Pontecesures estudia cómo regularizar decenas de casas levantadas en suelo público

office-791999-mLa tramitación del inventario municipal saca a la luz un problema que se arrastra desde hace cincuenta años.

La tramitación del inventario de bienes del Concello de Pontecesures ha obligado al gobierno de Álvarez Angueira a afrontar uno de esos problemas que ha pasado, en silencio, de alcalde a alcalde. El documento recoge como municipal -y es que municipal es- una amplia bolsa de terrenos en Monte de Porto. Sin embargo, esa pequeña cumbre situada en el corazón de la villa cesureña está poblada de viviendas. Casas construidas, en algunos casos, hace más de cincuenta años, con el permiso de los alcaldes del momento. «A xente chegaba ao Concello, explicaba que non tiña onde facer unha casa, e o alcalde de turno dáballes un terreo nesa zona», explica la concejala Cecilia Tarela.

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Alonso Montero asistirá en Boiro al homenaje a Borobó.

La secretaria xeral de Medios, Mar Sánchez Sierra, el presidente de la Real Academia Galega, Xesús Alonso Montero, y el catedrático Luis Alonso Girgado, asesor literario del Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades, participarán el próximo miércoles día 28 en Boiro en un homenaje a Raimundo García Domínguez, Borobó, con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento.

Los actos se iniciarán a las 10.30 horas con una ofrenda floral ante la tumba del periodista y escritor en el cementerio de Pontecesures, a la que asistirá el alcalde de esta localidad, Manuel Luis Álvarez Angueira.

A las 12.00 horas, las autoridades e invitados serán recibidos en el consistorio de Boiro por el alcalde Juan José Dieste. En la entrada del consistorio se inaugurará una exposición sobre Borobó, con intervención de Alonso Montero. En esta muestra podrá verse una pequeña selección de artículos periodísticos publicados por Borobó en diversos medios, como el desaparecido La Noche (del que fue director, al igual que de El Correo Gallego), ABC, Pueblo, El Correo de Zamora, El Ideal Gallego, El Socialista, A Nosa Terra, Diario de Pontevedra, El País, Faro de Vigo y Mediterráneo, entre otros. Asimismo, se expondrán fotos, libros del autor y reproducciones de noticias alusivas a la vida y obra de Borobó publicadas en El Correo Gallego, La Voz de Galicia y Diario de Arousa.

La muestra se completa con correspondencia que Borobó mantuvo con escritores del Barbanza, como Victoriano García Martí, Faustino Rei Romero, Ramón Fernández Mato, etc…. También se proyectará un video sobre el homenajeado.

Los actos continuarán en el Parque de Comunicación de Borio, donde Alonso Girgado hará un elogio de la figura de Borobó y donde la viuda del homenajeado Carlota Paz Barreiro, plantará un árbol en su memoria. Tras las intervenciones de Dieste y Mar Sánchez, la nota musical correrá a cago de Sonia Lebedynski.

Al homenaje, organizado por el Club Exxpopres de Xornalistas de Galicia, que preside Suso Souto, y la asociación cultural O Faiado-2, que preside Maria Luisa López, asistirá también un representante de la Diputación de A Coruña. Asimismo, esta prevista la presencia de la periodista María Antonia Iglesias, que plantará un árbol en el Parque de Comunicación, como también harán Mar Sánchez y Victor Furelos coordinador del diario Terras de Santiago. María Antonia Iglesias recibirá además el título de Socia de Honor y la insignia de plata del Club Exxpopress.

EL CORREO GALLEGO, 23/08/13

Una cubana rastrea en Pontecesures sus raíces gallegas.

Lourdes (a la izquierda) con sus hermanos y su madre, fallecida recientemente. Ella y sus hermanos son la tercera generación nacida ya en Cuba y descendientes del emigrante Ramón Otero Miguéns. Abajo, Lourdes con su abuelo Anselmo, uno de los diez hijos del cesureño que a finales del siglo XIX se instaló en Regla, cerca del puerto de La Habana. Lourdes quiere plasmar la historia de su familia en un libro.

Lourdes María Serra Outes es cubana. Se le nota hasta en la forma de escribir, con esos requiebros caribeños que asaltan sus letras. Lourdes María Serra Outes es cubana, decíamos. Tiene 57 años, dos hijos y, de momento, ningún nieto. Lourdes es, también, licenciada en Cibernética Económica por la Universidad del Berlín del Este, es periodista jubilada y una amante de la historia. Quizás por eso hace diez años se embarcó en la aventura de reconstruir la historia de su familia. Y ese viaje la ha traído, aunque solo sea vía Internet, hasta Galicia. En concreto, a Pontecesures.

Mi bisabuelo, Ramón Otero Miguéns, nació el 10 de julio de 1850 en San Xulián de Requeixo, Pontevedra, Galicia», nos cuenta en un correo electrónico. Aquel hombre, como tantos de la época, se decidió un día a hacer las Américas, y embarcó con destino a Cuba. «Según contaba la familia, se dedicaba al giro de los barcos, y es por eso que se asienta en Regla, cerca de los astilleros del puerto de La Habana», relata su bisnieta. Su compañero de viaje y de negocio fue Narciso Roselló. De este hombre «no hemos podido conseguir datos», confiesa Lourdes. Y eso que lleva desde el 2000 buceando en los recuerdos de su familia, estudiando los legajos hallados en su casa, y contactando con todas aquellas fuentes que podrían tener algún dato que ofrecerle. No le ha costado demasiado trabajo a Lourdes recapitular la historia de su familia desde los tiempos de su bisabuelo. Este se casó en el año 1876 con Juana Linares Villanueva y juntos tuvieron diez hijos. Y a partir de ahí la familia siguió creciendo, con alguna rama en Estados Unidos, a donde emigró la tía abuela Angelita. «En estos momentos estoy haciendo la investigación sobre los descendientes de Ramón Otero Miguéns que no viven en Cuba, pero según cálculos estimados pueden ser alrededor de cincuenta».

Si la reconstrucción de la vida de la familia en suelo cubano ha sido relativamente sencilla, explica Lourdes, ha sido por que «mi familia siempre fue muy unida». Su madre, Margarita Otero, le ayudó mucho a ir encajando las piezas del pasado hasta el momento de su muerte, hace unos meses. Ahora, Lourdes sigue con su trabajo apoyada por su padre y echando mano de la memoria de sus tíos de más edad. «Están muy viejitos, 90, 89 y 84 años, pero con dulzura intentaré que vayan recordando algunas cosas», explica. Además, Anselmo Catalino Otero, el abuelo de nuestra periodista, tenía también alma de cronista de su tiempo, y recogió en un libro los hechos más destacados de la vida de su familia. «Fueron buenos cronistas de su época y reflejaron muchos datos de interés que me han servido para la investigación», señala su agradecida nieta.

Pero escarbar en la historia que discurrió antes de que la familia se anclase en Cuba está resultando mucho más difícil. «Gracias a Monseñor Salvador Domato Búa, director del Archivo Histórico Diocesano de Santiago de Compostela», supo Lourdes que los padres de su bisabuelo eran Ramón Otero Álvarez y Josefa Miguens Cajaravilla, de San Xulián. A través de la Sociedad Gallega en La Habana, a la que pertenece su familia, ha intentado indagar Lourdes sobre la antigua Sociedad Cesureña, que ya no existe. «Después de 1959 muchas sociedades se agruparon y se perdieron muchos documentos», relata. Sus indagaciones la han llevado también al Arquivo da Emigración Galega, pero tampoco allí ha obtenido resultados.

Hace unos meses, Lourdes leyó en La Voz de Galicia un reportaje sobre la bandera regalada a Pontecesures, en 1912, por los emigrantes cubanos. Allí se mencionaba un nombre, el de José Llerena (el hombre que había cruzado el Atlántico con la enseña), con el que se había topado en sus investigaciones previas. Eso ha renovado sus expectativas y ha iniciado un trabajo de búsqueda de información sobre sus antepasados en la provincia de Pontevedra. Ojalá los encuentre.

LA VOZ DE GALICIA, 16/11/12

Traballar máis por menos?

Un comeza a estar xa farto de tanta tontería, de tanto disparate verquido sobre as persoas que traballan na función pública. Funcionarios hainos de distinto tipo, desde os que están mellor tratados até os que están abaixo, en función do tipo de oposición aprobada, do mesmo xeito que na privada os cargos directivos ‘mexan’ por riba do salario do salario que gañan os traballadores e traballadoras.

Cando escoitei hai dous días os anuncios da comunidade de Valencia sobre o carácter docente do mes de xullo, xa me preocupei ao día seguinte de ver como se recollía a nova e, por suposto, non quedas defraudado, xa que sempre, sempre, aparece unha voz para, baixo a apariencia da veracidade, non disimular a súa xenreira(?)/envexa(?) cara ás persoas que traballan na función pública…como se a esa persoa se lle impedise presentarse a eses postos de traballo que tanto denostan.

Vou simplemente reproducir unhas palabras do artigo de opinión (na liña editorial do xornal?) que Sara Carreira deixou escrito en La Voz de Galicia do sábado 17 de marzo co título de “Un gesto ¿práctico?” (p. 28). Recollo os termos da primeira parte do artigo, onde comete o erro de xeneralizar o alcance da nova; na segunda se centra, se ben de forma pouco afondada e con algunha opinión tamén discutible, alude ao alcance da extensión da medida da comunidade valenciana ao resto do Estado…ignorando así que acontece na propia lexislación docente de Galicia.

‘Ahora que todos los trabajadores que tenemos la inmensa suerte de disfrutar de un empleo estamos más horas en el tajo y cobramos menos por ello, parece sensato que los funcionarios, todos, cumplan con su horario, y ya que disfrutan de esas casi dos semanitas de moscosos por la gracia divina no está mal que cumplan con el resto del calendario”

Neste fragmento condénsase todo o imaxinario de xenreira/envexa á que aludía antes. E faino desde afirmacións que cómpre, cando menos matizar e moito.

1º) Na Constitución Española (art. 35) está consignado ??o deber de traballar e o dereito ao traballo (…) e a unha remuneración suficiente para satisfacer as súas necesidades e as da súa familia?. O traballo é un dereito con dereitos, adquiridos despois de moitas décadas de loita obreira. Non descendeu dos ceos. Non. E requiriu o sangue de moitas mulleres que se negaron a seren vítimas dos patriarcas que as sometían nas empresas. De onde, senón, vén o que se conmemora o 8 de marzo.

2º) As condicións laborais estaban determinadas polos convenios colectivos: non hai graza divina. Un dereito negociado mediante a interlocución dos axentes sociais non debe, nin pode ser reducido a unha intervención divina (a menos que a autora sexa crente e pense que Deus si fixo á súa imaxe e semellanza a funcionarios e funcionarias). Os convenios colectivos amparaban ao traballador fronte ao empresario e ofrecíanlle unha protección social.

Como vedes, emprego o imperfecto, xa que a reforma laboral do PP fai que a negociación colectiva desapareza fronte ás necesidades de maximizar beneficios da patronal. A subxectividade non demostrada e doadamente manipulable cárgase a protección social que tiña o traballador fronte ao seu patrón. Iso que impediría que a autora se vexa na obriga(?)/aceptación(?) de traballar máis horas por menos salario.

3º) Traballar máis por menos, non pode, nin debe ser o que se desexe para a clase traballadora. Todo o contrario debera ser a nosa ambición como asalariados e asalariadas: acadarmos un traballo digno, quen de respectar a nosa vida persoal, social e familiar. A columnista non di nada sobre o seu xefe, que é en primeira e última instancia quen a fai traballar máis por menos. Por medo? Por autocensura? De seguro que Albert Camus estaría desencantado. Está de acordo a traballadora coas súas condicións? Traballar máis por menos é realmente unha sorte? A iso chámalle ‘disfrutar’?

4º) Esta traballadora semella ter interiorizado que todos os funcionarios, hoxe, incumpren o seu horario e o seu calendario. Na súa mente repousa a contraposición, defendida polos seus patróns, entre o eido privado, moito mellor, eficaz e eficiente que o público, que debera reducirse (até desaparecer?). Afirmación falsa que pode responder a: un prexuízo, un estereotipo, simple miopía social, a unha burda xeralización desde unha experiencia persoal negativa, etc. Eu non incumpro o meu horario, nin o meu calendario. E como secretario levo 8 anos traballando o mes de xullo. Sei que hai de todo, coma en botica, pero iso non me impide ver máis aló dos tópicos absurdos do imaxinario social (ben potenciado pola prensa afín ao sistema capitalista). Pero non acepto que se sigan degradando as miñas condicións laborais, do mesmo xeito que non quero que se degraden as túas, nin a dos demais. Por iso vou facer folga o 29 de marzo: para non traballar máis horas por menos salario e dereitos.

5º) Meter nun mesmo saco a todos os funcionarios conleva cometer erros coma o de dicir que os funcionarios disfrutan de “casi dos semanitas de moscosos” -con recochineo ben demostrable a través do diminutivo. Eu, que exerzo na función pública docente non sei que son eses moscosos. ? consciente a columnista que na recén aprobada lei de reforma da función pública en Galicia estes se reducen e que non chega nin de lonxe a esas dúas semanas?

E cabe recordar que a nova do día aludía ao corpo docente, a ninguén máis, pero intúese que existian desexos de falar de todos os funcionarios…”porque son todos iguais”: a mesma absurda estereotipación que define á clase política e conduce á desafectación política e, mediante este recurso, á vía libre ao estado de desfeita que vivimos hoxe.

6º) Non entendo a clase traballadora como átomos que viven en dous universos paralelos: privado vs público. Non. Somos asalariados e asalariadas. Dependemos dunha patronal que sempre desexará modificar e degradar as nosas condicións laborais para, con menos gastos, obter máis beneficios. Fronte a esta degradación non cabe a tontería de confrontarnos entre nós, a clase traballadora: cómpre a unión e facerlle ver aos que mandan que temos dereito a un traballo digno e con dereitos.

7º) Baixo a xustificación do déficit en Europa -outra patraña máis como ben demostra o economista Ha-Joon Chang- os axentes do neoliberalismo impoñen as súas receitas de recortes. E, nesa receita adquire unha enorme importancia reducir a función pública porque así se reduce a capacidade de intervención do Estado nos eidos fundamentais da vida pública. E iso, de suceder, significará amputar o futuro das vindeiras xeracións.

Por Xabier Ron
GALICIA CONFIDENCIAL, 20/03/12