Renfe alega nuevas incidencias técnicas y operativas que causaron dilaciones de una media hora; pasajeros de Vigo a Santiago concluyeron su viaje en autobús
Usuarios de tren gallegos han vuelto a amanecer, por tercera jornada consecutiva, con las pantallas de varias estaciones anunciando demoras en los trenes que debían salir o llegar a ellas. Y es que distintas incidencias registradas a primera hora de la mañana han causado retrasos en las conexiones ferroviarias entre Ourense y A Coruña, y en la línea del Eje Atlántico entre la ciudad herculina y Vigo.
Según han informado fuentes de Renfe, el tren Avant que tenía que salir de Ourense en dirección a Santiago y A Coruña sobre las 6.45 horas lo hizo con media hora de retraso debido a una «incidencia operativa».
Esto ha provocado demora también en la conexión entre A Coruña y Vigo, ya que se trata del mismo convoy. Así, en lugar de salir a las 8.00 horas desde la estación coruñesa, el tren partió de ella con 35 minutos de retraso, lo que afectó posteriormente a todo el trayecto hasta la ciudad olívica.
Por otra parte, a primera de la hora de mañana también se ha registrado una «incidencia técnica» en el tren que salió de Vigo a las 6.57 horas de la mañana con destino a Santiago. A la altura de Vilagarcía (Pontevedra) se produjo una avería y el convoy no pudo continuar, de manera que el pasaje fue trasvasado a un autobús para concluir el viaje y, algunos de ellos, fueron realojados en «otras circulaciones», de manera que también llegaron al menos media hora tarde a su destino.
Las incidencias registradas este miércoles se suman a las ya ocurridas tanto el lunes como el martes, lo que ha provocado de nuevo las quejas de los usuarios por los continuos problemas en el servicio. El propio comité de empresa de Renfe en la provincia de Pontevedra emitió un comunicado el pasado lunes reclamando medidas urgentes para mejorar el servicio.
Autobuses para la realización de transbordos en la estación de tren de Vilagarcía, en una foto de archivo.
La compañía asegura que se trata de una modificación excepcional, que solo afecta a la tarde de este jueves, pero los sindicatos denuncian que la escasez de personal es endémica
Capaz de mover a 66.500 personas cada semana, el eje atlántico es la joya de la corona del sistema ferroviario en Galicia. Sin embargo, ni siquiera esta condición preeminente es capaz de evitar problemas como el que esta tarde afectará a cuatro servicios que utilizan el principal corredor de la comunidad. Renfe ha decidido sustituir cuatro trenes regionales por autobuses en las siguientes frecuencias: Vigo-Santiago (17.05 horas), Santiago-Vilagarcía (19.10), Vilagarcía-Santiago (20.35) y Santiago-Vigo (22.00).
La compañía explica que se trata de una modificación puntual provocada por cuestiones de tipo operativo. «Para garantizar la llegada de los clientes a sus destinos, se prestará servicio alternativo de transporte por carretera y se les ha informado con antelación», añaden fuentes de la operadora ferroviaria. La medida, en efecto, se les ha comunicado a los usuarios a través de correos electrónicos y mensajes SMS. Además, la página web de Renfe ha suspendido la venta de estos cuatro servicios.
En cambio, el análisis de los sindicatos sobre las razones de estas sustituciones va bastante más allá de un asunto operativo. A primera hora de esta mañana, la sección ferroviaria de la CGT en Galicia colgó un post en X (antiguo Twitter) en el que, además de informar del trueque de trenes por buses atribuía directamente esta decisión a la falta de maquinistas. El diagnóstico de Comisiones Obreras es idéntico. Su coordinador en la comunidad, Pedro Cano, afirma que, en el caso del eje atlántico, se trata de un problema de personal: «Llevamos mucho tiempo alertando de que faltan maquinistas e interventores, pero también inversiones en material. Es más, ni siquiera los datos oficiales son del todo fiables, porque hay servicios en los que, al no llevar interventores, no se computan los viajeros». Son los mismos argumentos que también sostiene la asociación de usuarios Media Distancia Perder o Tren y constituye una de sus principales reivindicaciones.
La muestra, que se inauguró con un coloquio a cargo de Carlos Abellán, se trasladará a continuación a Catoira
Hace 150 años, unferrocarril recorrió por primera vez una línea regular en Galicia. Lo hizo desde la estación de Cornes, entonces perteneciente al extinto Concello de Conxo, para concluir su histórico viaje en Carril, que todavía poseía su propio Ayuntamiento. Aquel momento une para siempre a Santiago y a Vilagarcía, depositarios ambos de un legado que ayer sumó un lazo más, con la inauguración de la excelente exposición que acoge la sociedad Gato Negro, conformada por paneles repletos de fotografías irrepetibles y textos que las explican con rigor.
La apertura de la muestra, que concluyó con un coloquio a cargo de su comisario, Carlos Abellán, presidente de la Asociación Compostelana de Amigos do Ferrocarril, despertó un notable interés, a la vista del público que no quiso perderse la cita. Allí estuvieron, por ejemplo, los alcaldes de Vilagarcía, Alberto Varela, y Catoira, Xoán Castaño, municipio que también toca el legendario trazado por el que Rosalía de Castro hizo su último viaje en vida, y que recibirá la exposición, de carácter itinerante, en cuanto deje la capital arousana, donde acaba de ser reinaugurado el Museo do Ferrocarril.
La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, y el regidor de Vilagarcía, Alberto Varela, descubrieron la placa del Mufevi.
Vilagarcía ya tiene abiertas las puertas de su Museo do Ferrocarril, la huella histórica que demuestra la vinculación de la capital arousana con el “monstro de ferro”, que trajo el progreso a la ciudad hace ya 150 años. El entorno del Mufevi se vistió de gala con la presencia de personalidades políticas y otras vinculadas al mundo del tren. Carlos Abellán, que dirigió el Museo del Ferrocarril de Madrid, ejerció de maestro de ceremonias en el acto de inauguración. En él se quiso emular el primer viaje del tren en Galicia, que unió las localidades de Cornes y Carril en el año 1873. Es por ello que la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, y la teniente alcalde de Padrón, Chus Campos viajaron en tren desde sus respectivas localidades para no perderse el acontecimiento. En el andén les esperaba el alcalde vilagarciano, Alberto Varela.
Ya en el Mufevi Abellán hizo un pequeño repaso por los detalles históricos que motivaron en su día la puesta en marcha de esta línea férrea, con un relato plagado de nombres de intelectuales como Trulock o Domingo Fontán. En su intervención aprovechó para reclamar una parada “aínda que sexa facultativa e durante a tempada estival” para Carril, al entender que “é un auténtico luxo que o tren pare xusto ao lado da praia”. Abellán también reclamó una conexión directa con Portugal e incidió en la importancia de contar con una línea férrea de cercanías, demanda esta que también sonó en boca de Goretti Sanmartín y del propio Alberto Varela.
El regidor vilagarciano explicó que la capital arousana no sería tal y como la conocemos sin esa primera línea de ferrocarril. “O tren fixo posible que Vilagarcía contase cun porto do Estado co coñecido ‘muelle del hierro’ como símbolo. Tamén permitiu a unión nunha soa cidade de Carril, Vilagarcía e Vilaxoán”, manifestó. También hizo alusión a que fue precisamente ese progreso el que puso en pie el Balneario de A Compostela, en su día “paradigma do turismo en Galicia”. Varela aplaudió esa colaboración con Santiago, haciendo alusión a que Vilagarcía “é o inicio do Camiño e Compostela é o final”.
La regidora santiaguesa hizo referencia a que la línea Cornes-Vilagarcía supuso un antes y un después en el desarrollo de Galicia. “Trouxo progreso e benestar”, declaró. Recordó que en aquel primer viaje el tren salió de Cornes (en Conxo) a la una menos cuarto y que a su llegada a Vilagarcía un globo aerostático celebraba tan histórico momento adornado con motivos ferroviarios. En esta reinaguración –con el Mufevi recuperando el color blanco original– no hubo globo aerostático, pero sí personajes vestidos a modo de ferroviarios y una visita guiada al interior del espacio, que busca ser un elemento dinamizador para el turismo.
En el interior del Mufevi puede conocerse la historia del ferrocarril y su incidencia en Vilagarcía, así como descubrir lo que él supuso para el desarrollo turístico de todo su entorno. También hay decenas de maquetas de locomotoras y vagones, así como una mucho más grande y en movimiento. La reinauguración del Museo do Ferrocarril de Vilagarcía se enmarca dentro de los actos del 150 aniversario de esta primera línea de tren. Estos continúan el próximo viernes a las siete de la tarde con la inauguración de una exposición y una charla en el Gato Negro de Carril.
Imagen de archivo de la estación de tren de Pontecesures.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) invertirá 10 millones de euros en la mejora de las instalaciones de control de tráfico, comunicaciones y seguridad en el tramo Vilagarcía de Arousa a A Escravitude. La entidad adjudicó el proyecto a la UTE de las compañías Alstom Transporte e instalaciones y Técnicas Eléctricas Asturianas. El contrato incluye la redacción de la actuación y la ejecución de las obras de adecuación de las instalaciones de seguridad del ámbito de Pontecesures y los bloqueos en el trayecto de la línea a lo largo de 27,7 kilómetros.
El objetivo es aumentar la fiabilidad y capacidad del tramo, incrementando la regularidad de las circulaciones y potenciando también el tráfico de mercancías, en el marco del Corredor Atlántico ferroviario, según explica ADIF mediante un comunicado. El trayecto, que parte de Vilagarcía y bordea la costa y el río Ulla, incluye las estaciones de Catoira, Pontecesures, Padrón y A Escravitude, aunque esta última actualmente no cuenta con paradas en la localidad en los trenes regionales.
Los trabajos incluirán actuaciones en enclavamientos, contadores de ejes, sistema Asfa Digital, señalización fija y luminosa, sistemas de telecomunicaciones fijas, videovigilancia y control de accesos, sistema de energía, edificación técnica y obra civil auxiliar.
Entre las principales actuaciones que se abordarán figuran la instalación de un nuevo enclavamiento electrónico en la estación de Pontecesures y adecuación de los existentes en Vilagarcía, Catoira, Padrón y A Escravitude; elevación de nivel del sistema de bloqueos (herramienta para el control automatizado del tráfico) en las estaciones del tramo Vilagarcía-A Escravitude; instalación de focos y señales de tecnología LED; instalación de nuevas señales y contadores de ejes; nuevos equipos de telefonía; renovaciones de cableado de telecomunicaciones y energía. Finalizadas las actuaciones, la línea quedará lista para su futura electrificación a 25 kilovatios.
De igual modo, ADIF-Alta Velocidad recuerda que las obras serán compatibles con el mantenimiento del servicio ferroviario con normalidad, por lo que no se alterarán el funcionamiento de las líneas. Además, la entidad señala que este proyecto contribuye al Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 9, en especial a sus metas de desarrollar infraestructuras fiables y de modernizar la infraestructura, y que podrá ser cofinanciada por el Mecanismo “Conectar Europa” de la Unión Europea (CEF).
Se trata de chicos de entre 20 y 23 años residentes en Ribeira
El equipo EBIO de la Guardia Civil de Vilagarcía en colaboración con la Guardia Civil de Valga investigan a cinco jóvenes entre 20 y 23 años como supuestos autores de dos delitos de lesiones cometidos en los exteriores de una famosa discoteca de Pontecesures. Los hechos tuvieron lugar a finales del mes de octubre de 2022, cuando tras la actuación de un famoso artista se produjo una multitudinaria pelea en los exteriores del local.
Como consecuencia de las agresiones que se produjeron en la misma, resultaron lesionadas de consideración dos personas, las cuales fueron atendidas en diferentes centros de salud, llegando incluso una de ellas a tener que ser derivada al Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela para ser atendido de las lesiones sufridas.
Ambas personas, una vez recibieron el alta hospitalaria, interpusieron denuncias en el acuartelamiento de la Guardia Civil de Valga. A partir de ese momento se inicia una investigación para dar con la identidad de sus agresores, según informa el instituto armado.
Después de recopilar diferentes testimonios y de rastrear perfiles e información de diferentes redes sociales, los agentes consiguieron identificar a cinco de ellos, tres varones y dos mujeres de entre 20 y 23 años de edad y residentes en Ribeira.
Las diligencias instruidas, han sido entregadas en el Juzgado de primera Instancia e Instrucción de Guardia de Caldas de Reis, donde deberán comparecer cuando sean requeridos por la autoridad judicial.
En 2019, un equipo de arqueólogos realizaba un extraordinario descubrimiento en un yacimiento en Zambia: la estructura de madera más antigua jamás encontrada. Datar estas piezas de madera no fue sencillo, teniendo que emplear una técnica para medir la radiactividad natural de los minerales que la cubrían, para determinar cuándo había estado expuesta a la luz solar por última vez. Así fue como dataron la estructura en 476.000 años. Si tenemos en cuenta que los primeros fósiles de Homo Sapiens datan de hace 300.000 años, este descubrimiento sugiere que una especie más antigua comenzó a utilizar herramientas mucho antes de lo que se creía, usándolas para dar forma y unir dos grandes troncos formando una estructura que, probablemente, componía los cimientos de una vivienda. Desde tiempos muy remotos, la madera es y ha sido vital para nuestra civilización, ya que nos ha permitido resolver múltiples necesidades, desde darnos abrigo, a permitirnos construir vehculos u obtener energía. Por este motivo la industria maderera es clave para cualquier país y por eso, hace más de un siglo, un hombre decidió crear una industria que no existía en Galicia y que revolucionaría el sector. Aquel hombre era Manuel García Cambón y su sueño se llamaba Financiera Maderera SA, FINSA.
Momento del descubrimiento de las maderas en Zambia.
Manuel nacía en Santa Baia de Logrosa, una parroquia del municipio coruñés de Negreira, y era el segundo de siete hermanos. Debido a las dificultades propias de la época, Manuel permaneció poco tiempo formándose en la escuela y con 14 años comienza a trabajar, sin sueldo, como aprendiz de carpintero con un vecino.
Un año después conseguía su primer empleo junto a un trabajador de origen portugués, con el que se dedicó a recorrer los montes cercanos serrando madera, hasta que cumplió 21 años, momento en que se casa con Sara Baliña Pérez, hija del propietario de un pequeño aserradero que se dedicaba a trabajar la madera que le llevaban los vecinos.
Manuel, con el permiso de su suegro, comenzó a introducir mejoras en el negocio y a adquirir nueva maquinaria para poder introducirse en el mercado y dejar de trabajar de manera intermitente dependiendo de encargos esporádicos.
Como el sector le gustaba y además se le daba bien decidió, en 1931, crear una nueva sociedad junto a un médico de Negreira: Rubira y García Cambón, SL, un aserradero en Portanxil, Ames, donde comenzaron a producir tablas y tablillas, muy demandadas para fabricar cajas. El negocio funcionaba maravillosamente bien, ya que fabricaban productos con mayor valor añadido que sus competidores y habían implementado medidas que permitían el ahorro en costes y el aumento en los márgenes. Además, Manuel tenía una visión única para calcular con gran exactitud los metros cúbicos de madera que tenía que pagar a la hora de comprar el material.
Estado actual en ruinas del aserradero de Portanxil.
Su crecimiento era tan grande que fue necesaria la construcción de un segundo aserradero en la zona de Negreira y siguieron ampliándolos hasta cinco.
Con la Guerra Civil, la empresa no se vio afectada, ya que sus aserraderos fueron militarizados por el ejército golpista para abastecer al bando sublevado. A su fin, debido a que la demanda de madera no paraba de crecer en un país que necesitaba ser reconstruido, el negocio tampoco se resintió, llegando a constituirse una empresa naviera con dos pequeños mercantes, que comunicaban el puerto de Vilagarcía de Arousa con el resto de España
Mientras los negocios marchaban bien, una cantidad considerable de los beneficios que estaban obteniendo se dedicaron a la compra de unos terrenos en Pontecesures, un lugar que tenía buenas comunicaciones y que estaba rodeado de bosques de pinos de extraordinaria calidad.
En 1944, Rubira abandona la empresa y Manuel se hace con sus acciones. La compañía ya contaba en aquel momento con dos almacenes y tres fábricas, pero si quería crecer más, tendría que crear una nueva sociedad con mayor capital, que fundaría el 12 de junio de 1946, y a la que llamó Financiera Maderera SA, más conocida por sus siglas: FINSA.
Publicidad de FINSA.
Esta denominación tenía todo el sentido, ya que era una sociedad especializada en adelantar dinero a los propietarios de montes que querían plantar sus árboles para madera. Debido a que estos tardan entre 15 y 20 años en poder ser cortados, los dueños de los bosques se pasaban media vida esperando y sin ver ni un euro. Lo que hacía FINSA era, mediante planes de financiación anuales, adelantarles el dinero cuando plantaban los árboles, con la única condición de que FINSA se quedaría con la madera cuando ya se pudieran cortar.
Durante la década de 1950, Manuel decide tomar medidas para mejorar y modernizar la producción, cerrando las fábricas más antiguas y concentrando la actividad en las más vanguardistas y pensó que era el momento de construir una nueva fábrica en los terrenos de Pontecesures. Además, inició un proceso de apertura al exterior, ampliando su mercado a países como Israel, Marruecos o Irak, puesto que el europeo, que a priori podría parecer más “sencillo”, estaba completamente saturado y con una gran competencia.
La fábrica de Pontecesures en 1955.
En la década de 1960, llegó la crisis, pero Manuel no se quedó con los brazos cruzados. Creía que, para sobrevivir, había que dar una vuelta de tuerca a sus productos para que fueran de mayor calidad y con mayor valor añadido, así que viajó por Europa para buscar nuevas técnicas e ideas. En varias industrias madereras descubrió que se empleaban los subproductos de la propia actividad transformadora, considerados residuos por muchos, para elaborar tableros de aglomerado, así que volvió a Galicia con la idea de implementarla en FINSA.
Por ese motivo realizó una ampliación de capital, la sede social se trasladó a Santiago y amplió la fábrica de Pontecesures, con la intención de fabricar en masa esos nuevos tableros que había visto por Europa, unos tableros de 3 capas con una calidad muy superior a todo lo que fabricaba la competencia y que comenzó a comercializarse bajo la marca comercial “Fimapán”.
La fábrica de Pontecesures en 2009.
Su nuevo producto fue un rotundo éxito, ya que era ampliamente demandado en una España que estaba en pleno desarrollo en el sector de la construcción que, con su gran crecimiento necesitaba tableros como el suyo, convirtiendo a la empresa en el buque insignia de la fabricación de tablero de aglomerado.
Tablero ”Fimapán”.
El negocio creía a tal ritmo que, en 1969, se ponía en marcha la factoría de Formarís, en los alrededores de Santiago de Compostela, una ubicación con magníficas comunicaciones para abastecerse de materia prima y donde se podrían realizar futuras ampliaciones. Manuel incorporó a sus dos hijos en la fábrica e instaló, entre otras muchas innovaciones, un aserradero automático, una nueva línea de fabricación de tableros y una instalación para plastificarlos, lo que hacían de esta, la fábrica la más vanguardista de España y una de las más innovadoras de toda Europa.
Instalaciones de FINSA.
La importancia e influencia de estas nuevas instalaciones era tan grande que se decidió trasladar la sede social desde Santiago a Formarís de manera permanente, donde en la actualidad todavía permanece. Pero a pesar de las mareante cifras que movía la compañía y de que muy pocas empresas gallegas, salvo algunas vinculadas al Banco Pastor, tenían tal dimensión en la década de 1970, siempre mantuvo siempre su carácter familiar.
Camión de FINSA, los más famosos de las carreteras gallegas.
A partir de esa época y, a pesar de multitud de crisis, FINSA nunca ha dejado de crecer e innovar. En la actualidad es el quinto grupo empresarial con mayor facturación y empleados de Galicia, además de ser uno de los principales actores de la madera tanto en la comunidad como en España y Europa.
Fábrica de Santiago de Compostela.
Manuel García Cambón fallecía en 1990, con 82 años. En el momento de su muerte, el sector forestal gallego producía tanta madera como Dinamarca, Grecia e Irlanda juntas y la misma que toda Italia o Gran Bretaña. Hoy, la tercera generación de la familia está al frente de este gigante que reina en España y que lidera su sector en Europa y el resto del mundo, un imperio de la madera que soñó, hace un siglo, su abuelo: FINSA.
Edificio de oficinas en la fábrica de Santiago de Compostela.