El olvidado muelle de A Ponte.

El Concello de Padrón reitera la necesidad de adecentar la zona portuaria del Ulla·· Barajan la posibilidad de pedir el traspaso de titularidad del Estado a la Xunta

La rampa de piedra del viejo pantalán de A Ponte lleva años derruido y es una de las viejas demandas

Es una vieja reivindicación tanto de vecinos como de la administración local. El viejo muelle de A Ponte (Padrón) necesita con premura un lavado de cara. Si bien es cierto que la actividad portuaria es prácticamente inexistente, sí es puerto de llegada de peregrinos que remontan el Ulla en catamarán. La temporada de visitas está a punto de abrirse y vivirá su máximo explendor durante los meses de verano.

La imagen que ofrece el viejo puerto sigue siendo deplorable. Y lleva arrastrando esta carga desde hace años. Rampas en mal estado, baches, hierba y matorrales, y un viejo pantalán en mal estado que descansa en el lecho del río. El peso de la historia parece haberse olvidado de su viejo esplendor.

Desde el Concello de Padrón, el actual gobierno recalca que es necesario y prioritario dar una solución al muelle. En ello llevan trabajando meses, pero la solución no parece llegar toda vez que la crisis y los recortes en partidas presupuestarias por parte de las administraciones se han convertido en una nueva traba.

Según explica el alcalde, el popular Antonio Fernández, en un principio se había pensado en solicitar al Ejecutivo de Madrid el traspaso de titularidad del muelle de manera que ésta fuese de la Xunta, en concreto a Portos, si bien ahora se está estudiando otra fórmula. “Aún no tenemos nada cerrado y estamos en conversaciones para ver cuál es la mejor actuación”, recalca el mandatario, que reafirma la necesidad de que el muelle de A Ponte se adecente.

Esta no es la primera vez que la administración local solicita el adecentamiento y reforma del muelle del lugar de A Ponte. Todas las peticiones realizadas en la última década cayeron en saco roto. De hecho, también fracasó un intento de proyecto que nació con el exalcalde Jesús Villamor, de convertir todo el entorno en una senda fluvial (esta partiría de Dodro, por las vegas de Lestrobe, pasaría por Padrón y tendría su continuidad en Pontecesures).

Hasta la fecha, el Concello solicitaba una actuación a Portos, pero este organismo autonómico no tiene competencia en la materia dado que la titularidad depende de Madrid, y desde la capital española se hacían oídos sordos.

DATO A DATO.
La sedimentación del río Ulla puso fin a siglos de trabajo portuario

. El muelle padronés fue el principal lugar de atraque de las mercancías que remontaban el Ulla hacia el interior hacia esta parte de Galicia. Allí se encontraban la aduana (nombre además que aún mantiene este lugar de A Ponte). En este punto existían además edificios destinados a guardar las mercancías y se pagaban los portes. La actividad pesquera y comercial en A Ponte entró en declive a principios del siglo XX ,

como consecuencia de la sedimentación del Ulla. En 1867, la Corporación padronesa de entonces remitía a la reina Isabel II diversas instancias solicitando el dragado del Ulla, ya que los barcos tenían dificultad para remontar y sólo podían hacerlo con la pleamar. Las actuaciones tardaron en llegar y la sedimentación afectó al margen derecho, que quedó en desuso desde entonces.

TIERRAS DE SANTIAGO, 17/04/12

La pesca de lamprea en el Ulla en Herbón vive la peor campaña.

La grave falta de agua en el río impidió trabajar a los pescadores de Padrón.

La lluvia llega tarde para salvar la campaña de pesca artesanal de lamprea en aguas del río Ulla a su paso por Herbón, en el municipio de Padrón. Juan Lago Suárez, pescador de 78 años y el más veterano de los cuatro con licencia la actividad en este tramo, asegura rotundo que «non acordo nunca un ano coma este, tan malo».

De hecho, la temporada arrancó prácticamente con el año en las primeras pesqueiras del río, las de Areas, en las que llegaron a colocar las artes de pesca pero no hubo capturas porque no había suficiente caudal de agua. No obstante, pasados los meses el Ulla no llegó a recuperar sus niveles habituales debido a la sequía de este invierno, lo que impidió la pesca tradicional de la lamprea en Herbón, con redes artesanales y con la ayuda de una pesada barca de madera.

A finales de febrero comenzó la campaña en las segundas de las pesqueiras, As Vellas, situadas debajo del convento franciscano, en las que están pescando – algo, pero muy poco- porque seleccionan los huecos del río por los que que más agua pasa.

Ejemplares pequeños

No obstante, Juan Lago no fue ningún día ni a unas ni a otras pesqueiras. «¿A que?», pregunta. «Non facía falta, aínda sobraban os que iban», responde el vecino de Herbón que comenzó a ir al río en el año 1950. «Este ano non saquei unha perra», cuenta Lago, que no vendió la primera lamprea, aunque sí que «as probei» y dice que eran «pequenas, de mala calidade», según le contaron además los tres pescadores de Herbón que sí están trabajando en el río.

Para ellos, la temporada en las pesqueiras de As Vellas concluye el día 28 de este mes y, como dice Juan, «aínda que chova un mes enteiro non lle fai nada ao río. Para subir unha cuarta teñen que caer moitos miles de litros de auga». El pescador dice, resignado, que «o principal é chegar a fin de ano e facelo con saúde».

El vigilante de recursos naturales del Ulla José Manuel Freire confirma que fue un año «raro», bajo en capturas pero también que «non houbo prezos», de modo que le consta que se vendieron lampreas a 5 euros en la mitad de temporada, algo totalmente inusual, dice. En este caso también procedían del Ulla, pero capturadas a la altura de localidad pontevedresa de Cesures y con otro tipo de arte de pesca.

«A xente non preguntou este ano pola lamprea e penso que aínda hai moita xente que non a probou», explica el vigilante de recursos naturales de la Xunta, que lo atribuye, quizás, al mal momento económico.

José Manuel Freire también confirma que el tamaño de las lampreas estuvo por debajo de otros años, de modo que «non se viron exemplares grandes». Así habla de que una lamprea pequeña de la campaña pasada es la grande de esta.

LA VOZ DE GALICIA, 15/04/12

El albergue valgués, remanso de paz para los peregrinos más solitarios.

Imagen de los primeros peregrinos que pernoctaron en el centro de Valga.

Tal día como hoy de 2011 pernoctaban los primeros peregrinos en el albergue de Valga. Un grupo de siete personas procedentes de Portugal que estrenaron las modernas instalaciones por las que ya han pasado más de 1.200 caminantes. Una cifra baja si se compara con los resultados obtenidos en otras residencias para peregrinos cercanas, pero que lo han convertido en uno de los albergues más tranquilos, elegido por los caminantes interesados en realizar el Camiño de Santiago en etapas cortas y en huir de la masificación.
Costó pero en diciembre de 2010 el edificio abría sus puertas, inaugurado por el conselleiro de Cultura de aquel entonces, Roberto Varela. Faltaban unos días para que terminara el Ano Xacobeo pero la satisfacción de contar por fin con este servicio no dejó lugar a la discordia aunque sí que hubo algunas críticas respecto al retraso de la apertura. No fue hasta abril cuando sus camas fueron ocupadas por primera vez. Los afortunados fueron un grupo de miembros de la asociación portuguesa Fraternidade Nun´Alvares de Ermesinde, de Porto. Desde entonces, han pasado por sus estancias unas 1.200 personas. ??En verano es cuando viene más gente y siempre buscándolo como un albergue alternativo porque no le gusta la multitud y este es intermedio?, según sus responsables. Y es que la cifra dista mucho de la obtenida en otros centros de la zona como el de Padrón o el de Caldas de Reis que en 2011 recibió a más de 10.000 peregrinos.

La Semana Santa también ha sido tranquila con unos 56 viandantes en los días más importantes, es decir, viernes, sábado y domingo, lo que no quiere decir que Valga no haya tenido trabajo. El número de personas que cruzó la localidad hacia la Catedral de Santiago se aproximó a las 200 y esto bien lo sabe Protección Civil, cuyos voluntarios se afanaron en atender y ayudar a estos transeúntes.

Pontecesures.
Tampoco se completaron las plazas del albergue de Pontecesures aunque la ocupación en los días santos rondó una media de 20 peregrinos al día. ??Fue bastante bien para ser el primer año?, en opinión de su gerente.

Las instalaciones de Infesta también son nuevas y muchos las eligen por el mismo motivo que el de Valga: Su tranquilidad. Fue inaugurado en enero de este mismo año pero sus primeros huéspedes llegaron a mediados de marzo, con el buen tiempo. Con todo, puede presumir de que desde entonces siempre ha habido algún caminante en sus instalaciones de 54 plazas.

Tanto en Cesures como en Valga y en el resto de centros de la zona, los usuarios más numerosos proceden de Portugal, no en vano, está en el Camiño Portugués, pero también se han registrado alemanes, franceses y, por supuesto, ciudadanos españoles llegados de otras comunidades autónomas que tiene variedad para elegir. Solo en la comarca del Ulla Umia existen tres establecimientos de este estilo. Dos de ellos fueron construidos por la Xunta (Valga y Pontecesures) y el tercero, el de Caldas fue habilitado y homologado por un empresario de la villa. Y es que la necesidad de contar con este tipo de centros era imperiosa en estos municipios. Hasta el momento tenían que acoger a los peregrinos en pabellones e incluso colegios.

DIARIO DE AROUSA, 10/04/12