Copa Galicia der culturismo en Valga.

valgacuk

Tres deportistas del Gimnasio Lemos brillaron en la copa Galicia de fisioculturismo que se disputó en la localidad pontevedresa de Valga. Los monfortinos subieron al podio en sus respectivas categorías. Borja Díaz se alzó con el título en la modalidad de noveles, mientras que Luis Pablo Sánchez Rodríguez acabó en el segundo puesto en principiantes. Por su parte, Joshua Costas Domínguez también se alzó con la segunda plaza en la categoría Mens fisique.

Su preparador y gerente del Gimnasio Lemos, Alejandro Caride, destaca la gran progresión que han experimentado en los últimos meses, circunstancia que les permitió conquistar estas medallas. «Estamos muy contentos, porque los tres compitieron muy bien, demostrando que tienen mucha proyección», indica Caride, que tiene como objetivo prepararlos bien para que en el futuro puedan dar el salto al campeonato de España.

Publicidad

Campeones del mundo

Alejandro Caride no es un principiante en esta modalidad, ya que por sus manos pasaron dos campeones del mundo, los monfortinos Ramón González y Arturo Castañeda. Al técnico local le gustaría que Borja, Fran y Luis Pablo puedan emular la trayectoria de los dos primeros. «Todo dependerá de si continúan por este camino. En esta modalidad hay que ser muy constantes, ya que de lo contrario, no llegas a las metas que te propones», añade Caride.

Estos tres deportistas entrenan diariamente en el Gimnasio Lemos, pero también tienen su correspondiente descanso. Alejandro Caride apunta las claves de una buena preparación. «El secreto del éxito está en la constancia y en tener mucha fuerza de voluntad. En la preparación hay que combinar dieta y entrenamiento», indica.

A diferencia de lo que puede ocurrir en otras disciplinas, en fisioculturismo las sesiones preparatorias son cortas pero muy intensas. A este trabajo le sigue el período de recuperación, que Caride define como «clave» de cara a poder competir con garantías.

Por lo que respecta a la dieta que han de seguir estos deportistas, el preparador monfortino dice: «Tiene que ser variada, completa y limpia de grasas saturadas y azúcar refinado. Quitando estas particularidades, se puede comer de todo. Prevalece la calidad sobre la cantidad, y conviene ingerir alimentos cada tres o cuatro horas».

La próxima cita de estos tres deportistas será en mayo en el campeonato gallego, competición en la que participaron este año. De cara a este torneo, Alejandro Caride confía en que sus discípulos darán un paso adelante, lo que les permitirá aspirar a las medallas.

Además de estos tres jóvenes deportistas, el técnico monfortino ya cuenta con otros tantos que podrían estrenarse en la competición en esas fechas. Sobre la edad idónea para empezar a practicar este deporte, Caride habla de los 17 años. Por lo que respecta a los veteranos, muchos superan los 50.

«Los tres compitieron muy bien, demostrando que si siguen así pueden llegar lejos»

La Voz de Galicia

Protección Civil de Vilagarcía, Cambados, Ribadumia y Valga reciben todoterrenos.

La Xunta de Galicia entregó ayer 42 vehículos todoterreno a otras tantas agrupaciones de Protección Civil de Galicia, entre ellas las de Vilagarcía, Cambados, Ribadumia y Valga. Este material móvil contribuirá a reforzar los servicios de atención de emergencias que prestan las agrupaciones de voluntarios.

La entrega de los vehículos se hizo por la mañana en la Academia Galega de Seguridade Pública en A Estrada con la presencia del vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y de alcaldes y concejales de los concellos beneficiados con el reparto de este material. También acudieron los representantes de las agrupaciones de voluntarios. La compra de estos vehículos se hizo en el marco del programa operativo Feder-Galicia 2007-2013, dotado con 4 millones de euros. Ayer se entregaron 42 todoterrenos tipo pick-up y, anteriormente, se concedieron remolques para atención a las emergencias, esparcidores de sal adaptados a remolques y remolques con carpa presurizada.

Rueda aprovechó el acto para ensalzar el trabajo diario que realizan las agrupaciones de Protección Civil gallegas y destacó el compromiso de la Xunta con todas ellas «dotándoas de medios necesarios para que poidan ser máis efectivas e eficaces na súa resposta ante as emerxencias», según explica el gobierno autonómico.
Publicidad

«Onde máis se precisaba»

La distribución de estos medios se hizo «

onde máis se precisaba, seguindo criterios obxectivos e primando, por exemplo, aos concellos con maior número de actuacións e voluntarios, o risco potencial de emerxencias e a distancia con outros servizos de emerxencias como bombeiros ou GES.

La Voz de Galicia

Entran a robar en los últimos días en una casa, una empresa y un bar de Padrón.

Una vivienda, una empresa y un bar de Padrón fueron objeto de robos en los últimos días. En el caso de la empresa, de jardinería y situada en la zona de A Picaraña, es el octavo asalto que sufre en un año, pese a que sus propietarios instalaron medidas de seguridad, como cámaras de vigilancia, que los ladrones se llevaron en la madrugada de ayer.

En esta empresa robaron en un año material de jardinería y de oficina, vehículos de trabajo y hasta una cafetera, sin contar los daños que provocan y que en este último asalto fueron más importante que lo sustraído. Los propietarios de la firma se sienten desamparados y hablan de que, pese a adoptar medidas de seguridad y denunciar los hechos ante la Guardia Civil, no ven que haya la respuesta esperada para evitar este tipo de asaltos que, según explican, afectan a otras empresas de la zona. «Non somos os únicos», aseguran pese a que, en su caso, ya decidieron «non gardar nada de valor» en las instalaciones de la empresa. En su opinión, hace falta más vigilancia policial para evitar los robos.

Si en esta empresa se sienten desamparados, los propietarios de la vivienda asaltada en la tarde del jueves en la avenida de Pontecesures, en la entrada del núcleo de A Ponte, aún tienen el susto en el cuerpo. En este caso, el ladrón o los ladrones se llevaron dinero en metálico y joyas de oro, hasta el punto de que la titular de la casa asegura que «non me deixaron nada en ouro». «Xa non se pode estar tranquilo na casa a calquera hora», añade la afectada.

Ventana pequeña
En cuanto al bar que asaltaron en la madrugada de ayer, está situado detrás del campo de fútbol y, en este caso, se llevaron la recaudación de la caja registradora y de la máquina tragaperras, que rompieron. También dejaron las neveras del bar y la de la cocina abiertas, pero no tocaron nada de la mercancía, por lo que se presupone que buscaban solo dinero, ya que algunos establecimientos lo guardan en los frigoríficos, sobre todo el metálico.

El ladrón o los ladrones accedieron al interior por un ventanuco muy pequeño situado en una zona alta, por lo que se supone que usaron una escalera para llegar a esa altura. Al parecer, es la segunda vez que entran en el bar por ese mismo hueco, aunque la primera fue con el anterior dueño. En cuanto a la tragaperras, la forzaron para llevarse el dinero pero lo hicieron «moi ben», según dijo el técnico de la reparación, de modo que no estaba reventada, por lo que se cree que ya eran expertos en abrir otras.

En los últimos días también apareció forzada la reja de un supermercado del casco urbano.

La Voz de Galicia

«Cada vez hai máis gaiteiros».

lsan

De visita en el obradoiro de instrumentos tradicionais «o xaneiro».

En Valga, Luis Miguel Sanmarco se ha construido una vida a base de madera y música

En algún lugar del taller de Luis Miguel Sanmarco tiene que haber un lápiz de carpintero. Uno de esos lápices gruesos y rojos que los viejos artesanos de la madera utilizaban tanto para hacer marcas en las piezas en las que trabajaban, como para hacer anotaciones en pedazos de papel. A primera vista no vemos ese útil por ningún lado. Pero nos lo imaginamos. Porque en el Obradoiro de instrumentos tradicionais de O Xaneiro (Valga) te esperas un instrumento así. Este lugar es uno de esos sitios que permiten revivir aquel pasado, no tan lejano, en el que el mundo giraba menos rápido, menos desquiciado.

Luis, enfundado en una bata de trabajo azul, es un hombre de treinta y tantos años que se declara afortunado. A fin de cuentas, dice, el suyo es un oficio «idílico», y él, una de esas personas a las que se le dibuja una sonrisa en la cara cuando se acerca la hora de ponerse manos a la obra. «Con isto non te fas rico, pero compénsalo cada mañá, cando te levantas e vés con alegría para o taller, sabendo que vas chegar, tocar a madeira, os materiais todos…».

Conste que el camino que lo trajo hasta aquí, que lo convirtió en timonel del barco de O Xaneiro, estuvo lleno de reviravoltas. Luis nació con la música en el alma. A los seis años empezó a tocar la gaita y después, en la escuela de música de Valga, el clarinete. Estudió Bachillerato y, cuando lo remató, le llegó la hora de decidir qué quería ser de mayor. Entonces -aún no sabe muy bien el porqué- hizo electricidad. Con el tiempo descubriría que aquella rama de FP que inició sin especial alegría no le iba a servir más que «para aforrarlle uns cartiños á familia e aos amigos».

Con el título bajo el brazo y sin trabajo, Luis volvió a pensar qué quería ser de mayor. Y esta vez se dejó guiar por su instinto de gaiteiro -además de facedor de gaitas, toca en el grupo folk Alvariza- y puso rumbo a la Escola de Artes e Oficios de Vigo. Allí aprendió con Carlos Corral, un maestro cuyo taller rivaliza -en el buen sentido del término- con el de la familia Seivane. Luis, como es lógico, entronca con la tradición de Corral. «Din que as de Seivane son gaitas femia e as de Corral, macho, porque teñen máis corpo, máis potencia».

En cualquier caso, destaca Luis, cada gaita es un mundo porque cada gaiteiro es único. «Nisto non hai un cánon. Todo depende. Cada músico ten un instrumento perfecto diferente», sentencia el artesano. Cuando un cliente llega por la puerta -y de eso hay que dar gracias al boca a boca, que es el que alimenta el taller- Luis no tiene prisa.

No es bueno tenerla. Luis escucha, escucha y vuelve a escuchar, hasta que tiene claro qué es lo que quiere el gaiteiro que tiene delante. Hay quien quiere un instrumento sencillo, hay quien lo quiere rotundo, hay quien lo pide con más adornos y quien lo ha soñado desnudo.

El proceso
«? unha das cousas que máis me gusta. Darlle voltas e máis voltas ata que atopas a forma de facer o que che piden». Luis, como artesano que es, también pone sus condiciones. En su taller ni se tiñen las maderas, ni se anilla con plástico. «Non me gusta», dice encogiéndose de hombros. Y no hacen falta más explicaciones.

En el taller, una colección de piezas de madera perfectamente apiladas espera que llegue la hora de la metamorfosis. Hay madera de boj, de bubinga o de granadillo. «Os mellores instrumentos de corda son os de granadillo, así que unha gaita deste material é lo más de lo más», cuenta el maestro artesano. Relata que, como la madera es un material vivo, entre proceso y proceso «hai que deixala repousar».

Así que si usted quiere un instrumento con la firma de O Xaneiro, ármese de paciencia: la espera media es de seis meses. Algunos clientes, incluso los que saben que estas cosas llevan su tiempo, se impacientan. «Ese é o maior estrés que teño, cando me apuran», dice Luis con una carcajada. Esa calma la trae trabajar por encargo, informando a los clientes de que las prisas no caben en este taller de Valga. Porque las cosas hay que hacerlas despacio, poniendo el corazón y la cabeza, para lograr que cada pieza «sone un pouco mellor que a anterior. So con conseguir iso, xa son feliz».

Por eso, se niega a seguir el consejo de sus amigos de «aumentar a producción. Pero o meu non é facer gaitas en serie», señala Luis. ¿Pero hay mercado para tanto? La respuesta es rotunda. «¡Pero se cada vez hai máis gaiteiros, cada vez hai máis xente nova!», exclama. No solo hay más gente que toca, si no que cada vez hay más gente que lo hace bien porque «nestes momentos, hai moi bos mestres de gaita, moi preparados». Así que este instrumento, incono de Galicia, parece tener aseguradas mil primaveras más. Mil primaveras en las que seguirá sonando, vivaz para alegrar las fiestas, solemne y grave en la hora de los entierros.

Cada pieza lleva su tiempo: la espera media es de unos seis meses de trabajo.

La Voz de Galicia

Los productores de pimientos de Herbón ultiman la cosecha.

pherco

Antonio Martínez muestra los pimientos que apañó ayer.

Empezamos en mayo la campaña de producción de pimientos de Herbón en los invernaderos de la marca Evangelina y Gómez y, a quince días de que concluya la comercialización con la etiqueta de la Denominación de Origen Protegida (DOP), a la que está adscrita esta explotación, ayer los productores padroneses de esta firma seguían recolectando pimientos en las instalaciones a cubierto en las que todavía no arrancaron las plantas para dar paso a otros cultivos como lechuga.

Los cultivadores de esta marca aún apañan pimientos tres o cuatro días por semana, unos 50 kilos diarios, explica uno de ellos, Antonio Martínez. No tiene queja de la campaña: fue «boa» en cantidad (llevan envasadas unas 11.000 bolsas con la DOP) y en calidad y, sobre todo, en su caso notaron que «houbo moita demanda» de pimientos de Herbón. Incluso en los picos de más cantidad, en la firma Evangelina y Gómez «démolos pementos vendido nos nosos mercados de sempre», en la comarca de Santiago, cuenta Antonio Martínez. Ahora, a mediados de octubre, la demanda empieza a «floxear un pouco», pero recuperará tan pronto en el mercado empiece a escasear el producto, una vez que muchos cultivadores ya están acabando la producción de este año, según explica este vecino de Herbón. En su caso, tienen previsto producir pimientos hasta diciembre.

Cantidad y calidad y, además, la marca Evangelina y Gómez no tiene queja del precio al que se vendieron este año los pimientos de modo que Antonio Martínez asegura que «se aguantou o prezo». A la par que recolectan en los invernaderos que aún tienen plantas (al aire libre ya tienen todo arrancado), esta firma ya hizo los viveros de plantas para cubierto de la próxima campaña y tiene plantados invernaderos con lechuga, coliflor y repollo. También tienen que cubrir los invernaderos rotos con plásticos nuevos y hacerlo antes de diciembre, mes en el que esta explotación dejará descansar la tierra y aprovechará para desinfectarla, antes de iniciar el proceso para una nueva campaña.

Y, quizás, en ese mes haya descanso para estos productores.

La Voz de Galicia