Padrón distinguió, por fin, a un protagonista de su historia reciente: Enrique Basadre Rivas.

Exconcejal, empresario y abuelo viajero, la trayectoria de este padronés de casi 83 años está ligada a la vida del concello
«Protagonista directo de la vida política, deportiva, social y económica de Padrón». Así define a Enrique Basadre Rivas la Irmandade de Fillos e Amigos de Padrón, que el domingo le entregó una de las insignias de oro de la entidad. A pocos días de cumplir 83 años, Basadre es parte como pocos de la historia reciente de Padrón, municipio en el que llegó a tener tres negocios al mismo tiempo: la panadería familiar en la que nació en A Matanza, el comercio de venta de camiones, tractores o ruedas y la empresa del sector del aluminio que fundó con otro socio y de la que deriva la actual, ahora en manos de sus hijos y en la que él es un trabajador más, a media jornada. El padronés cuenta que llegó a jubilarse a los 65 años, «pero aos poucos meses solicitei o reingreso porque non podía viaxar e iso era a miña vida». Así, decidió seguir activo después de «toda unha vida de traballo» y más, explica, cuando naces en una casa con negocio familiar. Relata que, con 14 años, ya le llevaba el pan a los frailes del convento de Herbón en su bicicleta; con 15 empezó a trabajar en la estación de tren, midiendo la madera que llegaba para cargarla en vagones, trabajo que también realizó en Osebe y en Santa Cruz de Ribadulla. Después volvió a la panadería familiar. En 1979 se sacó el título de agente comercial, que le valió para pasar una vida viajando, primero por Galicia y ya con su empresa por toda España y Portugal. «Teño cinco millóns de quilómetros no lombo e nun ano cheguei a facer 137.000», cuenta. Además de empresario, Basadre fue concejal en la primera corporación democrática del Concello de Padrón, en concreto, teniente de alcalde con Eduardo Otero como alcalde. Repitió una segunda legislatura con Jesús Villamor, pero en ambos casos como independiente. Antes de ser concejal, ya colaboraba en la organización de las fiestas de Pascua, en las que impulsó la feria de maquinaria agrícola e industrial. También fue el socio fundador de la Asociación de Empresarios de Padrón, que comenzó su actividad en el año 1983 con él como presidente. «Xa eran tempos de moita empresa en Padrón», asegura Basadre, quien siempre afirma que «é unha mágoa que agora non haxa a asociación». Le gusta contar, especialmente, que fue el impulsor de las visitas escolares que, al menos durante tres años, recibió la Casa de Rosalía gracias a la línea de tren que consiguió entre Santiago y Padrón. Comercial, empresario, concejal y abuelo orgulloso y viajero de modo que, desde hace unos 15 años, siempre hace un viaje anual con su mujer y sus nietos, el último a Marruecos. «A miña traxectoria non sería a que é sen a miña muller», asegura, al tiempo que también menciona a sus hijos. El domingo recibió con «moita ilusión e agradecemento» el reconocimiento de Padrón, sobre todo porque, confiesa, «é moi pracenteiro recibir en vida as homenaxes». No era sin tiempo, Basadre.
La Voz de Galicia
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