Si en el día de San Lázaro fueron las gallinas, hoy domingo, 11 de noviembre, sobre las 10:30 horas, nos vimos sorprendidos por las cabras. Una imagen lamentable, por supuesto, e incluso algunas personas tuvieron que retirarse de la terraza de un establecimiento de hostelería, porque las cabras intentaban acercarse a comer a las jardineras exteriores de dicho establecimiento y dejaron excrementos en las proximidades de las mesas.
En fin; el reloj de la Plazuela, en el campanario de la Iglesia, lleva averiado hace más de cinco meses, las jardineras siguen abandonadas a su suerte prácticamente sin plantas y ahora hasta tenemos cabras en la plaza pública. Evitar esto último será competencia del gobierno local. Digo yo.



< No todos los días (todas las noches sería la expresión más precisa) tiene uno la oportunidad de contemplar a dos bandas de leyenda. Bueno, los términos oportunidad y leyenda se refieren exclusivamente a los amantes de la caña más brava. Al resto de la humanidad, lo ocurrido el viernes en la sala Chanteclair le parecería una pesadilla. Lo cual, dicho sea de paso, tampoco desagradaría al millar de metaleiros de Galicia y Portugal que acudieron a Pontecesures a mover cabezas y puños al ritmo de Kreator, pioneros del trash metal en Europa, y Morbid Angel, que hace ya treinta años pusieron desde Florida los cimientos del death metal.
Sonido brutal y afilado
La descarga no tuvo piedad ni de tímpanos ni de cervicales. Fueled by Fire y Nile, dos bandas norteamericanas, abrieron ocho horas de tralla con las pausas justas para remojar el gaznate y atusar las guedellas. Los vigueses MINIM cerraron la madrugada con su metal industrial. Pero permítaseme rendir homenaje al descomunal Ventor, capaz de convertir la batería de Kreator en una hormigonera homicida. Y ni un mal rollo entre la tribu. La agresividad, tan solo en la música. Como debe ser.
LA VOZ DE GALICIA, 11/11/12


