Los usuarios del tren en Padrón se sintieron «maltratados» en los 17 días sin servicio.

Viajeros, en el andén de la estación de Padrón, línea en la que Renfe reanudó los servicios ferroviarios con Santiago después de 17 cerrados

Viajeros, en el andén de la estación de Padrón, línea en la que Renfe reanudó los servicios ferroviarios con Santiago después de 17 cerrados.

Denuncian la falta de información que hubo mientras la línea estuvo inoperativa

La estación de tren de Padrón recuperó el servicio el pasado lunes por la mañana, diecisiete días después de que quedara suprimido por la ejecución de obras de mantenimiento en la vía, derivadas de los sucesivos temporales de lluvia. De la misma manera que no avisó los usuarios de la supresión del servicio, Renfe tampoco lo hizo cuando lo restauró, de modo que, por ejemplo, la vecina Belén Angueira viajó el lunes a Santiago en uno de los autobuses contratados por la operadora para sustituir a los trenes, pero ya pudo regresar a su casa en este último medio. En Padrón, ella fue la cara visible del enfado, e incluso indignación, que causó entre los usuarios la supresión del servicio ferroviario entre Vilagarcía y Santiago, pero en la estación hubo muchos más que sufrieron 17 días de «caos» y «despropósito» marcados, según denuncian, por la falta de información. Pese a no funcionar la línea, sí se podían comprar billetes para viajar en tren, además de los bonos mensuales, pese a que en las dos o tres primeras jornadas ni siquiera hubo bus ni otro medio alternativo para viajar a Santiago, según explicó este miércoles una usuaria, que tuvo que buscar sitio en coches particulares para ir a trabajar.

En los días de huelga de autobuses, los usuarios se desplazaron hasta Compostela en taxi. En cuanto a las reclamaciones u otra información, el teléfono que facilitó Renfe no estuvo operativo en ningún momento, sin contar que hasta la semana pasada «parece que a ninguén lle preocupou o tema», sostiene otra persona.

Desde el Ayuntamiento de Padrón, el alcalde, Anxo Arca, explicó que el gobierno municipal transmitió en diversas ocasiones la necesidad de normalizar el servicio de transporte en la zona, tanto por ferrocarril como en autobús. El PP y el BNG de Padrón también solicitaron la reposición del servicio en la estación de tren de A Matanza.

Esta quedó sin línea de servicio regional, mientras la estación de A Escravitude, en el tramo de alta velocidad, sigue languideciendo por la falta de uso, con solo tres frecuencias diarias en casa sentido, debido a su ubicación fuera de la localidad. Por este motivo los usuarios tienen que disponer, igualmente, de un vehículo para poder usar el servicio desde este punto.

Pese a ese cierre del servicio ferroviario durante dos semanas para realizar obras de mantenimiento, no cortaron los árboles pegados a la vía a la altura de Vilar, donde un vecino lleva años denunciando el riesgo de que caigan sobre la vía y su casa.

La Voz de Galicia

Renfe recupera la vía convencional a Santiago sin previa comunicación.

La estación de Catoira sigue excluida de los cinco trenes lanzadera diarios que sí hacen escala en Pontecesures y Padrón

De cincuenta minutos que fácilmente se ampliaban a una hora si el autocar llegaba con retraso, algo bastante habitual, a la media hora de rigor que marcan los horarios. Ayer, después de que el lunes por la tarde algunos servicios recorriesen los raíles, Renfe recuperó la circulación de sus trenes por la vía convencional que une Vilagarcía y Santiago. Lo hizo sin cursar previo aviso a sus usuarios. Pero lo hizo, al fin y al cabo, 18 días después de que sus frecuencias fuesen clausuradas a raíz de las inclemencias meteorológicas, tal y como la operadora ferroviaria explicó en su momento. Buena noticia para los viajeros de las estaciones intermedias, a quienes la alternativa en forma de autobuses de sustitución no convencía. Por la sencilla razón de que el tiempo de desplazamiento se duplicaba.

Denís Area, un joven que reside en Santiago, está cursando prácticas en Catoira y el lunes confirmaba que la solución del bus por carretera no era, precisamente, un prodigio de logística, acudió ayer a su cita ferroviaria a la una y media de la tarde. «O servizo das 6.10 horas que teño que coller en Compostela para poder vir traballar xa o fixemos no tren, así que parece que Renfe recobra por fin a normalidade», comentaba a pie de andén, poco antes de tomar la frecuencia de regreso. Nadie lo avisó. Se enteró en primera persona, al llegar a la estación intermodal Daniel Castelao de buena mañana y comprobar que, en lugar del autocar de las dos últimas semanas, el maquinista estaba en su puesto. El regional de vuelta, que procedía de VigoPontevedra y Vilagarcía, llegó a su hora.

Junto a Denís, otras tres personas emplearon el camino de hierro para viajar a mediodía hacia el norte. Si algo critican de esta peculiar experiencia es la falta de información que las ha mantenido en un desconcierto permanente. «Los dos primeros días en los que se cerró la vía ni siquiera tuvimos la opción de ese autobús que Renfe sí puso después, pero es que los mensajes de SMS que nos enviaban llegaban en ocasiones a las cuatro de la tarde. Ya me dirás qué puedes solucionar con esos márgenes».

Asistir a la recuperación del tren convencional en Catoira se rodeas de un poso de justicia poética. Más que nada porque, obviando Osebe, que dispone de servicio ferroviario, pero funciona como un enclave testimonial, la suya es la estación intermedia que un peor trato recibe en este trazado de hierro, el primero que se puso en marcha en Galicia. Por razones que nadie ha explicado, al menos no de forma convincente, está excluida de los trenes lanzadera que comunican exclusivamente Santiago y Vilagarcía y sí se detienen en Pontecesures y Padrón.

Más allá de una pequeña dependencia dotada de un puñado de asientos, no existe aquí prestación adicional alguna. Ni es posible adquirir un billete, siquiera de forma telemática, ni hay un servicio de videoasistencia como el que sí funciona en la estación de Pontecesures. «É curioso, porque durante estas dúas semanas ninguén collía o teléfono en Renfe, aínda que si enviaban mensaxes dicindo que consultásemos co persoal da estación. Non sei a que persoal se referían», se pregunta Denís mientras recorre con la mirada un edificio cerrado a cal y canto. Pese a que este es el verdadero referente ferroviario para los viajeros de O Barbanza, sobre todo estudiantes y trabajadores, su exclusión de los trenes lanzadera priva a Catoira de cinco frecuencias diarias más, Que se sepa, poner remedio a esta situación no figura en ninguna agenda oficial.

La Voz de Galicia

El PP condena el cierre de la línea férrea entre Catoira y Padrón.

Piden explicaciones y soluciones al ministro Óscar Puente.

Vuelven a denunciar el estado del apeadero vikingo.

Representantes del PP en la estación de tren de Catoira.
Representantes del PP en la estación de tren de Catoira.

El Partido Popular carga contra el Gobierno de España por el cierre a la circulación de la línea de ferrocarril convencional que une los Concellos pontevedreses de Catoira y Pontecesures con el coruñés de Padrón.

Los pasajeros padecen esta situación desde el pasado día 5 sin que el Ministerio de Transportes ofreciera explicación alguna, «provocando un importante malestar y desconcierto entre los vecinos» de las comarcas de Barbanza, O Salnés y Caldas que emplean habitualmente esa ruta, sobre todo en el caso de los primeros.

Así lo denuncian los diputados conservadores nacionales Juan Bayón, Pedro Puy e Irene Garrido, quienes exigen explicaciones al ministro Óscar Puente y exigen que se aclare tanto el por qué del cierre de esa línea férrea desde hace dos semanas como el plazo previsto para restablecer el servicio, en caso de que vaya a hacerse.

Además, quieren saber si la circulación de trenes entre Catoira y Padrón era segura antes del cierre de la vía.

Circunstancia que aprovechan para incidir en una vieja denuncia, como es el deterioro que presenta el apeadero de la villa vikinga, por la que, gracias a su influencia en la comarca de Barbanza, pasaron 67.000 viajeros en 2023.

A pesar de su importancia, «esta estación no cuenta con personal de Renfe presencial, por lo que los usuarios únicamente pueden comprar billetes de forma telemática, a diferencia de lo que sucede en otras estaciones sin personal que disponen de un sistema de información telemático que permite adquirir los billetes y recibir información que proporcionan teleoperadores en tiempo real».

Pero eso no es todo, sino que la estación catoirense «precisa urgentemente de labores de mantenimiento y limpieza, además de necesitar tableros con horarios y números de ayuda», aseguran los representantes del PP tras visitar las instalaciones.

Faro de Vigo


Cinco generaciones dedicadas al arte de la luz.

Más que un comercio, la Cerería San Román es un testimonio de fortaleza histórica. Cinco generaciones de la familia Diéguez han mantenido viva desde el siglo XIX la llama de un oficio que desafía la automatización a golpe de paciencia, memoria y oficio.

Joaquín Diéguez Quintas en la Cerería San Román, en pleno centro histórico.
Joaquín Diéguez Quintas en la Cerería San Román, en pleno centro histórico. 

En el corazón del centro histórico la calle San Román no solo comparte nombre con uno de sus establecimientos más emblemáticos, sino que alberga un legado que ha iluminado Galicia durante más de un siglo. Joaquín Diéguez Quintas, actual propietario de la Cerería San Román, representa la quinta generación de una saga familiar dedicada al arte de la cera. Lo que comenzó como un oficio artesanal se ha transformado hoy en un testimonio vivo de la historia industrial y comercial de Galicia, manteniendo intacta la esencia de la fabricación manual en un mundo automatizado.

La historia de los Dieguez es más profunda de lo que el propio Joaquín pensaba. Aunque siempre supo que el oficio le venía de sangre, fue una investigación reciente la que reescribió su árbol genealógico. «Creía que solo eran cuatro generaciones, pero por un historiador que investigó en el registro de Santiago me enteré de que soy la quinta», confiesa el cerero.

El hilo conductor se remonta a su tatarabuelo, Ignacio Diéguez Otero, quien ya poseía una cerería en la Rúa Nova de Padrón donde fabricaba y vendía sus productos. La tradición continuó con su bisabuelo, José Dieguez Sueiro (conocido también por la histórica Cerámica Celta), y se ramificó hasta llegar a Pontevedra, donde una prima de su abuelo regentaba la tienda actual antes de que la rama directa de Joaquín tomara el traspaso.

El pulmón de este negocio no está en la trastienda, sino en Pontecesures, donde la familia mantiene su fábrica. Se trata de un complejo con historia propia: aunque las instalaciones actuales datan de principios de los años 40, la fábrica original en esa ubicación se remonta a principios del siglo XIX, habiendo sido remodelada con el tiempo.

A lo largo de los siglos, estas naves han visto pasar de todo bajo diferentes nombres comerciales, como «Fábrica de Velas y Bujías Santa Ana». Y no siempre el negocio fue solo luz; en el pasado, la familia lo diversificó combinando la cerería con fábrica de jabones, venta de especias y droguería, hasta especializarse finalmente en las velas.

La fabricación de las velas es una danza de paciencia y precisión en la que los Diéguez siguen reivindicando la mejor artesanía

El proceso de fabricación que describe Joaquín es una danza de paciencia y precisión. Para las velas tradicionales, como las de Semana Santa, utilizan el «noque», un gran depósito donde las mechas, colgadas de una enorme rueda, se sumergen y emergen rítmicamente. «Se van mojando en cera, se enfrían y se vuelve a sumergir; cada capa coge aproximadamente un milímetro», explica Dieguez sobre este método de inmersión.

La materia prima es fundamental y variada. En sus fórmulas combinan parafinas refinadas y semirrefinadas, ácidos esteáricos y ceras de alto punto de fusión y elementos naturales como cera de abeja, soja y palma.

El resultado es un producto artesanal que reivindica su valor frente a la producción industrial masiva.

Joaquín Diéguez Quintas asumió las riendas del negocio en 2006, sucediendo a sus padres, Joaquín Diéguez y Dolores Quintas, quienes estuvieron al frente del mostrador durante medio siglo. La tienda de Pontevedra, cuya apertura se estima a principios del siglo XX, vive al ritmo del calendario litúrgico y social. Las ventas oscilan según la estación: velas de cementerio para Difuntos, decoración en Navidad, cirios altos para las procesiones de Semana Santa y la campaña de romerías de verano.

La visión de la actual generación va más allá de la venta. Joaquín proyecta aprovechar el «decorado típico antiguo» de la fábrica histórica, con el noque y la gran rueda, para crear un lugar donde artistas puedan exponer sus obras

Pero la visión de la actual generación va más allá de la venta. Joaquín proyecta convertir parte de las instalaciones históricas de la fábrica, que contaba con una tecnología puntera en su época, en un espacio de interpretación. La idea es aprovechar el «decorado típico antiguo», con el noque y la gran rueda, para crear un lugar donde artistas puedan exponer sus obras.

Esta iniciativa ya ha atraído la atención de figuras culturales, como directores de museos y un galardonado con el Premio Velázquez, quienes ya han visitado las instalaciones para evaluar posibles proyectos.

La Cerería San Román se mantiene así no solo como un comercio, sino como un guardián del fuego y la memoria, donde la cera sigue goteando capa a capa, igual que hace doscientos años.

Faro de Vigo

El caos de Renfe en Padrón: «Non se entende, porque a estación move xente».

La supresión de trenes entre Vilagarcía y Santiago indigna a los usuarios

Dieciocho días lleva Padrón sin servicio de tren desde la estación de A Matanza y los usuarios habituales, muchos de ellos con bonos comprados, desconocen cuándo lo recuperará. «É ir á aventura»; «transporte público en Padrón está totalmente abandonado pese a que o usamos moita xente e máis que a podería usar se funcionase ben»; «Non se pode consentir o que está pasando» o «esto es un despropósito» son algunos de los comentarios escuchados ayer en la estación entre los usuarios con billete para el tren de las 10.28 horas.

Un cuarto de hora antes, la pantalla de la estación anunció que esa frecuencia quedaba suprimida, lo que hizo pensar a los viajeros que ya no pasaba el autobús que contrató Renfe mientras la línea está sin servicio. «Como non fagamos presión, incluído os concellos, non imos lograr nada», aseguró Belén Angueira, vecina de Padrón que lleva seis años usando el tren a diario para ir a trabajar a Santiago.

Finalmente, el microbús sí llegó y partió de la estación a las 10.48 horas de la mañana. «Non entendo por que suprimen esta liña de tren xa que estación de Padrón move xente», comentó otra usuaria. «O que non se entendo é por que seguen vendendo billetes cando non hai o servizo», dijo otra.

De hecho, en la máquina de la estación es posible sacar billetes para el viaje ferroviario, que después pasa a ser en autobús por carretera, cuando no lo suprimen, como sucedió algún día desde el 6 de febrero, según denuncian viajeros afectados. «Padrón tense que mobilizar para reclamar un servizo de tren como ten que ser», asegura Belén Angueira, quien también encabeza la agrupación de Podemos en la capital del Sar.

La vecina añade que, en estos dieciocho días, «non houbo un servizo alternativo eficiente para persoas usuarias». A estas alturas, según comentan varios viajeros, «o peor xa non é estar sen servizo, é non ter información sobre as alternativas reais de transporte» y sobre el tiempo que durará la supresión de los trenes entre Vilagarcía y Compostela, que afecta a las paradas de CatoiraPontecesures, Padrón y Osebe.

«O bus é de chiste en Padrón», opina otra persona en alusión al servicio por carretera desde la estación padronesa, al que tendrían que recurrir en caso de que no llegara el autobús contratado por Renfe. O al transporte privado de modo que, por ejemplo, Belén Angueira cuenta que ella tiene un compañero que sube para Santiago a las ocho de la mañana y tendría que ir con él, aunque no empiece a trabajar hasta más tarde.

Concello

«Parece que che queren obrigar a ter coche particular para desprazarte, pero eu négome; hai que levantar a voz para denunciar o que está pasando», añade la vecina de Padrón, quien señala que es necesario que la línea entre Arousa y Santiago sea considerada de cercanías y no media distancia, como en la actualidad.

Desde el Concello, el alcalde Anxo Arca asegura que «a veciñanza padronesa ten moita razón cando se queixa do transporte público nos últimos tempos. Ao extraordinario número de incidencias acumulado no transporte en autobús súmase agora a inestabilidade do transporte en tren». El regidor cuenta que, desde el Ayuntamiento, «xa transmitimos en reiteradas ocasións e por diferentes canais a urxente necesidade de normalizar o transporte público da nosa zona, porque é un servizo fundamental para a cidadanía». Anxo Arca añade que «a información que fixeron pública o Adif e Transportes é pouca e a xente necesita coñecer os prazos. Entendemos que o mantemento e a reparación dos danos causados polo temporal son necesarios, pero comunicar ben as cousas é importante porque a xente ten que organizarse».

El BNG ya reclamó al Gobierno central la reposición inmediata de estos servicios ferroviarios.

La Voz de Galicia

Trasladan a la Xunta quejas por el cierre de la vía que deja sin tren a Cesures y Catoira.

Autobuses frente a la estación de tren de Vilagarcía.

Autobuses frente a la estación de tren de Vilagarcía.

El malestar crece entre los usuarios de un servicio que había ganado público en los últimos años.

El cesureño Luis Ángel Sabariz ha trasladado a la Dirección Xeral de Mobilidade de la Xunta de Galicia el malestar que crece entre los vecinos de localidades como Pontecesures o Catoira que suelen utilizar el tren y que desde hace más de una semana se han visto privados del servicio. «Dende hai uns dez días non circulan pola vía convencional os trens rexionais que paran nas estacións de Padrón, Catoira e Pontecesures ocasionándose un grave prexuízo para o cada vez maior número de usuarios do servizo nestas vilas, fundamentalmente traballadores, estudantes e doentes que acoden a consultas médicas e hospitais». Hay un servicio de buses alternativo, reconocen los afectados, pero «os retrasos, a necesidade de facer transbordos, as incomodidades e a desinformación está a indignar a todos. Resulta incrible que logo de dez días non estean solucionadas as deficiencias».

La Voz de Galicia