la víctima por las lesiones y daños.

La Voz de Galicia