Los valeiros prevén que se sume alguna embarcación más conforme avance la campaña.
Los valeiros ya están en el Ulla en busca de la lamprea.
La segunda jornada de la campaña de la lamprea deja cinco capturas y la previsión de sumar más embarcaciones conforme avance la campaña. Sin embargo los valeiros lo tiene claro: “quen anda na zamburiña gaña máis que estando aquí”.
Así lo comentaban los valeiros que levantaron ayer. “Saímos as tres embarcacións que xa estivemos o primeiro día, pero non veu ainda ningunha máis”, explicaba Pepe Barreiro, uno de los valeiros.
Él mismo aseguró que si las capturas aumentaban esta semana era posible que se unieran más embarcaciones, pero tras la jornada de ayer, en la que solo se sacaron cinco lampreas, aclara que no cree “que se sumen máis” por el momento.
Por su parte, su hermano Miguel Barreiro, otro de los valeiros que salió con las nasas en estas primeras jornadas, cree que será a mediados del mes de enero cuando se sumen más captores. “A xente máis adiante empézase a animar, pero polo de agora están máis pendientes do que facemos nos”, explica.
Aun así ambos coinciden en afirmar que se trata de un negocio difícil, por ello muchos pescadores apuestan por otro tipo de producto.
La temporada comenzó con tan solo tres embarcaciones pero una “nortada” muy favorable
Valeiros capturando lamprea en el río Ulla, en Pontecesures.
Las nasas ya se echaron al agua este fin de semana en el río Ulla para abrir la veda de la lamprea con unas condiciones climáticas que parecen “perfectas” para la captura.
Así lo explica Pepe Barreiro, uno de los valeiros de Pontecesures que este pasado viernes fue el afortunado que capturó a la primera lamprea de la temporada. “Votamos so tres embarcacións e no meu caso collín unha e un dos meus compañeiros colleu outras dúas”, explica.
El valeiro dejó claro que las expectativas eran muy bajas antes de salir al Ulla, ya que en los últimos años “escaseo” mucho el producto. Sin embargo, ahora lo ve con otra perspectiva y declara “non tiñamos moita ilusión pero ao final mira, colléronse tres”.
Las condiciones meteorológicas fueron sin duda uno de los factores clave para el éxito de estas primeras capturas y podrían también traer suerte para esta semana. “O ano pasado houbo dúas importantes borrascas que nos obrigaron a parar porque aquí no río dependemos moito do tempo, e se veñen esas borrascas que descargan auga dous ou tres días nos obrigan a parar polas fortes correntes”, aclara el valeiro.
Sin embargo, este año parece que las condiciones acompañan y el tiempo es el “ideal” con vientos de nordeste, aguas gélidas y un frío que clarea el Ulla y mejora su visibilidad. “Pode ser que nesta semana e na que ven pesquemos ben, aínda que sabemos que o forte da lamprea, é dicir, cando máis sube é no mes de marzo e mediados de febreiro pero igual con estas condicións chega algunha máis”, apunta.
Aunque en esta primera captura solo salieron a faenar tres embarcaciones, Barreiro asegura que todo depende ahora de lo que se pueda hacer hoy, ya que si las capturas son buenas es probable que se incorpore algún barco más para los próximos días.
Falta de relevo entre valeiros
Aún así se trata de una profesión que sufre cada vez más las consecuencias del envejecimiento y la falta de relevo generacional.
“No plan que elabora cada ano a Consellería do Mar aparecemos cerca de 14 embarcacións pero xa levamos catro ou cinco anos que dende Rianxo só veñen dúas porque hai xente que aparece no plan pero xa non traballa na captura, e en Cesures só quedan seis, pero vamos quedando menos”, lamenta el valeiro.
La primera lamprea de la temporada rozó los 90 euros
Pepe Barreiro, uno de los valeiros que participó en el arranque de la campaña de la lamprea este fin de semana, vendió su primera captura a un restaurante de Padrón, Casa Farrucan, por un total de 88,40 euros. El valeiro asegura que el precio fue muy similar al del año pasado, sin embargo explica también como su compañero llegó a los 100 euros con su venta para un restaurante de Santiago.
Vecinos y pescadores reproducen las críticas de hace años para alertar de los focos que soporta el caudaloso río.
Pontecesures es uno de los «puntos negros»
Uno de los desagües de la villa pontecesureña.
«Estamos ante un auténtico atentado medioambiental que se comete permanentemente, las 24 horas del día y todos los días del año». Esta era una de las reflexiones que en 2019 hacían vecinos de Pontecesures y pescadores para referirse a los vertidos que soportaba el río Ulla. Siete años después los argumentos son los mismos.
En ello abundan los propios ciudadanos, que insisten en la existencia de vertidos «desde hace décadas» que ponen en peligro tanto al citado cauce fluvial como al conjunto de la ría de Arousa.
Hablan de varios focos, aunque el más preocupante se sitúa en la zona portuaria de Pontecesures, justo en las aguas en las que el viernes comenzaba la campaña de la lamprea.
Una de las zonas afectadas por los vertidos al Ulla.
Allí se localizan desagües y desembocan arroyos que ya dieron mucho de qué hablar en el pasado, precisamente por la sucesión de vertidos que arrojaban –y siguen arrojando– al caudaloso río.
De ahí que los ciudadanos vuelvan a exigir medidas contundentes para acabar con estos focos contaminantes e incluso planteen que esta puede ser una de las causas del declive y muerte de la producción marisquera en Os Lombos do Ulla.
Todo ello tres años después de que la Xunta anunciara que iba a intervenir en la red de saneamiento municipal de Pontecesures para limitar en un 90% la llegada de aguas sucias al Ulla a través de los regatos Chancelas y Carreiras.
En aquella ocasión se anunciaban tres fases de actuación, la primera de ellas para intervenir en la zona de Carreiras mediante la instalación de un colector que cruzara el Camiño do Regadío para salvar la diferencia de cota y las afecciones al Camiño de Santiago, enlazando el saneamiento en la zona de Carreiras con la red hasta el bombeo de Telleiro y facilitando la conexión de 54 viviendas.
Uno de los puntos de vertido.
La segunda actuación propuesta en 2023 se refería a trabajos en la avenida de Os Namorados y Porto de Arriba, instalando un colector de gravedad para captar las aguas sucias cruzando bajo la vía del tren mediante una «perforación horizontal dirigida».
El objetivo era eliminar el vertido al arroyo de Carreiras, «llevando hasta el bombeo de Telleiro y desde allí a la depuradora de aguas residuales los caudales generados por 140 viviendas de Porto de Arriba y Os Namorados».
Estas son algunas de las opciones manejadas en los últimos años para acabar con unos vertidos que, cabe insistir, siguen produciéndose en la actualidad, para preocupación e indignación de los pontecesureños y de cuantos viven del trabajo en el río.
El mesón O Polígono y el restaurante Casa Farrucán se hacen con las piezas capturadas ayer por los hermanos Gerardo y Roberto Barreiro y su primo Pepe Barreiro.
Pilar Fernández y el pescador Gerardo Barreiro con una de las primeras lampreas de la temporada en el Ulla
«Xa non contabamos con nada, e, de repente, ao levantar a última fila de nasas apareceron dúas», cuenta Gerardo Barreiro, el experimentado pescador de Pontecesures que este sábado capturó, junto con su hermano Roberto, dos de las primeras lampreas de la temporada en el Ulla.
Fue un momento emocionante que vivieron solo instantes después de que Pepe Barreiro, primo de los dos hermanos y que pescaba en su lancha muy cerca de ellos, en la curva de la Nestlé, levantase la primera lamprea de la campaña.
Después de años de escasez de capturas —y, por tanto, de precios elevados para los pocos ejemplares que se capturaron—, estas tres primeras piezas hacen presagiar que las cosas pueden ser distintas este año, aunque Gerardo Barreiro no es precisamente optimista: «Oxalá que si, pero penso que será máis ou menos como estes últimos anos».
A sus 48 años, lleva unos 25 pescando con su hermano, sobre todo anguila y choco y más en el mar — en Vilagarcía, Rianxo o Cambados— que en el río. «A lamprea é un complemento, non é do que vivimos», explica.
En todo caso, las tres primeras piezas de la temporada tuvieron comprador desde el mismo momento de su captura. Y es que la levantada por Pepe Barreiro fue a parar a Casa Farrucán, de Padrón, y las dos que se cobraron los hermanos fueron vendidas al mesón O Polígono de Milladoiro (Ames) y a un vecino de Padrón al que se la llevarán el lunes.
Los que ya recogieron su preciada lamprea fueron Ángel Cordo Lucho y Pilar Fernández, propietarios del mesón O Polígono desde hace más de 21 años, y que pagaron 100 euros por la pieza. «Ten moi boa pinta», sostiene Lucho en conversación con este diario, minutos después de recoger el escurridizo pez de manos de Gerardo Barreiro.
Experta en preparar lamprea a la bordelesa
Pilar, afirma su marido, es experta en cocinar la lamprea a la bordelesa, una de las preparaciones tradicionales de lamprea que aprendió de su madre, Manuela, cocinera de Pontecesures ya fallecida que también servía el cotizado pescado en su restaurante —el Carabela, que ahora regentan el hermano y la cuñada de Pilar—. «Se me chama algún cliente, prepararémoslla. E se non, comerémola nós», dice Lucho entre risas. En todo caso, explica, pueden esperar a mañana lunes para cocinarla.
Algún año en el que se capturaron muchos ejemplares pudieron preparar una degustación por raciones. Pero cuando las piezas son escasas, como ha ocurrido en los últimos años, se cocinan enteras y para un mismo cliente.
La lamprea no es, ni mucho menos, la única especialidad de Pilar Fernández. «Dálle un pouco a todo», asegura su marido, que elogia la mano de su mujer a la hora de elaborar todo tipo de platos tradicionales, desde el cocido a los callos y la carne asada, pasando por recetas de gran tradición en Santiago como la cabra y otras menos habituales, pero con numerosos adeptos, como los platos de caza.
Comienza la temporada en el Ulla con el río en condiciones inmejorables.
El elevado caudal y los vientos del Norte que se esperan generan cierta esperanza.
Los valeiros solo desean que no se repita el estrepitoso fracaso del año pasado.
Los pescadores de lamprea preparándose para zarpar y colocar sus nasas en el río Ulla, ayer.
Las nasas butrón ya están en el río. Tres embarcaciones largaron ayer sus aparejos en aguas de Pontecesures, con la esperanza de capturar la escurridiza, sabrosa y cara lamprea del Ulla.
Está previsto que los pescadores que integran el colectivo de los valeiros, que es como se les conoce popularmente, levanten esos aparejos esta misma mañana.
No pierden la esperanza de poder llevar a tierra los primeros ejemplares de este primitivo pez, por el que pueden llegar a pagarse cantidades desorbitadas y para el que hay una larga lista de espera, pues son muchos los restaurantes especializados –como el Farrucán– que están ansiosos por encontrar lampreas con las que satisfacer a sus clientes más fieles.
Un valeiro largando sus nasas.
Lo único que piden los pescadores es que no se repita el estrepitoso fracaso del año pasado –y de los ejercicios previos–, cuando se apreció un preocupante descenso de este pez que remonta el Ulla para desovar y se orienta por el agua dulce que desemboca en la ría de Arousa y el Atlántico.
De ahí que el elevado caudal del Ulla constituya una buena noticia para los valeiros. Como también el hecho de que se anuncien vientos del Norte para los días próximos.
«Que el río lleve tanta agua y que lleguen las ‘nortadas’ es muy positivo para nosotros, puesto que la lamprea se orienta mejor, por eso confiamos en encontrar las primeras pronto, aunque sabemos que lo fuerte de la campaña, si es que en algún momento hay campaña, porque el año pasado fue un auténtico castigo, llega desde mediados de febrero o principios de marzo», explica Pepe Barreiro, uno de los valeiros que ayer largaron sus aparejos.
Una de las embarcaciones participantes.
«Confiamos en que, al menos, podamos capturar las primeras piezas para estrenar la temporada con buen pie», añade este conocido pescador, cuya embarcación –de nombre «Gina»– es una de las tres que están vinculadas a la cofradía de pescadores de Carril y que ayer estrenaron la temporada tras someter sus nasas a la revisión y precintado por parte de los vigilantes de la Xunta.
Al hablar de las embarcaciones participantes hay que decir que suelen ser unas catorce las autorizadas, la mitad de Carril y las otras vinculadas a la cofradía de Rianxo.
Pero en realidad la pesca de lamprea lleva un tiempo limitada prácticamente a los pescadores que operan en Pontecesures desde el puerto vilagarciano.
Vigilantes de la Xunta marcando las nasas antes del primer lance.
«Y cada vez somos menos, porque la escasez de lamprea en los últimos años hace que algunas embarcaciones prefieran dedicarse a otros recursos –como la volandeira–, y además, la falta de relevo generacional tampoco ayuda a mantener viva esta actividad», reflexiona el propio Pepe Barreiro, que el año pasado pescó el primer ejemplar, vendido a Farrucán.
Si hoy, en la primera «levantada» de las nasas, aparece alguna lamprea, puede que el lunes se incorpore al trabajo alguna planeadora más. De lo contrario, «quizás sigamos trabajando tres barcos solos durante un tiempo», explican los valeiros.
O padronés Manuel Vidal estivo uns 60 anos traballando dúas pesqueiras de Herbón
Manuel Vidal Lago, veciño de 94 anos de Vista Alegre, na parroquia de Iria-Flavia, en Padrón, é historia viva da ancestral pesca da lamprea no río Ulla ao seu paso por este municipio, nunhas construcións de pedra chamadas pesqueiras que se remontan á época romana e que, polo menos dende 1900, a súa titularidade estivo en mans da familia deste home natural de Herbón.
Manuel Vidal volveu o xoves ás pesqueiras de lamprea das Vellas, situadas debaixo do convento franciscano, para facer a fotografía. El é, ademais, testemuño da época de bonanza da pesca deste peixe tan particular, actividade á que se incorporou ao falecer seu pai en 1948. Dende ese ano, non faltou nunca ata que deixou de ir no 2010, con 79 anos. «Perdín a conta do tempo que fun», di Manuel quen lembra que, «se o río levaba auga e había unha revoltura, había lampreas como as formigas».
Naqueles tempos había moitas capturas, pero tamén furtivos «a montóns», lembra o veciño, que engade que «daquela tamén había moita necesidade e moitos que ían a collelas lampreas eran para comer». Había xornadas de tantas capturas que, nalgunha ocasión, incluso tiveron que levar o chimpín para traelas no remolque, tal e como lembra Olga Vidal, filla de Manuel.
«Antes éramos escravos do río; agora non se pasa o mesmo traballo que antes para pescala; teño botado moitas noites sen durmir por atender as pesqueiras xa que, no medio da noite, había que darlle unha limpeza», rememora o veciño, que traballou boa parte da súa vida na empresa Picusa.
Durante moitos anos coincidiron no río catro pescadores: Juan Lago Suárez, Manuel Vidal Lago, Manuel López Lago e Antonio Rivera Lago. Estes primos descenden do avó que, arredor de 1900, regresou de Cuba con algo de diñeiro e adquiriu a titularidade de dúas das pesqueiras do Ulla ao seu paso por Herbón, As Vellas e Areas. Non obstante, a pesca tradicional remóntase a moito máis atrás no tempo e, segundo ten contado este pescador, existe un título de propiedade do século IX.
Sobre a actual situación que atravesa a pesca de esta especie, cunha caída acentuada das capturas, Manuel Vidal cre que «a lamprea ten que vivir, o que pasa é que non se coida o río como se coidaba antes nin se pasa o mesmo traballo para collela». Se non a hai «será porque xa non cría debido as augas infectadas do que vai para ao río, como deterxentes», opina este pescador, a quen os actuais lampreeiros teñen como un «Deus».
Curiosamente, despois de sesenta anos indo ao río a pescar lamprea, Vidal asegura que «non son moi partidario de comela; gústame pescala e preparala, pero para min é un peixe como outro calquera». Por falta de relevo, a familia de Manuel tivo que vender a súa parte nas pesqueiras, que adquiriu un veciño de Herbón que continúa coa práctica artesanal de pescar lamprea, algo que vai a menos. Xa o viña advertindo o propio Vidal nos últimos anos nos que estivo activo, cando xa comezou o descenso de capturas. El deixou a actividade con pena, pero asegura que «todo ten un principio e un fin. Tiña aquela costume de ir e como non o vas botar de menos?», sinala. Volver ás pesqueiras foi algo que lle emocionou porque foron moitos anos indo e moitas vivencias, que quedan na súa memoria.
O certo é que a pesca tradicional da lamprea nas pesqueiras é un espectáculo digno de contemplar e máis aínda cando os pescadores usaban unha pesada barca de madeira para moverse polo río, como foi o caso de Manuel Vidal. Agora, para poñer en valor as pesqueiras, o Concello de Padrón acaba de sinalizar un ruta pola beira do río Ulla ao seu paso por Herbón e Carcacía.