Visto para sentencia: Andrés Quintá declara en el juicio contra sus familiares pese a su complicado estado de salud.
La acusación pide ocho años y 24 meses de multa, así como una indemnización de 100.000 euros.

El juicio para resolver el pleito familiar de Andrés Quintá, empresario y responsable de Gestión Corporativa Quintá S. L., tras acusar a tres personas de su entorno cercano por un delito de obstrucción a la justicia, se celebró esta mañana en la Audiencia Provincial de Pontevedra con el testimonio de un Quintá visiblemente afectado por su salud. El empresario llegó al estrado en silla de ruedas tras sufrir hace unos días un episodio vascular que lo envió al hospital.
Esta citación pretende resolver si la nieta de Quintá, el marido de esta y un asesor de la compañía presionaron al propietario de Extrugasa para que retirase una denuncia que presentó contra sus hijos y asesores por, presuntamente, tratar de apropiarse de sus empresas.
Tal y como recogen los escritos de la Fiscalía, cuando los ahora sentados en el banquillo supieron de la existencia de esta querella y del deterioro cognitivo de la víctima, lo trasladaron hasta el Juzgado de Instrucción nº 2 de Caldas de Reis y le impidieron utilizar su teléfono móvil para, una vez allí, hacerlo firmar la renuncia a esta querella.
Ahora, tras el interrogatorio de la acusación, que prácticamente no pudo llevarse a cabo, así como el de los tres acusados, el caso fue visto para sentencia a la espera de la resolución del juez.
La acusación pide ocho años
Pese a que la Fiscalía solicita dos años y nueve meses de prisión, dieciocho meses de multa con una cuota diaria de quince euros y el pago de 1200 euros por perjuicio moral o psicológico, la acusación aclara que su petición asciende hasta los ocho años y 24 meses de multa, así como una indemnización de 100.000 euros.
No hubo violencia
En cuanto al testimonio exculpatorio de los acusados, estos insistieron en que “no presionaron a nadie” y basaron su defensa en un delito que exige intimidación o violencia, algo que, insisten, “no se produjo en este caso”.
Durante la sesión también se llamó al estrado a un funcionario de la sede de los Juzgados de Caldas de Reis, a donde trasladaron a Quintá para que firmase la renuncia a la querella. Este declaró, tal y como apunta el abogado de la defensa, que el empresario “sabiendo lo que estaba firmando, lo firmó de forma voluntaria”.
Visto para sentencia
Tras tres horas de juicio, el caso quedó visto para sentencia, pero la parte acusada insiste ahora en que “no quedó acreditada ningún tipo de presión o coacción”.
En lo que respecta a la querella que en su día presentó Quintá contra sus hijos y asesores, esta continúa abierta y pendiente de audiencia, ya que lo que se juzgó hoy en Pontevedra fue únicamente el delito de obstrucción a la justicia que, presuntamente, cometieron otras personas cercanas al empresario para tratar de zafarse de esta otra denuncia interpuesta.
Diario de Arousa
0 comentarios