Los valeiros empiezan a precintar sus nasas, pero el mal tiempo les lleva a retrasar la pesca de la lamprea.

Los pescadores de lamprea que operan desde embarcación en el río Ulla, los conocidos como valeiros, iniciaron ayer la comprobación de las nasas butrón que van a utilizar en la campaña. Los guardarríos inspeccionaron esas redes y repartieron los primeros precintos, por lo que se da por oficialmente inaugurada la temporada.

Sin embargo, el mal tiempo reinante, las intensas corrientes y las previsiones de nuevos temporales para próximos días hacen que el grueso del sector prefiera esperar un poco más antes de empezar a largar sus aparejos, y de hecho ayer solo lo hizo una de las naves.

Los demás lo harán en cualquier momento, en cuanto vean que las condiciones del río no suponen un peligro para ellos ni para sus nasas.

Barcos autorizados

Pueden participar una veintena de embarcaciones, la mayoría pertenecientes a la cofradía de Carril aunque tripuladas por pontecesureños.

En concreto hay trece naves autorizadas para nasa butrón con puerto base en Carril, como son la “Gima”, “María del Carmen”, “Xurxo”, “Auxiliar del Pesado”, “Tilocha”, “Nena Cuarta”, “Camba”, “Ángeles”, “Porto”, “Vicenta”, “Eu”, “Pesado” y “Tami Uno”. A ellas se suman una de Cambados, la “Villamar”, y seis de Rianxo, la “Curota”, “Viviana”, “Peruco”, “Conde Primero”, “Parana” y “Xoana”. La mayoría tienen entre 4,5 y 5,5 metros de eslora, aunque las hay de entre 6 y 9 metros.

Hay que recordar que además de ponerse en marcha la campaña de pesca de lamprea para los valeiros también ha comenzado su captura en las pesqueiras. Las primeras en ponerse en marcha fueron las de Areas (Herbón), que pueden estar operativas hasta el 26 de marzo, mientras que en el tramo comprendido desde la pesquera de As Vellas (Herbón) hasta la pesquera de A Trapa (Herbón), ambas incluidas, puede capturarse el preciado pez cartilaginoso desde 1 de febrero al 23 de abril.

En el tramo comprendido desde las pesqueiras de A Caseta y Furado (Carcacía) hasta la de Lampreeiro la campaña deberá realizarse del 8 de febrero al 7 de mayo.

Las redes solo pueden utilizarse en las pesqueras desde las 20 horas hasta las 8 horas del día siguiente, prohibiéndose su empleo desde las ocho de la mañana de los sábados hasta las ocho de la tarde de los lunes.

Faro de Vigo

La crecida del río insufla optimismo a los pescadores de la afamada lamprea del Ulla.

butr

La campaña de pesca de la preciada lamprea del Ulla comienza hoy con la colocación en el río de las primeras nasas butrón. Lo hace en las tradicionales pesqueiras, como mañana harán los conocidos como valeiros, que operan a flote desde Pontecesures.

Es pronto para saber si la que ahora empieza va a resultar una temporada de abundancia o de escasez, pero al menos la crecida del Ulla, gracias a las precipitaciones de las últimas jornadas, ayuda aumentar la posibilidades de éxito.

Ya se sabe que el preciado y primitivo pez cartilaginoso necesita del agua dulce que desemboca en el mar para orientarse, remontar el cauce fluvial y desovar río arriba, de ahí que el aumento del nivel del Ulla sea motivo de satisfacción para los valeiros.

Estos pescadores, pertenecientes a las cofradías de Carril y Rianxo, pero la mayoría de Pontecesures, van a reunirse mañana a pie de puerto con los guardarríos. Será el momento de revisar las nasas butrón, comprobar su tamaño y el de las mallas, precintarlas y afrontar todos los preparativos antes de empezar a lanzarlas al agua.

Está previsto que las primeras embarcaciones larguen mañana mismo sus aparejos, aunque la mayor parte se reservarán unos días más, a la espera de que amaine el temporal y siempre con la mirada puesta en las naves y nasas operativas, para ver si realmente vale la pena empezar ya la faena o es conveniente esperar unos días más, quizás semanas.

“Lo importante es que el río cogió algo de agua en los últimos días”, destaca Pepe, uno de los valeiros más experimentados de Pontecesures.

“Que el nivel del río sea alto nos ayuda, y desde luego la última borrasca nos ha favorecido mucho, pero aún es pronto para hacerse una idea de lo que puede pasar”, reflexiona este pescador.

Tanto él como otros pescadores señalan que “al menos este año ya tenemos todo listo para empezar”. Se acuerdan así de lo sucedido en enero de 2015, cuando la Administración decidió habilitar por primera vez una caseta en la zona portuaria pontecesureña para controlar la comercialización de las lampreas. En ella se despacharon finalmente 1.700 piezas, pero tardó semanas en estar plenamente operativa y causó enorme malestar y no pocos perjuicios entre el sector.

“Esta vez nos colocaron una máquina etiquetadora y una impresora nuevas, además de dejar la caseta en perfectas condiciones hace ya unos días, por lo que todo está listo para iniciar la temporada”, agradecen los valeiros.

Junto a estos pescadores de la “dama del Ulla” que operan desde embarcación cobran protagonismo los titulares de las construcciones romanas situadas río arriba y conocidas como pesqueiras. Las primeras “trampas” -sillares de piedra alineados dentro del río, en situación perpendicular u oblicua al curso del agua- se sitúan desde hoy en Areas (Herbón), mientras que el 1 de febrero comenzará la actividad en las pesqueras situadas entre As Vellas y A Trapa (Herbón). Desde A Caseta y Furado (Carcacía) hasta Lampreeiro se usarán a partir del 8 de febrero.

Faro de Vigo

Las “pesqueiras” del río Ulla y los “valeiros” están listos para la campaña de la lamprea.

Los pasillos ideados por los romanos para aprovechar el paso del preciado pez cartilaginoso por el cauce fluvial retoman todo su protagonismo dentro de tres semanas.

Las construcciones tradicionales ideadas por los romanos que se conocen como pesqueiras, ubicadas en el río Ulla, van a capturar lamprea de nuevo dentro de tres semanas. La Consellería de Medio Ambiente publicó ayer la orden que regula la explotación de estos elementos estratégicamente situados en el cauce fluvial que cobran una protagonismo especial en Teo, Padrón, A Estrada y Pontecesures.

Al mismo tiempo van a ponerse en marcha los valeiros, es decir, los pescadores que faenan desde embarcación y emplean la nasa butrón para capturar el preciado pez cartilaginoso.

Pero ahora todas las miradas se centran ya en esas pesqueras; grandes sillares de piedra alineados dentro del río, en situación perpendicular u oblicua al curso del agua.

Las primeras en ponerse en marcha serán las pesqueras de Areas (Herbón), del 4 de enero a 26 de marzo, mientras que en el tramo comprendido desde la pesquera de As Vellas (Herbón) hasta la pesquera de A Trapa (Herbón), ambas incluidas, se establece como periodo de pesca el que va desde 1 de febrero a 23 de abril.

Asimismo, en el tramo comprendido desde las pesqueiras de A Caseta y Furado (Carcacía) hasta la de Lampreeiro, en el lugar As Pesqueiras, la captura de lamprea está autorizada del 8 de febrero hasta el 7 de mayo.

En la Consellería de Medio Ambiente advierten de que el mismo día que finaliza el período autorizado en cada caso es obligatorio retirar las artes de pesca, que además solo pueden estar colocadas desde las 20 horas hasta las 8 horas del día siguiente.

Está prohibido realizar esta actividad, y por tanto las redes no pueden permanecer en las pesqueiras, desde las ocho de la mañana de los sábados hasta las ocho de la tarde de los lunes.

Hay una serie de limitaciones, como por ejemplo que en las pesqueras de Areas y As Vellas debe dejarse libre el canal central del río o que deberán emplearse redes que no causen daño a las demás especies piscícolas.

Faro de Vigo

Pobres expectativas porque el río baja con escaso caudal.

La lamprea necesita orientarse por las corrientes de agua dulce que desembocan en la ría y el Atlántico. De este modo remonta el río para desovar, y es durante ese desplazamiento cuando los valeiros y los titulares de las pesqueiras las capturan en sus redes. Lo que sucede es que el Ulla tiene actualmente “un reducido caudal, casi como si fuera verano”, lo cual significa que “habrá poca lamprea”, pronostican los valeiros consultados. A la espera de acontecimientos, ya que todo puede cambiar si se mantienen las lluvias y se eleva el caudal del río, los pescadores creen que “habrá que empezar muy poco a poco e ir de menos a más, como en la anterior campaña”, desarrollada entre los pasados meses de enero y abril.

“Ya pagamos las tasas y hemos recibido los permisos, por lo que el día 5 realizaremos el precintado de las nasas y podremos empezar, pero no todos largaremos al comienzo”, explican algunos valeiros.

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Los pescadores de Rianxo, Carril y Pontecesures empiezan el día 5.

Los pescadores de lamprea desde embarcación que emplean las conocidas nasas butrón para la captura del primitivo pez, pueden iniciar su actividad el día 5 de enero. Van a participar una veintena de embarcaciones, de las cuales prácticamente una docena pertenecen a la cofradía de Carril. Aunque en realidad solo hay dos con base en este puerto vilagarciano, ya que las demás pertenecen a Pontecesures, donde la “dama del Ulla” es la reina del río. Junto a ellos van a participar marineros a bordo de embarcaciones llegadas desde Rianxo, y todos, como es habitual, van a largar sus nasas entre las fachadas fluviales pontecesureña y padronesa.

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El hombre de confianza de Pontecesures.

José Trasande está a punto de despedirse de la barra del Tele Bar, el local que ha regentado toda una vida.

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Día de ruta de la matanza. Además de los callos, el Tele Bar ofreció costilla y unas empanadillas de pinchos que sabían a gloria.

A Pili, la mujer de Pepe, los callos le salen de rechupete. Los cocina el fin de semana, y el Tele Bar se llena de familias ansiosas de hundir la cuchara en la sabrosa salsa. A la gente, nos cuenta José Trasande desde detrás de la barra, le encanta la tapa. «Moita xente ten pedido a receita para facelos na casa, e sempre se lle dá sen problema… Pero fíxate. Os que a levan, volven e din que os callos non saben igual que os do Tele Bar. Será o cariño ou a man da cociñeira», sentencia este hombre, veterano de la hostelería cesureña y un personaje destacado de la vida en esta pequeña localidad.

A fin de cuentas, Pepe lleva cuarenta años regentando el local situado en la Plazuela. Cuando decidió abandonar su trabajo en Nestlè y adentrarse en el mundo de la hostelería, escogió un local ruinoso del que solo conservó una cosa: el nombre. «Pensamos en chamarlle doutra maneira, pero total todo o mundo ía seguir dicíndolle Tele Bar, porque fora o primeiro bar de Cesures que puxera televisión, así que lle quedou». ?l, que se metió detrás de la barra «por vocación», fue haciendo cambiar su establecimiento al ritmo de los tiempos. En los ochenta, por ejemplo, colocó en la parte de atrás de local, en un lugar apartado de miradas indiscretas, unos sofás. «Foi un éxito. Ás cinco da tarde xa había parellas que viñan coller sitio». Cuando arrancó el negocio, «moito marisco temos cociñado aquí para despois repartir». Y cuando en Pontecesures se hizo fuerte la movida, «faciamos bocadillos e hamburguesas ata as seis da mañá. A esa hora xa parabamos porque ao día seguinte había que volver a abrir». Las noches de fin de año, recuerda, se prolongaban hasta casi el mediodía del día 1 de enero, convertidas en un ir y venir de churros y chocolates. Pepe recuerda aquellos tiempos. «Ata o ano 2000, Pontecesures desbordaba ambiente. Aquí chegou a haber cinco estancos, casas de comidas, e entrando desde a rotonda, todo eran negocios». Luego, el pueblo inició un lento declive que el achaca, sin dudarlo, a la reordenación del tráfico en el eje principal. «Quen condenou a Cesures foi á dirección única». ?l ha expuesto su tesis, una y otra vez, a los sucesivos gobiernos. «¿Que traballo lles custará probar e cambiar o sentido [de circulación] destas rúas. Penso que iso sería bo, e non custaría cartos». Pepe se alporiza un poco cuando habla de este tema. Y no se muerde la lengua ante los actuales inquilinos del consistorio. «Igual berro un pouco con eles, pero non por mal. Coñézoos de toda a vida, ¡se se criaron aquí!», dice haciendo un gesto que abarca la Plazuela.

En medio de los niños que crecieron en ese entorno, los cuatro hijos de Pepe y Pilar. Y ahora, sus seis nietos. También Pepe ha crecido, embarcándose en un sinfín de actividades. Fue presidente de la asociación de comerciantes y, durante muchos años, pilar inquebrantable de las comisiones de fiestas. «Todos temos que demostrar a nosa valía e, se podemos, botar unha man». Y él decidió sacar tiempo no se sabe de dónde para «ir pedir porta a porta» para animar las celebraciones cesureñas y organizar saraos capaces de competir hasta con la Pascua de Padrón. Por eso, el Tele Bar no falló cuando se organizó la ruta de la lamprea. «Agotamos todo o que tiñamos: as delicias de lamprea, a empanada, a lamprea á bordelesa». Ahora se han sumado a la ruta de tapas de la matanza, aunque quizás con menos entusiasmo «porque non é algo que sexa moi tradicional por aquí».

Pero si hay que hacerlo, se hace. Todo sea por echar un cabo. Pepe piensa seguir así, fiel a ese principio, hasta que llegue la hora de la jubilación. Será «pronto, pronto». ¿Y a qué dedicará el tiempo libre este hostelero vocacional? Asegura que a disfrutar de su familia, que es su tesoro más preciado. Y a viajar. No muy lejos, la verdad: «O primeiro que quero facer é coñecer Galicia». Cuando salga de detrás de la barra, Pepe se llevará con él las confidencias de varias generaciones de cesureños. Están a buen recaudo. «Un camareiro ten que ter algo de psicólogo. Ten que escoitar moito. E, sobre todo, ten que calar».

La Voz de Galicia