La “armada arousana” exhibe músculo en La Cartuja.

La “armada arousana”  exhibe músculo en La Cartuja
Algumos de los representantes arousanos que se subieron al podio este fin de semana en el Campeonato de España en Sevilla

Exhibición de la «armada arousana» en el Campeonato de España de Invierno sobre la distancia de 5.000 metros que finalizó este mediodía en Sevilla. Noel Domínguez (Breogán de O Grove) se colgó el oro en C1 sénior y Yaiza Novo (Rias Baixas-Boiro) se impuso en K1 Sub 23. Además se subieron al podio Nerea Novo (Náutico de Pontecesures), Silvia Gago y Adrián Sieiro (Náutico O Muiño de Ribadumia), Pedro Torrado, Jairo Zurita y Izan Aliaga (As Torres de Catoira), y Sara Durán (Piragüismo Portonovo).

La lluvia de medallas para los clubes arousanos comenzó el sábado.  En C1 Sub 23Nerea Novo (Náutico de Pontecesures) se colgó la medalla de bronce al acabar tercera con un tiempo de 28:42,78, por lo que tuvo un extraordinario estreno en la categoría, ya que es su debut en Sub 23. Aunque se quedó descolgada de las dos primeras muy pronto, hizo una gran regata y siempre estuvo en posiciones de medalla. Por su parte la grovense Valeria Oliveira fue séptima (30:43,51).

Nerea Novo
Nerea Novo se estrenó a la grande en la categoría sub  23


En la prueba de canoa júnior femenina, la isleña Silvia Gago (Náutico O Muiño de Ribadumia) se proclamó subcampeona de España tras liderar gran parte de la prueba. Hasta los 3.500 metros fue en cabeza junto a Candela Mayoral (Aranjuez), pero llegó remontando Marta Candón, que a falta de mil metros se fue sóla para colgarse el oro. Gago se incoporó esta temporada a la concentración permanente con el equipo nacional júnior en Murcia, donde también está su compañera de club Lara Remigio, que el sábado fue quinta en Sevilla, mientras que Candela Romero (Náutico de Pontecesures) acabó séptima, por delante de su compañera Sara Vila, novena.

Silvia Gago
Silvia Gago, sucampeona nacional júnior de canoa


En la final júnior de canoa masculina, el vilagarciano Jairo Zurita (As Torres de Catoira) se proclamó subcampeón de España con un tiempo de 25:31,72. Tan solo quince segundos le separaron del oro que se colgó Héctor Vázquez (Fluvial de Lugo). Jaser Antonio Silva (Breogán de O Grove) fue séptimo e Íker Rey (As Torres), noveno en una regata por las medallas en la que compitieron 38 palistas.

Jairo Zurita
Jairo Zurita, a la izquierda en el podio júnior de canoa en Sevilla 


Esta mañana la primera alegría para el piragüismo arousano la dio Pedro Torrado, que no quiso ser menos que su primo Jairo y también se subió al podio en La Cartuja. Se colgó la medalla de bronce en la final Sub 23 de C1. El palista de As Torres de Catoira hizo un tiempo de 24:28,10 en una regata en la que se impuso Daniel Grijalba (23:29,5) por delante del pontevedrés Pablo Crespo, que se llevó la plata. Carlos Javier Picón (Náutico O Muiño de Ribadumia) fue sexto. Torrado entró en meta en cuarta posición, dos segundos después de un Martín Jácome que fue descalificado. Aunque se le escaparon al inicio, el vilagarciano fue claramente de menos a más e hizo un gran último tramo de regata. 

Pedro Torrado
Pedro Torrado possa con su mefalla de bronce nacional en Sub 23 C1


En la final K1 Sub 23 femenina, la asturiana Yaiza Novo (Rias Baixas-Boiro) se colgó la medalla de oro al imponerse con un tiempo de 23:28,85 en un final que se decidió al sprint. Superó a Carla Corral (Santiagoarrak), mientras que Sara Durán (CP Portonovo) se llevó la medalla de bronce, una vez descalificada Carla Vey (Náutico de Palma) y al acabar a 17 segundos de Novo, que consigue su billete al Campeonato del Mundo de la categoría que se disputa este año en la localidad portuguesa de Montemor-o-Velho entre el 23 y el 27 de julio. 


En la final de kayak masculino sub 23Izan Aliaga, del Club As Torres Romería Vikinga de Catoira, consiguió el bronce con un tiempo de 21:26,88, a solo cuatro segundos de la plata que se llevó Daniel Estebanez (Los Cuervos) y a trece de Alberto Llera (Sella).


En la final sénior masculina de canoa el breoaganista Noel Domínguez se proclamó campeón de España con un tiempo de 23:09,17, aventajando en doce segundos a Jaime Duro (Ciudad de Pontevedra). Mientras que la medalla de bronce fue para Adrián Sieiro (Náutico O Muiño de Ribadumia), a 33 segundos del madrileño. Tono Campos, compañero de Noel en el Breogán de O Grove, se hizo con la quinta plaza a 46 segundos. Otros tres palistas arousanas quedaron entre los diez primeros. Diego Romero (Breogán) fue séptimo, Fernando Busto (As Torres) fue octavo y Manuel Fontán (O Muiño), décimo, justo por delante de David Barreiro (Breogán). Noel Domínguez consigue con este título su pasaporte para representar a España en la Copa del Mundo de Szeged sobre la distancia de 5.000 metros que se disputará el 18 de mayo. 

Noel
El breoganista Noel Domínguez celebra su oro nacional en C1 sénior y su clasificación a la Copa del Mundo 


La final sénior masculina de kayak fue muy emocionante y se decidió al sprint con victoria para Paco Cubelos sobre Walter Bouzán. Brais Sánchez (Rias Baixas-Boiro) se quedó my cerca del bronce al finalizar cuarto a un segundo de Adrián Martín. En el Campeonato de España Máster se impuso  en K1 en el grupo de edad 35-39, con Iván Domínguez (Cofradía de Pescadores de Portonovo), tercero.

Diario de Arousa

La inexplicable relegación de la estación de tren que une Arousa y Barbanza.

Pese a registrar más pasajeros, Catoira ni siquiera dispone del servicio de información telemática que Renfe sí ofrece en Pontecesures

El ferrocarril es una presencia diaria y permanente en la orilla sur de la ría de Arousa desde que el 15 de septiembre de 1873 un convoy de pasajeros unió los antiguos concellos de Cornes y Carril, inaugurando la era del camino de hierro en Galicia. Con el paso del tiempo, el servicio ha ido experimentando todo tipo de avatares. La conexión con Pontevedra, que en el 2024 cumplió 125 años, la pérdida del tren regular a Madrid en 1958, su recuperación en el 2020 y la llegada del AVE, un año más tarde, son algunos de sus hitos. Aquella línea única fundada a finales del siglo XIX se dividió en el 2010, con la apertura del nuevo corredor atlántico. Conviven, desde entonces, dos trazados en la comarca. El que recorren la alta velocidad y los media distancia, rápido, con escala únicamente en Vilagarcía, y el regional, básicamente el mismo que utilizó Rosalía de Castro para ver el mar por última vez, más lento pero con paradas muy útiles en Catoira y Pontecesures (y ya en la provincia de A Coruña, también en Padrón). Dos estaciones que han corrido suertes dispares, aunque están llamadas a configurar un servicio de cercanías en cuanto la luz del sentido común se abra paso en las mentes de quienes planifican el transporte público en esta esquina del viejo mundo.

Los edificios que las acogen, levantados en recio granito del país, permanecen cerrados desde hace largos años. Desde luego no hay taquillas en ellos, como tampoco cafeterías ni nada que se les pueda parecer. Con todo, su situación dista de ser la misma. Existe una diferencia muy notable. En el andén de Pontecesures funciona un sistema de información telemático que permite adquirir los billetes y recibir información que proporcionan teleoperadores en tiempo y conversación reales. Entre las cinco de la mañana y las once de la noche, un operario o una operaria saludan con amabilidad desde su pantalla en cuanto esta se acciona al tacto.

En Catoira, en cambio, el silencio domina las instalaciones ferroviarias. No existe nada semejante al dispositivo que sí da servicio al viajero en Pontecesures. Su única ventaja con respecto a su estación hermana es el hecho de que en ella se haya habilitado una sala de espera. Cesures carece de algo así, pero a cambio dispone de un andén bien cubierto y protegido de la lluvia, además de una marquesina en el sentido de circulación contrario al de la propia estación. Dos elementos de los que Catoira también se ha visto privada, si bien cuenta con un paso inferior que facilita el tránsito bajo las vías.

Una situación asimétrica

Esta serie de asimetrías se extienden a cuestiones tan básicas como la existencia de un horario actualizado al que echarle un ojo. En Catoira sobrevive un tablón de anuncios, pero está vacío. El de Pontecesures cuenta con un horario físico, actualizado en mayo del 2024 y algo maltrecho. Y refuerza el su función informativa con un par de códigos QR cuya lectura da acceso a la información requerida a través de un simple teléfono móvil. Quien busque algo parecido en Catoira lo hará en vano.

Llama la atención este trato desigual, a la vista de que, a lo largo de las últimas tres décadas, la estación de Catoira ha conseguido invertir su estatus como tercera estación de la comarca para rebasar a Pontecesures y situarse en segunda posición en lo que al número de pasajeros se refiere. Los datos de Renfe a lo largo del tiempo indican que en 1997 la primera registró 19.820 viajeros frente a los 31.043 que contabilizó la segunda. A la espera de que se haga público el balance del 2024, la lectura del 2023 consolida un vuelco completo: en Catoira se subieron o bajaron 67.000 viajeros, mientras en Cesures lo hicieron 39.800.

Aunque el fenómeno se detectaba antes, el estallido de la pandemia disparó la utilización de Catoira como estación no solo al servicio de los usuarios de la orilla sur, sino también de quienes emplean el ferrocarril procedentes de la comarca de O Barbanza. Basta acercarse por la plaza catoirense un viernes o un domingo por la tarde para comprobar cómo los automóviles llegan y se marchan para recoger o depositar a estudiantes o trabajadores que se mueven en ferrocarril y tienen Catoira como referencia.

En ese punto estriba otra diferencia inexplicable. Cada día laborable, tres trenes lanzadera parten de Vilagarcía hacia Santiago y otros dos lo hacen en sentido contrario. Se detienen en Pontecesures y en Padrón, pero no en Catoira, por mucho que sus números, como queda claro, piden a gritos su inclusión en el servicio.

Quien albergue alguna duda puede reflexionar acerca del crecimiento que la demanda del ferrocarril ha experimentado en las tres estaciones en los 26 años que median entre 1997 y el 2023: Vilagarcía ha rebasado el millón de pasajeros con un aumento del 154 %, que en Cesures es del 28 % y en Catoira alcanza un 241 %.

La Voz de Galicia

Valga abre proceso de selección para un puesto de trabajador social.

El empleo es temporal para cubrir una baja

Valga abre proceso de selección para un puesto de trabajador social
Fachada del Concello de Valga

El Concello de Valga acaba de convocar el concurso para cubrir –de modo temporal y por sustitución– una plaza de trabajador social. El contrato será a tiempo completo hasta que finalice la situación de incapacidad de la persona titular de la plaza. Para optar a ella es imprescindible estar en posesión del título de diplomado o graduado en Traballo Social y también se debe acreditar conocimiento de lengua gallega con la presentación –como mínimo– del certificado Celga 4. En el caso de no poseer esa titulación se realizará un ejercicio a posteriori que consistirá en la traducción de un texto de castellano a gallego y que se valorará como apto o no apto. Para participar en las pruebas selectivas los aspirantes deberán cubrir la correspondiente hoja de solicitud y presentarla en el Rexistro Xeral do Concello en el plazo de cinco días naturales contados a partir del día siguiente a la publicación de la convocatoria.

La selección se realizará por el sistema de concurso de méritos, valorándose la experiencia profesional, cursos de formación y perfeccionamiento y, por último, se hará una entrevista personal. 

Diario de Arousa

Las asignaturas pendientes de la N-550.

Las demandas de mejora de la seguridad en esta carretera aumentan debido a los baches que presenta el firme

Francisco lleva sesenta años, dice, viviendo al pie de la N-550, muy cerca de donde Caldas y Valga se dan la mano. Ha sido testigo de los cambios que ha experimentado la vía con el paso de los años y parece bastante convencido de que esos cambios no siempre han supuesto una mejora, un progreso. «A última vez que asfaltaron dixeron que ían mellorar o aglomerado… Pois así está a estrada toda», dice este hombre que, cargado de años y de trabajos, busca cada día el punto con mejor visibilidad de la zona para cruzar la carretera nacional y llegar a las fincas en las que lo esperan las faenas del invierno. Antes de irse, asegura que el estado de la carretera «non debería ser legal». El aglomerado está suelto en algunas zonas «e se pasa un camión e salta unha pedra e lle dá a un coche que estea aparcado… Porque saltan moito», pregunta y afirma mientras comienza a moverse por un arcén casi inexistente.

La N-550 fue diseñada en la década de los cuarenta del siglo pasado, con sus límites en A Coruña y Tui, pensada para unir las principales poblaciones que le salen al paso. Su trazado, como el de cualquier vía de estas características, generó problemas: la franja de asfalto se ha convertido en un obstáculo que los pueblos tienen que sortear para mantener su cotidianeidad. En los ámbitos más urbanos se han establecido, hace ya años, algunas soluciones: semáforos y pasos de peatones en zonas como Ponte Valga o en la plaza de Pontevedra de Pontecesures, un paso elevado en la otra punta de esta misma localidad del Baixo Ulla… Pero si en esos lugares los pasos de peatones son escasos, en zonas más rurales, directamente, no existen, de ahí que personas como Francisco se jueguen el tipo cada día para cruzar la nacional desde lugares a los que han de llegar por arcenes que en ocasiones tienen centímetros de ancho. Ni siquiera los tramos en los que son habituales los peregrinos se salvan de esa realidad.

Esas mismas carencias se observan en Ponte Valga, donde las aceras se achican hasta límites inverosímiles y no hay lugares señalizados para cruzar la carretera. Hace más de siete años, el Concello que dirige Bello Maneiro ya llamó la atención del Gobierno central sobre esa cuestión y pidió el pintado de pasos de peatones en varios puntos de la localidad, así como la creación de una senda peatonal en A Medela. Se sigue a la espera. Lo que sí se han acometido, recientemente, han sido trabajos para reordenar aparcamientos y aceras en Pontecesures. Buena falta hacía.

Está claro que la N-550 no es una carretera pensada para las personas, nunca lo fue. Se trata de una vía diseñada para los vehículos y el tráfico rodado, pero parece que de un tiempo a esta parte, la vía tampoco está a la altura de las circunstancias en ese ámbito. Aunque no es un desastre continuo, la capa de rodadura presenta zonas especialmente castigadas y deterioradas. En muchos puntos la superficie está desgastada, con el aglomerado suelto en tramos más o menos largos.

En muchos otros puntos del recorrido entre Caldas y el límite de la provincia de A Coruña, la herida en el asfalto es mucho más profunda, formando baches que, quienes los conocen, intentan sortear, aunque eso suponga invadir el carril contrario. Ocurre en Pontecesures, en la curva situada sobre la vía del tren, entre la gasolinera junto al Ulla y del edificio de la casa consistorial. Muy cerca, en resumen, de donde se ha colocado el nuevo radar de tráfico. Este puede conseguir reducir la velocidad, pero el gesto automático de los conductores para esquivar el bache solo se arreglará cuando este desaparezca. Socavones similares a ese se encuentran a lo largo de toda la N-550 entre Caldas y Pontecesures.

La Voz de Galicia

Subastan 33 inmuebles en el centro de Pontecesures por una deuda de la promotora.

Subastan 33 inmuebles en el centro de Pontecesures por una deuda de la promotora
Edificio situado en la calle Bóveda.

El estallido de la burbuja inmobiliaria sigue teniendo consecuencias a día de hoy en forma de reclamaciones de deudas y subastas de bienes inmuebles. El Juzgado de Caldas tramita un procedimiento de ejecución hipotecaria —instada por la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida comúnmente como el banco malo— contra una promotora inmobiliaria cesureña a la que reclama 4.263.475 euros por una deuda principal y los intereses vencidos, más 1.279.000 euros presupuestados para intereses y costas de la ejecución.

En concreto, salen a subasta pública hasta un total de 33 inmuebles, entre locales y viviendas, situadas en un céntrico edificio de la Rúa Carlos Bóveda, en el casco urbano cesureño y cerca de la estación de tren, y que oscilan entre los 129.030 y 71.315 euros. Trece de las viviendas se encuentran actualmente ocupadas y el juzgado resolvió a través de un auto que los arrendatarios de siete de los pisos tendrán derecho a permanecer en las viviendas, mientras que los seis restantes deberán abandonarlos.

El proceso ya está abierto a través del Portal de la Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado (BOE) y se admiten ofertas de los interesados hasta el 13 de febrero de 2025. No existe una puja mínima, aunque es necesario entregar en concepto de fianza un depósito, que se fija en un 5% de la tasación del inmueble. Asimismo, solo se permiten pujas electrónicas por lo que los interesados deberán estar dados de alta como usuarios del sistema a través de la firma electrónica para que en todo caso exista una plena identificación de los licitadores. La subasta no se cerrará hasta transcurrida una hora desde la realización de la última puja, siempre que ésta fuera superior a la mejor realizada hasta ese momento, aunque ello conlleve la ampliación del plazo inicial.

En concreto, se trata de 32 viviendas y un local de 127 metros  cuadrados, situado en la planta baja del edificio y tasado en 129.030 euros. En cuanto a los inmuebles destinados a vivienda, van desde los 50 metros cuadrados —en planta bajo cubierta y que cuenta con plaza de garaje— hasta los 91 metros cuadrados, tasada en 122.344 euros y que también cuenta con plaza de garaje. Otros de los inmuebles cuentan, además de plaza de garaje, con trastero asignado y no se dan detalles sobre la distribución interior.

Diario de Arousa

Los abogados de Padrón no tienen ni ordenador ni impresora en el juzgado y reciben a los clientes en el pasillo.

En una imagen de archivo, el edificio de los juzgados de Padrón, con el parque infantil anexo

En una imagen de archivo, el edificio de los juzgados de Padrón, con el parque infantil anexo.

El delegado del colegio en el partido judicial lleva un año reclamando al Concello una plaza de aparcamiento reservada para el turno de oficio

Los abogados que trabajan en el partido judicial de Padrón carecen de las más elementales condiciones para poder trabajar en los juzgados de la capital de la comarca de O Sar. Como explica el delegado del Colexio da Avogacía de Santiago en la zona, Xosé Antón Barreiro Pereira, no tienen un despacho propio, como sí ocurre en otros edificios del área de Compostela, lo que les acarrea numerosas dificultades.

Para empezar, esa falta de despacho hace que no tengan ni un ordenador ni una impresora con la que poder trabajar cuando se encuentran en los juzgados padroneses. Tampoco un espacio para poder recibir a los clientes, lo que les obliga a tener en los pasillos la primera toma de contacto con ellos. «Fálase con eles alí, polo que a confidencialidade, decoro e dignidade con que se debe de recibir e tratar a unha persoa brilla pola súa ausencia», se lamenta el representante del Colexio da Avogacía en Padrón. «Incluso os días de xuízos rápidos os clientes están sentados nun banco de madeira e escoitan como se fala con outro cliente e así respectivamente, mais ben parece aquilo un mercado que un xulgado», añade.

Las quejas de los letrados del municipio no van únicamente dirigidas a la Xunta, que es la que tiene las competencias en lo que al edificio judicial se refiere. Tampoco están recibiendo por parte del Concello de Padrón la respuesta que les gustaría a sus demandas. En este sentido, el delegado del colegio hace ya casi un año —se cumplirá el 1 de febrero— que solicitó al Ayuntamiento que se habilite una plaza de estacionamiento reservada para los abogados del turno de oficio, como es lo habitual en los juzgados. Sin embargo, Barreiro ya ha presentado tres escritos en este sentido y no ha obtenido respuesta. «Nas fins de semana, sobre todo o domingo que hai feira, temos problemas para estacionar a tempo, e isto é moi grave, toda vez que un detido non ten porque estar máis tempo nesa condición porque o letrado non logra aparcar», señala.

La Voz de Galicia