Touriñán pregonará la Pascua de Padrón.

El Concello de Padrón presentó ayer el programa de las fiestas de la Pascua de este año, que incluye las citas más tradicionales como la feria de caballos, la exposición de maquinaria o los actos institucionales. El alcalde Antonio Fernández y los concejales de Festexos, Ángel Rodríguez, y Cultura y Turismo, Lorena Couso, fueron los encargados de dar a conocer las actividades del cartel, entre las que destaca el pregón del sábado 20 de abril que este año leerá el humorista y actor Xosé Antonio Touriñán.

El programa arranca el sábado 30 de marzo con el primer trofeo de yudo infantil y finaliza el 28 de abril, con el Domingo de Pascuilla. En medio, más de 60 actividades musicales, culturales, deportivas y de ocio, además de las tradicionales, entre ellas las procesiones de la Semana Santa Padronesa.

Mención especial merece la feria de caballos del Domingo de Pascua, 21 de abril, que repartirá más de 5.000 euros en premios en los concursos morfológicos de potros, yeguas y sementales de pura raza española, pura raza árabe, pura raza Galega y cruzados. Además, el recinto del Campo da Barca también acogerá exhibiciones de doma de alta escuela, gimnasia acrobática y monta antigua; un concurso de enganche puntuable para el campeonato gallego de la especialidad y el último espectáculo del domador Santi Serra.

Y entre tanta actividad no pueden faltar las atracciones y puestos de feria en el Souto, más de 400, entre ellos las pulperías, o las verbenas nocturnas y conciertos de música, como uno de rock de los años 80 con los grupos La Frontera y La Guardia.

La Voz de Galicia

Bocata de mortadela en Chanteclair.

Nunca olvidaré la noche que cené con Manolo Escobar en la discoteca Chanteclair de Pontecesures. Yo había descubierto un par de años antes la macrosala cesureña y había quedado fascinado por aquel mundo castizo de las tardes de domingo, cuando decenas de autobuses llegaban hasta la desembocadura del Ulla desde las aldeas más remotas y dejaban expediciones de jóvenes y adolescentes ansiosos por convertir el final de la semana en una fiesta de música, baile y mucho amor.

Chanteclair era una fuente segura de reportajes y por allí me acercaba cada vez que la ocasión lo requería. Recuerdo haber entrevistado a Miss Cacaolat (entonces existían esas cosas), una rapaza muy graciosa que me contaba que sus amigas, cuando un muchacho les pedía bailar, le preguntaban, antes de dar el sí, por una cuestión fundamental: «¿Cántas vacas tes?».

En otra ocasión, entrevisté a los dueños, que siempre iban vestidos como mariachis, pero sin sombrero. En mi mundo ideal de profesor de Literatura, pensaba que lo de bautizar con el nombre de Chanteclair una discoteca tenía un origen culto y medieval, que provenía, en fin, del gallo Chanteclair de los Cuentos de Canterbury de Sir Geoffrey Chaucer. Pero los propietarios del local me devolvieron a la realidad dura y primaria del universo macrodiscotequero. «¡Qué galo ni qué galiña!, el nombre viene de un puticlub del Líbano que conocimos cuando navegábamos en mercantes».

Asiduo de Chanteclair era Pepe Garalba, el rey de los concursos de misses, y cada mes había un concierto de categoría. Uno de ellos, el más grande, lo protagonizó Manolo Escobar, que cantó en la discoteca una noche de domingo y vino desde Lavacolla sin tiempo para cenar. Habíamos concertado una entrevista con él y nos reunimos en una especie de subterráneo que había bajo el escenario, donde los empresarios de aquel palacio de la felicidad imposible, la del domingo por la tarde, tenían su ambigú privado con un cátering inexplicable: bocadillos de mortadela y quintos de Estrella Galicia. No sé qué me descolocó más, si la mortadela o los quintos, pues bien sabido es que Galicia es el único lugar de España donde pides una cerveza y te ponen un tercio, no un quinto. Pero todo funcionó como la seda: tras culminar su actuación cantando a su carro robado, Manolo Escobar comió hambriento su bocata mortadela y me atendió cariñoso mientras un servidor, que ya había cenado, porque a Chanteclair había que ir cenado, hacía la entrevista y mordisqueaba el fiambre para no hacerles un feo a los jefes de aquel emporio de inspiración libanesa.

Un tesoro para las crónicas

Las discotecas rurales gallegas eran un tesoro de crónicas periodísticas. Recuerdo otra noche memorable con ribetes de novela negra y protagonista más propio de Berlanga que de Raymond Chandler. Resultó que me habían dado el soplo de que por Caldas de Reis funcionaba un laboratorio de pastillas de speed. Investigué el caso y descubrí que el material se repartía en una discoteca de A Escravitude, situada en medio del campo, junto a la estación de ferrocarril, los sábados por la noche.

Quise confirmar los datos antes de escribir y llamé al cuartel de la Guardia Civil, donde se extrañaron mucho pues no conocían nada del caso. Pero me hicieron una propuesta que no pude rechazar. Los guardias prepararían un operativo para la noche del siguiente sábado y yo iría por allí y podría asistir en exclusiva a la acción y contarla en La Voz de Galicia. Consulté con la autoridad periodísticas y acepté el trueque. El problema es que yo no tenía ni idea de cómo se debía vestir un pastillero y no se me ocurrió otra cosa que disfrazarme con una gabardina verde y aparecer de esa guisa en la discoteca de A Escravitude. Así que allí estaba a la una de la madrugada del sábado al domingo, paseando por la sala con la gabardina puesta, ya que no había guardarropa, observando para contarlo y constatando que allí no pasaba nada salvo que de los grifos de los baños no manaba agua con el fin de que la clientela se gastara una pasta en caros botellines de agua minetal, pues todo el mundo sabe que las pastillas alucinógenas dan mucha sed.

A mí, aquella experiencia lo que me estaba dando era mucho sueño. Me mantenía despierto a base de cocacolas, que eran más baratas que el agua, y reparaba en que aquel friki con gabardina, o sea, yo, provocaba curiosidad y comentarios en los grupos de jóvenes que había en la discoteca. El caso es que me harté de dar vueltas y a las tres, volví a casa. A la mañana siguiente, llamé a la Guardia Civil para manifestarles mi extrañeza por no haber asistido a ningún operativo. También para pedirles disculpas por haberles informado de manera equivocada.

Al otro lado del teléfono, un sargento me aclaró lo sucedido: «Sí que hubo operativo, pero no pudimos llevarlo a cabo hasta que usted se marchó. Vestido con gabardina y paseando por la discoteca, todo el mundo pensó que era usted policía y no sacaron las bolsas de pastillas hasta que no desapareció».

Cómo echo de menos aquellas macrodiscotecas rurales donde convivían Miss Cacaolat, Manolo Escobar, los pastilleros y la Guardia Civil mientras un servidor lo observaba todo comiendo bocadillos de mortadela.

«¡Qué galo ni qué galiña!, lo de Chanteclair viene de un club del Líbano»

La Guardia Civil haría un operativo en la disco de A Escravitude y yo podría contarlo.

La Voz de Galicia

El homicida de Valga se suicidó después de que su hijo descubriera el crimen.

Javier Bello Ferreirós, el hombre de 46 años que el pasado día 10 habría matado a su esposa, María José Aboy Guimarey, de 43, antes de suicidarse, estaba vivo cuando se fue encontrado al lado de la víctima y se descubrió el crimen.

Habría sido después de verse sorprendido por su propio hijo cuando el presunto autor del ataque machista decidió quitarse la vida, según indicaron varios familiares.

El hijo varón

Como se dijo en un primer momento el hijo varón de la pareja acudió al domicilio de sus padres, en el lugar de Bronllo (Concello de Valga), para ver qué les había sucedido, ya que la familia los estaba esperando para almorzar todos juntos en una casa cercana y se estaban retrasando en exceso.

Cuando el joven entró en casa, poco después de las tres de la tarde, no se habría encontrado con sus dos padres muertos, sino solo con la madre, tendida en el suelo de la habitación en medio de un gran charco de sangre, tras haber recibido un disparo en el pecho.

Se asustó

Según el testimonio inicial de los familiares ante la Guardia Civil, al presenciar aquella dramática escena, el hijo de la pareja se asustó y salió corriendo de casa en busca de ayuda.

Fue al regresar a la misma, junto a otros familiares, cuando se encontraron la puerta del domicilio cerrada por dentro. Rompieron un cristal para poder entrar y, ya en el interior, comprobaron que tras quedarse solo, y una vez descubierto, el padre se había quitado la vida disparándose en la cabeza con la misma escopeta de caza que, presuntamente, había empleado para matar a su esposa.

Su cadáver estaba cerca del de la mujer, pero tendido en la cama del dormitorio, siempre según el testimonio que ofrecieron diversos miembros de la familia a las fuerzas del orden.

Desde la Guardia Civil indicaban ayer que, en cualquier caso, no hay novedades en relación con la investigación de estos hechos, ya que a pesar de lo explicado no varía la hipótesis inicial que achaca la autoría del homicidio al varón y alude a su posterior suicidio.

Hay que recordar que los hechos sucedieron a eso de las tres de la tarde del día 10 en la vivienda familiar del lugar de Bronllo, en la parroquia de Setecoros, donde residía la pareja.

Enterrados juntos

Ella era natural de Valga y él había nacido en la parroquia de Carracedo (Caldas), en cuyo cementerio fueron enterrados juntos el martes pasado.

En los servicios sociales del Ayuntamiento de Valga y en la Guardia Civil indicaron que no había constancia de episodios de violencia de género previos, ni mucho menos, denuncia alguna.

El hombre, presunto autor del homicidio, era una persona reservada que, al parecer, llevaba un tiempo en tratamiento médico por un problema psicológico, y señalaban fuentes próximas a la familia que se había mostrado agresivo en alguna ocasión anterior.

Tenía dos escopetas de caza con licencia de armas en regla. Trabajó como soldador en empresas de Valga y Padrón, pero llevaba unos años en paro.

Faro de Vigo

Resposta do alcalde de Pontecesures ás queixas do Ulla C.F.

Por alusións…

Pois que queren que lles diga….. personalmente resúltame un pouco insólito o que está pasando con este asunto, xa non como Alcalde, tanto máis como ex membro da directiva de dito Clube, que deixei cando tomei posesión por razóns obvias.
O Clube Ulla sempre fixo unha labor encomiable na promoción do futbol base no concello e sempre se escoitaron as súas aportacións e se lle axudou na medida en que era posible e a normativa legal o permitía.
De ahí que este novo xeito de comunicación oficial entre o Concello e o Clube Ulla a través de unha publicación no Facebook encabezada co texto de ¡¡¡ALERTA ¡¡¡ e non como fan o resto dos clubes por rexistro de entrada, ou simplemente chamando para quedar e reunirnos tenme un pouco descolocado.
Ignoro a qué se refire exactamente o Presidente do Ulla cando ve peligrar non sólo a celebración de un torneo que vai xa pola 7ª edición senón tamén a continuidade do clube de fútbol que preside.
Feitas as comprobacións pertinentes por parte de quen esto escribe a ver que cousas se fixeran este ano que non se tiveran feito os anteriores e que poideran, tal como afirma o Presidente do Ulla CF, poñer en entredito torneo e Clube debido a esa hipotética falta de colaboración do Concello, observo unha situación cando menos curiosa, a saber.
No ano 2018 a cantidade que aparece consignada en contabilidade no capitulo “Mantemento Instalacións deportivas- Campo de fútbol” é de 6.006,51 € en gastos materiales, sen contar as horas de personal municipal de limpeza e reparación, que poideran ser outro tanto.
Asimesmo en inversións executadas o ano pasado observo unha “Mellora de infraestructuras e dotacións” (hormigonado do perímetro do campo, melloras de accesos etc.) por importe de 17.761,18 €.
Aprobadas tamén no ano 2018 e pendentes de adxudicar en este ano, unha reforma e ampliación de vestiarios por importe de 49.598,32 €.
Recordarlle á Directiva do Ulla que o monitor deportivo que paga o concello de Pontecesures (cos cartos de todos os cesureños dito sexa de paso…) suple o anterior monitor en plantilla que pideu unha excedencia do seu posto por un ano, e que na actualidade cubreuse a plaza cando non hai motivo legal para facelo ( os monitores deportivos do Concello son para as actividades que leva a cabo o Concello, é dicir, escolas deportivas, monitores de clases para adultos, etc, nada obriga ó concello a cederllos a ningún clube como entrenadores para o seu servizo “particular”), o custe de ese monitor que está “full time” a disposición do Ulla é de 12.000€ anuales.
A un nada que nos preocupemos en sumar, vemos que para que o Ulla poida desempeñar en condicións mínimas a promoción deportiva que establece nos seus estatutos, este Concello empregou o ano pasado a nada despreciable cantidade de 85.000 €.
Sigo.
O pasado 22 de Xaneiro o Clube Ulla CF presenta un escrito por rexistro onde solicita o Concello de Pontecesures que lle suministre para o VII Torneo Ulla Cup 6 casetas, ó igual que nas anteriores ocasións.
O 1 de Febreiro contéstaselle por rexistro de saída o seguinte: 
“En relación con su escrito de solicitud de colaboración para la celebración del VII
Torneo Ulla Cup presentado el 22 de enero de 2019, indicarle que al igual que en
anteriores ocasiones hemos destinado partida presupuestaria para actividades deportivas
que contemplan la posibilidad de disponer de partida presupuestaria para el alquiler de
las casetas (en similares situaciones de coste de alquiler que en años pasados).

No obstante, en contacto con la empresa que habitualmente viene prestando el servicio
de transporte de las casetas, nos han enviado un presupuesto estimado (el cual
adjuntamos) indicándonos que en estos últimos años han efectuado este transporte de
manera gratuita lo que supone un excesivo coste de colaboración, indicándonos
así mismo su deseo que la directiva del club se ponga en contacto con la dirección de la
empresa TALLERES Y GRÚAS ESTACIÓN, a fin de estudiar la viabilidad de llevar a
cabo el transporte.

Por tanto, rogamos aclaren la organización del transporte de las casetas como paso
previo a contratar el alquiler por parte del Concello.

Tal como lle indicaba á directiva do Clube Ulla , o Concello non ten inconveniente en pagar os 996,44€ que costan as casetas para ese torneo.
O custe de traslado de 6 casetas desde a empresa que as alquila en Pontevedra hasta o campo de fútbol e colocalas, para logo cargala e levalas de volta, supera os 3.500 €.
Estas últimas edicións a empresa fixo eses portes de maneira totalmente gratuíta, pero considero que esperar que unha empresa todos os anos se vexa na obligación de facer varios transportes por importe de 3.500€ a un clube gratuitamente paréceme excesivo… aínda que sexa a empresa na que levo a cabo a miña actividade profesional.
Nin que dicir ten que a data de hoxe ninguén do Clube Ulla se puxo en contacto coa empresa de transporte.
Noutras ocasións esta mesma empresa ten colaborado con outras asociacións do Concello de maneira puntual, exemplo FEGACLASIC, onde en certas ocasións se lle ten trasladado vehículos dende diversos puntos para a Feira do Automovil, pero nunca dun xeito tan continuado coma estos anos co Clube Ulla.
Como conclusión , indicar que dende o equipo de goberno que presido, parécenos fóra de lugar a crítica e o procedemento para facela. Se a viabilidade dun clube está supeditada ó gasto de un Concello de máis de 85.000€ e dunha empresa privada que reiteradamente aporta 3500 € dos seus beneficios empresarias ó mellor o que hai que valorar é a capacidade de xestión da Directiva do Ulla para levar a cabo estos eventos á costa dos gastos de todos os cesureños e outras empresas con moita vontade e tolerancia.
Como nota ilustrativa, mentres esto escribo no despacho de Grúas Estación que utilizo hai unha placa conmemorativa na estantería que teño frente miña que dí textualmente. “ FEGACLASIC, Asociación Cultural Mirándolle os Dentes a Transportes e Grúas Estación polo seu apoio e colaboración con FEGACLASIC sen o cal non sería posible facer este evento”.
Detalles que veñen a conto.