Problemas en la recepción de la señal de TV en varios domicilios de la zona.

La instalación del 5G de telefonía está ocasionando estos problemas de recepción de algunos canales de la TDT.

IMPORTANTE: El que sufra estas deficiencias debe contactar con LLEGA 800 (número de teléfono 900/833999) y en un plazo de 48 le instalará ELECNOR un filtro gratuito en su antena.

Ya no es la primera vez que pasa esto y los vecinos nos encontramos indefensos sin saber qué hacer ni a quién llamar, e incluso costeando reparaciones al creer que tenemos avería en nuestra antena.

Luis Ángel Sabariz Rolán

Toda la flota de camiones de la basura de Serra do Barbanza está obsoleta. Pontecesures afectado.

Los problemas con el servicio de recogida de basura en los concellos que envían sus residuos a la planta que gestiona la mancomunidad Serra do Barbanza han vuelto a tensar la relación entre la entidad supramunicipal y Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), la empresa que tiene la concesión del servicio desde su puesta en funcionamiento en el año 2003. Las continuas averías de los camiones destinados a la recogida de los desperdicios son la causa de que en las últimas semanas hayan proliferado los contenedores llenos a rebosar en distintos puntos de la comarca, y concesionaria y mancomunidad se responsabilizan mutuamente del problema. Lo que es cierto es que toda la flota de vehículos está obsoleta.

Lo reconoce la propia presidenta de Serra do Barbanza, Teresa Villaverde, que asume que hace tiempo que la entidad tendría que haber cambiado parte del parque de camiones, al tiempo que añade que está en pleno proceso la renovación de tres vehículos. Pese a ello, desde FCC señalan en un informe cuál es la realidad de la flota e insisten en que es «responsabilidad de la mancomunidad dotarse de los recursos económicos necesarios para la sustitución de los camiones y del resto de inversiones una vez se han cumplido ya diez años de su puesta en funcionamiento».

La empresa explica que, en el momento de la firma del contrato para la explotación de la planta de tratamiento de basuras, se asignó a todos los camiones una vida útil de una década, una edad que sobrepasan seis de los ocho vehículos con los que cuenta FCC para la recogida de residuos. Eran nueve, pero uno de ellos está fuera de servicio y ha sido desguazado «debido a su estado irreversible». Esos diez años de vigencia que se establecieron equivalen a 25.000 horas de uso, un límite que superan ampliamente todos.

Tres turnos

Los dos camiones que, en teoría, estarían dentro de su vida útil por llevar en funcionamiento menos de diez años, se han extrautilizado al emplearse para sustituir a otros vehículos mientras estuvieron parados por reparaciones, teniendo que operar incluso durante tres turnos de trabajo continuados, con lo que han superado ampliamente las horas de servicio.

De hecho, de los ocho que están disponibles han llegado a estar averiados al mismo tiempo seis, quedando tan solo dos operativos. Esto es lo que ocurrió el pasado 16 de marzo, y la causa de que en los últimos años Serra do Barbanza haya tenido que asumir un elevado coste en reparaciones: «Desde el 2012, la mancomunidad ha pagado más en arreglos mecánicos de lo que costaría comprar un vehículo nuevo».

Según los datos aportados por el informe de FCC, toda la flota está obsoleta y fuera de su vida útil, con lo que es previsible que sigan produciéndose problemas por la avería de los vehículos. Es más, es probable que la situación se agrave con la llegada del verano debido al incremento de la carga de trabajo, y no se solucionará «hasta que se haya producido la renovación de todos los camiones». Esto se ha notificado a la mancomunidad Serra do Barbanza, que, por contrato, tiene la obligación de sustituir todos salvo dos, que son responsabilidad de Fomento. Sin embargo, desde la empresa concesionaria matizan que la renovación de estos vehículos está «vinculada a la renovación de los contratos con Ames, Pontecesures y Rois, algo que hasta ahora no se ha confirmado».
La entidad supramunicipal sancionará a la empresa por incumplir el servicio

La presidenta de Serra do Barbanza, Teresa Villaverde, discrepa con FCC en que toda la responsabilidad por los problemas que se están dando en el servicio de recogida sea de la mancomunidad: «Eles intentan confundir e dicir que toda a paralización é porque a mancomunidade non renova os camións do inicio do contrato e non é así. Eles teñen os seus propios vehículos, e un deles téñeno parado sen orde de arranxo». En este sentido, Villaverde aseguró que ayer no se prestó servicio en Ames, que eso es responsabilidad de la empresa y que la penalizará por ello.

Es más, la presidenta de la mancomunidad aclaró que se alquiló un camión a otra empresa para la recogida en Ames, pero que no pudo empezar por la cantidad de documentación exigida. Está previsto que lo haga hoy, y su coste «repercutirémosllo a FCC, porque por contrato é responsabilidade súa a recollida en Ames, e aplicaremos sancións por incumprir o servizo». En cuanto a los nuevos vehículos, explicó que esperan abrir los primeros sobres del concurso esta semana y que, aunque intentan agilizar el proceso, deben respetarse los plazos legales.
En los tejados

Mientras la mancomunidad y la empresa concesionaria se pasan la pelota de un tejado al otro, los vecinos son los que sufren las consecuencias de un servicio deficiente en la recogida de basura. Lo mejor para todos sería que ambas partes enterrasen el hacha de guerra.

La Voz de Galicia

Parte de Cesures estuvo ocho horas sin luz por una avería.

Una avería en el transformador de Infesta fue la causa del apagón registrado el martes en Pontecesures. Según los datos aportados por Gas Natural-Fenosa, fueron 127 clientes los que se quedaron sin suministro al filo de las cuatro y media de la tarde. Parte de ellos recuperaron el servicio pasadas las diez de la noche, aunque hubo otros que tuvieron que es esperar a la media noche para poder encender la luz.

La Voz de Galicia

El Corpus sortea las obras en Pontecesures.

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Cuando una avería se eterniza, caso de la existente en la rúa San Lois de Pontecesures, los trastornos se convierten en verdaderas pesadillas para los vecinos.

Luis Sabariz, concejal independiente de la localidad, se ha convertido en la voz de los indignados pues la obra provoca importantes molestias acústicas pero a la vez desluce actos tan relevantes para la localidad como la procesión del Corpus, algo que ya había sucedido en Ramos.

“Nada menos que nueve meses lleva una zona de la rúa San Lois, en la intersección con la rúa Ullán, con una avería en la red de saneamiento sin reparar”, explica molesto el concejal.

Sabariz asegura que las valla, las chapas en los huecos y las señales son unas constantes en los últimos meses.

Admite que hace unos días se han retomado las obras, pero “solo en días esporádicos”, por lo que todavía se desconoce cuando va a acabar esta tortura e incomodidad para los vecinos del lugar.

Y es que las noches se convierten en insoportables para los que residen cerca del lugar de las obras. “Los vecinos llevan varios días teniendo que soportar los tremendos ruidos de las chapas cuando son cruzadas por los vehículos”.

A esta molestia permanente, hay que sumar las que se causan a los actos sociales y festivos. Entiende Sabariz que lo que ocurrió este domingo, con la procesión del Corpus, no tiene justificación.

Entiende que la falta de previsión del alcalde nacionalista, Luis Álvarez Angueira, afeó este acto solemne, de enorme tradición en la localidad.

Pero este domingo fue especialmente bochornoso, porque además de que la procesión tuvo que zigzaguear entre las vallas, el día no acompañó a los fieles durante el recorrido. La situación afectó especialmente a los niños que conmemoraban su Primera Comunión en su exhibición de pureza del alma.

Faro de Vigo

El reloj que no sabía dar las horas.

En Pontecesures el tiempo corre a su aire: las agujas de A Prazuela giran desde hace meses sin respetar el ritmo básico.

«Reloj, no marques las horas, porque voy a enloquecer», advertía aquella vieja canción de amor de Armando Manzanero. Sus versos, desnudos de romanticismo, podrían ser utilizados para describir el extraño caso que, desde hace cinco meses, se registra en A Prazuela, en Pontecesures. El reloj de la torre de la iglesia se ha vuelto loco. Cada hora en punto, las campanadas suenan. Y suenan tantas veces como le corresponde. Pero quien en ese momento levante la vista hacia lo alto de la plaza verá que en la esfera del reloj, las agujas «corren a su aire, como les parece», según relata el párroco, Arturo Lores. Y, normalmente, marcan casi tres horas de menos.

No obedece esta circunstancia a ningún milagro, sino a una avería del mecanismo del reloj. Se produjo esta hace ya unos cinco meses. ¿Y por qué no se ha arreglado? Pues porque ni en la iglesia ni en el Concello, que en su día donó la pieza, tienen el código secreto que permite acceder a las entrañas del marcador de tiempo.

El concejal de la oposición Luis Ángel Sabariz, ya pidió hace tiempo explicaciones sobre lo que ocurría en lo alto de la torre. «El Concello dice que es cosa de la Iglesia, y la Iglesia dice que es del Concello». Y, unos por otros, el reloj sigue a lo loco.

Arturo Lores, el párroco, matiza. «El reloj lo puso el Concello, y fue siempre el Concello el que se encargó de hablar con la empresa que lo había instalado cuando había que hacer un cambio de hora o cualquier otro arreglo». Por el gobierno local Ángel Souto ofrece otra versión: «O reloxo é certo que o cedeu o Concello, pero non é noso, nen sequera figura no inventario municipal».

Sea como fuere, ambas partes aseguran estar buscando soluciones para corregir este desaguisado con las horas. El párroco está pendiente de que la empresa que lleva el reloj que acompasa las llamadas a misa analice la posibilidad de hacerse cargo, también, del que da la hora. El concejal, por su parte, ha enviado varios avisos a la empresa que colocó la pieza hace ya doce años, y «hace unos veinte días se le mandó un escrito» para que entreguen las claves que permitirían dar con la solución a este enigma tecnológico. Mientras, las campanas y las agujas seguirán compases distintos.

LA VOZ DE GALICIA, 03/10/12