La inexplicable relegación de la estación de tren que une Arousa y Barbanza.

Pese a registrar más pasajeros, Catoira ni siquiera dispone del servicio de información telemática que Renfe sí ofrece en Pontecesures

El ferrocarril es una presencia diaria y permanente en la orilla sur de la ría de Arousa desde que el 15 de septiembre de 1873 un convoy de pasajeros unió los antiguos concellos de Cornes y Carril, inaugurando la era del camino de hierro en Galicia. Con el paso del tiempo, el servicio ha ido experimentando todo tipo de avatares. La conexión con Pontevedra, que en el 2024 cumplió 125 años, la pérdida del tren regular a Madrid en 1958, su recuperación en el 2020 y la llegada del AVE, un año más tarde, son algunos de sus hitos. Aquella línea única fundada a finales del siglo XIX se dividió en el 2010, con la apertura del nuevo corredor atlántico. Conviven, desde entonces, dos trazados en la comarca. El que recorren la alta velocidad y los media distancia, rápido, con escala únicamente en Vilagarcía, y el regional, básicamente el mismo que utilizó Rosalía de Castro para ver el mar por última vez, más lento pero con paradas muy útiles en Catoira y Pontecesures (y ya en la provincia de A Coruña, también en Padrón). Dos estaciones que han corrido suertes dispares, aunque están llamadas a configurar un servicio de cercanías en cuanto la luz del sentido común se abra paso en las mentes de quienes planifican el transporte público en esta esquina del viejo mundo.

Los edificios que las acogen, levantados en recio granito del país, permanecen cerrados desde hace largos años. Desde luego no hay taquillas en ellos, como tampoco cafeterías ni nada que se les pueda parecer. Con todo, su situación dista de ser la misma. Existe una diferencia muy notable. En el andén de Pontecesures funciona un sistema de información telemático que permite adquirir los billetes y recibir información que proporcionan teleoperadores en tiempo y conversación reales. Entre las cinco de la mañana y las once de la noche, un operario o una operaria saludan con amabilidad desde su pantalla en cuanto esta se acciona al tacto.

En Catoira, en cambio, el silencio domina las instalaciones ferroviarias. No existe nada semejante al dispositivo que sí da servicio al viajero en Pontecesures. Su única ventaja con respecto a su estación hermana es el hecho de que en ella se haya habilitado una sala de espera. Cesures carece de algo así, pero a cambio dispone de un andén bien cubierto y protegido de la lluvia, además de una marquesina en el sentido de circulación contrario al de la propia estación. Dos elementos de los que Catoira también se ha visto privada, si bien cuenta con un paso inferior que facilita el tránsito bajo las vías.

Una situación asimétrica

Esta serie de asimetrías se extienden a cuestiones tan básicas como la existencia de un horario actualizado al que echarle un ojo. En Catoira sobrevive un tablón de anuncios, pero está vacío. El de Pontecesures cuenta con un horario físico, actualizado en mayo del 2024 y algo maltrecho. Y refuerza el su función informativa con un par de códigos QR cuya lectura da acceso a la información requerida a través de un simple teléfono móvil. Quien busque algo parecido en Catoira lo hará en vano.

Llama la atención este trato desigual, a la vista de que, a lo largo de las últimas tres décadas, la estación de Catoira ha conseguido invertir su estatus como tercera estación de la comarca para rebasar a Pontecesures y situarse en segunda posición en lo que al número de pasajeros se refiere. Los datos de Renfe a lo largo del tiempo indican que en 1997 la primera registró 19.820 viajeros frente a los 31.043 que contabilizó la segunda. A la espera de que se haga público el balance del 2024, la lectura del 2023 consolida un vuelco completo: en Catoira se subieron o bajaron 67.000 viajeros, mientras en Cesures lo hicieron 39.800.

Aunque el fenómeno se detectaba antes, el estallido de la pandemia disparó la utilización de Catoira como estación no solo al servicio de los usuarios de la orilla sur, sino también de quienes emplean el ferrocarril procedentes de la comarca de O Barbanza. Basta acercarse por la plaza catoirense un viernes o un domingo por la tarde para comprobar cómo los automóviles llegan y se marchan para recoger o depositar a estudiantes o trabajadores que se mueven en ferrocarril y tienen Catoira como referencia.

En ese punto estriba otra diferencia inexplicable. Cada día laborable, tres trenes lanzadera parten de Vilagarcía hacia Santiago y otros dos lo hacen en sentido contrario. Se detienen en Pontecesures y en Padrón, pero no en Catoira, por mucho que sus números, como queda claro, piden a gritos su inclusión en el servicio.

Quien albergue alguna duda puede reflexionar acerca del crecimiento que la demanda del ferrocarril ha experimentado en las tres estaciones en los 26 años que median entre 1997 y el 2023: Vilagarcía ha rebasado el millón de pasajeros con un aumento del 154 %, que en Cesures es del 28 % y en Catoira alcanza un 241 %.

La Voz de Galicia

Una familia de Pontecesures acoge a un migrante al que le negaron la petición de asilo: «É un rapaz de 22 aniños… Como o iamos deixar quedar só na rúa?».

Manuel y María Luz abrieron las puertas de su casa a Assane, un rapaz senegalés con el que su familia trabó amistad tras su llegada a Valga

Asus ochenta y tantos años, a Antonio a veces los pies le engañan. Pese a su andar titubeante, este vecino de Valga sigue saliendo de casa para dar paseos y hacer recados. Un día, cuando se dirigía a la farmacia, su camino se cruzó con el de Assane Sall, uno de los migrantes alojados desde diciembre en el hotel Corona de Galicia. «O rapaz veu que o meu pai tiña algunhas dificultades para caminar e foino acompañando», explica Manuel el hijo de Antonio. Aquel encuentro iba a cambiar su vida. Y la de muchas otras personas. Empezando por el propio Assane, quien tras ver rechazada su petición de asilo, se veía solo y en la calle. Sin embargo hace una semana vive en casa de Manuel y María Luz un matrimonio de Pontecesures que lo ha acogido y que está dispuesto a acompañarlo en un camino que, bien lo saben, no estará libre de dificultades y obstáculos.

Pero vayamos por partes. Los padres de Manuel viven al lado del Corona de Galicia. Antonio no tardó en darse cuenta de que el rapaz que había conocido en su viaje hacia la farmacia solía estar solo. «A maioría dos que están aí tiñan xa un grupo de amigos pero el non coñecía a ninguén», cuenta Manuel. Sus padres y los vecinos de estos fueron, poco a poco, haciendo migas con un muchacho sonriente y tímido del que los mantenía apartados por el idioma. Pero no hay barrera que no se salte si hay ganas de hacerlo: aunque Assane apenas sabía unas palabras en español, pese a que sus nuevos amigos no sabían ni pizca de francés, consiguieron ir tendiendo puentes. «Eu, que vou ver aos meus pais todos os días, coñecino alí», cuenta Manuel.

La historia del muchacho lo conmovió: con 22 años, ya lleva vividas demasiadas pesadillas. Salió de su país, Senegal, por un conflicto entre familias y una amenaza de muerte. Cruzó el mar desde Dakar hasta Tenerife en un cayuco. «Pasou oito días no mar, catro sen comer», les había contado. Tras un mes en la isla, fue enviado a Alcalá de Henares, «e alí puido conseguir un teléfono e falar coa súa nai». Dos meses después llegó a Valga.

«Fumos coñecendo ao rapaz e conlléndolle aprecio, porque é moi bo, sempre quere botar unha man» cuenta Manuel. Así que él se alegró cuando el muchacho llegó un día y le comunicó que se marchaba a Huelva. «Pensei que era unha boa noticia. Mesmo fun comprarlle uns tenis para que os levase», recuerda Manuel. Y su hija Soraya, quiso regalarle también una chaqueta. «Cando lla fun levar vin que algo non ía ben, que estaba moi triste, moi angustiado», recuerda ella. «Le conte mi problema» apunta Assane en su vacilante español: habían rechazado su petición de asilo y tenía que marcharse. Como no tenía donde ir eligió Huelva, hacia donde iba otro de los migrantes alojados en el Corona de Galicia, «No amigos, no familia, no casa», decía el rapaz.

A Manuel aquella revelación le puso los pelos de punta. Al principio pensó estar entendiendo mal «Pero que lle fan a esta xente? Como ían deixar a este rapaz, que é un neno, só na rúa?». Así que fue al centro de refugiados a confirmar la historia y, tras hacerlo, decidió que algo tendría que hacer. «Marcha aquel día; ás oito da tarde saíalle o autobús dende Santiago», recuerda Manuel. Así que se fue a su casa y le expuso la situación a María Luz, su mujer. «Ou deixamos que se vaia por aí, só, ou acollémolo, Ti que dis?, le planteó. El matrimonio tiene dos hijos: Soraya y Manuel. Pensando en ellos, tomaron la decisión que ya conocen: desde hace aproximadamente una semana, Assane vive en su casa. «Cando llo fomos comunicar ao centro, non lles pareceu moi ben.. Pero a el cambioulle a cara cando lle dixemos que podía quedar connosco» cuenta Manuel. «E se sae mal? dicíannos. Pois hai tantas cousas que poden sair mal…Non?», sigue narrando.

Desde que llegó a casa, Assane no ha dejado que dar muestras de agradecimiento. «Se varres, quítache a escoba da man e ponse el a facelo» cuenta su «familia española». «Non estamos a falar dun bebé, que da moitos traballos. Falamos dun rapaz ao que imos tentar axudar a buscar un futuro», De entrada, han encontrado una academia al lado de casa donde el joven ha empezado a recibir clases de español. «Na casa non cambiou nada. O único que madrugamos máis, porque el se levanta ás cinco da mañá para rezar, e agora que ven o Ramadán non pode comer en todo o día. Nós somos ateos, pero respectamos as súas crenzas», cuenta María Luz.

A Assane, que llegó a España con algunos estudios, le gustaría poder formarse y trabajar como mecánico. «Pero para iso, como para traballar, ten que ter papeis…As normas están moi mal montadas, meten a esta xente nun círculo vicioso», explica Soraya. No puede ocultar lo orgullosa que está de su familia. «Cando Assane fale un pouco mellor español teño que explicarlle que non todo o mundo aquí e como os meus pais», dice esbozando una sonrisa.

Son las once de la mañana. Assane y Manuel salen a dar un paseo. «O fútbol non lle gusta, pero a ximnasia si, dá unhas piruetas impresionantes», señala. Visitan a los abuelos y, de vuelta a casa, usan Google Earth, para ver la aldea de Assane. Allí quedaron sus padres y tres hermanos pequeños, «Igual non os volve a ver máis, porque non quere voltar a Senegal. Cada vez que o penso, sinto pena por todos eles», dice Manuel.

La Voz de Galicia

Exposición de la camelia en Valga.

La XVII Exposición da Camelia Bella Otero de Valga abrirá sus puertas hoy en el auditorio municipal a la una de la tarde hasta las ocho. A esa hora actuará la Banda Municipal de Valga y previamente se realizará la entrega de regalos a los participantes, que llegan de varios puntos de Galicia.

Mañana habrá una nueva ocasión de disfrutar de la belleza de la flor de las Rías Bajas en el auditorio en horario de 11 a 124 horas.

La Voz de Galicia

Pontecesures consegue o financiamento para humanizar Carlos Maside.

Con case medio millón de euros, plantéxase reordenar o tráfico, instalar mobiliario urbán, crearase unha pantalla vexetal para a vía do tren e trataranse as medianeiras cun mural

A Deputación, ao abeiro do Plan Provincia Extraordinaria, vén de lle conceder ao Concello de Pontecesures unha subvención que lle permitirá dar un total cambio de imaxe ao indicio da rúa Carlos Maside, actuando sobre 1.880 metros cadrados dun espazo que está a pagar «anos de abandono e degradación». O investimento superará os 416.000 euros.

O proxecto pretende humanizar e dignificar a contorna. Como primeiro paso, transformarase en estritamente peonil a vía de paso que conecta coa rúa central de San Lois, deixando só o acceso rodado a residentes e creando espazos para a convivencia. O pavimento será de enlousado de granito, creando espazos de estancia con dúas pezas de mobiliario —bancos semicirculares— e árbores que farán de fronteira marcando a área peonil.

No segundo tramo «permitirase a circulación rodada», mediante unha plataforma única compartida entre vehículos e peóns que permitirá o acceso a garaxes, fincas e vivendas; servirá de acceso rodado ao garaxe dun establecemento comercial e como enlace cara ao paso inferior do trazado do tren. Aquí usarase como pavimento un aglomerado pulido. Ademais, soterraranse os cables, recolocaranse os colectores do lixo, mellorarase a iluminación e crearase unha pantalla vexetal para a vía do tren. Para dignificar as medianeiras, o proxecto propón un mural.

La Voz de Galicia

Nerea Novo e Sara Vila, do Náutico Pontecesures, e mais Iván Alonso, das Torres-Romaría Vikinga, campións galegos de inverno.

A padexeira do Breogán do Grove Tania Álvarez (dereita), recollendo a súa prata no K1 Muller Sénior

A padexeira do Breogán do Grove Tania Álvarez (dereita), recollendo a súa prata no K1 Muller Sénior FGP

O piragüismo arousán sumou nove podios individuais e un subcampionato por equipos na cita autonómica

Oencoro lugués do Corgo serviu a pasada fin de semana de pista do Campionato Galego de Inverno de embarcacións individuais, con 5.000 metros como distancia común aos 518 padexeiros de 36 clubs que participaron na cita. piragüismo arousán volveu sacar a cabeza, cun total de nove podios individuais, a terceira parte deles en forma de título, e co As Torres-Romaría Vikinga de Catoira subcampión por equipos na categoría sénior masculina tras sumar 446 puntos, só por detrás dos 506 do Club Náutico Firrete.

Nerea Novo, no C1 Sub-23, e a súa compañeira do Náutico Pontecesures Sara Vila, no C1 Xuvenil (31,25), fixéronse con cadanseu ouros, a última, acompañada no podio doutra padexeira do club do Baixo Ulla, Candera Romero (33,19).

Na categoría sénior, Iván Alonso Lage inscribiu o nome das Torres-Romaría Vikinga no máis alto do palmarés do K1 masculino impoñéndose na final máis espectacular do Campionato Galego por pouco menos dun segundo, 22.47,18, polos 22.47,87 de Antonio Palmás (Vilaboa) e polos 22.48,25 de Brais Sánchez (Rías Baixas-Boiro). Tania Álvarez, do Breogán do Grove, e Ángela Baúlde, das Torres, foron segunda e terceira no K1 Muller Sénior. Fernando Busto rematou bronce no C1 Sénior, e prata os seus compañeiros das Torres Pedro Torrado, no C1 Sub-23, e Raúl Fernández no K1 Xuvenil.

La Voz de Galicia

O pote das actividades para conmemorar o Día de Rosalía comezou a ferver en Padrón.

A fundación de Padrón chama á sociedade galega a celebrar o 23 de febreiro lendo a obra da escritora, comendo un Caldo de Gloria ou participando na Alborada, entre outras iniciativas.

Opote comezou a ferver hai uns días para degustar o Caldo de Gloria o vindeiro domingo, 23 de febreiro, día no que Rosalía de Castro cumpre 188 anos. A fundación de Padrón que leva o nome da escritora presentou esta mañá na Casa de A Matanza os actos conmemorativos do aniversario, nun acto encabezado polo presidente da entidade cultural, Anxo Angueira, quen estivo acompañado pola responsable da Fundación Xistral, Cristina Juncal; pola deputada de Cultura da Deputación da Coruña, Natividad González; polo representante da Asociación de Gaiteiras Galegas, Olimpio Xiráldez; polo alcalde de Padrón, Anxo Arca e polo director xeral de Cultura, Anxo Lorenzo.

Anxo Angueira lembrou que Rosalía cumpre 188 anos e non so está viva, «está moza e moi presente á nosa beira» de modo que, engadiu, o día do seu nacemento xa é «unha data afianzada no calendario cultural galego». Unha data que se festexa a nivel institucional, pero tamén nas rúas e no resto dos espazos do país e proba diso é, segundo explicou o presidente da fundación rosaliana, a elaboración do Caldo de Gloria, unha iniciativa que arrancou hai tres anos en base a un poema da escritora no que relata a épica de preparar ese prato co pouco que tiña na casa e que agora xa chegou a entidades púiblicas e privadas, empresas, centros de ensino, hostalaría e outros ámbitos nos que a fundación repartiu 120.000 manteis, para degustar o caldo. O primeiro ano da iniciativa foron 12.000 e o segundo 45.000. 

O Caldo de Gloria tamén se preparará o domingo na propia Casa de Rosalía, este ano a cargo dos cociñeiros Alberto Carou e Jane MacDonald, do restaurante o Curral do Marqués, de Taragoña, no concello de Rianxo, un guiño da Fundación Rosalía á celebración do Ano Castelao. 

Por parte da fundación, entre as novidades deste ano está, ademais, a campaña Rosalía é mundial, de modo que nas vindeiras semanas personaxes da cultura recitarán poemas de Rosalía desde diferentes lugares do mundo. A iniciativa arrancou con Marta Pérez (escritora) e o músico Manu Chao, e xa se sumou tamén Rosa Montero. A iniciativa queda aberta máis alá do 23 de febreiro, para quen desexe ler poemas da escritora, alí onde estea, segundo dixo hoxe Anxo Angueira.  

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Desa boa acollida popular do Día de Rosalía fala tamén a convocatoria da alborada, que a fundación fai en colaboración coa Asociación de Gaiteiras Galegas, de xeito que Olimpio Xiráldez convidou a que o 23 de febreiro soe a música da gaita en calquera recuncho de Galicia e, a poder ser, a alborada e Rosalía. 

A conmemoración do 23 de febreiro tamén está moi presente nas librerías da man da Fundación Xistral, que este ano fixo 10.000 marca páxinas que xa se están repartindo entre todas aquelas persoas que mercan un libro nos centros do gremio libreiro. Dende a Xunta e a Deputación de A Coruña, Anxo Lorenzo e Natividad González, respectivamente, tamén lembran que o Día de Rosalía é xa unha celebración popular, que implica a todo tipo de institucións e a todos os galegos, arredor dunha figura «que nos xunta a todos», en palabras de Anxo Lorenzo. Para Natividad González, «é moi bonito ver como a fundación coida da figura de Rosalía, non so este mes, senon todo o ano e ás veces con poucos recursos», polo que animou á entidade a seguir facéndoo para que a escritora siga sendo un referente no país.

Pola súa banda, o alcalde de Padrón, Anxo Arca, falou da programación no concello e referiuse, en concreto, ao pasarrúas do domingo pola mañá coas figuras dos Xigantes de Rosalía e Castelao, cedidos polo Concello de Rianxo, e que, xunto cos Cabezudos de Padrón, percorrerán os locais da vila para degustar o caldo de gloria.  

Pola tarde, na Casa de Rosalía, tras a degustación do Caldo de Gloria actuará Antía Muíño que, segundo explicou Anxo Angueira, é unha cantareira moderna no ano adicando á música popular das cantigas.

La Voz de Galicia