La escurridiza dama del Ulla se resiste a caer.

En los casi dos meses que va de temporada, la lamprea se captura a cuentagotas y con ejemplares pequeños ·· Los valeiros esperan que las mareas “de escuro” arrojen más especímenes en las redes y que remonte la pesca

Aunque floja, esta campaña de la lamprea está dejando cada día algún ejemplar de este pez en las redes de los baleiros del Ulla, en Pontecesures

En el más de mes y medio que lleva abierta la temporada de la pesca de la lamprea, la campaña está siendo muy floja en cuanto a capturas. Las redes apenas recogen un par de ejemplares, a lo sumo alguna embarcación las duplica. Pero el resumen y la valoración global del colectivo profesional de baleiros cesureño es que “é a peor das últimas campañas que estamos a vivir”. El motivo: demasiado frío y poca lluvia que se traduce en unas casi estancadas y bajas aguas. De las 18 embarcaciones con permiso para faenar en las aguas del Ulla, bajo el puente interprovincial, en lo que va de temporada solo salen la mitad. Algunos esperaron a que la pesca remontase, pero como sigue estancada se lo piensan dos veces antes de salir al río.

Según explica Antonio Pesado, presidente del colectivo de Valeiros, la pasada semana “puidéronse ver no río algunha barca máis, motivada porque a principios de semana houbo quen colleu ata seis lampreas e pensamos que a tempada ía a levantar… pero xa ves, foi un día. A cousa sigue igual. Estamos a coller dúas, nalgún caso 3, pero pequenas. A cousa está moi floxa”. Los baleiros miran el cielo casi suplicando a que venga la lluvia, lo que podría salvar la recta final de la temporada. Y es que aseguran que las aguas están muy paradas, el río lleva poco caudal y hace demasiado frío. Además a esto se unió en las últimas semanas el hecho de que “viñeron as mareas de luna, co que había moita claridade nas augas e a lamprea non cae xa que vai por enriba”.

Respecto al caudal bajo, Pesado explica que si el río no lleva agua, las redes con las que se pesca a este especimen del Ulla se van para el fondo y la lamprea las sobrepasa, “mentres que se a auga ten movemento, a lamprea non flota tanto e vai para o fondo, o que a fai entrar na rede”.

Desde la agrupación se espera también a que con las llamadas mareas “de escuro” la situación cambie un poco. “Ao non haber tanta claridade na auga polo efecto da luna a lamprea arrástrase máis polo fondo… Pero non sei… De momento esta campaña é a peor. ? un ano demasiado seco”, apunta. Y eso que el pasado jueves, las redes que su embarcación recogió fue de las más fructíferas, ya que cayeron en ellas varios ejemplares de lamprea, aunque no muy grandes, eso sí.

Independientemente de la circunstancia especial de este año, lo cierto es que los baleiros llevan constatando en los útimos años un remonte más tardío de la lamprea, lo que debería servir de base para una reflexión.

MANJAR CARO

Un pez de paladar exquisito al que la crisis también pone contra las cuerdas

. La fama de la lamprea le precede… también su precio. Se trata de un manjar caro. Sin embargo, y según explican los baleiros, la crisis le ha pasado factura a la escurridiza dama del Ulla. Al menos a pie de muelle, porque en las cartas de los locales hosteleros su precio sigue cotizándose al alza. En este sentido, los baleiros sostienen que un buen ejemplar ronda los 30 euros, cuando hace unos años casi los duplicaba. “Destes hai poucos esta tempada”. Los medianos se venden entre 20-25 euros y los pequeños pueden llegar a los 15 ?. Y junto a la crisis, el otro enemigo local es la competencia “desleal” de ejemplares procedentes de Francia y Portugal, “que se venden como se fosen de aquí”.

TIERRAS DE SANTIAGO, 21/02/12

El templo “low cost” de la lamprea gallega en el chef Rivera.

Dicen los expertos que con la escasez de lluvias, el bajo caudal y los fríos a las lampreas le está costando subir por los ríos gallegos. Por eso abundan esos agnatos (peces sin mandíbula) que llegan de Portugal o de Francia (¡ojo! con estas que vienen dopadas). Pero, eso sí, en la mayor parte de los restaurantes gallegos optan por las lampreas de nuestros ríos, como el Chef Rivera que se decanta por las del Ulla. Con la crisis, el restaurador padronés elabora un menú degustación low cost que está para chuparse los dedos. Anoten: paté de lamprea, ensalada templada de lamprea con foie, croquetas malfeitas de lamprea y, como no, lamprea a la bordelesa. Una locura…

EL CORREO GALLEGO, 15/02/12

Los problemas con la lamprea y la anguila van en aumento.

Los pescadores se reúnen esta tarde para acordar medidas de presión contra la Xunta.

El bajo caudal del río Ulla hace que la lamprea brille por su ausencia. Cada día salen a faenar apenas media docena de embarcaciones que regresan a tierra con solo dos o tres ejmplares de ese preciado pez cartilaginoso que necesita del agua dulce para remontar el curso fluvial y desovar.
Las escasas o casi nulas precipitaciones de las últimas semanas preocupan al colectivo de valeiros, que operan en Pontecesures como puerto base y que tras el primer mes de actividad hablan de un “fracaso absoluto” en la campaña de la lamprea. Sostienen que “no es rentable” y temen que la temporace avance igual de mal en las próximas semanas. Evidentemente, parece que la Xunta poco o nada puede hacer ante este problema derivado del bajo caudal y la escasez de lampreas. “Pero si puede hacer mucho en cuanto a la anguila”, que es un recurso que, a la postre, pescan prácticamente los mismos marineros. Pertenecen a la cofradía de Carril, en la que van a reunirse de nuevo esta tarde para decidir las medidas de presión a ejercer para hacerse oír ante lo que consideran “falta de apoyo” de la Administración. Sostienen los pescadores que “cinco meses de inactividad son demasiados”, y exigen que se les deje pescar anguila en el Ulla cuante antes y en condiciones de trabajo “dignas” y “rentables”.

FARO DE VIGO, 13/02/12

Una casa de Valga en la que todo el mundo está a gusto.

María lleva toda la vida entre fogones. Desde hace 42 años está al frente de Casa José.

Hay una casa en Valga en la que todo el mundo se siente cómodo. Es Casa José, uno de esos restaurantes de los de toda la vida donde los platos se cocinan a su ritmo y donde los postres se preparan con huevos de casa. Al frente de ese negocio encontramos a María Fernández, una mujer de armas tomar, acostumbrada al trabajo duro y a hacer las cosas bien. Su trabajo entre fogones le ha valido muchos premios: reconocimientos de los empresarios de la comarca, premios del día de la mujer trabajadora y, ahora, el Álvaro Cunqueiro, un premio concedido por el Concello de Lalín, la Secretaría xeral de Turismo y con las asociaciones gastronómicas de Galicia.

Toda una vida

El premio que le ha llegado a María Fernández es un justo homenaje a toda una vida dedicada a trajinar entre los fogones. Bien ganado se lo tiene, la verdad. Esta mujer, que ahora lleva a sus espaldas ocho décadas de experiencia, es natural de Boiro. Con catorce años cruzó el Ulla para trabajar como cocinera en Casa Castaño. En ello estaba cuando conoció a José Devesa Manteiga, con el que se casó y fundó una familia. Y con el que, además, montó un negocio. «Se llamaba Casa Gina. Era un poco de todo: una mezcla entre tienda ultramarinos, taberna, casa de comidas…», cuenta la hija mayor, María José Devesa. El duro trabajo del matrimonio permitió que, hace 42 años, dejasen aquel primer local y se trasladasen. No tuvieron que moverse mucho: apenas doscientos metros separan lo que era Casa Gina de lo que es Casa José.

Estómagos ilustres

Han pasado muchos años, pero Casa José se mantiene fiel a los principios sobre los que cimentó su éxito. ¿Y cuáles son? En primer lugar, trabajar con productos frescos, del día. «El pescado es de gente de la zona y el que se compra se consume a lo largo de la jornada», explica María José. Y las verduras y las frutas se compran en Padrón, en el mercado, a gente «de por aquí, muchos de Corón». Así, Casa José se convierte en una empresa «pequeñita, familiar, que ayuda a mover un poco la economía de por aquí en unos tiempos tan difíciles como estos», señalaban ayer desde el restaurante. Con una materia prima de primera calidad se preparan unos platos que llevan años conquistando paladares. El mismísimo Álvaro Cunqueiro, el hombre que da nombre al premio que ahora ha recibido María Fernández, se sentó en una de las mesas del comedor para probar un timbal de lamprea, una de las especialidades de la casa. De tan ilustre visita no quedaron pruebas gráficas. «A mis padres no les gustaba nada eso de hacerles fotos a la gente importante que venía a comer», dicen los hijos del matrimonio. La muerte del fundador de la casa, hace dos años, ha hecho que «muchas historias y muchas fechas se hayan perdido porque no nos acordamos de todo». Aún así, la lista de apellidos ilustres de la cultura y la política gallega que se han sentado a la mesa de Casa José es larga, y abarca a todo el espectro ideológico de este país: allí ha comido el padre del actual presidente del Gobierno y Mariano Rajoy en persona. Y allí han disfrutado de la buena mesa, también, Xosé Manuel Beiras y su padre. «Y todos están cómodos aquí, como en casa», señala María José.

Una carta clásica

Junto al timbal de lamprea, un plato típico de la zona que en Casa José bordan, en la carta de este restaurante caben productos de todo tipo. La lamprea, la estrella de esta temporada, se cocina también a la bordelesa, y también de esa guisa conquista paladares. En la época de la anguila, esta pasa a convertirse en la reina de la cocina: allí se guisa, se fríe o se prepara en empanada. Y en el comedor las raciones vuelan. Con pescados de mar se cocinan buenas caldeiradas, y con mariscos se hacen unas croquetas que también se gozan de merecida fama. Si preferimos la carne, también hay variedad. Sobre todo en época de caza, cuando en la cocina del restaurante se gana su propio espacio la perdiz. Pero aún hay más donde elegir. ¿Qué me dicen de unos deliciosos huevos encapotados?

El postre perfecto

Si aún les queda espacio en el estómago, disfruten del postre. A sus ochenta años, María sigue preparando la tarta de almendras, los flanes, las cañas y los brazos de gitano. Cualquiera de ellas es una buena opción, ya que en la elaboración de estos dulces destila la sabiduría de muchos años entre fogones, el cariño que distingue a los buenos cocineros y el empeño por la calidad que se traduce, esta vez, en el uso único y exclusivo de huevos de casa. «Es cosa de mi madre, no cede», dicen los hijos de esta mujer. La que da voz a esta segunda generación es la mayor. «Siempre bromeo diciendo que mis padres trabajaron tanto toda su vida, que a la hora de elegir mi nombre aplicaron la ley del mínimo esfuerzo. Me llamo María como ella y José como él». Sus hermanos menores son Dolores y Jesús. Los tres han hecho sus vidas al otro lado del umbral de Casa José, pero siguen acudiendo todos los días al negocio familiar en el que invirtieron muchas horas a la vuelta del colegio. «Había que echar una mano», recuerdan. Siguen haciéndolo, cada vez más orgullosos de la estirpe a la que pertenecen.

Álvaro Cunqueiro probó en este restaurante el famoso timbal de lamprea

LA VOZ DE GALICIA, 02/02/12