PROGRAMA
DE EDUCACIÓN PARA PERSOAS ADULTAS do Concello de
Pontecesures: Programa
de formación educativa gratuíto.
Infórmase
que está aberto o prazo de inscrición para as actividades formativas para
adult@s consistentes en clases de preparación para a obtención do título
oficial de Educación Secundaria para persoas adultas (ESO).
As
clases son totalmente gratuítas e poderán incorporarse todas aquelas persoas
que queiran concorrer ás probas oficiais libres de maio e setembro que permiten
obter o título de Graduado en Secundaria nun único exame tipo test e sexan
maiores de 18 anos (16 anos no caso de contar con contrato de traballo ou
outras circunstancias excepcionais).
As
actividades realízanse en coordinación coa Consellería de Educación,
Universidade e Formación Profesional da Xunta de Galicia.
Para
solicitar praza, as persoas interesadas deberán dirixirse ás oficinas centrais
do concello en horario de atención ao público, onde lles facilitarán o modelo
de solicitude a cumprimentar, que tamén está dispoñible para a súa descarga na
páxina web do concello www.pontecesures.org
Máis información na Aula de Educación para persoas Adultas no CPI Infesta (Rúa Avelino Pousa Antelo nº 2) de luns a xoves de 19 a 21 horas.
Cierra Casa Emilio en Catoira, uno de los clásicos de la cocina en la
comarca. Este podría haber sido su último fin de semana a mesa puesta
después de una trayectoria de décadas como referencia en la gastronomía
local. El cierre es inminente según confirmó su propietario José, aunque
ayer todavía no tenía muy clara la fecha exacta de la despedida. «O luns ou o martes, non sabemos aínda»,
explicaba en medio de la urgencia que imponía la hora. La llamada de La
Voz llegó al mediodía, el momento de más trasiego en la cocina, donde
su mujer, Clotilde estuvo al pie del cañón hasta el último momento. Con
Casa Emilio se va una de las referencias a la hora de degustar la
afamada lamprea del Ulla y de otras exquisiteces en pescados, mariscos y
carnes, todas con el sello de la cocina casera.
Por su salón, en la plaza de la estación, han pasado miles de clientes, que tan pronto acudían a Catoira con el pretexto de una comida de trabajo como para celebrar un banquete o la cena de Navidad. No siempre fue así. Casa Emilio empezó siendo una tienda de comestibles y taberna de chiquiteo en la que saciaban el hambre los obreros de las fábricas de Catoira y los marineros de los galeones que transportaban la madera río arriba. Pero, tal y como nos ilustraba J. R Alonso de la Torre en uno de sus indispensables callejones del viento que publica este diario cada domingo, su historia se remonta a mucho atrás, 1910, cuando José Guillán, un emigrante retornado de América, puso una casa de comidas al lado de la estación de ferrocarril. Su hija Ángela cogió el testigo, y ya casada con Emilio Rodríguez, abrió la casa del mismo nombre. Su cocina creó escuela y de allí surgiría el germen de Casa Hipólito y de Casa Suso. Ahora, en el ocaso del 2019, Casa Emilio pone punto y final a una historia de buen comer.
El Camino Portugués a su paso por Padrón es un poco más seguro y
bonito con dos pequeñas actuaciones del Concello. Más seguro nada más
entrar en el municipio, al pasar el puente sobre el Ulla en el núcleo de
A Ponte, donde el Ayuntamiento instaló meses atrás una bionda de
hormigón que obliga a peregrinos y viandantes a cruzar la intersección
de la vía que conduce a la empresa a Finsa por un paso de peatones
situado a unos metros.
Hasta la colocación de la bionda,
peregrinos y viandantes cruzaban la vía nada más concluir el paso del
puente sobre el Ulla, en el cruce con la vía N-550, con el consiguiente
peligro. El Concello colocó el muro de protección después de que el
pleno de la corporación aprobase una propuesta del BNG de Padrón, que el
año pasado alertó de que lo peregrinos estaban «cruzando a estrada para a Aduana polo punto máis perigoso, xusto na intersección coa vía N-550».
El grupo nacionalista ya propuso entonces «prolongar o murete de separación da beirarrúa e a estrada ata o paso de peóns para evitar esta situación de perigo», que es lo que acaba de hacer el Concello con la colocación de la bionda de hormigón.
En
otro punto del Camino Portugués entre Pazos y A Escravitude, el
Ayuntamiento también realizó una obra que, en este caso, embellece el
trazado, al mejorar el tramo entre Cambelas y Tarrío con un pavimento
empedrado, que algunos ven excesivo pero que, en este caso, realza una
zona del recorrido jacobeo ya de por sí hermosa. El Concello decidió
utilizar piedra, precisamente, por ser un tramo del Camino Portugués.
El gobierno local tiene previsto continuar
con la mejora del trazado hasta pasar el núcleo de Tarrío hacia Vilar,
en A Escravitude, para lo que tiene un proyecto ya redactado y otro en
previsión, según explicó ayer el concejal de Obras, José Ramón Pardo. En
este caso también habrá zonas en las que se optará por hormigonado.
El cruce en las proximidades de la rotonda de Pazos es ahora el punto más peligroso
Resuelto
el problema de seguridad para los peregrinos en el lugar de A Ponte,
Padrón aún tiene más puntos que resultan peligrosos para los peregrinos
y, sin duda, el cruce en las proximidades de la rotonda del hotel Scala
en Pazos es el más grave de todos. Lo es pese a que el Concello solicitó
hace tiempo que se adopten medidas para garantizar el cruce seguro de
los peregrinos y vecinos en este punto próximo a la rotonda y, más
concretamente, en la carretera AC-301 de enlace entre Padrón y Rois.
Llegados a la altura de la glorieta de la vía
N-550, los caminantes siguen por la acera hasta la vía AC-301, donde se
ven obligados a cruzarla sin ningún tipo de señalización para seguir su
camino por el aparcadero del hotel.
Un segundo punto del Camino Portugués mejorable en cuanto a seguridad está en A Picaraña, en el cruce de la vía N-550 después de la rotonda. Los caminantes deben cruzar por un paso que no está regulado por semáforo.