Los precios de alquiler dejan vacíos locales comerciales de Padrón.

Varios titulares de negocios aseguran que son «moi elevados», por encima de otras localidades como Milladoiro o Cesures.

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En la calle Rosalía de Castro hay tres locales en alquiler y uno más que también se vende.

Padrón es el centro comercial de toda una comarca, la del Sar, y de municipios limítrofes. Lo es, en buena parte, por su amplia red de pequeños comercios locales que, en muchos casos, están abiertos en locales de alquiler. Pero, en la actualidad, Padrón tiene vacíos casi una veintena de locales comerciales en el entorno de la calle principal del casco histórico, la Rúa Longa. Solo en esta última ya tiene cinco.

Para estar vacíos son muchos, tal y como dice un padronés, pero la razón podría estar en los precios de alquiler. Varios comerciantes consultados, alguno con tienda abierta recientemente, confirman que los precios de alquiler en Padrón son «moi elevados», algo que ratifica además una empresa inmobiliaria con oficina en la localidad.

Ejemplos reales. En Padrón hay en estos momentos locales de entre 100 y 200 metros cuadrados que se alquilan por 1.200 euros, sin contar el coste de la reforma que necesitan. De hecho, la mayor parte de los bajos en alquiler aparentan, desde la calle, necesidad de obrar en ellos, en algún caso por los años que llevan sin uso. «Algún prefire que lle caia antes de rebaixar o prezo do aluguer», asegura la empleada de un comercio de alquiler.

En torno a los 50 metros o menos de superficie, hay alquileres a partir de 300 euros. La guinda se la lleva un local amplio, con entrada para dos calles, cuyo alquiler pedido a un comerciante fue de 2.200 euros.

Otro caso. A una empresa que buscaba un local para oficinas, en este caso en una entreplanta, le pidieron 500 euros, sin contar la reforma. Se fueron a la localidad vecina de Cesures, donde encontraron local por la mitad de precio. «O aluguer é unha carga moi grande, sobre todo para quen está empezando», asegura una comerciante de Padrón.

La inmobiliaria confirma que los alquileres de locales comerciales son más elevados en Padrón que en otras localidades próximas, como Milladoiro o Cesures, y lo mismo sucede con el alquiler de pisos para residir. Y se podría decir que incluso más altos que en Bertamiráns, población de notable dinamismo socioeconómico, porque en las redes sociales se oferta estos días un local de 120 metros cuadrados en la avenida de la Peregrina, con almacén y dos baños, por 600 euros.

Junto con los locales comerciales en alquiler, en el casco histórico de Padrón se pueden encontrar, además, varios edificios en venta. La mayor parte no están muy bien conservados, y aún así un hostelero interesado en adquirir habla de que es «imposible», por los elevados precios que piden los propietarios.

La Voz de Galicia

La padronesa Carmen Tarrío, la peixeira más veterana de la plaza de Vilagarcía, repasa la crisis del mercado.

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Lleva más de medio siglo vendiendo pescado fresco a los vilagarcianos. Así que Carmen Tarrío sabe de lo que habla cuando habla de la plaza de abastos, de sus idas y venidas, de sus subidas y -sobre todo- de sus bajadas. Porque la plaza, dice, languidece sin remedio. Olvidémonos por un momento de los martes y los sábados, esos días mágicos en los que el mercado ambulante llena los pasillos de carros y clientes. Si entramos en la plaza un miércoles, uno cualquiera, desde detrás de los puestos todos los ojos se girarán hacia nosotros, tal es la escasez de movimiento.

«Estes son días mortos», confiesa Carmen. Habla con ese gesto de resignación de quien mira al futuro con la sensación «de que non pinta moi bonito». Y eso que en su larga historia como peixeira ha visto de todo. Ha pasado muchos trabajos y ha tenido mucho frío en los sucesivos emplazamientos en los que le ha tocado acomodarse. Ahora, la plaza luce mejor que nunca, con mesados de aluminio e higiénicas instalaciones. Sin embargo, de poco sirven todas esas mejoras los miércoles. Esos días «cada vez valen menos», confiesa Carmen.

Es tan cativo el negocio, que el número de puestos ocupados por el pescado se puede contar con los dedos de una mano. «Sendo as que somos xa nos costa traballo vender algo, se chega a vir máis xente non facíamos nada», sentencia nuestra veterana peixeira. Asegura haberse acostumbrado ya a pasar los miércoles al sol de la plaza, pero algo en su gesto algo dice que no, que esta mujer pertenece a la raza de las luchadoras, de las que no se rinden. Se le nota en la disposición con la que llama a los escasos clientes que cruzan ante su puesto, defendiendo con uñas y dientes su trabajo. Es precisamente la falta de trabajo, la culpable de la desértica estampa. «Aquí xa non queda industria. Sen industria non hai traballo, e sen traballo non hai cartiños para gastar».

Dejamos a Carmen atendiendo a dos jóvenes que visitan la plaza casi por casualidad. Son de Padrón, y tienen la suerte de que una pescantina pare su furgoneta delante de la puerta de su casa. Pero hoy, de visita en la capital Arousana, han decidido detenerse en el viejo mercado para comprar un poco de pescado fresco. «Prefiro collelo na praza que no supermercado. Aquí xa se ve que a calidade é diferente, que todo é produto de garantía. E, de paso, axudamos a esta xente que está a aguantar dos negocios», explica una de las jóvenes clientas. Carmen, que limpia con diligencia el pescado que le han pedido, asiente. Como asentirían todas sus compañeras si estuviesen escuchando.

El milagro de la resistencia

En la plaza, los miércoles, mandan mujeres de edad madura. Veteranas que, como Pilar, rivalizan con Carmen en ser «la más antigua» de la plaza. Ella frisa también el medio siglo de trayectoria. Y ella ve, también, como desde hace unos años, la plaza se ha vaciado. «Solo se salvan los martes y los sábados». ¿Y cómo se sobrevive?, preguntamos. Pilar pone cara de quien es capaz de hacer milagros. «Pois entre semana traemos menos produto. Menos cantidade e menos variedade». Esa queda para el fin de semana, cuando la plaza se convierte en un festival en el que mandan los colores de los mariscos y los pescados la ría.

Un adelanto lo ofrece el bancal de Pescados Celia, que luce coqueto. Tras semejante bodegón marino, la peixeira, otra veterana, reconoce que se esmera a la hora de colocar sus pescados. «Pero de nada vale. Por moi bonito que poñas o escaparate… Nada de nada». «Eu vendo todo peixe da ría, de Ribeira, de Vilaxoán, de Cambados. ? bo peixe, e o bo peixe vai caro. Así que coa crise véndese menos, porque todos intentamos apañarnos como podemos», dice Celia.

Ella acude puntual a su cita con la plaza porque «xa levo moitos anos aquí, e estou a aguantar», esperando paciente hasta que llegue la hora de la jubilación. Sin embargo, las pescantinas más jóvenes se quedan en casa «porque, realmente, vir non compensa».
los problemas Las soluciones

Cara y cruz

La crisis. Sin industria, razona Carmen, no hay trabajo. Sin trabajo, no hay dinero. Y sin dinero, no se vende pescado. «A xente tira máis polos conxelados, e iso que non son moito máis baratos», apunta Pilar. Carmen culpa a esa «comodidade» que aleja a los jóvenes de la plaza.

Una cuestión difícil. No saben muy bien qué se puede hacer. Pero esperan que alguien dé con la fórmula. A fin de cuentas, ¿por qué no va a tener futuro la plaza de Vilagarcía si hay otras, como la de Vilanova, que parecen revivir poco a poco.

La Voz de Galicia

El chef Rivera celebra la comida navideña para los padroneses más necesitados.

Por tercer año, Cáritas, Concello de Padrón y el restaurante Chef Rivera se unen para que las familias con menos recursos del municipio puedan disfrutar de una comida de Navidad. Será este sábado en el restaurante padronés y a la misma asistirán unos 90 vecinos de familias con más necesidades.
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José Antonio Rivera, el chef, les servirá, gracias a la colaboración de varias firmas de alimentación, un menú con entrantes, seguidos de un marisco y, como plato fuerte, este año espaldilla de ternera con patatas asadas y guarnición. De postre, tarta y dulces navideños, además de vino, agua y refrescos. La comida estará animada por la cantante Pili Pampín, que también colabora de forma desinteresada en la iniciativa. Para todos los niños habrá regalos.

La Voz de Galicia

Para que no haya otra Lilia, de la que nunca más se supo.

La Academia Galega de Seguridade organizó en Valga un curso de localización de personas perdidas.

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Toda la teoría y técnica es poca cuando se trata de localizar a una persona perdida en el monte o a orillas de un río. La Academia Galega de Seguridade organiza cursos para formar a los voluntarios de Protección Civil en estas lides, y este fin de semana tocó en Valga. Hasta allí acudieron efectivos de las agrupaciones de Vilagarcía, Padrón, Moraña, A Lama, Tomiño, Val Miñor, Muros y, por supuesto, los anfitriones, con el fin de prepararse para afrontar situaciones de este tipo. Por desgracia, en Valga se han visto en esta tesitura en media docena de ocasiones en los últimos años, y los operativos no siempre terminaron con final feliz. «Temos a espiña cravada da muller que desapareceu no verán, da que non volvemos a saber», explica el presidente de la agrupación, José Manuel Otero Caamaño. Lilia Miguéns Iglesias, de 79 años, faltó de su casa en A Devesa el pasado mes e junio. Se la buscó durante tres días pero nada se encontró que diera pistas sobre su paradero. El caso está ahora en manos de la Guardia Civil.

Ayer solo se trataba de un simulacro pero nunca se sabe cuándo va a surgir la alarma. Desde este fin de semana hay 18 voluntarios un poco más duchos en este tipo de operativos; en señalizar el aterrizaje de un helicóptero, prestar los primeros auxilios, orientarse por GPS o anudar una cuerda de forma segura.

La Voz de Galicia

Malestar por las multas de tráfico en el entorno del campo de fútbol de Cesures.

Los padres del Ulla CF se quejan por la escasez de aparcamientos.

La reordenación del tráfico en el entorno del campo de fútbol de Pontecesures ha desatado una oleada de críticas entre los usuarios de esas instalaciones, especialmente entre los padres de los rapaces del Ulla CF. Según explican, los cambios introducidos por el Concello en la zona, donde se ha habilitado una rotonda y se han pintado las plazas de aparcamiento, han limitado de forma considerable las posibilidades de estacionar en un entorno en el que se suceden partidos y entrenamientos de equipos de las categorías base.

Si la falta de plazas ya era motivo de queja, el hecho de que la policía local haya acudido a ese entorno en días de partido, sancionando a los vehículos mal aparcados, ha desatado el enfado de muchos padres. No entienden, dicen, que se tenga un celo en la zona del campo de fútbol que no se muestra en el centro de la localidad. Ese malestar, que se ha incrementado con la notificación de las sanciones, fue llevado al pleno del Concello por el PP, y ya ha sido trasladado al gobierno local de Pontecesures por los afectados. El concejal Roque Araújo (PSOE) reconocía ayer que «fai falla algún tempo para que a xente se acostume aos cambios», y señalaba que se está estudiando la posibilidad de habilitar una parcela próxima como estacionamiento.

La Voz de Galicia