Detectan trazas de oro en los pigmentos del cruceiro de Carreiras.

Las obras de restauración de la pieza cesureña ya están acabadas.

Se hicieron de rogar, por el obligado parón por la pandemia, pero por fin las obras de restauración del cruceiro de Carreiras, en Pontecesures, están rematadas. Y con sorpresa porque los trabajos que realizó el restaurador Xosé Lomba sirvieron para descubrir que los pigmentos del monumento contienen restos de oro, de ahí que tenga esa coloración tan particular.

La composición de las pinturas fue analizada por el grupo de estudios medioambientales aplicados al patrimonio natural y cultural (GEMAP) de la Universidad de Santiago. «Nesta investigación explicouse que a cor verde esmeralda contiña arsénico e as cores douradas e amaralas contiñan unha cantidade de ouro responsable da devandita coloración», explican desde el concello cesureño.

Por otro lado, los trabajos de restauración, cofinanciados por el Concello de Pontecesures y la Diputación, también sirvieron para descubrir que la cruz figurativa está hecha en dos piezas y con dos tipos de piedra. Además, se observaron tres tapones de plomo, que sellan sus correspondientes picos de hierro.

No fue esta la última sorpresa, porque al eliminar la planta que cubría parte de los escalones se encontró un pavimento básicos de granito «que con toda probabilidade se estende por debaixo do resto do piso, de formigón». El Concello de Pontecesures está considerando recuperar el suelo original de la plaza para, de esta forma, poner en valor este elemento patrimonial, que data de finales del siglo XVIII.

La Voz de Galicia

«Madrigallegos»

Este termino fue acuñado por el escritor Raimundo García, Borobó, y define a los gallegos de primera generación que vivimos en la Comunidad de Madrid. Somos tantos, algo más de 80.000, como habitantes tiene la ciudad de Pontevedra. Podríamos ser una capital de provincia gallega.

En Madrid existen asociaciones gallegas que agrupan a profesionales, a médicos, abogados, empresarios y periodistas, asociados con su único vínculo común que no es otro que la galleguidad. Llevamos a Galicia como santo y seña, como compromiso, y nuestra estancia en la capital de España la consideramos siempre como provisional; aunque llevemos varias décadas viviendo en ella, mantenemos un permanente billete de vuelta, aunque sea para que la tierra nos acoja tras el viaje definitivo. Vivimos, allí donde habitamos, como gallegos, que es más que un signo de identidad, más que un estado de ánimo, más que una cultura del comportamiento.

Y cada año, cuando llegan los meses del verano regresamos a nuestra aldea, a nuestra ciudad; volvemos, como las golondrinas, al lugar donde nacimos.

Muchos de nosotros tenemos una vivienda alternativa en nuestros pueblos de origen, enraizando el afecto con lo nuestro. Alrededor de un 30 % poseemos una casa, un piso, una vivienda al fin, en algún lugar de Galicia.

Consideramos que no existe diferencia alguna entre los dos lugares, Madrid y Galicia, donde transcurre nuestra vida.

La comunidad uniprovincial de Madrid tiene siete millones de habitantes, Galicia alrededor de 2,5 millones, y cuatro provincias. Madrid ha sido duramente castigada por el coronavirus, con miles de muertos y contagiados, la comunidad gallega tuvo una incidencia menor en el número de víctimas e infectados. Galicia está casi libre del virus, Madrid lo está combatiendo eficazmente.

Y no debe haber ese temor primario a «los madrileños» a los madrigallegos, cuando volvamos con el verano, porque no transportamos ningún virus. El covid no esta fuera, está dentro, el virus divide a los gallegos del interior y a los de fuera. Somos los mismos, los que llevamos el abrazo y esperamos la aperta; los de siempre que únicamente estamos infectados de nostalgia, de morriña y de saudade, con el mismo sentidiño del que hacemos gala. Somos los madrigallegos.

La Voz de Galicia

«Como os bares están pechados, apenas tiven traballo».

Toda su vida lleva acudiendo a este mercadillo Carlos Jamardo, un churrero de Pontecesures que ayer reconocía que no contaba con que hubiese tanta gente en esta primera feria pobrense de la desescalada. Lamentablemente, él no había tenido muchas ventas, «porque os clientes veñen a comprar o necesario, verduras e froitas. Eu normalmente teño moitos encargos das cafeterías de aquí, pero como os bares están pechados, apenas tiven traballo». Debido a la escasez de mamparas protectoras, «que é imposible conseguir agora mesmo», él se fabricó una con plástico para su puesto.

La Voz de Galicia

Óscar Gerpe: «Mentres non haxa unha vacina isto non poderá volver a ser o de antes».

Dende finais de marzo, Óscar Gerpe exerce na práctica como coordinador do meirande centro de saúde do norte da provincia. A razón e tan simple coma contundente: a xefa de servizo, a doutora Elvira Sineiro, caeu contaxiada polo coronavirus e aínda se está a recuperar. O peor desta primeira vaga da pandemia semella ter pasado sobre San Roque. «Estamos relativamente tranquilos, porque, como sabes, no Salnés o virus non pegou moi forte». Logo dos casos de infección inicial, con sete sanitarios enfermos, a situación foi remontando. «A xente pórtase ben, vén pouco, non reclama máis do que podemos dar e, grazas a iso, evitamos que o virus se expandise».

As atencións presenciais reducíronse ao mínimo, aínda que se seguen facendo en urxencias e cando os médicos consideran que é preciso. Sempre mellor de xeito telemático e por teléfono; logo será o doutor ou a doutora quen decidan. «Temos un sistema de filtraxe do que se encargan as compañeiras fisioterapeutas, cunha vía para respiratorios e outra para non respiratorios, e os residentes tamén están en primeira liña, apoiados polos titores. Tentamos que os pacientes non anden polas salas de espera, así evitamos que isto se converta nun foco de contaxio. Limpase moito e estamos continuamente desinfectando. Parece efectivo, porque os casos son menos cada vez».

¿Cando volverá ao ambulatorio algo semellante á normalidade? «O peor é cando pase a fase máis aguda; veremos se a xente segue sendo responsable cando se abra a man. Non hai cálculos, pero supoño que en poucas semanas poderemos volver a ter consultas normais de enfermidades crónicas, pero que ninguén pense na masificación de antes, porque vai ser imposible mentres non haxa unha vacina». E os profesionais, ¿están debidamente protexidos? Nisto, o doutor Gerpe é tallante: «A xente non debe preocuparse, porque sempre seguiremos atendéndoa, pero o material non chega; punto».

La Voz de Galicia

Requián vuelve a ser imán de cientos de fieles.

Cientos de fieles volvieron a inundar ayer el santuario de los Milagros de Requián en el día grande de la romería, que se celebra invariablemente el 28 de agosto. Decenas de devotos llegaron a pie desde todos los puntos de la comarca. Entre ellos, varios miembros del gobierno estradense con el alcalde, José López, a la cabeza, que lleva varios años cumpliendo con el rito de la peregrinación. Tras la misa solemne, los fieles se disputaron las andas de la santa que, como es habitual, volvió a rodear el templo con el manto cargado de billetes y abrumada por una multitud deseosa de bendecir velas o pañuelos.

La Voz de Galicia

El gobierno de Pontecesures eleva a tres el número de sus liberaciones.

El alcalde, Ángel Souto y Laura Villar son los ediles que tendrán un sueldo por media jornada de trabajo.

El tripartito que en Pontecesures encabeza el popular Juan Manuel Vidal Seage hizo prosperar ayer su propuesta en materia crematística para los próximos cuatro años. Son varias las novedades que incorpora la organización del pequeño Concello arousano. Para empezar, las liberaciones, que hasta ahora se limitaban a una a tiempo completo y otra de jornada parcial, se convierten ahora en tres a tiempo parcial. Una la percibirá el alcalde, a razón de 1.300 euros brutos en catorce pagas por cinco horas de trabajo. Las otras dos las desempeñarán Ángel Souto, de TeGa (1.500 euros brutos por 6,5 horas diarias), y Laura Villar, del PP, a razón de 1.250 euros por cinco horas.

También se incrementan el cobro por asistencia a plenos, que pasa de 20 a 75 euros, la retribución por asistencia a juntas de gobierno, que aumenta hasta los 75 euros, y la participación en las comisiones informativas, que sube de 20 a 40 euros.

La Voz de Galicia