El maquinista del tren de Valga elude la cárcel.

Miguel García no cuenta con antecedentes, por lo que se suspenderá la pena de dos años de prisión impuesta por tres homicidios imprudentes

Dos años de cárcel y otros dos y medio de inhabilitación para ejercer la profesión de maquinista como autor de tres delitos de homicidio imprudente. Esta es la pena impuesta por el juzgado de lo Penal 3 de Pontevedra a Miguel García López, la persona que el 25 de abril de 2007 conducía el tren de media distancia entre Vigo y A Coruña y que arrolló a un turismo en el paso a nivel de Campaña, en Valga, causando la muerte a José García Bejo, Jesús Martínez Senín y el hijo de éste, Roberto Martínez Ríos.
Fuentes consultadas por este periódico señalaron que, en cualquier caso, la pena de prisión impuesta al maquinista del tren será suspendida al no tener antecedentes penales y después de que se hayan abonado las indemnizaciones a los familiares de las víctimas.
Y es que el fallo establece que los cónyuges y herederos de los fallecidos sean indemnizados con cantidades que suman 590.000 euros y señala a Renfe como responsable civil subsidiario.
Según el fallo, el accidente tuvo lugar después de que se produjera una anomalía en las barreras del paso a nivel tras cruzar este punto anteriormente otros dos trenes. Esta avería impidió que se levantasen las barreras del paso, por lo que se puso en marcha un sistema de rearme con dos temporizadores y se subieron las barreras para permitir el tránsito de los coches. Al mismo tiempo, se activa una señal luminosa amarilla en la vía que indica al maquinista que debe parar su tren al encontrarse el paso desprotegido. Más tarde, esta luz pasará a estar apagada y señala también la obligatoriedad de detener el convoy. El fallo establece que cuando el tren conducido por Miguel García pasó ante la señal esta estaba apagada, lo que indicaba que debería detenerse. Asimismo, otra señal luminosa y acústica en forma de pitido prolongado llegó a la cabina avisando al maquinista de la anomalía en el paso a nivel. El fallo asegura que, a pesar de lo anterior, el acusado “aunque redujo inicialmente la velocidad de 112 a 99 kilómetros por hora, continuó su marcha sin atender al estado de la señalización vertical y desconectando la indicación que recibía de la baliza, de tal forma que no se puso en marcha el sistema automático de frenado y el tren siguió hasta cruzar el paso a nivel, donde, por haberse ya elevado las barreras, habían comenzado a pasar varios vehículos”. Fue entonces cuando arrolló al turismo en el que viajaban los fallecidos a pesar de efectuar en el último momento una frenada de emergencia.
La sentencia reduce la pena que solicitaba inicialmente el fiscal (tres años de prisión y 5 de inhabilitación) al aplicar al acusado las atenuantes de reparación del daño y confesión. De hecho, durante el juicio el maquinista se había mostrado muy afectado y reconoció que había cometido “el error más grave de mi vida” al desconectar la baliza en un acto, dijo, casi “automático” al pensar que el paso estaba protegido.

FARO DE VIGO, 17/10/07

Dos años de cárcel para el maquinista del tren que mató a tres obreros en Valga.

El maquinista del tren asumió durante el juicio, celebrado el 23 de junio, que cometió un error.

El juez considera a Renfe como responsable subsidiaria del pago de más de 600.000 euros en indemnizaciones

Dos años de prisión y otros dos años y medio de inhabilitación profesional es la pena que ha recaído sobre el maquinista que, en abril del 2007, provocó un triple accidente mortal en un paso a nivel en Valga. Además, el juez pontevedrés impuso a Miguel García López el pago de más de 604.000 euros en indemnizaciones a los herederos de los fallecidos, cantidades de las que tendrá que responder Renfe como responsable civil subsidiario.
A la hora de cuantificar la pena de cárcel por tres delitos de homicidio imprudente en concurso ideal, el magistrado tuvo en cuenta la existencia de las atenuantes de reparación del daño y analógica de confesión.
En la sentencia, que es recurrible ante la Audiencia de Pontevedra, se considera probado que, minutos antes del fatal accidente, un segundo tren cruzó el paso elevado. Se produjo entonces una anomalía que impidió que se elevasen las barreras que impedían el paso de vehículos.
Ante estas contingencias se dispone de un mecanismo de rearme con dos temporizadores. Simultáneamente, las señales verticales ubicadas en las márgenes de las vías empezaron a destellar con una luz amarillenta brillante.
Se cree que justo cuando el tren conducido por García López alcanzó esta señal, esta se apagó. En cualquier caso, apagada o destellante, el acusado habría tenido que detener el tren, una medida que también se le indicó mediante un pitido prolongado que sonó en cabina.
Sin embargo, «aunque redujo inicialmente la velocidad de 122 kilómetros por hora a 99 kilómetros por hora, continuó su marcha sin atender el estado de la señalización vertical y desconectando la indicación que recibía de la baliza».
El siniestro
Pasaban unos minutos de la una de la tarde del 25 de abril cuando el ferrocarril irrumpió en el paso donde ya se habían elevado las barreras y los vehículos comenzaban a cruzar. A pesar de que «trató en el último momento de efectuar una frenada de emergencia, no pudo evitar arrollar a un automóvil» en el que viajaban José García Bajo, Jesús Martínez Senín y el hijo de este, Roberto Martínez Ríos. Los tres fallecieron en el acto.
Durante el juicio, celebrado el 23 de junio, el maquinista se mostró muy afectado y asumió que cometió un error. En este punto, precisó que si no detuvo el tren con anterioridad al llegar al paso a nivel fue porque estaba convencido de que el cruce estaba protegido, esto es, que las barreras estaban bajadas. Posteriormente, la lectura de los informes de los peritos le llevó a la conclusión de que «aquel día cometí el error más grande de toda mi vida».

LA VOZ DE GALICIA, 10/07/10

SOS al Gobierno por la ola de robos que azota a Padrón.

Tres comercios sufrieron asaltos en la última semana// Ya se han llevado a cabo detenciones de posibles sospechosos

El alcalde de Padrón, el socialista Camilo Forján, ha mantenido una conversación telefónica con el subdelegado del Gobierno, Manuel Pose, con el que pretende reunirse próximamente para intentar buscar soluciones a la avalancha de robos sufridos en el municipio.

Las sustracciones que padece el ayuntamiento no hacen más que sumar nuevos capítulos. Esta última semana tres comercios de la villa han sufrido pequeños robos, provocando estos hechos intranquilidad y malestar entre los comerciantes del pueblo.

Hace tres meses, aproximadamente, que los vendedores son asaltados, y el último ha tenido lugar el pasado fin de semana. Se produjo en la madrugada del domingo, cuando una cestería, situada en la avenida de Compostela en la carretera N-550, fue abordada por segunda vez, pues el sábado anterior los ladrones ya entraron en este mismo establecimiento. En esta ocasión una llamada alertó a la Policía Local y a la Guardia Civil, pero finalmente el único asaltante consiguió huir. El acceso a la tienda, en ambos casos, se produjo mediante un panel situado en la parte inferior de la puerta, que sacaron para colarse, apuntaban.

Asimismo, otros negocios que se vieron afectados por esta última oleada de lictiva fueron una tienda de congelados y otra de ropa. En esta última, entraron a mediodía del pasado martes. A pesar de que en esta ocasión saltó la alarma del local, los ladrones levantaron la reja y pinzaron la puerta logrando hacerse con la caja recaudada a lo largo de la mañana.

Sospechosos. Al parecer, en este caso, se trataba de dos individuos, uno de ellos un conocido delincuente con diversas causas pendientes y al que la mayoría de los comercios acusan como el autor de los últimos asaltos cometidos.

La mayor parte de los robos se llevan a cabo mediante el mismo modus operandi, por lo que “todo apunta a unha ou duas persoas”, según informó el alcalde. Además, en la mayoría de los casos, la cuantía sustraída es inferior a los daños ocasionados en el local. Esta situación está provocando una alarma social en la villa. Debido a ello el gobierno municipal, la Policía Local y la Guardia Civil están manteniendo reuniones con las que se pretenden decidir qué medidas de seguridad se pueden adoptar para detener y poner fin a estos hurtos.

CASI DOS DOCENAS Los robos no cesan

Ya son casi 20 hurtos los que se contabilizan en el municipio de Padrón en los últimos tres meses. En todos los asaltos la finalidad es conseguir dinero en efectivo, a pesar de que se trate de pequeñas cantidades.

EL CORREO GALLEGO, 08/07/10

Tres comercios de Padrón fueron asaltados en la última semana.

El propietario de la cestería de Padrón muestra el lugar por el que un individuo entró a robar a su tienda.

Policía Local, Guardia Civil y Concello se reúnen para decidir posibles medidas para atajar la oleada de robos
Los pequeños robos o hurtos no cesan en Padrón, villa en la que el pequeño comercio se ve especialmente afectado aunque la alarma y el malestar se extiende poco a poco entre comerciantes y vecinos. Tanto es así que Policía Local, Guardia Civil y gobierno municipal están manteniendo «reuniones de seguridad» para decidir qué tipo de medidas se pueden adoptar para tratar de atajar una oleada de pequeños robos, la mayor parte cometidos con el mismo modus operandi y a menudo a plena luz del día.
Los últimos se remontan a la madrugada del domingo, cuando fue asaltada por segunda vez en una semana una cestería de la avenida de Compostela, en plena carretera N-550. El sábado anterior, los ladrones también entraron en este mismo negocio. En ambos casos lo hicieron por el panel inferior de la puerta, que sacaron para colarse en el interior del local comercial. Su titular, Santiago Cajaraville, dijo ayer que ya reforzó la puerta.
Una vez más, los robos tenían un único fin: dinero en metálico. En el caso de la cestería, se llevaron en torno a 300 euros en los dos hurtos. En la madrugada del domingo «casi o pillan», cuenta su propietario. Una llamada de teléfono permitió a la Policía Local y a la Guardia Civil movilizarse, pero el ladrón (al parecer era una única persona) se fue al almacén de la tienda donde sacó una uralita del tejado para, finalmente, escapar.
«Se as forzas de seguridade non toman medidas, imos estar toda a vida así», opinaba ayer Santiago Cajaraville, a menos, añadía el propietario de la cestería, que «as tomemos nós», en alusión a la posibilidad de hacer «patrullas nocturnas» para vigilar, tal y como hablaron varios de los afectados por los robos. Por el momento, la medida que ha adoptado este comerciante y que le aconseja a los demás es «reforzar» las medidas de seguridad de los comercios.
Otros establecimientos afectados en la última semana son una tienda de ropa y otra de productos congelados. En la primera de ellas entraron a mediodía del pasado martes, después de las dos y media de la tarde. Al parecer, fueron dos individuos, uno de ellos un conocido delincuente habitual que tiene más de una veintena de causas pendientes y al que la mayor parte de los comercios apuntan como autor de los últimos robos. En la tienda de ropa saltó la alarma pero, pese a ello, no desistieron de su intento. Levantaron la reja, pinzaron la puerta de cristal y se fueron directamente a la caja del dinero, de la que se llevaron la recaudación de la mañana. Una vecina de la zona, que dio el aviso, vio salir a los dos individuos, «tan tranquilos», según le contó a la dependienta de la tienda.

LA VOZ DE GALICIA, 07/07/10

Las obras de los alumnos del taller de empleo cesureño sufren diversos actos vandálicos.

Los alumnos del taller de empleo de Pontecesures están acometiendo la ampliación del pabellón polideportivo. Para ello se está creando un local anexo que contiene nuevos vestuarios y un gimnasio. Sin embargo, hace pocos días los responsables notificaron el hecho de que alguien ha entrado en estas instalaciones con la intención de dañar el trabajo realizado.
Si en un primer momento el responsable o responsables de los actos defecaron en el interior del recinto, durante el pasado fin de semana los vándalos accedieron a la edificación por las ventanas y repitieron la operación, esta vez extendiendo sus deposiciones por las paredes. La cosa fue a mayores cuando se detectó que derrumbaron los tabiques de ladrillo que se habían levantado para establecer las divisiones de las estancias. El gobierno local tilda los hechos de «lamentables» y condena su existencia.

LA VOZ DE GALICIA, 01/07/10

Actos vandálicos en las obras del Taller de Empleo de Pontecesures.

Los alumnos del taller de empleo de Pontecesures vienen ejecutando una obra de ampliación del pabellón polideportivo construyendo en un local anexo nuevos vestuarios y un gimnasio.

Hace unos días, se apreció que en la construcción, ya cerrada, que entraron en la misma alguna o algunas personas que defecaron en el recinto.

Pero tras el pasado fin de semana, los hechos fueron a mayores. La persona o personas, entraron en la edificación en obras por los huecos de las ventanas, y además de defecar y extender excrementos por las paredes, tiraron una buena parte de los tabiques de división de ladrillo con el corespondiente aislante causando daños considerables.

El gobierno local quiere condenar estos lamentables hechos. Se daña la economía municipal, se altera la labor formativa que se está realizando y se perjudica a los alumnos que ven como su trabajo se viene abajo por la acción de unos bárbaros que merecen la reprobación de todos.