Subastan propiedades en Pontecesures de familias relacionadas con el narcotráfico.

En Ponteceusures se subasta una casa con finca y piscina en la rúa Torrelavega y un piso de 73 m2 en el edificio Virgen del Carmen que da a las calles Sagasta, Rosalia de Castro y Castelao.

En el año 2008 perdió su más preciado capricho, el pazo de Baión, que es hoy una puntera bodega en manos de Condes de Albarei, empresa que se hizo con la propiedad de Laureano Oubiña tras ofrecer por ella 15 millones de euros en subasta. Ahora, el capo cambadés se enfrenta a la pérdida del resto del patrimonio que, según la Justicia, consiguió de forma ilícita traficando con drogas. Los bienes de Oubiña se subastarán hoy junto con otras propiedades de narcos arousanos. A las 12.30 horas en el hotel Wellington de Madrid, el Plan Nacional sobre Drogas celebrará una subasta de bienes embargados por valor de 3,5 millones de euros. Son treinta lotes; en su mayoría, apartamentos y chalés esparcidos por toda la Península y por las Islas Baleares, como una mansión con piscina en Pontecesures, tres viviendas en Fuerteventura y cinco más en Ibiza. Inmuebles a pie de playa y también en la montaña, como un apartamento ubicado en Cabeza de Manzaneda. A mayores, bajos comerciales en distintos puntos de la ría de Arousa y solares tan valiosos como uno situado a pie de playa en Nanín (Sanxenxo) tasado en 491.722 euros.

El lote incluía otra propiedad con un fuerte valor sentimental para la familia Oubiña. Se trata de la vivienda de A Laxe (Vilagarcía) en la que pretendía instalarse con su esposa Esther Lago, un proyecto vital frustrado por la repentina muerte de ella en un accidente de tráfico y por las sucesivas entradas y salidas en prisión de su marido.

Retirada una casa en Vilagarcía

A última hora, la casa de A Laxe fue retirada de la subasta que se va a celebrar hoy. Según informó el Plan Nacional sobre Drogas, uno de los constructores que llevaron a cabo las obras reclama un pago nunca satisfecho por quien hoy duerme en la cárcel de Alcalá Meco. Mientras no se aclare esa supuesta deuda, así como la titularidad de la vivienda, en la que también aparecen otros familiares de Oubiña, la casa no saldrá a subasta. Ayer, a su entrada figuraba un letrero de «Se vende» que, según el Plan Nacional sobre Drogas, será retirado en breve.

Los demás lotes pertenecían en su día a otras familias relacionadas con el narcotráfico arousano. Buena parte de esas propiedades, ubicadas en todo el territorio español, fueron confiscadas al desaparecido José Antonio Pouso Rivas, Pelopincho, y a sus testaferros. Pelopincho no se presentó en su día al juicio por blanqueo celebrado en Pontevedra, y desde entonces nunca más se supo de su paradero. Hasta podría estar muerto.

Los demás lotes pertenecían en su día a otras familias relacionadas con el narcotráfico arousano. Buena parte de esas propiedades, ubicadas en todo el territorio español, fueron confiscadas al desaparecido José Antonio Pouso Rivas, Pelopincho, y a sus testaferros. Pelopincho no se presentó en su día al juicio por blanqueo celebrado en Pontevedra, y desde entonces nunca más se supo de su paradero. Hasta podría estar muerto.

La Voz de Galicia

El germen de las cercanías ferroviarias.

La titular de Fomento se ha referido en alguna ocasión a la posibilidad de implantar en Galicia un servicio de cercanías del que disfrutan metrópolis como Madrid y Barcelona, pero también Cádiz, Málaga, Murcia y Alicante, Santander, Bilbao, San Sebastián, Sevilla, Valencia, Santander, Zaragoza o la propia Asturias, cuya red es magnífica. La diferencia con la consideración de media distancia que hoy por hoy tienen todos los trenes galaicos no solo se plasmaría en una mejor comunicación entre ciudades, sino también en una sustancial reducción de precios.

Todo indica que el germen de este proyecto prendería en la línea Vilagarcía-Santiago, la primera de toda Galicia, la misma que construyó el abuelo de Camilo José Cela y sigue en funcionamiento. Las mismas fuentes de Renfe explican que el ministerio sopesa ahora cambiar su criterio para hacer convivir este antiguo trazado, y por tanto las paradas de Catoira, Cesures y Padrón, con el que comenzará a funcionar en abril.

La Voz de Galicia

La Audiencia retoma el juicio por obligar a prostituirse a una niña rumana en Padrón.

La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, que tiene su sede en Santiago, retoma hoy el juicio por el caso de la niña rumana de 15 años que era, según la fiscal, obligada a ejercer la prostitución en el club La Perla de A Escravitude (Padrón). En el banquillo se sientan el rumano Danut Stoica, alias Gorila, en prisión provisional desde el 28 de septiembre del 2013, y el lalinense Manuel Montoto Quinteiro, gerente del local. Ambos están acusados de detención ilegal y de determinación coactiva a una menor al ejercicio de la prostitución. El primero, que también tiene cargos por falsificación y maltrato, se enfrenta a una pena de doce años de cárcel y el segundo a ocho.

El juicio tuvo que posponerse debido a que la niña de 15 años presuntamente obligada a prostituirse, que no había acudido a testificar en la vista, llamó inesperadamente desde Rumanía y comunicó a la abogada de Danut Stoica su intención de declarar y de retractarse de las acusaciones que hizo contra los inculpados.

El tribunal, por tanto, suspendió el juicio hasta hoy para que la menor rumana pueda declarar por videoconferencia desde Rumanía. Existe la sospecha de que lo hace coaccionada por la misma red que la prostituyó.

La Voz de Galicia

Vuelven a revisar la grúa para aclarar el accidente de Valga.

La investigación abierta para esclarecer las causas del accidente que el pasado viernes costó la vida a Jesús Vejo y José García aún no ha dado el fruto deseado. Los inspectores comunicaron ayer a los responsables de Extrugasa, empresa en cuyo recinto tuvo lugar el desgraciado accidente, que en los próximos días volverán a la planta de Valga para inspeccionar la plataforma con brazo articulado.

El pasado viernes, la grúa volcó. Y no hay nada, explica el jefe de mantenimiento de Extrugasa, Román Castro, que a simple vista explique algo así. «Dende o venres non tocamos nada, deixámolo todo como estaba. Pero hoxe [ayer] pedíronnos que a levantásemos, porque a queren inspeccionar ben», explicaba. Así que ayer se iba a realizar esa operación porque «o que nos gustaría é que isto se aclare canto antes».

Garantías

El jefe de mantenimiento de Extrugasa indicaba ayer que, antes de contratar a Gama e Hijos para acometer el cambio de una cubierta, «esixíronselle unha serie de garantías de seguridade. Os que se piden sempre», argumenta Castro. Por eso, dice no entender qué pudo fallar el pasado viernes. «? obvio que algo non funcionou», pero no entiende dónde pudo estar el fallo. Y es que la maquina tenía todos los papeles en regla, «estaba homologada e pasara todas as revisións». Y la zona en la que se produjo el accidente «ten un terreo firme e compacto».

Tanto el servicio de inspección de accidentes laborales como la empresa Gama e Hijos están realizando indagaciones paralelas para intentar arrojar algo de luz sobre un accidente que segó la vida de dos trabajadores cuando, precisamente, estaban colocando la red de seguridad que debería protegerlos mientras colocaban la nueva cubierta de una de las naves de Extrugasa. «Mandeille poñer as redes para protexelos e saíu todo ao revés», decía ayer, aún muy afectado por lo ocurrido, el responsable de mantenimiento de la empresa Extrugasa.

El «segundo que nos cambiou a vida a todos» se produjo el viernes, al filo de las doce y media de la mañana. Un estruendo alertó a todos los trabajadores de la planta de Valga de que algo había pasado. Siguieron el ruido y no tardaron en comprobar que la grúa se había caído y que los dos operarios que sobre ella trabajaban estaban malheridos, en el suelo.

Los servicios médicos que se desplazaron hasta el lugar de los hechos no pudieron hacer nada por salvar la vida de José García, un joven de 22 años, natural de Cuntis, ni de Jesús Vejo, de 43 años y vecino de Rianxo, aunque natural de Valga. Los dos fallecieron en el lugar de los hechos, hasta donde poco después llegaban sus familiares, descompuestos de dolor. Valga, en un pleno exprés celebrado esa misma noche, decretó dos jornadas de luto por tan dramático suceso.

La Voz de Galicia

El pequeño Nicolás busca su sitio en el belén de Valga.

Tal vez, como él mismo confesó con pasmosa facundia televisiva hace un par de semanas, el fiasco de Ribadeo le haya impedido continuar viaje a Ribadumia. No importa. Como premio de consolidación, el pequeño Nicolás, uno de los hombres del momento en este atribulado país, verá recompensados sus desvelos institucionales con un lugar propio en el belén artesanal de Valga. Así lo reconocía el domingo un miembro del equipo responsable del magnífico Nacimiento que cada año abre sus puertas en el municipio arousano entre el puente de la Constitución y el segundo domingo de enero. Quienes acudieron a la cita inaugural no pudieron, sin embargo, disfrutar de la contemplación de este personaje de complicada definición. Un descuido privó al numeroso público de tan sobresaliente experiencia. No obstante, la organización, siempre atenta a los bandazos de la actualidad social, política y económica, no podía sobrevolar el fenómeno de Francisco Nicolás -su paso por los platós le va agrandando el nombre por fascículos, en un fenómeno parejo al del pinchadiscos antes conocido como Paquirrín- sin abrirle un hueco en los 250 metros cuadrados en los que se expande su pequeño universo navideño. Así que no será exactamente una figura, pero Nicolás, más amigo de sus amigos que por lo visto sus amigos de él, se ha ganado un sitio en Valga. El reto consiste, ahora, en dar con él.

El último grito

De esta forma, el chaval que sedujo a empresarios, prebostes de todo tipo y condición y burócratas pertenecientes a los más delicados departamentos de la función pública compartirá belén con Isabel Pantoja, recién entalegada para la ocasión; Teresa Romero a las puertas del hospital Carlos III limpia de ébola; Pedro Sánchez, flamante líder del puño y la rosa; un AVE de cartón que, al ritmo de los acontecimientos, será el más rápido que durante algún tiempo veamos por Galicia; una mesa consagrada a Podemos aunque sin coletas; o la impresionante etapa que se marcan los muchachos de La Vuelta ciclista a España.

La Voz de Galicia

La otra cara de la política.

paga

«Aquí me conocen mucho. Yo creo que soy uno de los principales accionistas de Repsol por todas las bombonas que he pagado», bromea Ángel Rodríguez, uno de los dos concejales que el Partido Galeguista tiene en Padrón. Y es verdad que hay una cierta complicidad entre el edil y la encargada del negocio, a quien Ángel advierte de que alguien vendrá a recoger la bombona que está abonando. La persona que se la llevará, estuvo hablando hace un par de horas con él, explicándole por qué la necesita y por qué no la puede pagar. Ángel acudió al banco, sacó 25 euros de la cuenta del partido y abonó la bombona y luego pasó por un bar para pagar un bocadillo que, suponía, alguien que también había hablado con él, le había pedido. «Non, non. Por aquí non pasou», aclara la rapaza que está a cargo del bar. El dinero vuelve al bolsillo, aunque no tardará en salir.

«Aquí en el pueblo lo sabe mucha gente», explica Ángel sobre esta labor social que desarrolla junto a su compañero de corporación y de partido. «Si ahora nos hemos decidido a contarlo es porque estamos un poco quemados con la imagen que se está dando de los políticos. No todos somos iguales. Yo he visto mucha gente que ha entrado en política para hacer algo útil, para mejorar la vida de sus vecinos». La verdad es que corren malos tiempos para mantener de pie ese punto de vista. Así que lo mejor es predicar con el ejemplo. En un breve paseo por la villa de Cela, Ángel es parado una y otra vez. Unos le saludan, otros le piden, otros, ante mi presencia, le dicen: «Tenemos que hablar». «Soy muy silveiro. -admite el concejal- Me engancho con todos».

Espejos y señales

El origen de esta buena costumbre radica en el anterior mandato, cuando el partido decidió renunciar al cobro de dietas y comisiones: «La idea era que el dinero se dedicara a pequeñas cosas que pedían los vecinos: una señal, un espejo… Pero eso no ocurrió así que, al cabo de un año decidimos que sí cobraríamos y así al menos nosotros podríamos poner el espejo o la señal».

A poco más podían esperar ya que por asistencia a pleno se cobran 60 euros y 30 por comisión. En el 2011 sacaron dos ediles y los ingresos se duplicaron. Pero cuando empezaron a manejar fondos para ayudar fue cuando entraron en el equipo de Gobierno. Solo estuvieron 16 meses, pero les cundió. «Sobre todo porque acudir a una comisión de coordinación se paga a 400 euros. Y hay dos al mes. Llegamos a tener en la cuenta 11.000 euros».

Ángel se hizo cargo de la concejalía de Servicios Sociales y empezó a conocer más de cerca los problemas económicos de muchos de sus vecinos y la cuenta empezó a tener ya capacidad para soportar algunas peticiones más poderosas que una bombona. «Hay cosas de las que nos sentimos muy orgullosos. Como del vecino que nos pidió para sacarse el carné de camión ya que tenía la oportunidad de encontrar un empleo. Le prestamos el dinero, sacó el carné, consiguió el trabajo y nos devolvió el préstamo», cuenta orgulloso el concejal. Como esa tiene unas cuantas historias: la del rapaz que no podía ir a la excursión de fin de curso y su abuela le prometió que iría si aprobaba todas. Lo hizo y hubo excursión pagada con las dietas de los plenos.

El «concejalillo» de pueblo

Ángel entiende que mucha gente está afeando hasta límites impensables la imagen de los políticos, pero insiste en que no todos son iguales. «A los que queremos ayudar a la gente no nos gusta que nos hagan comentarios cuando nos cambiamos el coche, por ejemplo, o cuando nos ven en una terraza tomando un café. A mí tampoco me convencen los políticos profesionales, los que usan la puerta giratoria, pero sí creo que el concejalillo de pueblo puede hacer mucho por sus vecinos». Admite que otros colegas políticos le han llamado «parvo». Pero este edil hiperactivo no lo tiene en cuenta: «Lo importante es tener ilusión», concluye.

La Voz de Galicia