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La multinacional construirá dos nuevas líneas de llenado en la fábrica pontevedresa, coincidiendo con su ochenta aniversario.
La planta de leche condenasada de Nestlé en Pontecesures
está en obras. La multinacional ha comenzado la construcción de una
línea de llenado destinada a grandes formatos para surtir a sus
compradores de la industria, una obra que implica una inversión de
350.000 euros. La nueva línea, como apuntan desde la
compañía, permitirá el llenado de envases de diferentes tamaños que
irán desde el formato de 1.000 litros, que en la actualidad se llena de
forma manual, a los formatos de dos y medio, cinco y 25 litros, que se
realizan de forma semiautomática. Además, la tecnología que incorpora y
que está previsto que entre a funcionar en noviembre permitirá una mayor velocidad de llenado y permitirá aumentar la vida útil del producto.
Pero no solo realizará esta mejora. Porque
Nestlé invertirá también más de 1,5 millones de euros en la construcción
de otra nueva línea de llenado para los envases de un kilo y 740
gramos. De este modo, se unificará el llenado de estos dos formatos, que
hasta el momento se realizaban en líneas separadas. Esta otra línea está previsto que empiece a funcionar en julio del 2020.
La planta de Nestlé en Pontecesures, que cumple ahora ochenta años, tiene actualmente una plantilla de unas 170 personas. Además de leche condenasada produce dulce de leche o cocido de leche, elaborados con leche fresca gallega. Con un volumen de 51.000 toneladas producidas en 2018, el 60% se exporta a Oriente Medio, Europa _siendo sus principales destinos Reino Unido, Francia, Portugal, Italia y Bélgica_, África Central y el Magreb.
David Coré, director de la fábrica de Nestlé en Pontecesures, apunta que unos 150 ganaderos gallegos surten a diario la fábrica de Nestlé en Pontecesures, que cumple 80 años.
Fue la leche lo que hace ahora 80 años atrajo a Nestlé a
Pontecesures. Hoy, esta factoría sigue trabajando con los ganaderos
gallegos para hacer uno de sus productos estrella, la leche condensada
de La Lechera. Pero es que, además, esta fábrica es la única que la
compañía mantiene abierta en toda Europa, Oriente Medio y Norte de
África, lo que significa que «toda La Lechera que se vende en esos
países se elabora en Pontecesures con leche gallega», explica el
director de la planta, David Coré.
—La fábrica de Pontecesures cumple 80 años. Cuéntenos un poco la historia.
—La historia de la fábrica de Pontecesures comenzó en agosto de 1939. Fue una fábrica que fundó la compañía Ilepsa, que es el acrónimo de Industrias Lácteas Penínsulares, una sociedad que pertenece a Nestlé. Es la segunda fábrica más antigua de Nestlé en España. Y siempre estuvo dedicada a la producción de leche condensada y productos similares. ¿Por qué Pontecesures? Galicia es una región de producción láctea importante, ya lo era en los años 30. Hay todavía gente que trabajó en la fábrica en esa época, que vive, y que se acuerda de que entonces recogíamos del orden de 500 litros al día, hoy estamos en cerca de 400.000, la diferencia es notable. La historia ha ido cambiado mucho y después de 80 años afortunadamente todo eso lo hemos pasado. Ha sido una historia con muchas dificultades por el camino. Recuerdo que, por ejemplo, en los años 60 hubo mucho escasez de hojalata y tuvimos que empezar a llenar en frascos de vidrio. Entonces había siete fábricas de leche condensada de Nestlé en España. Pero en el año 83 se centralizó toda la fabricación de leche condensada La Lechera en Pontecesures. El último hito así importante fue en el 2012, cuando Nestlé decidió concentrar toda la producción de leche condensada de la zona Europa, Oriente Medio y Norte de África. Seguimos siendo la única fábrica y nos va muy bien porque no hemos parado de crecer. En diez años hemos crecido mucho, producimos más del doble de lo que hacíamos en 2001 y tenemos expectativas de triplicar la producción en breve.
—¿Por qué se apostó por Pontecesures? Porque había otras siete fábricas en España
—En el año 2012 había en Europa tres fábricas que hacían leche condensada, una en Holanda, otra en Francia y la de Pontecesures.
Varias razones pesarían. Pesaría la trayectoria de la fábrica, que
España es el mercado de Europa más importante en el consumo de leche
condensada y supongo que seríamos competitivos con respecto al resto de
plantas.
—Ahora están listos para una nueva ampliación
—Es un continuo. El negocio de lácteos no es un negocio de alto valor añadido, tenemos que cuidar mucho cómo hacemos las inversiones en fábrica.
Tenemos que elegir muy bien donde dedicamos esas inversiones. En esta
fábrica se ha ido invirtiendo y desde el 2010 llevaremos unos 16
millones de euros, básicamente en mejoras de seguridad, en mejoras
medioambientales y en mejoras de eficiencia. Estos últimos cinco años
también dedicamos cerca de dos millones, dentro de esos 16 millones, a
incrementar la capacidad de producción de la fábrica y a mejorar la
eficiencia de la línea de procesos. Eso nos ha permitido seguir
creciendo y ahora nos están preparando el terreno para crecer todavía
más. Este año vamos a invertir 1,9 millones de euros en dos líneas de
llenado. Serán para una línea de llenado para bolsas de formato
industrial y también vamos a reformar dos líneas de llenado y embalaje
de botes. El formato de un kilo y el de 740 gramos los vamos a hacer en
un único diámetro y a hacer una línea más moderna, más precisa y con
menos costes de mantenimiento y energéticos.
—Entonces, toda la leche con la que se hace la leche condensada La Lechera en España es gallega.
—Toda
la leche que utilizamos ahora mismo en fábrica es gallega. Esto es así y
ha sido así desde hace muchos años. Tenemos tratos con 150 ganaderos de
la zona y para trabajar con ellos tenemos un equipo de seis personas
dedicadas a darles apoyo para que podamos cumplir con los certificados
de buenas prácticas. Trabajamos con ellos en temas como prácticas de
ordeño, calidad, trazabilidad, bienestar animal… Digamos que vamos
profesionalizando cada vez más a los ganaderos, dando asesoramiento para
que mejoren sus instalaciones y crezcan con nosotros. Es inconcebible
pensar en esta fábrica sin pensar en el equipo de radio lechero, que así
los llamamos. Nestlé fue pionera en los años 30, cuando se construyó
esta fábrica se creó el servicio que entonces se llamo de fomento
agropecuario. Era gente que iba al campo a buscar a los que quisieran
trabajar con nosotros y se les ayudaba a que nos suministraran la leche,
a mejorar sus instalaciones se les aconsejaba sobre la alimentación del
ganado…
—Se puede pensar que cualquier tipo de leche vale para hacer sus productos. Pero no es así ¿verdad?
—Si
queremos hacer un producto excelente, la materia prima tiene que ser
excelente. Trabajamos sobre esa premisa y para tener una materia prima
excelente es imprescindible estar donde se produce, asegurarnos de que
se ordeña correctamente e higiénicamente, de que las vacas tienen la
correcta alimentación. Y estos últimos años estamos haciendo también
hincapié en el bienestar animal porque se está viendo que la producción
animal se incrementa cuando los animales están en un ambiente más
cómodo.
—¿Cuánta leche se consume en esta fábrica?
—Este
año consumiremos alrededor de 120 millones de litros, que no es mucho
para ser una industria láctea. Las del brick consumen mucho más. 92
millones provienen de los ganaderos con los que trabajamos. Esto quiere
decir que también compramos leche a otras industrias lácteas gallegas,
que nos aseguramos que viene de granjas gallegas. Tenemos dos tipos de
estacionalidad, las vacas no dan el mismo volumen de leche todo el año,
en primavera dan un poco más y en esta época un poco menos. Y nosotros
la producción que tenemos este año está en torno a las 51.000 toneladas y
tenemos los picos entre octubre y abril. Nos coincide la época de mayor
producción con la época de menor recogida. Este es uno de los trabajos
de nuestros asesores para tratar de que la estacionalidad se aplane.
Entran alrededor de 400.000 litros al día. En primavera es menos y de
nuestro radio lechero son 280.000 litros.
—¿Tenéis dificultades para encontrar proveedores?
—En
época de producción alta siempre es más complicado encontrar leche,
pero sí que es verdad que los ganaderos con los que trabajamos van
creciendo con nosotros. Nuestros ganaderos no se quejan del precio, sino
de que no siempre les dejamos crecer lo que a ellos les gustaría. Si
miramos datos de hace cinco o seis años, nuestras granjas suministraban
310.000 litros al año cuando ahora estamos sobre 630.000 litros, se ha
doblado. Tenemos que hacer que este crecimiento sea sostenible y con
precaución.
—¿A dónde se va la leche que se produce en esta fábrica?
—Prácticamente a todo el mundo, menos a
América que Nestlé tiene bastantes centros productores de leche
condensada. Ahora mismo estamos exportando a 26 países el 60 % de
nuestra producción, aunque el principal destino sigue siendo España.
Destinamos al mercado español unas 20.000 toneladas, pero el resto va a
exportación. El principal mercado al que exportamos nuestros productos
es Oriente Medio, con Arabia Saudí, donde vendemos unas 7.000 toneladas.
A parte de Oriente Medio, nuestros mercados más grandes son Reino
Unido, Francia y países del norte del Magreb.
—Pero España sigue siendo el principal consumidor.
—Afortunadamente sí. La leche condensada siempre ha sido un producto presente en nuestras despensas y en los años 60 cuando teníamos 7 fábricas de leche condensada en España se fabricaban un total de 90.000 toneladas. A las 20.000 que hacemos ahora, el declive que ha habido. Pero, aún así, seguimos siendo el principal consumidor. Se utiliza sobre todo en repostería y para tomar con el café. Lo catalogamos más como un producto de placer y tenemos que defender un consumo responsable.
Transportes y Grúas Estación es una de esas empresas de siempre que
ayudan cada día a construir Galicia. Y nunca mejor dicho: el suyo es un
trabajo de altura, la mayoría de las veces revestido de una enorme
responsabilidad. Con raíces en Pontecesures, que luego se extendieron a
Padrón, donde actualmente se encuentra su sede central, Grúas Estación
nació en 1981 como un pequeño taller que fue creciendo hasta convertirse
en una empresa con más de 120 empleados y una facturación anual de casi
once millones de euros.
Los padres de la compañía son los reconocidos empresarios Santiago
Montenegro y Carlos Mosquera, quienes desde los inicios siempre tuvieron
muy claro que el mayor peso de su negocio, incluso por encima de los
vehículos de gran tonelaje, debía residir en el capital humano. Sus
trabajadores son el principal baluarte de la Casa.
Estación tiene como propósito ofrecer servicios de transportes
especiales, grúas, plataformas elevadoras y taller de reparación de
maquinaria. Desde 1996 la sede de la empresa está situada en A
Escravitude, en la capital del Sar, donde se ha convertido en una de las
empresas más importantes y con mayor flujo de negocio de la localidad.
Dispone de una flota de alquiler de más de 400 unidades (desde un
solo día de trabajo hasta largos plazos), y es pionera en Galicia y
España en la adquisición de máquinas de dimensiones y alturas
especiales. Así, desde Grúas Estación ofrecen soluciones para trabajar a
cualquier altura y circunstancia. Es muy habitual encontrarse con una
de las inmensas grúas de Estación en cualquier parque eólico de Galicia o
incluso de otras regiones de España, pero también en las obras de
restauración de catedrales, como la de Santiago, en la construcción de
grandes infraestructuras, como la ampliación del puente de Rande u otras
vías de alta capacidad, o instalando en un buque mercante una hélice de
40 toneladas; a la vez que también es muy fácil cruzarse en cualquier
carretera de España con alguna de sus impresionantes plataformas
rodantes realizando un transporte especial: una pala de rotor rumbo a
cualquier parque eólico remoto o quizás un yate de grandes dimensiones
que cambia de puerto por travesía de secano. O también a alguno de sus
elevadores realizando labores de mantenimiento en la Cidade da Cultura o
mismo en el pazo de Raxoi.
Ofrece servicios de alquiler de plataformas de todos los tamaños para
elevación de cargas y elevación de personas, además de transportes
especiales, asesoramiento profesional, formación y asistencia técnica.
La empresa padronesa centra parte de su actividad en el alquiler de
vehículos para elevación de cargas de pequeño hasta gran tonelaje, para
lo que dispone de más 60 de grúas y camiones grúa manejadas por personal
técnico cualificado con formación en normativa de seguridad.
Precisamente, acaba de recibir su nueva grúa de 230 toneladas con 75
metros telescópicos (en la silueta de la derecha). Se trata de la única
unidad de este modelo que hay actualmente en Galicia, y en breve
recibirán una segunda.
Para manejar vehículos de estas características es preciso recibir
previamente una imprescindible formación. Todos los trabajadores de
Transportes y Grúas Estación están especializados en el manejo de las
diversas máquinas con las que trabajan. Destacan desde la empresa que el
manejo de una grúa de gran tonelaje implica trabajar con una
escrupulosa precisión y conocer las técnicas necesarias para afrontar
cualquier imprevisto. Es necesario, por ejemplo, saber reaccionar ante
la dirección y la fuerza del viento, además de que muchas veces estas
labores se realizan en medio de un monumento Patrimonio de la Humanidad o
de una ría.
De ahí la importancia que los responsables de Transportes y Grúas Estación dan al capital humano y a su correcta formación.
“Apostamos por la formación de los usuarios y técnicos de nuestros
equipos, sin dejar de lado su desarrollo profesional y su seguridad.
Cada gruista puede realizar una media de seis cursos de adaptación cada
año”, señalan desde la compañía gallega, antes de apuntar que para
impartir estos conocimientos cuentan con un equipo de instructores y
expertos, “que se dedica al desarrollo de cursos de formación teórico
prácticos, poniendo a disposición de los usuarios aulas de formación
para grupos y circuitos adaptados para la evaluación práctica”.
Aunque tiene su sede en Padrón, la empresa ofrece servicios en toda
España y también en países vecinos. En Galicia cuenta con delegaciones
en Santiago, A Coruña, Lugo y Pontevedra, desde donde desplazan sus
unidades a cualquier punto.
CURSOS DE FORMACIÓN PARA TODO TIPO DE PLATAFORMAS
Grúas Estación cuenta con el programa de formación de IPAF
(certificado por Bureau Veritas) para los operarios de plataformas
elevadoras. Se trata de un sistema desarrollado por los mejores
profesionales de la industria del acceso motorizado y cumple con el
estándar internacional ISO 18878:2004 (Plataformas Elevadoras Móviles de
Personal – Formación del Operador), lo que garantiza una formación de
alta calidad certificada por normas internacionales reconocidas.
Recientemente se ha actualizado en
España una norma (UNE 58923:2014) que redefine los requisitos mínimos
de formación para los operarios de plataformas elevadoras móviles de
personal. Se ha realizado entre varios expertos del sector de reconocida
solvencia profesional, bajo la coordinación de Bureau Veritas, y
centrando la atención en la seguridad del personal que utiliza las
plataformas en su trabajo diario.
Así pues, en Grúas Estación
ofertan cursos de Plataformas Elevadoras Móviles de Personal (PEMPS)
para operadores y demostradores, para lo que cuentan con las siguientes
categorías: estática vertical (1a), estática de brazo (1b), móvil
vertical (3a), móvil de brazo (3b), elevador vertical con translación
manual (PAV), dispositivos aéreos aislados (IAD) y plataformas
especiales (SPECIAL).
AMPLIO CATÁLOGO
Transportes y Grúas Estación tiene dirigida su actividad a todo tipo
de obras civiles, públicas, parques eólicos, centrales hidroeléctricas,
centros de transformación, o mantenimiento y construcción de fábricas y
otros inmuebles.
Para ello, dispone de plataformas elevadoras (orugas, tijeras eléctricas, articuladas eléctricas, brazos telescópicos, carretillas elevadoras, tijeras diésel, articuladas diésel, manipuladores telescópicos); así como numerosos modelos de camiones grúa, grúas de gran tonelaje, camiones cesta o transportes especiales.