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Ahi os temos, rapadiños e en fila.¿Que lle farian as probes árbores ao concello pra tratalos desta maneira?
Roubos, furtos, accidentes de tráfico, incendios, inundacións, rescates, actuacións policiais ou da Garda Civil, xuízos, detencións e calquera feito delituoso ou accidental. PRIORITARIA sobre Medio ambiente cando hai danos, feridos ou intervención de emerxencias.
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Ahi os temos, rapadiños e en fila.¿Que lle farian as probes árbores ao concello pra tratalos desta maneira?
*Escrito ó Subdelegado do Goberno*
[photopress:venta_estacion.jpg,thumb,pp_empty]Na noite do sábado ó domingo pasado volveuse a formar, coma sempre, un concurrido ??botellón? nos andenes da estación de ferrocarril de Pontecesures producíndose danos como de costume (nesta ocasión foron derrubados varios listóns da marquesina, foi apedreada unha luminaria deste elemento de protección para os usuarios do tren e foi arrancada unha papeleira do recinto).
Outra noite na que houbo unha concentración deste tipo foi danado a patadas o portal do garaxe situado na parte traseira do edificio situado na rúa Sagasta núm 10 (esta preto da estación) coa conseguinte denuncia interposta pola comunidade de veciños.
Por outra banda varios veciños dos edificios situados nas rúas Rosalía de Castro, Castelao e Estación protestan a miúdo diante deste concelleiro polos ruidos procedentes do ??botellón? dos andenes ferroviarios.
Polo exposto e como tantas outras veces, solicítase que se adoptan medidas para impedir estes feitos no futuro.
Despois de varias xestións realizadas, a Xefatura de Estacións de ADIF en León adxudicou a obra de arranxo da estación de Pontecesures por un importe duns 17.500 ? e nos vindeiros días colocaranse portas antivandálicas, limparanse e pintaranse as fachadas do edificio, pintarase a marquesina do andén segundo, eliminaranse os desperdicios da zona de carga, etc.. Agora ben; senón se adoptan medidas eficaces para defender o edificio e o seu entorno en pouco tempo teremos o mesmo problema para vergoña de tódolos cidadáns de Pontecesures, especialmente para os usuarios do ferrocarril, que teñen que soportar a espera para acceder ós vagóns nunhas instalacións impensables nos tempos que vivimos.
*Por Luis-Angel Sabariz Rolán*
*_Si hubiera llegado antes se salvaría_*
Javier Bouzas se tiró al agua desde el puente, y cuando sacó a D. M. del coche la joven aún vivía, pero había tragado mucha agua y murió poco después.
Cuando Javier Bouzas, entrenador del Club Náutico de Cesures, llegó al puente desde el que cayó al río Ulla la joven D. M., hacía ya un cuarto de hora que los vecinos intentaban sacar el coche del río arrastrándolo con un camión.
“_Antes no me enteré, porque estaba cargando el carro en el club, pues íbamos a Pontevedra_”
Al salir vio la gran cantidad de gente que se había concentrado sobre el puente y se acercó. En cuanto se percató de lo que pasaba no lo pensó dos veces y se tiró al agua desde una altura de unos quince metros, en el mismo punto desde el que se había precipitado el coche.
“_Fue algo intuitivo, cuando llegué no sabía lo que pasaba, pero vi a la chica dentro del coche, y que se les hundía otra vez; no eran capaces de sacarla, y me tiré_”
La joven de 21 años D. M. P., vecina de Carcacía (Padrón), murió en la madrugada de ayer en el hospital Clínico de Santiago unas horas después de haber caído al río Ulla desde el puente de Cesures y ser rescatada en estado muy grave por Javier Bouzas, un entrenador de piragüismo de Cesures.
Un hombre murió ahogado en las aguas del río Ulla en Pontecesures en la madrugada del sábado al domingo en un suceso rodeado de extrañas circunstancias.
El fallecido, identificado como Guillermo Bellod Batres, de 37 años de edad, era natural de Madrid aunque estaba domiciliado en la localidad murciana de Cieza. Hace unos días se había trasladado con un grupo de amigos a Santiago, para pasar una temporada y visitar a una compañera.
El sábado por la noche decidieron acercarse hasta Pontecesures para tomar unas copas en los locales de marcha de la villa en los que había llamado la atención de no pocas personas debido a lo extravagante de su apariencia. Su indumentaria negra y de cuero, varios pearcings, y sus largas melenas y barba provocaron que no pasara desapercibido.
Bien entrada la madrugada, alrededor de las 5:30 horas, un viandante que cruzaba andando el puente interprovincial divisó lo que parecía ser una figura humana en el río. En un primer momento pensó que estaba nadando por lo que intentó comunicarse con él mediante gritos. Al no recibir respuesta optó por llamar al 112 y fue entonces cuando la Guardia Civil de Valga y Protección Civil de Pontecesures iniciaron una búsqueda que se prolongó durante unas tres horas. Debido a la oscuridad les fue imposible localizar en el cauce del río a esta persona, de la que por el momento desconocían si había fallecido, estaba viva o incluso podría haber salido del río por su propio pie.
El juzgado número dos de Pontevedra decretó una pena de un año y ocho meses de cárcel, para un vecino de Porto(Pontecesures) que fue acusado de atentar y agerdir a un agente de l aPolicía Local. Los hechos se produjeron el día 20 de abril del pasado año 2004, cuando, alertadas por los vecinos, dos agentes de la policía municipal cesureña, acudieron a la Rúa dos Mariñeiros en Porto. En la citada calle estaba produciéndose un alboroto causado por dos hombres que salían de una taberna del lugar, al parecer, en estado de embriaguez. Uno de ellos era José Manuel Lafuente Castiñeiras, de 39 años de edad, que se encontraba tirado en el suelo.
Una de las agentes se acercó a él para llamarle la atención y pedirle que se levantara. El sujeto reaccionó empujándola, tirándola al suelo y rompiéndole las gafas. Incluso llegó a agarrarla por el cuello con ambas manos, según explicaron ayer fuentes municipales. Posteriormente acudió a la zona un tercer agente, que logró reducir al vecino, que ya tenía antecedentes previos, y lo introdujo en el vehículo oficial. En el interior el hombre continuó forcejeando y dando cabezazos por lo que también causó daños en el coche.
Como consecuencia de la agresión la policía, que tenía un contrato temporal y actualmente ya no trabaja en la villa, estuvo de baja durante cuatro meses con problemas de espalda. Además sufrió secuelas psicológicas.
Ahora el juez ha dictado sentencia, en la que condena a Lafuente Castiñeiras a un año y cuatro meses de prisión por un atentado contra un agente de la autoridad, y a otros cuatro meses por un delito de lesiones. Además tendrá que indemnizar a la policía con 1.500 euros por los daños morales que le provocó. Al agente que lo redujo también tendrá que pagarle 150 euros. Finalmente la sentencia obliga a este vecino de Porto a sufragar los desperfectos que originó en el coche policial que están cifrados en 119 euros y a pagar las costas del proceso judicial que se siguió contra él.
DIARIO DE AROUSA 25 DE NOVIEMBRE 2005