La edila padronesa Carmen Lois renuncia a su acta de edila por «motivos persoais».

La concejala asistió ayer a su último pleno en el Concello.

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Carmen Lois Ferrón asistió ayer a su último pleno en el Concello. Lois Ferrón presentó la renuncia a su acta de concejal en el Ayuntamiento de Padrón, basada en «motivos persoais», según consta en el escrito presentado en el registro municipal. El alcalde Antonio Fernández aceptó su renuncia y agradeció el «duro traballo» realizado por la edila saliente.

En el escrito de renuncia, Lois refleja su «agradecemento a traballadores, asociacións e outras institucións polos anos compartidos a prol de novos proxectos para o municipio», así como al propio alcalde y a todos y cada uno de los compañeros de la corporación municipal desde que entró a formar parte de la misma. Carmen Lois también expresa su gratitud a los vecinos de Padrón, «pola confianza depositada, tratando sempre de representar ao concello da mellor das maneiras posibles e cos recursos que tiven ao meu alcance».

La renuncia de Lois se hace extensible también a las competencias que tenía en el gobierno municipal, entre ellas Cultura y Turismo, que pasan a ser asumidas por el propio alcalde hasta que haga una nueva composición del ejecutivo cuando entre el número seis de la lista del PP, Francisco García Dios, que en la anterior legislatura ya sustituyó a otra concejala que renunció a su acta, Elena Romero.

La Voz de Galicia

La Banda de Música Municipal de Padrón gana el certamen gallego.

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La Banda de Música Municipal de Padrón ganó el sábado, con 412 puntos, el IX Certame Galego de estas agrupaciones, en la sección tercera destinada a bandas con hasta 50 músicos. El certamen se celebró en el auditorio de Galicia en Santiago y, una vez conocida la victoria, la banda de música dirigida por Braulio Cao se desplazó a Padrón para celebrarlo con un pasacalles. Los músicos padroneses quieren dedicarle el premio a título póstumo a un joven que estuvo en la banda, Daniel Calvo Saco.

La Voz de Galicia

Encuentran en un bar de Catoira al conductor de Pontecesures de un coche que había volcado.

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Los vecinos del lugar de Abalo (Catoira) se llevaron ayer por la mañana un buen sobresalto. Un coche que circulaba en dirección Vilagarcía por el kilómetro once de la PO-548 se salió de su carril, cruzó la calzada y acabó volcado. Su ocupante no debió sufrir heridas de consideración, ya que cuando los efectivos de emergencias se trasladaron al lugar de los hechos se toparon con que el coche estaba vacío. Los agentes de la Guardia Civil desplazados hasta el lugar -habían acudido a la llamada tres patrullas- invirtieron un buen rato en intentar dar con el conductor del coche siniestrado, un hombre de unos sesenta años y vecino de Pontecesures. Al final, lo encontraron en un bar próximo. Efectivos de Protección Civil de Catoira y del GES de Valga participaron en este operativo.

La Voz de Galicia

Acelera en lugar de frenar y acaba en el río.

Un joven de Padrón que acudía al mercadillo cayó con su vehículo al agua.

Un joven que acudía al mercadillo de Padrón acabó en el río tras confundirse y acelerar su vehículo en lugar de frenar. El conductor no sufrió ningún daño y salió por su propio pie, pero al tener que esperar por un grúa de Santiago, la marea subió y el coche acabó inundado.

La Voz de Galicia

La «oficina» de la droga estaba en Lestrobe.

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De los nueve acusados, solo uno declaró porque aceptaron un acuerdo con el fiscal.

En Padrón, los narcos iban a «la oficina». Al menos el grupo juzgado esta semana por formar parte de una organización dedicada a la venta al por menor de heroína, cocaína y cannabis. De los nueve acusados, ocho no llegaron ni a declarar en la vista oral. Aceptaron un acuerdo con el fiscal a cambio de rebajar las penas que les pedían. Entre ellos, el jefe, Fernando Baleirón Abuín, y su lugarteniente, Secundino Osorio Tarrío, que tendrán que ingresar en prisión dado que han aceptado condenas de seis y cinco años, respectivamente.

«La oficina» era la casa que el cabecilla del grupo de narcotraficantes había alquilado en Lestrobe (Dodro) para utilizarla como centro de operaciones. El inmueble, situado en la carretera de Rianxo, era frecuentado por toxicómanos que acudían a comprar sus dosis y que muy frecuentemente fumaban o se inyectaban allí mismo.

En las numerosas conversaciones telefónicas interceptadas por la Guardia Civil durante los largos meses de investigación son constantes las referencias a la casa como si de un lugar normal, y legal, de trabajo se tratase. El jefe, Baleirón, llamaba a sus colaboradores y les preguntaba «¿estás en la oficina?» o les advertía de que tal o cual cliente «iban a pasar por la oficina» y les pedía que les atendiesen debidamente con palabras en clave como «del color» para la heroína.

Aquella «oficina» de la droga de la comarca de Padrón fue por tanto vigilada día y noche por los agentes y se documentó cada movimiento de los narcotraficantes. La Guardia Civil supo así que, en un momento dado, el grupo sufrió un robo. Alguien aprovechó que el inmueble se quedaba vacío por las noches para entrar y llevarse la mercancía que tenían allí almacenada. Ese fue el momento en el que Fernando Baleirón decidió cambiar el modus operandi de la organización y dejar en «la oficina» un retén que la vigilase 24 horas al día.

Todos menos uno de los colaboradores del grupo han aceptado su participación en los hechos y condenas de entre tres y tres años y medio de prisión. No las cumplirán, de momento, porque el acuerdo con el fiscal incluye una suspensión por tres años de la condena siempre y cuando se sometan a un tratamiento de desintoxicación con controles periódicos cada seis meses que demuestren que ya no consumen estupefacientes. No en vano, todos eran toxicómanos, un factor que ha sido tenido en cuenta como atenuante a la hora de juzgarlos porque se considera que cometieron los delitos para, en parte, sufragarse las dosis que necesitaban.

En la estructura que la banda montó en Padrón, además de «la oficina», también utilizaban para sus ventas, aunque en menor medida, el piso en el que vivía Fernando Baleirón con su novia -también condenada- en la capital del Sar. Su lugarteniente, Secundino Osorio, hermano de su pareja, también vivía allí con ellos. El tercer lado del triángulo era un bar situado en la plaza de Camilo José Cela, el A Lareira, en el que estaba al frente otra de las acusadas que ha aceptado los hechos a cambio de una reducción de la condena.

Venta a pequeña escala
El grupo contaba además con un numeroso parque de automóviles que utilizaban para ir y venir de «la oficina» con la droga. Se abastecían con dos intermediarios de Vilagarcía que también han aceptado los hechos y han sido condenados.

El de Baleirón era un grupo de venta de droga a pequeña escala pero muy bien organizado. De hecho, él llevaba una libreta con la contabilidad día a día tanto de las compras de droga a sus proveedores como de las ventas que hacía. Papelina a papelina, gramo a gramo, todo quedaba allí registrado. Tanto control le hizo llevar bien el negocio, pero también aportó a la Guardia Civil muchas e irrefutables pruebas.

La casa de Lestrobe ya no es «la oficina» de la droga. Tras el desmantelamiento de la banda el inmueble ya no es el epicentro del menudeo de estupefacientes en la zona de Padrón. No hace mucho hasta allí acudían a diario toxicómanos de la comarca e incluso de Santiago.

Gramo a gramo, el jefe de la banda registraba en su libreta todas las ventas que hacía.

La Voz de Galicia

La piscina de Padrón, después de Reyes.

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La piscina cubierta de Padrón está «lista para funcionar», de modo que el Concello espera poder reabrirla al público en enero, una vez que ya tiene finalizado el pliego de condiciones para una nueva concesión. Así lo aseguró ayer el concejal de Deportes de Padrón, Andrés Sanmarco, quien se lo comunicó también a algunas de las personas que visitaron las instalaciones durante la jornada de puerta abiertas.

Nada más entrar, las dependencias están totalmente cambiadas a raíz de la obra de la Diputación, que sirvió para instalar un ascensor, con lo que se modificó la distribución de la planta baja, por lo que ahora la recepción está a la izquierda. También se comunicó la piscina con un local anexo que tiene el Concello.

No obstante, los principales cambios están en la sala de máquinas, donde se hicieron las mayores inversiones para optimizar el gasto energético de la instalación, tal y como explicó el edil padronés, con el fin de que el coste de mantener la piscina sea «o máis reducido posible».

Para ello, se instaló una nueva caldera y se cambió el sistema de depuración de aguas, además de poner en marcha un sistema que haya condensación en las instalaciones superiores y, con ello, algo tan habitual como la caída de azulejos. Además de reparar los daños provocados por los vándalos que entraron en las instalaciones y comprar material nuevo, el Concello arregló los techos caídos y pintó todas las superficies.

«Dóuselle un bo lavado de cara», aseguró Andrés Sanmarco que también es consciente de la situación en la que están vestuarios y duchas, que no se renovaron, pero asegura que hace tiempo que tiene solicitada una subvención para proceder a ello. En estos espacios se cambiaron taquillas y la grifería de las duchas.

Duchas y vestuarios
De acuerdo con el edil, el Concello tuvo que elegir entre renovar los vestuarios o invertir en mejoras para reducir el gasto energético de la piscina y, con ello, asegurarse de que la gestión del servicio sea de interés de las empresas del sector, de cara a la nueva concesión. Ayer, entre las 24 personas que se acercaron a ver las instalaciones había muchos mayores, que lamentaron llevar año y medio sin el servicio que, según dijeron, necesitan por temas de salud. Todos hicieron la misma pregunta: «¿Cuándo abre la piscina?». Andrés Sanmarco confía en que sea en enero.

La Voz de Galicia