Alertan de varios tramos peligrosos en una pista del canal del Sar.

Un vecino de Padrón ha alertado de la existencia de varios tramos peligrosos en la pista del canal de derivación del río Sar, que conduce al núcleo de Lestido y al de A Ponte. Así, en primer lugar, se refiere a un tramo con curva en el que no caben dos vehículos en sentido contrario, de modo que contabiliza tres accidentes en los últimos tiempos, en uno de los cuales un vehículo casi llegó a volcar, según cuenta.

«Hai espazo para anchear a pista neste tramo», asegura este vecino, que vive en las proximidades de la zona, en A Ponte. Ayer, más de un vehículo tocaba el claxon antes de entrar en la curva, ratificando lo que sostienen, además, vecinos que pasean por la zona que, por cierto, es usada por los conductores como alternativa a la vía N-550.

En otro tramo de la pista, junto a un cambio de rasante, el pasado mes un vehículo casi se precipita de noche al río, de modo que quedó colgado en la orilla del Sar, necesitando la ayuda del Grupo de Emergencias Supramunicipal (GES). De acuerdo con el vecinos que reside del otro lado del río, ya le pasó lo mismo a otro coche. En su opinión se debe a que hay un cambio de rasante y, ya sea por velocidad o por poca visibilidad, ya que en toda la pista no hay iluminación, los conductores siguen de frente, arriesgándose a caer en el río.

Por ello, habla de que sería necesario instalar una barrera quitamiedos en este punto, para prevenir accidentes. La pista está señalizada como camino agrícola, como todo el resto de las vías que rodean el canal, con velocidad limitada a 20 kilómetros por hora, pero la inmensa mayoría de los conductores no la respetan, tal y como señala este vecino, así como otras personas que acostumbran a pasear a diario por esta parte de Padrón.

Hierro a la vista

Hay velocidad excesiva pese a que la pista no es muy ancha y a que, por tramos, ni se distingue la línea blanca que delimita la calzada, por las malas hierbas que ya crecen en el asfalto. A orillas del río, cerca de donde están las marcas de las ruedas del coche que casi se precipita al cauce fluvial, están los restos de un nido de avispa asiática, del cual este vecino dio el aviso pero que no se retiró, según cuenta este padronés. Lo que sí hicieron fue tirarles piedras y agujerearlo, añade.

En otro punto del canal, a la altura del puente, este vecino de Padrón denuncia la presencia desde hace mucho tiempo de unos hierros a la vista, en una de las barandillas del puente. «Son un peligro, sobre todo teniendo en cuenta que por aquí pasa un circuito ciclista», asegura. Las pistas del canal son una zona muy concurrida, tanto por vehículos como por peatones. Los primeros la usan para evitar la N-550, y los segundos, como área de paseo.

La Voz de Galicia

Alumnos de Braga en Valga.

Intensa jornada de intercambio la que ayer compartieron los alumnos del IES de Valga con escolares procedentes de Braga. Además de ser recibidos por el alcalde y visitar el centro, los chavales acudieron al belén artesanal, donde disfrutaron de un xantar galego tradicional, a As Fervenzas y al museo dedicado a la Bella Otero.

La Voz de Galicia

La escasez de lamprea complica su cata en la comarca arousana.

A pesar de que hace un mes que comenzó la temporada, se pueden ver pocas piezas en los restaurantes que hacen de ellas su fuerte.

El río Ulla continúa seco. Al menos, en cuanto a lampreas se refiere. Las embarcaciones que salieron la semana pasada a dejar los butrones se volvieron con las manos vacías. El fin de semana las cosas mejoraron un poco: «Se capturaron cuatro piezas pequeñas», lamenta el valeiro cesureño Pepe Barreiro. La suya fue una de las ocho embarcaciones (de un total de dieciséis existentes) que salió a probar suerte tras haber esperando un tiempo en vista de la escasez de las primeras semanas. Las cosas no mejoraron. Así lo perciben también en los restaurantes de la zona, donde la lamprea acostumbra a ser el plato más codiciado en esta época del año. Casa Emilio, en Catoira, y el hotel Casa do Río, en Pontecesures, coinciden al señalar que no recuerdan una escasez como la de este año. A lo que acompañan unos precios más elevados.

«Aunque en el comienzo de la temporada no suelen abundar, no recuerdo un año con tanta escasez. Por el momento, debe ser en el que menos piezas hay», señala José Rodríguez, propietario de Casa Emilio. Sus palabras van dirigidas tanto a las capturas del Ulla como a las del Miño, siendo las de este último río las que están permitiendo que sirvan al menos un plato de este pescado casi todos los días. «Llevamos servidas entre 35 y 40 piezas, una cifra muy reducida en comparación a otros años», afirma. «Prácticamente todas vienen del Miño, por aquí la cosa está peor», relata.

La escasez tiene una consecuencia inmediata: la subida de los precios. «Están veinte euros más caras que el año pasado», señala sobre unos piezas que están rondando los ochenta euros. La cara menos amarga viene de la calidad. «Es excelente», añade Fernández. Una buena noticia para los fieles de este plato, que repiten cada año tanto en este local como en el hotel Casa do Río. «Hay clientela con la que ya contamos de una temporada para otra», señala Rafael Piñeiro, gerente del hotel.

Desde la vecina Pontecesures, la tónica en los restaurantes es similar. «Teníamos pensando hacer un campaña publicitaria de la lamprea pero tendremos que esperar», indica Piñeiro. ¿El motivo?, hasta el momento solo han logrado hacerse con una. Pescada en el Ulla, su precio también llegó a los ochenta euros. «Este año es algo excepcional. En otras ocasiones podía haber menos y subir su precio, pero nada que ver con esta sequía», prosigue. Como consecuencia no pudieron servírsela a unos clientes que la tenían reservada para el pasado jueves. «Esperamos poder volver a trabajarla en quince días», señala Piñeiro.

En vista a las previsiones meteorológicas, comercializarla con normalidad en el plazo marcado por el gerente de A Casa do Río será posible. «Las precipitaciones que anuncian para estos días son necesarias. Una vez concluyan, ya se empezará a pescar», relata Pepe Barreiro. La experiencia le dice que, tras las borrascas fuertes, las probabilidad de capturar las lampreas que acceden al río para desovar son más elevadas. La próxima semana volverá.

La Voz de Galicia

O BNG pregunta polo derrubamento da torre da “Villa Pombal”.

Gustaríanos coñecer a opinión dos responsables de obras e urbanismo, Ángel Cordo e Maribel Castro, sobre o derrubamento da torre e terraza superior de “Viila Pombal”, edificio incluido no catálogo de Bens de Protección Histórica do PXOM, cando non existe ningún informe que así o aconselle como puidemos corroborar esta mañán en dependencias municipais. Supoñemos que agora que o BNG pregunta, procederán á súa paralización cando o dano xa está feito

Botamos de menos unha declaración oficial do señor Seage condenando este atentado contra o noso patrimonio; queremos pensar que os nosos edificios históricos teñen para o alcalde,como mínimo,a mesma importancia que o tabique de ladrillo que algún descerebrado botou abaixo e mereceu ser calificado de atentado (sic) polo señor Seage.

La Voz de Galicia

La administración electrónica llega a Pontecesures y a Valga.

Los concellos de Pontecesures, Arbo, Ponteareas, Portas, Valga, Salceda de Caselas, Forcarei y A Guarda se sumarán a lo largo del mes de febrero a la administración electrónica. Lo harán gracias a la iniciativa de la Diputación Provincial, que impulsa soluciones para que los municipios puedan disponer tanto de una sede electrónica personalizada para su relación con los ciudadanos como de un portal para que el personal gestione los expedientes.

La Voz de Galicia

Restaurantes secos de lamprea.

Los hosteleros de la comarca santiaguesa se disputan los pocos ejemplares que llegan, casi ninguno del Ulla.

Los pescadores y los hosteleros del área de Santiago dan casi por perdida la temporada de lamprea. La dos estaciones secas encadenadas mantienen inusualmente bajos los niveles de caudal de los ríos gallegos, y el Ulla no es una excepción. Los gestores de las pesqueiras de Padrón están desesperados, igual que los propietarios de restaurantes especializados de la comarca, que tienen que recurrir a los ejemplares que mandan desde el Miño, que también baja seco.

«Non hai nin haberá lamprea», augura Eduardo Sánchez, propietario de un vivero de lampreas en Santiago que está haciendo auténticos malabares para cumplir con los restaurantes de la comarca a los que suele distribuirles los ejemplares que normalmente consigue en el Ulla. «Este ano, nada de nada», lamenta. Aparecen algunas en Pontecesures, pero la gran mayoría proceden de las zonas de Arbo, Tui y A Guarda. «Non compensa facer 350 quilómetros e perder catro horas para acabar pedindo prezos disparatados», explica Sánchez, quien tiene pocas esperanzas en la temporada por cuanto el agua que caiga en los próximos meses se va a destinar para los embalses «e non vai encher os ríos, por moito que chova».

El Barrola, uno de los restaurantes compostelanos de referencia que apuestan por la cocina de temporada, va salvando las reservas con algún que otro ejemplar del sur que le sirve el propio Sánchez, pero el problema son los grupos que se reúnen con la disculpa de catar este controvertido pescado. «Este mes estuvo todo más parado», confirman desde el Fogar do Selmo, en Rois, que normalmente confía sus jornadas de río a las capturas del Ulla.

Algo similar le ocurre al Chef Rivera, en Padrón, que echa en falta «as lampreas, pero máis os clientes», dice con buen humor afrontando el final del siempre complicado mes de enero. El problema, sostiene, es que los precios tampoco invitan a insistir en esta apuesta gastronómica de temporada. «Unha lamprea de 1.500 ou 1.800 gramos da para dúas racións e media, pero se pagas pola peza 60 euros e a ración custa 36 euros, vai o comido polo servido», comenta Rivera, quien más allá de esta mala racha piensa que el mayor problema es la falta de interés entre los jóvenes por este bocado que no deja indiferente a nadie: «Hai xente que fai cen quilómetros para comela e outros non dan dous pasos», reflexiona.

Otros restaurantes de la capital han sufrido para ofrecerla a los clientes desde que abrió la veda, el 2 de enero. «Costó, pero fui apañando», comenta Manuel García, del Don Quijote, que está comprando lamprea de Arbo. Es todo un contratiempo, para el local de Galeras y para todos los que confían su mes de enero a este plato, que moviliza a muchos comensales antes de iniciar la temporada alta de los cocidos, que ya está ahí. En el Mesón de Lázaro, Pepe Mata la mantiene en la carta. ?l es del Ulla, conoce bien el río y tiene la esperanza de que las lluvias de estos días revuelvan un poco las aguas para que empiecen a caer en las redes. A pesar de ser otro de los locales con fama de cocinarla bien -a la bordelesa, rellena o en empanada- esta semana pasada solo ha servido tres ejemplares. «Saco adelante los compromisos», admite Mata, a quien ya se la han ofrecido «de fuera» y congelada: «Ni hablar», replica.

La Voz de Galicia