El Concello de Padrón incrementará el presupuesto de las fiestas de la Pascua hasta los 190.000 euros.

El alcalde se ha reunido hoy con el conselleiro de Cultura para abordar la solicitud de declaración de Festa de Interese Turístico de Galicia.

El alcalde de Padrón, Antonio Fernández Angueira, y la concejala de Cultura y Turismo, Lorena Couso, se han reunido esta mañana con el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, y con el director xeral de Políticas Culturais, Anxo Lorenzo, para avanzarle el expediente de solicitud de declaración de la Pascua como Festa de Interese Turístico de Galicia. El alcalde ha destacado que la petición cuenta con el apoyo unánime de todos los grupos políticos de la corporación, al tiempo que ha resaltado que esa solicitud está basada en las raíces históricas de la fiesta que se remontan, al menos, al siglo XVII, en su arraigamiento social, en la afluencia masiva de visitantes y en el refuerzo de las acciones promocionales.

Por ello, en opinión de Antonio Fernández, todos estos elementos, unidos al valor cultural y a la organización de múltiples actividades lúdicas, deportivas, musicales y culturales durante prácticamente tres semanas “converten á Pascua de Padrón nunha festa singular que queremos promocionar como a Pascua de toda Galicia”, ha dicho el regidor.

En el transcurso de la reunión, Fernández Angueira le mostró al conselleiro una edición facsimilar de “Memorias del Arzobispado de Santiago”, en las que el canónigo cardenal Jerónimo del Hoyo ya se refería en 1608 a la feria de caballos de la Pascua de Padrón “como unha das mellores de Galicia”.

En cuanto a la programación de las fiestas de este año, el alcalde avanzó que se presentará en las próximas semanas y que el Concello incrementará el presupuesto hasta los 190.000 euros.

La Voz de Galicia

Jesús Ferrón: «Todos los años había riadas en Padrón».

En los años 60, este vecino, que era concejal, coordinó el operativo en una gran inundación.

Todos los años se esperaban las inundaciones en Padrón; la gente ya estaba pendiente». Así lo recuerda Jesús Ferrón Martínez, un vecino de Padrón de 84 años que, a principios de los 60, tuvo que coordinar las labores de actuación en una de las riadas fuertes que sufrió la villa, al ser concejal en el Ayuntamiento.

Las inundaciones son una cicatriz en la historia de Padrón por su frecuencia y, a menudo, por su intensidad, tanto que algunas fueron históricas, como la que a finales de los años 60 tiró el puente que unía la zona de A Barca con la del Bordel o la de 1987, la más reciente, cuando el agua anegó más de un metro en los comercios de la villa. También por estos días del mes de febrero de 1966 hubo otra riada fuerte.

Y fue así hasta que en el año 1994 se inauguró el canal de derivación del río Sar que, construido por la Xunta, puso fin a las riadas en el casco urbano. De las inundaciones de principios de los años 60, en concreto, en torno al año 1962, habla Jesús Ferrón. A él le tocó tomar el mando de la situación una vez que el alcalde de entonces, Ramón Pazos Giménez, vivía en Santiago y no pudo trasladarse a la villa, precisamente porque quedó aislada por las inundaciones. «Tuve que actuar yo», cuenta.

Así, Ferrón montó el cuartel general en su casa, frente la feria, en la zona de Fondo de Vila, para coordinar todo el operativo en el que participó la Escuela Naval de Marín. «Le pedimos auxilio y vinieron rápidamente», recuerda el vecino. En esa ocasión, la «principal preocupación» eran los vecinos de A Ponte, lugar en el que desbordó el río Ulla. «La gente se subía a los tejados y había que rescatarla», relata Jesús Ferrón. También acudieron a ayudar los bomberos de Santiago. «Llevaba varios días lloviendo y los ríos iban llenos», cuenta. Cuando desbordó el Sar, las calles de la villa y hasta la carretera N-550 quedaron bajo el agua. Los comercios, que ya vivían pendientes de las crecidas del río, «se anegaron y tenían toda la mercancía levantada; sufrieron grandes pérdidas económicas», señala el que fue concejal durante un mandato. Algo similar sucedió también en el año 1987, cuando se registró la inundación más reciente del casco urbano.

En esa riada de principios de los años 60, Jesús Ferrón recuerda que el pueblo pasó más de un día bajo el agua y varios más limpiando todo, porque la crecida también «traía lodo y troncos de árboles que bajaban de Santiago». «El Concello colaboró todo lo que pudo con los vecinos pero no había dinero como hay hoy para las ayudas», señala este vecino de Padrón.

«Las inundaciones eran habituales hasta la construcción del canal de derivación. Ya había un dicho que reza que Caldas, Cuntis y Padrón muchas veces anegadas son», añade Ferrón, quien también precisa que, además del alivio del canal, «ahora ya no llueve como antes».

El canal de derivación fue la solución para evitar las riadas en el tramo urbano del río, pero no en los núcleos situados aguas arriba, como Lamas, en Extramundi, o la zona de Pazos, que siguen desprotegidos en caso de lluvias intensas y de crecidas del Sar. En su día hubo un proyecto para realizar una segunda fase del canal del río y hasta inversión anunciada por parte de la Xunta, pero por ahora se quedó en nada.

La Voz de Galicia

A Casa de Rosalía de Castro estrea a peza musical «Caldo de groria»,

A Casa de Rosalía de Castro, en A Matanza, no concello de Padrón, acolleu a estrea da peza musical Caldo de groria, creada por Loliña Mosquera, viuda de Cerqueiras e filla de Xosé Mosquera, o principal impulsor intelectual da adquisición da casa. A peza, arranxada polo mestre Braulio Cao Ledo para coro e banda, é unha versión musicada do poema de Rosalía Miña casiña, meu lar, que onte foi interpretada por primeira vez pola Banda de Música de Padrón e a Coral Polifónica Padronesa.

Foi a propia Loliña Mosquera quen fixo chegar a súa partitura manuscrita ao director da Banda de Música de Padrón, Braulio Cao, co encargo de que ofrecera a melodía a todos os padroneses. Despois dun intenso traballo, Cao desenvolveu e adaptou a partitura, pero tamén a simplificou nalgúns aspectos, pois o seu arranxo foi concebido dende a orixe para ser cantado polo pobo de Padrón e por todos os galegos. E onte soou o Caldo de groria na Casa de Rosalía, onde hoxe tamén se degustará, cociñado pola escritora Ledicia Costas no que é a última actividade de conmemoración do Día de Rosalía.

La Voz de Galicia

O BNG aposta por Tarela para «sacar a Pontecesures do coma no que está»,

A ex-alcaldesa foi presentada onte como candidata á alcaldía do Baixo Ulla.

Hai tres anos, unha moción de censura apartou a Cecilia Tarela da alcaldía de Pontecesures. Agora, o BNG volve confiar nesta muller, cunha ampla traxectoria na vida municipal cesureña, para que reconquiste un Concello que, segundo ela mesma dixo durante a súa presentación, «está en coma» dende a chegada ao poder de Juan Vidal Seage.

Foi o responsable comarcal do BNG, Demetrio Gómez, quen presentou á candidata nacionalista, e fíxoo afirmando que para o Bloque é «un orgullo poder contar con Cecilia para encabezar a nosa candidatura, unha muller con ampla experiencia política e sindical, gran

coñecedora do entramado asociativo de Pontecesures e a súa contorna, e que fixo un moi bo

traballo no seu paso polo goberno municipal».

Logo falou a protagonista do acto. Cecilia Tarela tomou a palabra para lamentar os tres anos de parálise que vive Pontecesures. Dende a moción de censura, «a cultura desapareceu, o goberno municipal é incapaz de facer uns orzamentos, e os conflitos cos

traballadores e coas entidades sociais están á orde do día». «Hai tres anos, na moción de censura, díxenlle ao novo goberno que había que poñerse a traballar. E tres anos despois, nada de nada», dixo.

Cecilia Tarela asegura asumir a encomenda do BNG «coas mesmas gañas, coa mesma ilusión e co mesmo proxecto transformador para Pontecesures cos que nos presentamos hai catro anos». Preséntase dispota a «retomar un proxecto en positivo para Pontecesures, o proxecto do BNG», sentenciou.

Construír un centro socio-cultural, «que xa estaba proxectado e que o PP paralizou», completar a rede de saneamento integral do municipio, recuperar as relacións fluídas co movemento asociativo e cos traballadores municipais, son algúns dos retos que se marca para conseguir «unha Pontecesures aberta, para vivir, sentir e gozar».

La Voz de Galicia

El mes más difícil para los vecinos del Ullán.

Cuatro ciudadanos perdieron la vida en trágicas circunstancias.

Los vecinos del Baixo Ulla, un territorio en el que destacan las localidades de Catoira, Valga y Pontecesures, no levantan cabeza. Viven en estado de conmoción permanente, después de que se registraran cuatro muertes en trágicas circunstancias en menos de un mes.

Un concejal de Catoira, atropellado por un camión mientras repartía el pan; un vecino de Valga, aplastado por su tractor muy cerca de su casa; y otro ciudadano de esta misma localidad, aunque originario de Catoira, arrollado por el tren cuando recogía leña. A ellos se sumaba el octogenario valgués alcanzado por un turismo tras cruzar un paso de peatones, también muy cerca de su domicilio.

Son cuatro personas fallecidas a causa de accidentes en un corto periodo de tiempo, lo cual confirma el luctuoso arranque de año en la comarca del Ullán. Si además se tiene en cuenta que en septiembre falleció otro concejal catoirense -en un accidente sufrido en A Illa, cuando practicaba kitesurf-, parece claro que la mala suerte se ha instalado en este territorio.

Porque tampoco hay que olvidar accidentes que se saldaron con heridos de diversa consideración, algunos graves. Uno de los más recientes fue el protagonizado por un vecino de Catoira que quedó aplastado por su motocultor cuando recogía leña en la parroquia de Abalo. Pero en semanas previas se registraron otros siniestros tanto en la localidad catoirense como en la valguesa, también con vehículos agrarios implicados.

El fallecido el lunes, cabe recordar, es José López Castiñeiras, natural de la parroquia catoirense de Oeste pero residente en el municipio vecino de Valga; conocido por sus conciudadanos como “Pepe o da Santa Lucía”.

Tenía 66 años y murió arrollado por el tren cuando cruzaba la vía después de haber cortado leña en una finca próxima al tendido férreo, en una zona situada entre Catoira y la playa fluvial de Vilarello, en Valga. En un momento dado intentó cruzar por un paso a nivel sin barreras, arrastrando una carreta en la que llevaba un tronco y la motosierra. Fue entonces cuando resultó alcanzado por el convoy, que lo mató en el acto.

Inevitablemente, cada vez que se produce una muerte así los vecinos del Ullán recuerdan lo sucedido en abril de 2007 en la parroquia valguesa de Campaña, cuando tres vecinos perdieron la vida en el turismo en el que viajaban tras ser arrollados por el tren en el paso a nivel de Iglesia.

Eran Jesús Martínez Senín, de 54 años, su hijo Roberto Martínez Ríos, de 28, y su socio en una empresa de albañilería, José García Bejo, de 48 años.

Al margen del suceso del lunes en la vía férrea hay que recordar que solo siete días antes murió Manuel Castiñeiras Tarrío, “O Listeiro”, un vecino del lugar de Paredes (Valga), cuando cruzaba por un paso de peatones, a la altura de la casa consistorial.

Parece que el hombre, de 86 años, ya lo había rebasado y se encontraba en el arcén en el momento en que fue embestido por un turismo.

El octogenario no solo sufrió el fuerte impacto del turismo, sino que recibió otro golpe de consideración al caer en el suelo tras salir despedido hacia un pequeño desnivel existente en el lugar.

El pasado 4 de febrero perdía la vida Francisco Barreiro Cordo, de 80 años de edad y vecino de la parroquia de Cordeiro, en el Concello de Valga, tras quedar atrapado bajo el tractor que conducía.

Se da la circunstancia de que este terrible suceso tuvo lugar a escasos metros de su casa, en el lugar de Balleas, y del mismo punto, en Barcia, en el que había sufrido un accidente casi idéntico en marzo de 2016, cuando cayó con su tractor al cauce del río Louro, donde permaneció atrapado durante unos minutos.

Tenía 77 años y salió con vida porque el caudal era bajo y los servicios de emergencias lo sacaran de debajo de su tractor con rapidez. Esta vez fue muy diferente y Francisco Barreiro Cordo, que se dirigía en su tractor a una finca cercana, no pudo resistir después de que su vehículo agrario volcara y lo aplastara.

Solo unos días antes, el 23 de enero, perdió la vida el concejal catoirense Eduardo Touriño Criado, de 46 años, atropellado por un camión. Estaba repartiendo el pan cuando fue brutalmente golpeado, parece que dentro del arcén de la carretera PO-548, que une Pontecesures con Vilagarcía, a su paso por el centro de Catoira.

Eduardo Touriño había aparcado su furgoneta en el arcén derecho en sentido a Vilagarcía y bajó de la misma para entregar el pan a uno de sus clientes habituales. En ese instante fue golpeado por un camión cargado de ventanas.

Evidentemente este caso conmocionó a los catoirenses, y más aún porque tenían muy fresca en la memoria la muerte del también edil socialista Carlos Castaño Ferreirós, que falleció el 24 de septiembre, a la edad de 41 años, tras sufrir un accidente mientras practicaba kitesurf en la playa de A Canteira (A Illa de Arousa).

Faro de Vigo