“Ofrecí el bipartito a Angueira y me tomó a cachondeo”.
Superado el susto del sábado (que nombren a uno alcalde de supueblo en medio de abucheos e insultos debe ser como para asustarse), Maribel Castro acudió ayer a las oficinas municipales para cambiar sus cosas y papeles de oficina. Los pasó de su despacho de primera teniente de alacalde al despacho de jefe absoluto, que hasta el sábado ocupaba su compañero de bipartito, el nacionalista Alvarez Angueira. Esta ama de casa y secretaria de dirección empresarial tiene, a sus 56 años, sobrada experiencia política como concejala. Pero ahora afronta un reto muy diferente, y lo hace casi en solitario.