Valga espera saber el martes las causas del accidente mortal en Extrugasa.

¿Qué falló? ¿Qué provocó que la grúa sobre la que dos hombres trabajaban volcase en Extrugasa? Estas son las preguntas que los vecinos de Valga no dejan de hacerse desde que al mediodía del pasado viernes se produjo el trágico accidente que sesgó la vida de dos trabajadores, Jesús Vejo y José García. De responderlas tendrán que ocuparse dos técnicos del Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (ISSGA) que ya visitaron el lugar de los hechos.

«Nos interesa o que puido pasar porque pensamos que esas grúas nunca poden volcar, fagan o que fagan os traballadores», explica Román Castro, jefe de mantenimiento de Extrugasa. Confía en que el informe elaborado por los inspectores pueda arrojar alguna luz al respecto. «Estiveron alí xa o venres, recabando toda a información in situ», añade.

Aunque los dos días de luto oficial decretados por el Concello de Valga concluyeron anoche, hoy será un día de duelo tanto en este municipio como en Rianxo y Cuntis, donde residían los fallecidos. Estaba previsto que sus cuerpos llegasen a los tanatorios de ambas localidades durante la tarde de ayer. Y hoy se procederá a su entierro.

Movilizaciones

Sobre el accidente se pronunció ayer también la federación de Industria de la CIG, que quiso transmitir su indignación por el incremento en el número de fallecidos por accidentes laborales. De ello culpa a las políticas de austeridad del Gobierno del PP. Ante la gravedad de lo sucedido, el sindicato convocará movilizaciones la próxima semana.

La Voz de Galicia

Los trabajadores de Valga murieron cuando colocaban la red de seguridad.

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El joven de Cuntis fallecido José García Vázquez.

Un gran golpe, un «impacto brutal». Ese fue el primer síntoma de la tragedia que ayer, a las doce y veinte del mediodía, se empezaba a escribir en una de las naves de la empresa Extrugasa, en el municipio pontevedrés de Valga. Una grúa de 16 toneladas acababa de desplomarse sobre el suelo. Los dos trabajadores que trabajaban sobre ella, a unos ocho metros de altura, fueron arrastrados en la caída «e golpeados contra o chan», según explicaban ayer fuentes de la empresa. Aunque cuando fueron descubiertos «aínda estaban con vida», según apuntaron testigos presenciales, para cuando llegaron los servicios médicos ya habían entrado en parada cardiorrespiratoria. De nada sirvió que hasta el lugar volase un helicóptero del 061, ni los esfuerzos de los médicos y los efectivos de emergencias de Valga que se desplazaron hasta el lugar. Eran casi las tres en punto de la tarde cuando los restos mortales de Jesús Vejo y José García abandonaban el recinto rumbo a Pontevedra, donde se les iba a practicar la autopsia.

Los dos fallecidos trabajaban para la empresa Gama e Hijos, situada en Pontecesures, a apenas dos kilómetros del lugar en el que se produjo el fatal accidente. Esta había sido contratada para cambiar una cubierta en mal estado de Extrugasa. «Empezaron a traballar esta semana. Xa sacaran as chapas que estaban mal e hoxe estaban poñendo a rede de seguridade antes de empezar a colocar as novas», explicaba ayer Román Castro, jefe de mantenimiento de Extrugasa. ?l, junto a representantes de la propiedad de la empresa y por el jefe de personal de la misma, comparecieron ante los medios para intentar explicar lo que el propio Román Castro calificaba de «inexplicable». «? unha plataforma de 18 toneladas de peso e cun brazo que pode chegar aos 28 metros de alto e que estaba só a oito metros… Non sabemos que puido pasar», señala Castro. Ni siquiera las cámaras de seguridad instaladas en el interior de la nave permiten despejar las dudas: «Xusto non collen ese ángulo». Mientras la investigación no aclare lo ocurrido, las familias de las dos víctimas, que ayer se trasladaron a Valga, mastican su dolor.

Este se extendió ayer por todos los municipios de la desembocadura del Ulla. Jesús Vejo Trigo, de 43 años, vivía desde hace unos años en el lugar de Fachán (Rianxo), donde se había instalado tras contraer matrimonio. Tenía dos hijos, gemelos, de nueve años de edad, según informa Marta Gómez. Pero este trabajador era natural de Valga, en concreto de Sete Coros. «Aquí quédalle unha irmá, os seus pais tamén faltan», narraba ayer un vecino.

José García Vázquez tenía 22 años, era natural de Cuntis y es sobrino del dueño de la empresa para la que trabajaba en el momento de encontrar la muerte. Este joven, hijo único, se formó en el instituto de Valga, donde se ofertan ciclos de calderería y estructuras metálicas. Informa Cristina Barral que, quienes lo conocían, aseguran que «estudió hasta que se cansó». Hace tres años, el joven sufrió un grave accidente de tráfico. Quedó malherido y llegó a temerse por su vida. «Pero recuperouse» y siguió con una vida a la que ayer, en Valga, el destino puso el punto y final.

La Voz de Galicia

Fallecen dos operarios al volcar una grúa elevadora y caer desde 8 metros.

Accidente Valga /

Nadie se explica cómo pudo volcar la grúa. Se había superado ya el mediodía de ayer cuando la maquinaria elevadora, con una suerte de andamio o cesta en la cumbre, se desestabilizó y se vino abajo con dos operarios dentro. Eran José García Vázquez, de 22 años, vecino de Cuntis, y Jesús Vejo Trigo, de 43, de Valga, aunque casado en Rianxo. No se pudo hacer nada por sus vidas.
Los dos empleados trabajaban para la empresa Gama e Hijos Estructuras Metálicas de Pontecesures y se encontraban operando en el interior del recinto de Extrugasa (Valga), que había contratado a la sociedad anterior para unas labores de reparación de una cubierta.
Según confirmó Román Castro, jefe de mantenimiento de la empresa de Valga, los dos trabajadores se encontraban en lo alto de la grúa, preparando la instalación de una red de seguridad para el posterior desarrollo del cambio de planchas en dicha cubierta. La empresa externa apenas llevaba unos días de faena en Extrugasa, para esta obra menor de mantenimiento.
La máquina se desestabilizó, cayó y tras el brutal impacto contra el suelo se activaron todas las alarmas. Los servicios de emergencia movilizaron un amplio operativo, que llegó a trasladar un helicóptero asistencial al punto, además de una ambulancia asistencial, otra medicalizada del 061, personal de emergencias de Valga, Policía y Guardia Civil.
Pese a los esfuerzos del personal sanitario desplazado, no fue posible mantener con vida a los dos hombres, cuya muerte se certificó en el punto poco después.

Investigación
Extrugasa controlaba el acceso al recinto avanzada la mañana para evitar el paso a los medios de comunicación mientras no se pudiera localizar a las familias de los fallecidos y trasladarles la noticia oficialmente. Poco a poco se fueron viviendo momentos de especial crudeza, con la llegada de los familiares al lugar, a los que se prestó asistencia psicológica.
El paso también se flanqueó para el acceso de efectivos del Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga), movilizados para recopilar datos de lo ocurrido a fin de iniciar la correspondiente investigación; más efectivos policiales, servicios funerarios y la jueza que se hizo cargo del caso.
Los coches de la funeraria salían de Extrugasa, finalmente, hacia las tres de la tarde, rumbo al anatómico de Pontevedra, donde deberán practicarse ambas autopsias.
Al lugar también se desplazó Jon Barturen, secretario comarcal de la CIG Industria, para recopilar datos sobre el suceso ya que, al parecer, al menos una de las dos víctimas mortales era un trabajador afiliado al sindicato.
El alcalde de Valga, José María Bello Maneiro, se interesó igualmente por lo acontecido y adelantaba ayer, además, los primeros datos del suceso.
Una comitiva de representantes de Extrugasa compareció ya al filo de las cuatro de la tarde para atender a los numerosos medios de comunicación movilizados en el lugar.

Diario de Arousa

Fallecen dos obreros al precipitarse de una grúa en Valga.

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Fachada de Extrugasa

Dos obreros han fallecido a las 12:24 de este mediodía en un accidente laboral registrado en Valga. Los dos hombres cayeron de una grúa en la que estaban trabajando. Los fallecidos son J.G.V., de 22 años y J.V.T. de 43.

Ambos eran empleados de carpintería de alumnio llamada Gama, radicada en Pontecesures, y que estaba subcontratada por Extrugasa. Hasta el lugar se desplazaron una ambulancia asistencial, otra medicalizada, un helicóptero y personal sanitario de Valga que ya no pudieron hacer nada por las víctimas que murieron en el acto.

Faro de Vigo

Chanteclair y los 35 años de un clásico reinventado.

Empezó como un sueño. El sueño de Jaime Besada, un vecino de Poio que a finales de los años setenta se empeñó en abrir una sala de fiestas. No le resultó muy difícil contagiar su entusiasmo a su hermano Manuel, otro apasionado de la música. Y a sus cuñados José Villanueva y Juan Sousa. Los cuatro unieron fuerzas y alumbraron, en 1979, la sala de fiestas Chanteclair. Han pasado 35 años. Treinta y cinco motivos para organizar una fiesta como la que se celebrará hoy en el edificio con forma de cajón de guitarra de Pontecesures.

Cuando caiga la noche, abrirá fuego la orquesta Jerusalén, que abrirá camino para El Combo Dominicano. Tras esta actuación, la música seguirá hasta que cante el gallo de la mano del dj residente Álex Sas y del invitado Marcos Magán. Todos ellos pondrán la banda sonora a una velada que es doblemente especial. Porque, además de celebrar los 35 años de historia de Chanteclair, también se celebra la vuelta a la dirección de quienes fundaron la sala de fiestas y de sus hijos.

Ahora son el veterano Manuel y el joven Josechu Villanueva los que llevan el peso de dirigir una sala del tamaño, la fama y la historia de Chanteclair. Su objetivo es recuperar la senda que siguió el local hasta el año 2000, cuando decidieron alquilarla. «Pero los inquilinos no la cuidaban», cuenta Manuel. Así que decidieron volver a tomar posesión de este templo de la música y el ocio nocturno, por el que a lo largo de casi cuatro décadas han pasado cientos de artistas. «El que tuvo más éxito fue Juan Pardo», dice Manuel haciendo memoria. Pero hay muchos otros nombres que recordar. Los Pecos, Albano, Tequila, Rocío Dúrcal, Manolo Escobar, Enrique y Ana o Los Marismeños fueron algunas de las estrellas que iluminaron este local . «Antes no había demasiados recintos adecuados para hacer grandes actuaciones», apunta Josechu.

Bailando al calor de estas músicas nacieron muchas historias de amor. Y es que una de las claves del éxito de la discoteca es «el sitio donde está», justo donde Pontecesures linda con Valga. «Habíamos mirado otros lugares. En Padrón, y en Valga, pero no llegamos a acuerdos. Y fue mejor para nosotros». Los 2.000 metros cuadrados de Chanteclair están a medio camino de todos lados. Así que hasta ella llegaban clientes llegados desde el Barbanza, desde Negreira, desde todos los rincones de la provincia de Pontevedra… «Y saliron de allí muchísimas parejas. Hay muchos matrimonios de gente de Rianxo con gente de A Estrada que se conocieron aquí».

Si el lugar elegido para abrir la sala de fiestas fue un acierto, otro tanto se pude decir del sistema de autobuses que se puso a disposición de los clientes. Diez líneas -todas ellas reflotadas ahora con la reentrada de la dirección original- «recorrían todos los rincones y corredoiras de cincuenta kilómetros a la redonda» para que nadie se tuviese que quedar en casa. Josechu confía en que la idea, revolucionaria en su día, vuelva a funcionar ahora. Y es que la intención de los propietarios es que el canto del gallo más marchoso de toda Galicia vuelva a sonar con fuerza en la noche.

De momento, todos son buenos augurios. «Se nota que los jóvenes tienen ganas de bailar, de volver a disfrutar bailando», recalca Josechu Villanueva, que ayer trabajaba a reo para que esta noche todo salga a pedir de boca. «La música en directo es un puntazo, no debería acabarse nunca. Hubo unos años en los que parecía que se había terminado, pero la gente vuelve a tener ganas de ella». Y para eso está Chanteclair, una sala de fiestas que tomó su nombre de un cabaré de Beirut. «Al principio, el alcalde de Pontecesures nos sugirió que le llamásemos La Bella Otero. Pero entonces la mujer tenía muy mala fama por aquí, y pensamos que a lo mejor llamarle así al local causaba alguna confusión».

Así que dejaron a un lado a Carolina Otero y apostaron por el gallo cantor cuya imagen está grabada en la retina de generaciones enteras de gallegos. Y lo que queda por llegar. Porque, si algo está claro, es que Chanteclair es uno de esos clásicos que nunca mueren.

La Voz de Galicia

Detienen por simular un delito a la madre de la niña que denunció abusos sexuales en Pontecesures.

Agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Cambados detuvieron este martes por simular un delido a la madre de la niña de Valga que, el pasado 24 de agosto, denunció haber sido víctima de supuestos abusos sexuales e intento de secuestro por parte de dos hombres en el centro de Pontecesures. Ambos varones, el cesureño F.D.A. de 44 años de edad y el padronés S.T.Ch. de 54, fueron arrestados esa misma tarde noche, estuvieron durante dos jornadas en los calabozos y llegaron a cumplir dos días de prisión preventiva, imputándoseles los delitos de abuso sexual y detención ilegal en grado de tentativa. El 28 de agosto la misma jueza que ordenara su encarcelamiento decretó la puesta en libertad de ambos hombres tras escuchar la versión de varios testigos, que le suscitaron dudas acerca de la veracidad de los hechos.
Ahora, pasado más de un mes, han cambiado las tornas y la detenida es la madre de la niña denunciante. La Guardia Civil la considera presunta autora de un delito de simulacion de delito ya que la mujer, de iniciales L.R.F., habría influido en su hija menor de edad (tiene diez años) para que esta manifestara haber sido víctima de un intento de secuestro y abuso sexuales. La declaración de la menor ante la Guardia Civil y ante la jueza de Caldas estaba plagada de incongruencias, lo que motivó que la Policía Judicial de Cambados continuase indagando. Los agentes localizaron, así, a varios testigos que, según confirman fuentes de la investigación, aportaron  pruebas y evidencias de la falsedad de la denuncia. Según parece, la ahora imputada habría guionizado la declaración de estos testigos en sede judicial, obligándolos a manifestar lo que ella les decía. Al parecer, la propia L.R.F. habría reconocido en mensajes la falsedad de los hechos denunciados en agosto y que no eran otros que tocamientos que los dos detenidos iniciales habrían hecho a su hija, intentando, además, retenerla en contra de su voluntad en plena centro de Pontecesures y a plena luz del día. Ahora se sabe que todo era mentira.

Diario de Arousa