La estación de Pontecesures en una imagen de archivo.
Usuarios del tren regional de la línea entre Angueira de Suso y Vilagarcía, con paradas en Padrón, Pontecesures y Catoira llevan más de una semana sin servicio.
Se han dispuesto autobuses como alternativa, pero están indignados ante «los retrasos, incomodidades y falta de información» sobre una demora que, consideran dura demasiado, y que les hace sentir «discriminados» respecto a la alta velocidad, donde se han realizado reparaciones. «Son solo 27,7 kilómetros», claman.
Más de una semana llevan sin circular los trenes por la vía convencional entre Angueira de Suso y Vilagarcía (27,7 km.) y por lo tanto no hay servicio en las estaciones de Padrón, Pontecesures y Catoira donde paran los trenes regionales, con el consiguiente perjuicio para toda la zona. Aunque hay autobuses que van a las estaciones como servicio alternativo, los retrasos, las incomodidades y la falta de información indigna a los usuarios en su mayoría estudiantes, trabajadores y pacientes de los centros médicos.
No sabemos lo que está sucediendo en este tramo de vía, pero no se recuerda que hubiera en el pasado una interrupción del servicio por tanto tiempo. Sí se repararon las deficiencias que, al parecer, había, en otros tramos del Eje Atlántico, pero se considera discriminatorio para las pequeñas villas que nos dejen así. No se entiende que en un pequeño trayecto de 27,7 km. no se subsanen en una semana los problemas para la circulación que pudiera haber.
Esperemos que se recupere la normalidad de inmediato aunque a decir verdad, el servicio de ferrocarril en nuestro país queda ” tocado de ala” por todo lo que vamos conociendo en materia de gestión, mantenimiento de las instalaciones y accidentes.
El coste del mobiliario urbano estropeado ronda los 3.300 euros
El equipo de investigación de la Guardia Civil de Caldas de Reis ha entregado a la autoridad judicial competente las diligencias que le han llevado a identificar a dos vecinos de Pontecesures, uno menor de edad y el otro de 23 años, como presuntos autores de daños al mobiliario urbano de su localidad. La colaboración ciudadana y varios vídeos publicados en redes sociales permitieron a los agentes atender a la denuncia que el Concello de Pontecesures interpuso en agosto del año pasado por los desperfectos provocados por un grupo de jóvenes en los bancos de piedra y madera que acababan de ser instalados en una de las calles del centro urbano del municipio.
Los jóvenes habrían aplicado algún tipo de grasa o líquido en el mobiliario urbano para poder deslizar sus monopatines sobre ellos, provocando daños por valor de unos 3.300 euros.
Los meses de mayor siniestralidad con cerdos salvajes son los comprendidos entre octubre y ener
Un tramo de la carretera PO-548.
Los jabalíes provocan cada año unos 600 accidentes de carretera en la provincia de Pontevedra, según datos oficiales de la Dirección General de Tráfico que la Consellería de Medio Ambiente ha compartido con los cazadores.
La de Pontevedra es la provincia gallega que presenta menor siniestralidad vial relacionada con los jabalíes, ya que, por ejemplo, en las de A Coruña y Ourense se sobrepasan las 1.000 colisiones al año, y en la de Lugo rondan las 900. Son, de todos modos, cifras muy preocupantes también en Pontevedra, y más cuando se han incrementado considerablemente en los últimos años.
De hecho, en Pontevedra en el año 2009 eran 167 los accidentes de tráfico contabilizados con jabalíes en la calzada, mientras que en Galicia habían sido 937.
Sin embargo, quince años después, en la provincia de Pontevedra ya fueron 624 los siniestros registrados, y en el conjunto de Galicia, 3.700. Los datos del año 2025, recientemente concluido, todavía están pendientes de cerrar, pero serán similares a los de 2024.
A falta de contabilizar los accidentes producidos entre los meses de noviembre y diciembre, en la provincia de Pontevedra se habían registrado 426 colisiones con cerdos salvajes y en el conjunto de Galicia habían sido 2.900. Esto supone que si bien hace década y media había 2,5 accidentes con jabalíes de promedio al día en Galicia, ahora se producen más de diez.
Noviembre y diciembre
Por meses, los más peligrosos para los conductores son los comprendidos entre octubre y enero, y sobre todo los de noviembre y diciembre. En 2024, de hecho, y según los ya mencionados datos de la Dirección General de Tráfico, los jabalíes habían causado un millar de accidentes en Galicia solo entre noviembre y diciembre. En cambio, la incidencia es mucho menor a principios del verano, con apenas 150 siniestros en toda la comunidad autónoma durante los meses de junio o julio.
Los jabalíes son los principales causantes de accidentes de tráfico con animales en Galicia. La mayoría de estos incidentes ocurren durante la noche o en horas con escasa luz, ya que los cerdos bravos salen principalmente al caer la noche. Esta es una de las razones de que haya también más accidentes entre otoño y principios de invierno, cuando hay menos horas de luz solar.
Una finca de maíz dañada por jabalíes, en Meaño.
Para evitar estos accidentes, es importante tomar precauciones como reducir la velocidad, especialmente en zonas con alta presencia de jabalíes, y hacer sonar el claxon para ahuyentarlos. También es fundamental estar atento a las señales de advertencia en las carreteras.
Una de las vías más peligrosas para circular por la posibilidad de tener un encontronazo con uno o más jabalíes es la PO-548. Es una carretera de titularidad autonómica que comunica las localidades de Vilagarcía y Pontecesures, muy utilizada también por los vecinos de Catoira, Valga y por quienes se desplazan a Santiago sin ir por la autopista. En esta carretera, sobre todo en tramos como el de Bamio o el de Abalo, son frecuentes los accidentes con jabalíes. En septiembre, de hecho, se produjo una colisión múltiple con cinco heridos a la altura de Bamio cuando un jabalí irrumpió en la calzada.
La PO-548 es una vía especialmente comprometida por varios factores, como son su casi absoluta falta de iluminación pública (solo tiene luz en tramos muy puntuales), las elevadas velocidades permitidas, la gran sinuosidad del trazado, y el hecho de que esté a medio camino entre el monte Xiabre y las fincas a las que acuden los jabalíes a alimentarse.
También es conveniente extremar la precaución al circular de noche por algunos tramos de la carretera PO-531 (autonómica, como la anterior, esta comunica Vilagarcía con Pontevedra) o por algunas vías de alta capacidad, ya que se han dado casos de jabalíes que accedieron a la cazada a pesar de las barreras de alambre.
Daños en la agricultura
Pero la presunta superpoblación de jabalíes en Galicia no solo tiene repercusiones en la seguridad de las carreteras, sino también en la agricultura. En las reuniones mantenidas por la Consellería de Medio Ambiente con el sector cinegético se ha hablado sobre los avisos por daños en cultivos agrícolas, pues estos también se han disparado en los últimos años.
Así, si en la temporada 2018-2019 se habían producido en la provincia de Pontevedra 412 avisos por daños (comunicaciones remitidas a la Xunta por los propietarios de las fincas con daños, para cobrar las pertinentes indemnizaciones), esta cifra se había duplicado en la temporada 2024-2025 hasta llegar a los 738 expedientes.
En Galicia, el crecimiento ha sido porcentualmente menor, puesto que hay amplias zonas de la comunidad autónoma que están deshabitadas, y hay grandes extensiones de campo incultas. Aún así, se pasó de 3.000 avisos por daños en la temporada cinegética de 2018-2019 a 4.300 en la de los años 2024-2025.
El aumento de las poblaciones de jabalí en Galicia, según los datos oficiales aportados por la Consellería de Medio Ambiente, se produce pese a que la actividad cinegética ha sido mucho mayor. Prueba de ello es que a finales de los años 90 se abatían en Galicia unos 3.200 jabalíes cada año.
En la temporada 2024-2025 los cazadores dieron muerte a casi 18.900 animales. La cifra más alta de la historia y varias veces superior a la que se producía a finales del siglo pasado. En los tres últimos años, según los datos aportados por la Xunta de Galicia, se abatieron más de 50.000 jabalíes en la comunidad autónoma. Xunta y sector están analizando diversas alternativas para esta especie.
El mesón O Polígono y el restaurante Casa Farrucán se hacen con las piezas capturadas ayer por los hermanos Gerardo y Roberto Barreiro y su primo Pepe Barreiro.
Pilar Fernández y el pescador Gerardo Barreiro con una de las primeras lampreas de la temporada en el Ulla
«Xa non contabamos con nada, e, de repente, ao levantar a última fila de nasas apareceron dúas», cuenta Gerardo Barreiro, el experimentado pescador de Pontecesures que este sábado capturó, junto con su hermano Roberto, dos de las primeras lampreas de la temporada en el Ulla.
Fue un momento emocionante que vivieron solo instantes después de que Pepe Barreiro, primo de los dos hermanos y que pescaba en su lancha muy cerca de ellos, en la curva de la Nestlé, levantase la primera lamprea de la campaña.
Después de años de escasez de capturas —y, por tanto, de precios elevados para los pocos ejemplares que se capturaron—, estas tres primeras piezas hacen presagiar que las cosas pueden ser distintas este año, aunque Gerardo Barreiro no es precisamente optimista: «Oxalá que si, pero penso que será máis ou menos como estes últimos anos».
A sus 48 años, lleva unos 25 pescando con su hermano, sobre todo anguila y choco y más en el mar — en Vilagarcía, Rianxo o Cambados— que en el río. «A lamprea é un complemento, non é do que vivimos», explica.
En todo caso, las tres primeras piezas de la temporada tuvieron comprador desde el mismo momento de su captura. Y es que la levantada por Pepe Barreiro fue a parar a Casa Farrucán, de Padrón, y las dos que se cobraron los hermanos fueron vendidas al mesón O Polígono de Milladoiro (Ames) y a un vecino de Padrón al que se la llevarán el lunes.
Los que ya recogieron su preciada lamprea fueron Ángel Cordo Lucho y Pilar Fernández, propietarios del mesón O Polígono desde hace más de 21 años, y que pagaron 100 euros por la pieza. «Ten moi boa pinta», sostiene Lucho en conversación con este diario, minutos después de recoger el escurridizo pez de manos de Gerardo Barreiro.
Experta en preparar lamprea a la bordelesa
Pilar, afirma su marido, es experta en cocinar la lamprea a la bordelesa, una de las preparaciones tradicionales de lamprea que aprendió de su madre, Manuela, cocinera de Pontecesures ya fallecida que también servía el cotizado pescado en su restaurante —el Carabela, que ahora regentan el hermano y la cuñada de Pilar—. «Se me chama algún cliente, prepararémoslla. E se non, comerémola nós», dice Lucho entre risas. En todo caso, explica, pueden esperar a mañana lunes para cocinarla.
Algún año en el que se capturaron muchos ejemplares pudieron preparar una degustación por raciones. Pero cuando las piezas son escasas, como ha ocurrido en los últimos años, se cocinan enteras y para un mismo cliente.
La lamprea no es, ni mucho menos, la única especialidad de Pilar Fernández. «Dálle un pouco a todo», asegura su marido, que elogia la mano de su mujer a la hora de elaborar todo tipo de platos tradicionales, desde el cocido a los callos y la carne asada, pasando por recetas de gran tradición en Santiago como la cabra y otras menos habituales, pero con numerosos adeptos, como los platos de caza.
Comienza la temporada en el Ulla con el río en condiciones inmejorables.
El elevado caudal y los vientos del Norte que se esperan generan cierta esperanza.
Los valeiros solo desean que no se repita el estrepitoso fracaso del año pasado.
Los pescadores de lamprea preparándose para zarpar y colocar sus nasas en el río Ulla, ayer.
Las nasas butrón ya están en el río. Tres embarcaciones largaron ayer sus aparejos en aguas de Pontecesures, con la esperanza de capturar la escurridiza, sabrosa y cara lamprea del Ulla.
Está previsto que los pescadores que integran el colectivo de los valeiros, que es como se les conoce popularmente, levanten esos aparejos esta misma mañana.
No pierden la esperanza de poder llevar a tierra los primeros ejemplares de este primitivo pez, por el que pueden llegar a pagarse cantidades desorbitadas y para el que hay una larga lista de espera, pues son muchos los restaurantes especializados –como el Farrucán– que están ansiosos por encontrar lampreas con las que satisfacer a sus clientes más fieles.
Un valeiro largando sus nasas.
Lo único que piden los pescadores es que no se repita el estrepitoso fracaso del año pasado –y de los ejercicios previos–, cuando se apreció un preocupante descenso de este pez que remonta el Ulla para desovar y se orienta por el agua dulce que desemboca en la ría de Arousa y el Atlántico.
De ahí que el elevado caudal del Ulla constituya una buena noticia para los valeiros. Como también el hecho de que se anuncien vientos del Norte para los días próximos.
«Que el río lleve tanta agua y que lleguen las ‘nortadas’ es muy positivo para nosotros, puesto que la lamprea se orienta mejor, por eso confiamos en encontrar las primeras pronto, aunque sabemos que lo fuerte de la campaña, si es que en algún momento hay campaña, porque el año pasado fue un auténtico castigo, llega desde mediados de febrero o principios de marzo», explica Pepe Barreiro, uno de los valeiros que ayer largaron sus aparejos.
Una de las embarcaciones participantes.
«Confiamos en que, al menos, podamos capturar las primeras piezas para estrenar la temporada con buen pie», añade este conocido pescador, cuya embarcación –de nombre «Gina»– es una de las tres que están vinculadas a la cofradía de pescadores de Carril y que ayer estrenaron la temporada tras someter sus nasas a la revisión y precintado por parte de los vigilantes de la Xunta.
Al hablar de las embarcaciones participantes hay que decir que suelen ser unas catorce las autorizadas, la mitad de Carril y las otras vinculadas a la cofradía de Rianxo.
Pero en realidad la pesca de lamprea lleva un tiempo limitada prácticamente a los pescadores que operan en Pontecesures desde el puerto vilagarciano.
Vigilantes de la Xunta marcando las nasas antes del primer lance.
«Y cada vez somos menos, porque la escasez de lamprea en los últimos años hace que algunas embarcaciones prefieran dedicarse a otros recursos –como la volandeira–, y además, la falta de relevo generacional tampoco ayuda a mantener viva esta actividad», reflexiona el propio Pepe Barreiro, que el año pasado pescó el primer ejemplar, vendido a Farrucán.
Si hoy, en la primera «levantada» de las nasas, aparece alguna lamprea, puede que el lunes se incorpore al trabajo alguna planeadora más. De lo contrario, «quizás sigamos trabajando tres barcos solos durante un tiempo», explican los valeiros.
La Policía Nacional rastreó una parcela con excavadoras en busca de droga, armas, dinero y otras evidencias enterradas en O Salnés. Hay dos personas detenidas, una de ellas con múltiples antecedentes, que empleaban vehículos de gama alta para realizar las entregas
Una excavadora rastrea una finca de Vilanova de Arousa en la operación antidroga de la Policía Nacional.
Agentes de la Policía Nacional de las comisarías de Santiago de Compostela, Vilagarcía y Pontevedra desarrollan desde primera hora de la mañana de este miércoles una nueva redada contra una organización criminal considerada muy activa y asentada en la comarca de O Salnés, pero con clientes en distintos puntos de Galicia.
Hasta el momento se han practicado dos detenciones, entre ellas la del supuesto cabecilla, un conocido narcotraficante de la zona especializado en la distribución de la más dañina de las drogas: heroína.
Un amplio dispositivo policial se ha visto desde el amanecer en Barrantes (Ribadumia) y en Vilanova de Arousa. El rastreo continúa activo a media mañana de este miércoles, pues la Policía sospecha de la posible presencia de evidencias enterradas en una de las parcelas que están siendo objeto de registro.
Por ello, se han desplegado especialistas del GOIT (Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas) que, mediante catas y sondeos, están marcando puntos que están siendo excavados mediante maquinaria pesada que se encuentra en los lugares indicados.
En cuanto a la droga, se han detectado varios pases que implican a los dos sospechosos, que tenían como uno de los puntos de distribución un poblado marginal ubicado en la localidad de Pontecesures, uno de los focos de venta de estupefaciente que siguen activos tras la caída de otros más famosos como el de O Vao, en Pontevedra.
La operación está en pleno desarrollo en estos momentos, a la espera de obtener todas las pruebas precisas para acreditar la actividad que se presupone a los sospechosos: distribución de heroína en distintos puntos de la Comunidad Autónoma.
Cerería Diéguez se fundó en 1844, ocho décadas antes de que se creara el Ayuntamiento de Pontecesures.
La empresa, con tienda en Pontevedra, presenta una vela conmemorativa.
Joaquín Diéguez Quintas, con la vela del centenario.
José Diéguez Sueiro fundó Cerería Diéguez, en Pontecesures, en el año 1844. Se convirtió así en la única fábrica especialmente diseñada para ser cerería.
Desde entonces se dedicó a la fabricación artesanal de velas, tanto las tradicionales, de mano, como las empleadas en las procesiones, las cuales se hacen utilizando un noque hexadecagonal de cuatro metros de diámetro, que al parecer es el más grande que se conserva.
Un sistema a modo de carrusel circular en el que las mechas se cuelgan y se hunden en un depósito con cera en estado líquido, para darles los baños necesarios hasta conseguir el grosor de la capa deseada.
Esta cerería, con tienda abierta al público en la ciudad de Pontevedra y en manos de Joaquín Diéguez Quintas –representa la cuarta generación de la familia–, también fabrica exvotos en moldes de madera, metal o escayola –representando diversas partes del cuerpo y animales– para su utilización por los fieles en agradecimiento o petición de favores a los santos.
El fundador de la cerería.
A mayores, y de ahí que ahora sea noticia, ha evolucionado para introducir en su línea de producción nuevos formatos, más allá de los cirios clásicos.
Prueba de ello es la vela conmemorativa del centenario de Pontecesures que va a presentar el sábado, en sus instalaciones de Pontecesures, el propio Joaquín Diéguez, quien ya explicaba a FARO hace unos años que a veces le piden velas decorativas, para bodas, desfiles de moda y todo tipo de celebraciones e incluso alguna pieza artística, además de creaciones de época para cine y series de televisión.
Incluso en alguna ocasión le encargaron piezas personalizadas, como un exvoto de un hombre a tamaño real que fue presentado como tributo a Santa Rita, en Vilagarcía de Arousa.
El fundador de Cerería Diéguez, bisabuelo del actual propietario, fue quien empezó surtiendo de mercancía durante mucho tiempo a los propietarios de una tienda de situada en la calle San Román de Pontevedra.
Los abuelos con sus diez hijos.
Posteriormente, el abuelo de la familia cogió el traspaso, y desde entonces los Diéguez siguen comercializando en la ciudad del Lérez las velas que fabrican en Pontecesures, el pueblo al que ahora quiere homenajear lanzando una vela conmemorativa de su primer centenario como ayuntamiento.
De 55 años de edad 55 y padre de dos chicas, Sara y Paula, Joaquín Diéguez explica el por qué de esta vela conmemorativa diciendo que «los vecinos de Pontecesures debemos sentirnos muy orgullosos de este primer centenario como pueblo».
Es «un momento emotivo para todos, de ahí que, como pontecesureño, me sintiera obligado a colaborar de algún modo, en este caso aportando algo desde nuestra familia después de tantos años y tantas generaciones trabajando en nuestro pueblo».
Lo que quiere con esta vela «es que todos podamos conservar un recuerdo de un aniversario tan especial, y no lo hago por intereses comerciales, sino, repito, para aportar mi pequeño grano de arena a la celebración».
El pontecesureño Joaquín Diéguez Quintas, con las velas del centenario.
Es una vela decorativa tipo fanal de luz indirecta. En realidad son dos las creadas para la ocasión, dispuestas con una carcasa por fuera que permite ir cambiando las velas del interior, «por lo que resultan ideales para sobremesas, para poner en el suelo de la terraza o para adornar el jardín».
Los interesados ya pueden adquirir esta edición especial de las velas en la librería Cativos de Pontecesures, a un precio de 19 euros. Y lo que van a llevarse a casa al hacerlo es una vela elaborada con técnicas artesanales y totalmente a mano, «siguiendo la tradición de mis antepasados», apostilla el empresario.
En la etiqueta que la acompaña, ilustrada con una foto de la cerería original, se incorpora una nota informativa de la desaparecida Gaceta de Madrid, el Boletín Oficial de la República –equivalente al actual Boletín Oficial del Estado– en la que se anunciaba la segregación de Valga y el nacimiento del Ayuntamiento de Pontecesures.