La oficina comarcal agraria de Padrón está sin personal técnico desde la última jubilación.

La situación en la que está la oficina agraria comarcal de Padrón, tras la jubilación en julio del año de la última técnica que quedaba en el servicio, está generando malestar entre agricultores y ganaderos de la comarca del Sar. En la actualidad, la oficina la atiende solo personal administrativo (dos), sin posibilidad de realizar consultas técnicas, toda vez que la Consellería de Medio Rural no cubrió ninguna de las vacantes que se produjeron en los últimos años.

Con ello, las consultas técnicas son derivadas a la consellería, según ha explicado un ganadero afectado por la situación. En la oficina de Padrón siempre hubo atención técnica y de ahí que no solo acudieran usuarios de la comarca del Sar sino también de otros municipios como Teo y hasta Pontecesures y Valga, en estos casos por proximidad geográfica.

También realizaban consultas vecinos del Barbanza porque en Padrón están los servicios veterinarios para esta comarca y el Sar, y más todavía después de que la oficina agraria de Ribeira se quedara también sin personal técnico.

Personal que, además de atender la consultas y orientar a los agricultores y ganaderos, se encargaba de impartir cursos ya que la formación continua era una de las señas de identidad de la oficina padronesa. En el año 2002 impartió el primero de los cursos de aplicación de productos fitosanitarios, por los que pasaron más de 900 vecinos, según recuerda José Ramón Torreira, técnico jubilado de la oficina de Padrón y que «lamenta» la situación en la que quedó este servicio tras las jubilaciones.

La oficina del Sar siempre tuvo mucha actividad y variada al ser una comarca de mucha agricultura a tiempo parcial, con huertas, viñedos, frutales y otros cultivos y ganadería.

La Voz de Galicia

Cesures arrebata negocios a Padrón.

«La gente que abre un negocio mira mucho los gastos, tienen que hacerlo. Y el alquiler es un capítulo muy importante a tener en cuenta». Palabra de Armando Rivas, responsable de una histórica inmobiliaria de Padrón. Sabe de lo que habla, igual que sabe que en su ciudad los precios de los bajos están desorbitados. «Hay quien piensa que Padrón es Nueva York, y Padrón es Padrón, y por encima tiene la zona vieja que se cae a pedazos. Los precios están muy altos», reflexionaba la responsable de la inmobiliaria Menycas. Tanto que hay quien desiste, cruza el puente y se instala en Pontecesures. «? certo, nestes momentos hai como catro ou cinco solicitudes de apertura de establecementos, e algúns deses negocios veñen de Padrón», reconoce el concejal de Economía cesureño, Roque Araújo.

No se equivoquen, no hablamos de comercios. «Padrón tiene un gran mercado, y las de feria son mañanas que funcionan muy bien. Y Pontecesures es Pontecesures, en eso no se puede comparar», explican desde la inmobiliaria Rivas Calvo. Pero hay establecimientos que no necesitan escaparate. «Nosotros, hace poco, alquilamos un local en Pontecesures a un almacén de vinos. Es de ese tipo de establecimientos que no necesita ni elegir acera, ni calle, ni nada».

Así que a Pontecesures llegan almacenes, oficinas y otro tipo de negocios a los que la gente va a tiro fijo. Establecimientos que no necesitan alimentarse del paso continuo de la gente, sino «profesionais liberais e negocios que non gañan a clientela polo escaparate e o prezo do aluguer convértese nalgo determinante», señala Roque Araújo.

Y tan determinante. «En locales comerciales, puede haber una diferencia de hasta un 20 % en los precios de Padrón y Pontecesures», aseguran las inmobiliarias. Un rápido vistazo a los portales de Internet permite comprobar que los valores, en Pontecesures, son más que razonables, con unas cotizaciones medias que rondan entre 5 y 6 euros el metro cuadrado. En Padrón, aunque hay un amplio abanico de posibilidades, los precios oscilan entre los 6,67 y los 13 euros el metro.

Pero las diferencias no solo afectan a los locales comerciales. También alquilar un piso en Pontecesures es más económico que al otro lado del puente. «Con lo que te ahorras, puedes pagar el recibo de la luz», dicen las inmobiliarias. Y eso, en estos tiempos que corren, es mucho decir.

La Voz de Galicia

«Vin para aquí polo alugueiro, e agora creo que se quedara en Padrón non traballaría tanto».

Rodrigo Ces decidió hace algo más de dos años dedicarse a lo que realmente le gustaba: hacer arte sobre la piel. Así que dio un salto al vacío, decidió abrir un estudio de tatuajes y empezó a buscar el mejor lugar para ello. Como vive en Rianxo, sus primeras pesquisas las realizó por las calles que vieron crecer a Castelao. «Pero os prezos eran altísimos, un desfase». Una vez descartado el entorno más cercano, volvió sus ojos hacia Padrón. Pero de nuevo se encontró con que las tarifas que se piden por el alquiler de un bajo en la villa de Rosalía se escapaban de su presupuesto de joven y arriesgado emprendedor.

Puestos a tantear opciones llegó a las Galerías Belsay, en Pontecesures. «A verdade é que aquí, nas galerías, os prezos dos locais están baratísimos». Allí encontró un establecimiento del tamaño perfecto, y por menos de la mitad del dinero que le reclamaban en otras localidades.

Tuvo mucho que trabajar en el local. Se encargó de la electricidad, de las divisiones internas, de dotarlo de todo aquello que la normativa exige a un centro de tatuajes. Y luego, por fin, abrió las puertas. «Os primeiros meses non facía nin 50 euros á semana. Era un desastre, non daba nin para os gastos», relata. Pero poco a poco la situación fue cambiando. Empezó a funcionar el boca a boca y, ahora, en manos de Rodrigo Ces se pone gente llegada de lejos. Cuando hablamos con él, acaban de salir del estudio Andrea y Marta, dos jóvenes de Rianxo que han venido a hacerse un tatuaje, la primera, y un piercing la segunda. «Non doeu nada», dicen antes de marchar, sonrientes y satisfechas, a comerse el mundo.

Pero los clientes del Ink Friends no solo llegan del otro lado de la ría. Hasta el local de las Galerías Belsay llegan clientes de Milladoiro, de Cacheiras, de Vilagarcía. «Date de conta de que Pontecesures ten unha cousa moi boa: está moi ben situado, a vinte minutos de Santiago, a outros vinte de Pontevedra», señala Rodrigo. ?l llega todos los días a su negocio a eso de las diez de la mañana -cosas de la conciliación de familia y trabajo-. Pero reconoce que no es lo habitual en este tipo de negocios, que amanecen más tarde.

Los horarios varían
Sus horarios, en realidad, dependen mucho de las citas que tenga marcadas para el día. «Porque este non é un negocio no que entres porque pasas por diante e dis, ?vou facer unha tatuaxe?. Non entra xente a preguntar». A Rodrigo le va bien. Siente que crece como artista con cada trabajo que realiza, y siente también que crece su prestigio. Ha ganado algún certamen que otro, ha sido invitado a participar en congresos y ferias. La prueba definitiva de que su trabajo gusta está en su agenda: «Estou dando citas para o mes de marzo». Puestos a hacer balance de su estancia en Pontecesures, Rodrigo está satisfecho. «Vin para aquí polo alugueiro, pero agora creo que se quedara en Padrón, ao mellor non traballaría tanto nin tería tanto éxito». Aunque, con la energía que le pone, el triunfo parecía cantado.

La Voz de Galicia

Dos gigantes que quieren seguir creciendo.

Nacieron juntas y, por motivos más que sanguíneos, son empresas hermanas. Extrugasa y Exlabesa, ambas con fábricas en Valga, se han consolidado como dos gigantes del sector del aluminio en Galicia. Y parecen dispuestas a no ceder ese puesto ante ningún rival. Quizás por eso, ambas están inmersas en procesos que deberían culminar, más pronto que tarde, en más naves, más producción y más puestos de trabajo. Así al menos lo espera el alcalde de Valga, el popular José María Bello Maneiro.

Vayamos por partes. Detengámonos en Extrugasa, el buque insignia de la industria en Valga. Con Andrés Quintá a la cabeza, este grupo de empresas ocupa ya unos 85.000 metros cuadrados de superficie en Valga. La firma reconoce estar «analizando posibilidades para la ampliación y mejora de todos los ámbitos de la empresa». Eso se traduce en que se esté gestionando ya un plan parcial que permita ampliar esa gran isla que forma Extrugasa en el territorio valgués. El documento, que ya ha iniciado su periplo por las dependencias de la Xunta, supondrá la reordenación de cuatro zonas inmediatas a la ubicación actual de la empresa, así como el desarrollo de un nuevo sistema viario que incluirá una conexión directa con la carretera que une Vilagarcía y Pontecesures, que correría a cargo de la empresa, aunque bajo la supervisión de la Axencia galega de infraestructuras.
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Si el estirón de Extrugasa ya está en trámite, otro tanto ocurre con el que pretende dar Exlabesa. Esta firma se levanta sobre tres municipios: Valga, Padrón y Rois. La pasada semana, el Consello da Xunta aprobó la declaración de incidencia supramunicipal del proyecto de ampliación de las instalaciones de esta firma, que supondrá una inversión de unos 15 millones de euros, la creación de más de 200 puestos de trabajo y un aumento de la producción de la firma de un 30 %. Todo ello se pondrá en marcha en un horizonte de cuatro años.

Según explican desde la Consellería de Industria, los planes de Exlabesa no pasan por el cierre de ninguno de sus centros de trabajo, ni siquiera del de Valga, que queda apartado del resto de instalaciones del grupo. En ello confía el alcalde de Valga, José María Bello Maneiro. «Ao contrario, Polo que eu sei, están buscando terreos para poder facer as ampliacións que precisa».

A vueltas con el polígono

Asegura el regidor popular que la empresa se ha dirigido al ayuntamiento para interesarse por cómo avanza la puesta en marcha del nuevo polígono industrial. «Dixéronnos que en canto teñamos claro que vai pasar co parque empresarial, que queren terreo». Pero ese parque está en el aire, a la espera de que se resuelva un recurso presentado por el Concello contra una sentencia que, dando la razón a los vecinos afectados, tumba una infraestructura que se considera desproporcionada a las necesidades de la localidad.
Bello Maneiro lamenta que Valga «estea perdendo oportunidades»

El alcalde de Valga, José María Bello Maneiro, reconocía ayer que en el último pleno de la corporación se produjo un tenso cruce de palabras entre él y la portavoz del PSOE. «Preguntáronme se me retractaba de cando dixera que deberían ir ao paro para ver o que é. Eu díxenlles que non, que ratifico todo o que dixen. Que en Valga hai 600 familias no paro, e que deberían ir eles para que se deran conta do dura que é esa realidade». Bello Maneiro responsabiliza al PSOE local de haber tumbado el polígono industrial y de «poñer paus nas rodas do seu desenvolvemento». Asegura el alcalde que, por carecer de ese parque empresarial, «xa perdemos unha empresa de transportes que quería vir para Valga e non puido ser». «E a ver se non perdemos máis», decía ayer el regidor, que asegura que hay otras firmas interesadas en hacerse un hueco en ese municipio.

La Voz de Galicia

La lamprea abre embajada en Ourense.

Pontecesures acude por primera vez a Xantar para presentar a la «raíña do Ulla».

Convertirse en un destino apetecible para los amantes del turismo gastronómico. Ese es el objetivo que se ha marcado el Concello de Pontecesures, que en el mes de febrero participará en Ourense en la feria Xantar. Acude a este certamen, que va ganando peso y relevancia año tras año, con una carta ganadora bajo el brazo: la lamprea del Ulla. Para dar a conocer ese producto -y la fiesta a él asociada- el municipio estará presente en el salón gastronómico con dípticos y guías de la localidad. Además, el sábado 6 de febrero será protagonista de uno de los eventos organizados en el marco de la feria. Consistirá, según explica la concejala de Cultura, Maite Tocino, en un taller en el que se explicarán las dificultades de limpiar una lamprea y de dejarla en perfectas condiciones para su consumo. «Esa é unha operación complicada», señalaba ayer Tocino, quien explicó que una de las mujeres que año tras año cocinan la lamprea para la fiesta de Pontecesures se encargará de dar la lección magistral en la ciudad de las Burgas.

Y después de limpiar la lamprea, tocará degustarla. El Concello se trasladará a Ourense con un buen surtido de lamprea a la bordelesa, empanada y croquetas de lamprea. Permitiendo al público saborear ese producto, esperan ganar adeptos para un pez de gusto muy peculiar que será honrado en la villa del Ullán el día 13 de marzo, con la tradicional fiesta. Este año, por segunda vez, esa jornada gastronómica irá acompañada de una ruta de tapas que en su primera edición cosechó un rotundo éxito, tanto en el número de locales que participaron en el evento, como en la cantidad de comensales que acudieron al mismo.

La Voz de Galicia

TeGa descarta, de momento, una moción de censura en Pontecesures.

El portavoz de Terra Galega en el Concello de Pontecesures entiende que se hayan disparado los rumores sobre una posible moción de censura después de su salida del tripartito que gobierna esta localidad. Sin embargo, de momento, «non hai nada diso». «Xa dixemos que nós somos unha formación de consenso. Imos facer unha oposición construtiva, e se conseguimos chegar a consensos sobre cuestións importantes para o pobo, farémolo. Claro que se a intención do goberno é deixar a Pontecesures nunha situación de parálise, poderíase abrir outro escenario», explica Ángel Souto Cordo. Su hasta ahora socia de gobierno, la alcaldesa Cecilia Tarela, da por hecho que la moción de censura se producirá antes del verano. Pero, replica Souto, es muy pronto para hablar de esa cuestión. «Entendo que hai interese e que circulan todo tipo de rumores polo pobo. Pero que conste que, de momento, non hai absolutamente nada diso», sostiene el concejal, que desmiente que la dirección provincial del Partido Popular haya contactado con él para hablar de esa cuestión.

También Juan Manuel Vidal Seage, el líder del PP cesureño, quiere imprimir calma al escenario político local. Reconoce estar dispuesto a negociar un gobierno alternativo al integrado por BNG y PSOE, pero entiende que esas cuestiones exigen un debate sosegado y pausado. De momento, toca reflexión.

La Voz de Galicia