Las primeras lampreas del Ulla se cocinan en el mesón O Polígono.

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Pili Fernández Gago nació y se crió en Pontecesures. Con un don especial para la cocina y de familia hostelera parecía que su futuro estaba marcado. Y así fue. Hace ya 25 años que llegó a O Milladoiro con su marido, Lucho Cordo, para abrir el bar Pontellón, desde donde se trasladaron a la jamonería Magdalena para regentar ahora el mesón O Polígono en el parque empresarial Novo Milladoiro.

Fiel a sus orígenes, este matrimonio siempre miró con sana envidia a aquellos que preparaban la primera lamprea capturada en el río Ulla y ahora llegó su turno.

Adquirieron los dos primeros ejemplares de la temporada por cuarenta euros cada uno y ya tienen comensales. Hoy mismo una pandilla de Noia se repartirá las dos lampreas. Suelen acudir al local varias veces al año para dar cuenta de los platos de temporada atraídos por el buen hacer en la cocina de Pili Fernández y la buena selección de vinos de Lucho Cordo, que guarda una agradable sorpresa para cada menú.

El Correo Gallego

Los valeiros no irán a faenar esta semana y piden una solución ya

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Advierten que si la Xunta no hace operativo el punto de venta volverán a la vieja práctica.

Han plantado las nasas. Y mantendrán esta postura durante toda esta semana en señal de protesta por la inoperatividad del punto de venta autorizado que la Xunta habilitó tras la entrada en vigor de la nueva normativa que exige a los baleiros etiquetar las capturas y emitir factura. El colectivo, que ayer se reunía para tomar esta decisión, criticó también el silencio de la Administración, toda vez que, pese a lograr habilitar un local para este tipo de actuación, este se encuentra actualmente inoperativo y, por ende, toda captura de lamprea no podría ser comecializada.

“Levamos un ano co tema. Logramos que o Concello nos deixase un local para punto de venda. Tivemos problemas coa conexión; puxéronnos un ordenador e unha impresora para sacar a través desta as etiquetas para cada peza, pero o programa informático no se axustaba a normativa. Sete días despois de iniciarse a campaña, veu un técnico, levouse o equipo e dende entón non sabemos nada. Chamamos e non nos atenden”, argumentan.

El Correo Gallego

El Ulla estrena campaña con las dos primeras lampreas capturadas.

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“La Vicenta” fue el único de los dos barcos que salieron a faenar y que tuvo suerte. Los “valeiros” plantarán hoy las nasas en protesta por el punto de venta “fantasma”.

La escurridiza dama del Ulla se hizo esperar y el río que sirve de frontera natural entre las provincias de A Coruña y Pontevedra se estrenaba ayer en una campaña que arrancaba el pasado día 1 con malos pronósticos para la pesca de la lamprea Sólo una de las dos embarcaciones que dejaron largadas las redes durante el pasado fin de semana, por aquello de probar fortuna con un Ulla celoso en dar capturas, lograba romper la racha. Como si por un despiste se tratase, una de las redes butrón largadas por La Vicenta, capitaneada por Miguel Barreiro, trajo el preciado manjar: dos ejemplares de lamprea intentaban librarse de la trampa.

Según explicó Miguel Barreiro, las redes se levantaron en torno a las diez y media de la mañana, “sin moitas esperanzas”, explica, añadiendo que “non son piezas excesivamente grandes, pero dan para un buen bocado. Ambas lampreas rondan entre 1.300 y 1.400 kilos cada una. “Son de tamaño medio, pero tal e como vai o río, dámonos xa cun canto nos dentes. Levábamos días sen largar e algunha embarcación aínda nin se estrenou no río”.

El Correo Gallego

La primera lamprea de la temporada fue pescada en A Guarda y no en Cesures.

Todos los años se crea la expectativa de dónde se pescará el primer ejemplar de este bicho antediluviano que constituye la base de uno de los platos más exquisitos que se conocen en Occidente. Típica de dos cocinas paralelas, la de la zona de Burdeos y la gallega, se ha mantenido con preferencia la receta en la que la lamprea se cocina en una salsa donde prima su sangre, y que, en homenaje al primer país donde se cocinó históricamente, lleva el glorioso nombre de bordelesa, aunque es enormemente apreciada la que se acompaña de guisantes, y que resulta, en general, mucho más suave, y resulta un verdadero mito la seca, además de algo que ronda el milagro: la ahumada y rellena, que tan bien suelen preparar en la zona de Tomiño y Salvaterra. A todas eses recetas tradicionales, habría que añadir la receta padronesa del timbal, por ejemplo.

Pues bien. la primera lamprea de este año ha sido pescada en A Guarda (y no en Cesures, como venía siendo habitual estos últimos años). Por tanto, del Río Miño. El hecho data del día 2. Todavía está viva, y la posee Pepe Noya, en el Barrola del Franco.

El Correo Gallego

La lamprea sigue sin salir 10 días después de abrir la campaña.

La mayoría de las nasas permanecen recogidas. Solo una de las 18 embarcaciones trabajó ayer.

La escurridiza dama del Ulla, la lamprea, sigue sin caer en las redes, lo que hace decaer el ánimo entre la tripulación de las 18 embarcaciones que este año lograron los permisos oportunos para su captura en aguas del río Ulla, en Pontecesures. Desde que se inició la campaña de la lamprea, el pasado día 1, de los 18 barcos tan sólo se arriesgaron a faenar tres.

En la última semana, las inmensa mayoría de las redes permanecían recogidas, ante las escasas perspectivas con la que partía la temporada de pesca. Y ayer, según explicó el presidente del colectivo de valeiros cesureños, Antonio Pesado, tan arriesgó a largar las nasas y probar fortuna. Y es que, al ser fin de semana, estas permanecerán echadas en el río hasta mañana, antes de las 12.00 horas, con la esperanza de que alguna princesa moura enfatizada despistada, como bautizó en su día Borobó a la lamprea, se deje seducir por la nasa butrón.

El Correo Gallego

´Valeiros´ y titulares de las ´pesqueiras´ vaticinan una campaña de lamprea pésima.

Tanto los pescadores que se dedican a la captura de lamprea desde embarcación, los “valeiros” con puerto base en Pontecesures, como los titulares de las “pesqueiras” situadas río arriba, para aprovechar las construcciones de piedra que ya utilizaban los romanos, pronostican que la campaña de este año va a resultar “pésima”.

Desde que se autorizó la pesca del pez cartilaginoso, con la llegada del nuevo año, las capturas brillan por su ausencia, “pero lo peor es que no se observa nada que haga pensar que este año vaya a ser de lamprea”, explican.

Insisten en que uno de los grandes problemas es el bajo caudal del Ulla, ya que este parásito marino tan preciado en la cocina necesita orientarse por las aguas que desembocan en el mar para remontar el río y desovar.

“Quizás cuando vengan las lluvias y suba el caudal pueda empezar a verse algo de lamprea, pero aún así nos tememos que va a ser un año de mucha escasez”, inciden los valeiros pontecesureños.

Lo cierto es que desde que comenzó la campaña “somos pocos los que hemos decidido largar las nasas porque sabemos que no hay lamprea en el río, y los que sí salieron a trabajar regresaron de vacío”.

Las mismas fuentes aclaran que “no se está pescando nada, ni desde embarcación ni en las ‘pesqueiras’, así que algunos empezamos a pensar que quizás la abundancia de lamprea que tuvimos el año pasado se debió a que ya remontó el río también la de este año”.

Los “valeiros” consultados sostienen que “lo ideal es que corra gran cantidad de agua río abajo, y lo que sucede estos días, a causa de su bajo caudal, es que cuando llega la pleamar el agua del Ulla no baja, sino que sube, como si estuviéramos en verano, y así es imposible pescar lamprea”.

Los problemas no se quedan en esa escasez de producto, sino que se extienden a la puesta en marcha del centro de expedición impuesto por la Administración autonómica en el muelle pontecesureño, para así controlar las descargas y ventas diarias de lamprea.

“Nos instalaron una impresora y un ordenador, pero no nos pusieron el programa informático correspondiente porque el que tenían era genérico, el utilizado para otras especies marinas vendidas en las lonjas, y evidentemente para la lamprea eso no sirve, ya que no se vende por kilo, sino por unidad”, argumentan en el sector.

Los pescadores resaltan que “lo que quiere la Xunta es que pongamos etiqueta a cada una de las lampreas y emitamos la factura correspondiente, pero no tiene sentido hacerlo para cada pieza y lo lógico es que, como mínimo, nos autoricen a emplear una etiqueta para cada cincuenta o cien unidades”.

Respecto a la ubicación física de ese centro de expedición, reconocen que “el Concello de Pontecesures se ha portado muy bien con nosotros, ya que nos ha cedido un antiguo puesto de lechería situado en la plaza de abastos, y además procedió a acondicionarlo; ahora va a instalarnos también la conexión a Internet, ya que la Xunta nos obliga a disponer de este punto de venta pero no invirtió para adaptarlo”.

Faro de Vigo